domingo, 10 de febrero de 2013

El síndrome de la prostituta digna. José Martín Díaz Díaz



El Síndrome de la Prostituta Digna
Por. José Martín Díaz Díaz

Hace años, cuando a Cuba no había llegado la primera jirafa, muchas personas creían haber tenido alguna delante, se hizo una encuesta para corroborar la opinión y efectivamente un elevadísimos por ciento de personas estaban convencidas de que en el Zoológico de 26 siempre las hubo, algo que solo sucedió años después. No podían creer que esa imagen tan familiar la tuvieran en base a referencias, algunos estaban dispuestos a discutirle a la mismísima institución recreativa, lo equivocada que estaba sobre su propia historia. A esta interesante confusión de los sentidos se le llamó el síndrome de la jirafa.
Igual que con la jirafa, hay muchas otras cosas que a fuerza de verlas reproducida en los medios creemos conocerlas en la realidad. En mi opinión, uno de estos casos es el de la prostituta. Un buen número de personas al escuchar esta palabra evocarán una imagen que ya les resulta familiar, conformada a partir de la pantalla pero que consideran realidad objetiva.
En la ficción se les encuentra con bastante asiduidad pues se ha convertido en un personaje tipo, como el del gángster, el vaquero o el asesino múltiple. Ella, como todo personaje así tiene características muy oportunas para desarrollar una trama interesante, ventaja sobre la cual incluso han hecho carrera grandes estrellas del cine. Tal y como lo asume la pantalla su oficio casi nunca es el asunto, el socorrido personaje sirve para tejer conflictos extremos acerca de temas que a todos nos competen.
Utilizarla no es reprochable en sí, los personajes tipos son convenciones o referentes que sirven al juego de la ficción y a través de ellos se pueden expresar grandes ideas y construir historias de muy alto valor. Lo que si me parece reprochable es tomar esta convención y a partir de ella intentar profundizar sobre sus equivalente reales.


Durante décadas en Cuba no era posible utilizar este personaje en tramas de actualidad, primero porque esto no correspondería mucho con la realidad, donde la existencia de la prostitución era prácticamente nula, luego, cuando las condiciones socioeconómicas provocaron un resurgimiento bien importante del fenómeno, se intentó evadir y por buen tiempo debíamos hacer como si no existiera. Afortunadamente se ha comprendido la necesidad de abordar esta como cualquier otra triste arista de nuestra realidad social y se permite incluir a alguien con este oficio en un argumento sobre la Cuba de hoy. Sin embargo, me parece hay que diferenciar, la licencia de utilizar el personaje tipo de marras y el posible serio abordaje de este realidad social. Porque lo primero, aunque lícito no es un mérito, si no más bien una ventaja aprovechada.
Este personaje de la ficción es básicamente atractivo y por tanto sedimenta simpatías en imaginario popular. La prostituta de la ficción tiene virtudes envidiables: es una mujer muy seductora, a veces despampanante y sobre todo con mucha dignidad, rayana en la soberbia, que desatiende las convenciones morales, tiene altas aspiraciones y está resuelta a conseguirlas, valiente y dispuesta a renuncias importantes, buena amante, apasionada hasta lo épico-trágico y que generalmente tuvo o tiene un potencial gran romance que se frustró por azares del destino, conduciéndola a  la vida que ahora lleva y de la cual no puede escapar. También se le puede incorporar su desquite de género, convirtiéndola a los ojos de otras damas en un supuesto paradigma de mujer liberada, que ha decidido abusar de quienes abusan. Ella suele además ser el sueño de  algún atractivo galán, o de muchos, dispuestos a perdonarle lo que sea con tal de merecer sus favores carnales o su amor.
Cualquier mujer, pienso, desearía en ciertos momentos ser todo esto. Por supuesto el personaje tendrá defectos, pero eso no quita que nos provoque mucha admiración. La cuestión de su “oficio” en sí, queda tras un velo medio rosa. Las escenas de alcoba suelen ocurrir con algún amante de grata apariencia y generalmente algún significado sentimental, escenas para explotar la sensualidad que suele acompañar a este personaje tipo y que sin querer provocan la ilusión de ser el cotidiano de “la vida de placeres” por la que optan las prostitutas. El suculento físico de ella parece asegurar belleza y poesía a su intimidad sea cual fuere el caso. Olvidamos que en la cama ella no se mira a sí misma, que su cotidiano son imágenes que la cámara no agradecería.

