domingo, 22 de marzo de 2020

Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira


Este interesante artículo, que vale la pena leer con tranquilidad,  expone y deja en claro algo que nos están haciendo en este momento: la imposición del odio, el miedo y la mentira. Estas son las nuevas herramientas de dominación en este período.
El sistema de Derechos Humanos obviamente es capitalista, muy limitado, y de difícil aplicación, no obstante ello es una herramienta, de las escasas, que se tienen para poner un límite a los gobiernos y poder reclamar nuestros derechos.  Vale un ejemplo: el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, de Naciones Unidas dado en 1949,  el que ya en ese entonces unió prostitución y trata de personas, entre otras,  y se constituyó en pieza invaluable del abolicionismo.  El avance que estamos viendo en el mundo también viene a borrar estos, aunque imperfectos, logros.
En el movimiento abolicionista estamos viendo el accionar de estas herramientas, está queriendo ser silenciado por la imposición del odio el miedo y la mentira. Hoy no son manejadas desde los gobiernos sino desde oscuros centros cuyas terminales de acción son algunas organizaciones o “sindicatos”  y personas fácilmente identificables escudadas detrás de una supuesta diferencia de “ideas” o “interpretación de derechos”.

El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.”
“El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza”

“ en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad,”

“La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).”


Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira
Feb 19 2019
Por Boaventura de Sousa Santos*

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial.

En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad. Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.




Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo y reconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.



La proliferación de estas tres fábricas es el motor de la ola reaccionaria que vivimos. La proliferación tiene que ser la mayor posible para que nosotros mismos nos volvamos emprendedores del odio, del miedo y de la mentira; para que deje de haber diferencia entre producción, distribución y consumo en la propagación de esta vasta disciplina ideológica. Los medios de comunicación hegemónicos, la “comentariología”, las redes sociales y sus algoritmos, y las iglesias seguidoras de la teología de la prosperidad, son poderosas líneas de montaje. Pero esto no significa que las piezas que circulan en las líneas de montaje se produzcan de manera anárquica en todo el mundo. Hay centros de innovación y renovación tecnológica para la producción masiva de artefactos ideológico-mentales cada vez más sofisticados. Esos centros son los silicon valleys del odio, del miedo y la mentira. Las tecnologías se desarrollaron originalmente para servir a dos grandes clientes: los militares y sus guerras, y el consumo de masas; pero hoy los clientes son mucho más diversificados e incluyen la manipulación sicológica, la opinión pública, el marketing político, el disciplinamiento moral y religioso. La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).
En un momento en que se dice que estamos en vísperas de una nueva revolución tecnológica dominada por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, queda la idea de que las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira están queriendo orientar la revolución tecnológica en el sentido de la mayor concentración posible del poder económico, social, político y cultural y, por tanto, en el sentido de crear una sociedad de tal manera injusta que la justicia se transforme en una monstruosidad repugnante. Es como si antes de la llegada masiva de la inteligencia artificial, la inteligencia natural se fuese artificializando y automatizando para coincidir y confundirse con ella.

————-

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Artículo enviado a Other News por el autor. Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Fuente
http://www.other-news.info/noticias/2019/02/las-incesantes-fabricas-del-odio-del-miedo-y-la-mentira/








Las criadas del sistema capitalista


Las criadas del sistema capitalista
 28/06/2019
Teresa Domínguez

Primero se congelan los óvulos, luego los embriones. Y más tarde, cuando se decide la maternidad o paternidad, se contrata, paga e implanta a una tercera (madre de alquiler) el embrión (propio o comprado) para que lo “incube”. La factura ha de terminar de pagarse con antelación, el contrato especifica todos los detalles a los que está sometida, en especial la madre de alquiler. Que durante todo el periodo dejará de ser una mujer libre, dejará de poder tomar decisiones respecto a su propio cuerpo, salud y vida.


Selección por catálogo de donantes de óvulos.



Precio de óvulos y embriones por lotes



Catálogo de madres de alquiler

Solo después de que la madre subrogada se ponga de parto, hablamos de un año aproximadamente desde la selección de “paridoras” y/o donantes de óvulo, por catálogo, preparación y posterior implantación, los clientes irán al hospital a que se haga efectiva la entrega, de “su” criatura, o “sus” si son más de una. Se harán el vídeo y fotos correspondientes en la mesa de quirófano junto a la madre de alquiler, con un bebé recién arrancado (literal y por cesárea la mayor de las veces) de las entrañas de su madre, en un puro éxtasis de felicidad mientras, la madre sufre las consecuencias físicas, emocionales y psicológicas de un embarazo, parto y post-parto, a veces múltiple y la pérdida de un hijo o hija.




La maternidad subrogada no es nueva, los primeros arreglos legales del alquiler de vientres comenzaron en Estados Unidos en la década de los 80, en aquel momento, incluso después, eran poco comunes los casos y estigmatizados. Según el Centro para el Control de Enfermedades en EEUU, en 2015, los vientres de alquiler representaban solo el 3% de los bebés concebidos en Norte América a través de fecundación in vitro (FIV).

Ahora hay una “aparentemente repentina explosión de demanda”. Y el sector del software no se queda atrás. Según datos de ciertas empresas tecnológicas, en Sillicon Valley han aumentado un 500% (año tras año) la congelación de óvulos. Y la solicitud para maternidad subrogada ahora representan el 20% de todas las consultas que recibe  las empresas para las que trabajan.

Las empresas tecnológicas han comenzado a subsidiar