 
Coccotte roja. Ernst Kirchner. 1914
El mito de que la prostituta es por condición una buena amante creo que merecería ser revisado. Ella conoce de prácticas que técnicamente provocan placer, una información que le era exclusiva en viejos tiempos, sobre todo debido a la moralidad reinante, pero esta moralidad ha ido cambiando, y hoy por hoy, cualquier mujer puede superar el conocimiento de una prostituta sobre tales asuntos, con la ventaja de que puede incorporarlos a su conveniencia o hasta prescindir de ellos si considera que su relación carnal contiene goces más sublimes.


La prostituta en cambio tiene una sexualidad marcada por el sello de su condición. La prostitución, más que un oficio es una filosofía de vida, filosofía que comparten también los clientes, como es natural, y otras muchas personas. Es una filosofía que parte de la veneración al dinero o su representación en bienes, a un grado tal que prácticamente anula al sujeto, hay que tener al sujeto muy devaluado para admitir como una práctica razonable la venta de cuestiones tan básicas como la sexualidad o el cuerpo. Una prostituta es alguien que devalúa totalmente al sujeto y a su vez se considera solamente sujeto, lo material lo pone el otro. El cliente no paga por hacerle homenajes y ponerla en alta estima como a veces se infiere de las tramas, él, ha considerado un precio para ella, un monto que asume equivalente a la dignidad de la cual ella debe hacer dejación, y esto es algo en lo que ambos están de acuerdo.
La prostituta altanera y soberbia que se pasea por la pantalla haciendo desfallecer a los hombres, no tiene mucho que ver con las de la vida real, que lejos de pavonearse asedian a los potenciales clientes con la más patética indignidad, aclarando así de antemano cuan dispuestas están a olvidar su condición humana si alguien les hace el favor de unos pesos.
Para prostituirse el primer paso es abandonar la dignidad. Y no se puede ser prostituto en un horario y en otros cambiar el punto de vista. Convertir la sexualidad en un servicio tiene muy serias implicaciones no solamente prácticas sino sobre todo psicológicas.
Por supuesto es un fenómeno que se da en distintos grados, a veces es difícil establecer la línea divisoria entre esto y el convenio matrimonial, que a fin de cuentas parte de una base parecida, aunque se haya logrado hacer de él una saludable institución.
Es razonable que nuestros ancestros  disminuyeran las relaciones amorosas y carnales a una especie de comercio, entendiendo lo material como la única razón humana importante, pero creo que ya contamos con argumentos suficientes como para percatarnos de la necesidad de superar tan primitiva visión.
Ella, sumada al arcaico criterio moralista de considerar lo sexual como un asunto de poca importancia, es la que permite ver razonable tales negociaciones. Olvidándonos del derecho de todo ser humano a una sexualidad plena.
Me atrevería a decir que la prostitución no es solamente hija de determinadas condiciones económicas sino de una educación sexual deficiente.



Las prostitutas son nada más la más palpable, evidente y soez representación de esta mentalidad. Su proliferación, un reflejo de que todos nos hemos prostituido un poco. Esta contaminación de la conciencia es lo suficientemente alarmante como para que se le preste la debía atención y se trate con la mayor seriedad.
Puedo disfrutar de una obra que utilice como recurso a la popular prostituta de la ficción, pero luego, cuando esto se interpreta como un el abordaje de la verdadera problemática social, me quedo pensando en lo que tales juicios pudieran ocasionar, porque al tomar una cosa por otra estamos alimentando una imagen falta y perjudicial acerca de un fenómeno que merece la mayor claridad posible.

Fuente
http://www.atenas.cult.cu/content/el-s%C3%ADndrome-de-la-prostituta-digna




La mayoría de las IMAGENES han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.
En este blog las imágenes son afiches, pinturas, dibujos, no se publican fotografías de las personas en prostitución para no revictimizarlas.







jueves, 31 de enero de 2013

Mitos sobre la prostitución


Mitos sobre la prostitución
por Alberto B Ilieff



Haremos una breve recorrida por los mitos más comunes acerca de la prostitución y de las personas que realizan esta actividad.

Estos mitos son repetidos a lo largo del tiempo sin el menos análisis crítico ni confrontación con la realidad.

Su finalidad es el control social, dar pseudorespuestas a preguntas o inquietudes que la gente puede hacerse y de esa manera cerrar el cuestionamiento, obturar el pensamiento. Es así como logran sostener esta actividad como algo “normal” cuando es una clara violación a los derechos humanos.

También permiten que pueda existir a ojos vista, y que puedan desarrollarse innúmeros delitos en su torno o por su causa como pueden ser el proxenetismo, la trata de personas, el abuso sexual comercial infantil (“prostitución infantil”), tráfico de drogas, corrupción, sin que desde los gobiernos se actúe punitivamente, cuando no favorezcan la decididamente.

Estos mitos permiten y autorizan que los hombres, quienes son principalmente los prostituidores o mal llamados “clientes”,  puedan seguir concurriendo a buscar de este modo su satisfacción sin cuestionamiento alguno, como algo “normal” y esperado en el varón. 


Habitación de prostíbulo. Foto Jorge Alberto




.- Es el oficio más viejo del mundo.

No hay datos científicos que demuestren que esto fue así. Es un mito que busca legitimar de alguna manera lo que no puede ser aceptado por su propio valer.

Al contrario de lo que dice, no en todas las épocas y culturas existió la prostitución, y allí dónde hay evidencias que la hubo, no siempre tuvo las características que muestra en nuestra época.

Los datos indican que en sociedades de las llamadas “primitivas” las mujeres aparecen ejerciendo actividades vitales a la par de los hombres y que hacen al mantenimiento de la comunidad (recolectoras, alfareras, artesanas, curadoras, etc), no hay indicadores de que la prostitución haya existido o tenido características importantes.

Aún si fuera así como narra el mito la actividad más vieja del mundo, eso no justifica su existencia. Según la Biblia el primer homicidio en la existencia de la humanidad fue el de Caín que mató a su hermano Abel, y no por eso vamos a decir que se debe reglamentar el asesinato.



Por otro lado la prostitución no puede ser considerada un “oficio”, el hecho que reporte dinero o especies a quien la ejerce no es suficiente para que se la considere como tal o como un trabajo. No existe la mediación necesaria, es el mismo cuerpo el que es la mercadería a transar.

Quienes ejercen esta actividad no lo hacen como resultado de una decisión vocacional, de niñas no soñaban, no jugaban a ser prostitutas.

La venta del cuerpo y el sometimiento a los abusos correspondientes podemos considerarla como una “opción”  impuesta por la cultura y  en especial por el patriarcado. La prostitución es una estrategia de sobrevivencia dictada por la falta de alternativas, no un oficio ni profesión.



.- La prostitución es un trabajo.

El hecho que una actividad produzca dinero no significa que necesariamente deba ser considerada socialmente como un trabajo.

Difícilmente un acto de violencia como es el uso de un cuerpo para la satisfacción de quien paga, pueda ser considerada una actividad laboral.

El trabajador vende su capacidad, su fuerza laboral, sus conocimientos, pero no presta su cuerpo para el uso de otro, hay una mediación.

Algunas personas en prostitución prefieren ser llamadas “trabajadoras sexuales” para no tener que enfrentarse a sí mismas con denominación común y de ese modo creen que se corren del estigma y discriminación social.

También existe una importante presión por parte de ongs, sindicatos, organismos internacionales que condicionan el financiamiento o la ayuda asistencial a que se autodenominen “trabajadoras”.

Detrás de todo esto se halla en proxenetismo y los tratantes que van penetrando la sociedad para que la prostitución y por ende sus actividades, sean consideradas trabajos y de ese modo terminen siendo favorecidos, pasando de criminales a industriales.

Algunos gobiernos erróneamente piensan que al reglamentar la prostitución podrán cobrar impuestos y de ese modo incrementar la tasa del producto bruto interno y disminuir la desocupación. Digo erróneamente porque la práctica ha demostrado que es más lo que se evade, el lavado de dinero y el aumento de los gastos por el incremento de los delitos anexos a la prostitución que el ingreso por el pago de impuestos.



El Salón I. Otto Dix



.- Ganan mucho dinero y sin esfuerzo.

Esta visión de por sí implica un daño a la dignidad humana. El entorno de la humanidad, el mundo, deben ser acordes a esta condición, la obtención de dinero no puede ni debe invertir o quitar del lugar de dignidad que le corresponde a cualquier persona humana. El dinero no legitima ni vuelve socialmente útil ni conveniente a una actividad.

Por otro lado, el dinero no puede compensar el importante deterioro de la salud física y mental. Las personas en situación de prostitución sufren daños irreparables comparables con los de una persona que fue torturada o que combatió en una guerra.

La gran mayoría de las personas en situación de prostitución es muy pobre. Los proxenetas y tratantes son los que se enriquecen.

La trata y el tráfico de mujeres para las redes de prostitución es uno de los negocios más redituables, junto con el tráfico de drogas y de armas.



.-Lo hacen porque les gusta, disfrutan y ganan dinero.

Es un grave desconocimiento de la sexualidad humana, especialmente la de las mujeres, sostener que a una persona le puede gustar ser penetrada o usada de diferentes modos, incluso con golpes o heridas, por diez o más hombres desconocidos todos los días.

Las personas en prostitución sufren importante estrés por las situaciones que viven y el temor de lo que les puede pasar.

Según datos estadísticos, alrededor del 99% de quienes están en esta actividad, si pudieran las dejarían.

La mayoría llega a la prostitución siendo todavía niñas, entre los 12 y 14 años, cuando su posibilidad de discernir y de defenderse ante el mundo no esta construida. Sus historias están cruzadas por la violencia, vulneración de derechos, pobreza, engaños violaciones, exclusión y falta de educación y capacitación laboral.

No olvidemos que dentro de las personas en prostitución la mayoría son las víctimas de trata.

En la prostitución no hay placer, no hay gusto, no es una elección apenas es una opción de sobrevivencia cuando no hay otra posibilidad.



.-Lo eligieron de manera libre y voluntaria, nadie las obliga.

Alrededor del 98% de las personas en prostitución son o fueron  víctimas de trata de personas, lo que elimina toda posibilidad de elección personal y voluntaria.

Casi en su totalidad fueron captadas en la adolescencia, cuando estaban en formación y su futuro y personalidad fueron quebrados a esa temprana edad.

Las pocas que accedieron por “voluntad propia” también lo hicieron en esa época, presionadas por la historia social y familiar y sin poder acceder a otras opciones.

La exclusión social, las guerras, el tráfico de personas, la migración, el hambre, el aislamiento, empujan a las personas a la situación de prostitución donde aquellos que tienen mayor poder se aprovechan y valen de quienes están en esta situación de vulneración.

Las crisis económicas muestran que la prostitución y especialmente la de las mujeres son una variable, una válvula de escape.

Aquellos países con un mayor grado de igualdad y mejor estándar económico muestran que las personas en prostitución de ese país son las menos por lo que las “plazas” deben ser ocupadas con aquellas traídas mediante la trata de personas. O sea que cuando la sociedad brinda posibilidades acordes a la dignidad humana, las personas no se someten a la prostitución.



.- La prostitución VIP es libre, ganan mucho dinero y viajan

Esto parte también de una visión prejuiciada por una cultura basada en el uso del cuerpo como máquina para obtener dinero, siendo el beneficio económico la última justificación.

Las personas que se hallan en situación de prostitución VIP también están al servicio de quien tiene el poder del dinero, las VIP no son ellas sino sus “clientes”, sus prostituidores, ellas también son usadas para la satisfacción de quien paga, sus cuerpos también son simples objetos de consumo.

Probablemente estas hayan tenido más opciones de vida que las que parten desde la marginalidad, pero no han tenido herramientas mentales para poder sustraerse de la idea de ser cuerpo-objeto. Existe toda una cultura, y en estos casos la presión familiar se ve muy claramente, que las condiciona y resta posibilidades de elección. 


Una vez más el dinero aparece como justificativo y compensación por el daño sufrido.



Dos prostitutas



.- Lo hacen para darle de comer a sus hijos.

Este argumento socialmente construido busca disimular detrás del amor materno la violencia a la que están sometidas las personas, especialmente las mujeres.

Nunca el amor a los hijos debiera ser una causa de prostitución, solamente en sociedades desiguales, patriarcales, donde los padres no cumplen con sus deberes y abandonan a sus hijos al exclusivo cuidado de las mujeres, y donde los gobiernos no asisten a las más débiles, se pueden dar situaciones de este tipo.

En todo caso esta situación jamás puede ser una justificación, al contrario, es indicadora de una sociedad y de un gobierno que abandona y excluye a quienes menos recursos tienen.



.- Son mujeres de vida alegre, vida liviana.

Sería interesante preguntarnos verdaderamente en qué consiste la alegría en esa vida de estar paradas en una esquina, en la ruta, en un burdel, casi sin ropas, esperando a que cualquiera pague la tarifa para penetrarla o hacer con su cuerpo lo que al prostituidor (“cliente”) le satisface.

Podemos también preguntarnos cuál es la alegría en los riesgos a la salud y hasta la propia vida que corren.

Este mito en realidad busca poner una venda sobre los ojos para que no vean el dolor, el sufrimiento, para que no sepan que el promedio de vida de una persona en prostitución es alrededor de los 35 años (travestis, transexuales) a 45 años. Quienes sobreviven terminan casi mendigando o entregándose por menos que una comida.

Si su vida fuera tan alegre, fácil, placentera, sana y plena, ¿por qué tienen que recurrir a las drogas para poder sobrellevarla?



.- La prostitución evita violaciones.

 Esto esconde el prejuicio de que los hombres necesitan de manera imperiosa su satisfacción sexual, que si no pueden “descargar” su sexualidad recurrirán a las violaciones. La sexualidad masculina es vista como necesaria, imperiosa, irrefrenable, poderosa. Todo esto también es un mito.

El violador obtiene su satisfacción en el total sometimiento de su víctima, en el daño que produce, en la humillación y vejación, en el uso del poder hasta el dominio que puede llegar hasta la muerte,  por eso el sexo prostitutario no lo atrae, si bien contiene estos elementos, los tiene en menor medida, y con el pago se disimulan. Este tipo de ejercicio de la violencia no es lo que busca el violador porque ahí la persona ya esta entregada, ya esta lista para ser usada.  El violador no paga, el placer esta en tomar, arrancar, forzar, y no deja nada a cambio, es simple y pura violencia sin disimulos.

El sexo con personas en prostitución y las violaciones son resultado de una raíz común, del menosprecio, la desvaloración de la mujer llegando a la abierta misoginia, es lo opuesto a la sexualidad abierta, libre, satisfactoria y consensuada en un marco de respeto mutuo.

En realidad este mito nos habla de una idea completamente devaluada del hombre y la masculinidad. Es convertir al hombre en un animal incapaz de controlar sus pulsiones a tal punto que puede llegar a violar y matar para satisfacerlas.

No hay ninguna prueba científica que demuestre este extremo.  La abstinencia sexual no necesariamente produce daño o enfermedad y siempre queda el recurso de la masturbación, sin hablar que estamos en una época en que acceder al sexo libre no ofrece mayores dificultades.



.- Les  gustan los hombres y el sexo en demasía.

Difícilmente se puede creer que el deseo o interés sexual que una persona tenga la puede llevar a tener relaciones sexuales sin elección, de manera indiscriminada, con varios hombres diferentes y con cualquiera que pague la tarifa. Para las personas en prostitución el “cliente”  no es una fuente de placer. No aceptan su presencia por deseo sexual sino por interés económico,  el cliente es un negocio.

Nunca hay que olvidar que no existe prostitución sin proxeneta lo que reafirma que el interés primero es el monetario.

Además la mayoría de las personas en prostitución son víctimas de trata de personas, lo que tira abajo cualquier argumento basado en el deseo o el gusto personal.



.- Son expertas en las artes amatorias.

El sexo prostibulario es sumamente pobre, el primer interés es que su prostituidor (“cliente”) eyacule lo antes posible y se vaya.

Las personas en prostitución no hacen nada que sea muy diferente de lo que pueden hacer las que no se hallan en esa situación, la diferencia es que aquí el límite lo impone la paga.



.-Es una actividad que se puede dejar cuando se quiera.

El mito dice que se puede ingresar a la actividad, obtener el dinero que se requiere y luego dejarla para seguir la vida normalmente.

Ya que alguien decida por sí misma ingresar a esta actividad nos tendría que alertar pues aceptar someterse al abuso sexual, aunque fuere por dinero, no es lo común.

Creer en esa posibilidad es creer en la ficción,  la realidad muestra que quien ingresa a la prostitución sufre un daño muchas veces irreparable a su autoestima además de otros daños psicológicos que luego actúan como impedimentos para dejarla. Por otro lado los proxenetas no aceptan perder una de sus fuentes de ingreso.

Ni que hablar de la mayoría de las personas en prostitución que son las que provienen de la trata de personas quienes no tienen ninguna posibilidad de decisión sobre su propia vida, mucho menos de dejar esa actividad.



.- Es libertinaje.

 La prostitución es lo contrario a una conducta sexual libre, aunque esta fuere con muchas personas,  pues lo que se busca no es el placer,  sino que la motivación esta dada por el beneficio económico.


Señoritas de Avignon. Pablo Picasso. 1907


.- La reglamentación de la prostitución protege a las personas en prostitución.

La experiencia de los países que han reglamentado la prostitución demuestra que esto es un mito, que las personas en prostitución continúan tan desprotegidas o más que antes. Digo más porque al ser ahora una actividad reglamentada y considerada “trabajo” ya no pueden acceder a las ayudas asistenciales.

En esos países el mayor porcentaje de personas en prostitución continúan en situación ilegal pues de ese modo evitan pagar impuestos, someterse a revisaciones médicas, y sobre todo quedar fichadas como “prostitutas” o si se prefiere “trabajadoras sexuales”. Por otro lado los proxenetas fomentan este sector en negro para obtener ganancias libres.

Las personas en situación de prostitución son contratadas en los burdeles, que continúan en manos de los proxenetas pues son ellos los que tienen el capital, y las condiciones de estos contratos están fijadas por ellos mismos.

El 98% de las personas en prostitución que provienen de la trata de personas, obviamente, quedan fuera de este supuesto arreglo.

Paralelamente se ha visto un incremento de la persecución policial hacia aquellas que no se hallan reglamentadas o bajo la protección de un proxeneta, o sea que en este sentido, la situación no varía.

A quienes sí se mejora y mucho es a los proxenetas y tratantes porque de criminales pasan a ser “industriales” “comerciantes” y además a través de los prostíbulos pueden lavar su dinero y también el de otros.



.- Legislar sobre la prostitución (regularla, reglamentarla) es una medida progresista, propia de países desarrollados.


Raramente pueda llamarse progresista una política que concuerda punto por punto con la más tradicional y conservadora acerca de la mujer en general, de la división entre las privadas, buenas, madres y esposas, mujeres de su casa y las otras, las públicas, malas, de cualquiera.

No puede ser progresista una política que en lugar de promover los derechos de quienes están en situación de vulnerabilidad, que en lugar de asistir a quienes realmente lo necesitan, pretenden ayudarlas cambiando el nombre pero dejándolas en igual situación de desamparo.

Suecia, que no se puede decir que sea un país atrasado en cuanto a derechos, ha promovido una ley que es ejemplar, la penalización del prostituidor, “cliente”; Holanda, considerado ícono en la reglamentación de la prostitución, esta dando marcha atrás con esta política, Francia se ha declarado plenamente abolicionista.

Estos países en la práctica vieron que la reglamentación acarrea más consecuencias indeseables a nivel social que beneficios (aumento de la prostitución infantil, de la trata de personas, del tráfico de drogas entre otros).



.- La solución es prohibirla

Las sociedades que practicaron el prohibicionismo  han demostrado que es totalmente ineficaz porque no modifica las condiciones que sostienen a la prostitución. No educa en el sentido de una sexualidad libre y placentera exenta de violencia.

Al mismo tiempo la situación de las personas en prostitución empeora pues son ellas las que son multadas o terminan encarceladas y no los proxenetas o tratantes.



.- Si no existiera oferta no habría demanda o la mujer es la  instigadora.

Esta inscripto en la cultura patriarcal que el hombre debe adueñarse de la sexualidad de la mujer sin tomarla en cuenta.

Es el varón el que necesita reafirmar su poderío o volcar la violencia contenida hacia los más débiles en quienes están en situación de desprotección usando sus genitales como arma de agresión.

La trata de personas existe para nutrir a los burdeles de mujeres y niñas, los burdeles requieren mujeres y niñas para entregar a los prostituidores “clientes”.



.- Legislar sobre la prostitución (regularla, reglamentarla) es un acto de realismo porque seguirá existiendo a pesar de todo.

Este mito cierra todo debate y acción posibles al dar por acreditado que siempre existirá la prostitución y por lo tanto es inútil todo lo que se haga en contra.

Es la contracara del primero de los mitos que tratamos, el que dice que siempre existió o que es el oficio más viejo del mundo. En ambos casos se niegan los factores sociales que promueven esta actividad y la posibilidad de modificación.

Bajar los brazos ante una práctica abusiva es decretar el cese de la cultura, de los valores y los derechos. De seguir esta práctica de aceptación “realista” también tendríamos que dejar de bregar a favor de la vida y la no violencia.

Aún cuando la prostitución, en este momento, no pueda ser totalmente extirpable, eso no significa que la sociedad no deba establecer políticas públicas encaminadas a disminuir y acotar prácticas que violan los derechos más fundamentales como son la dignidad, la propia integridad y el derecho al desarrollo personal integral.






La mayoría de las IMAGENES han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.
En este blog las imágenes son afiches, pinturas, dibujos, no se publican fotografías de las personas en prostitución para no revictimizarlas.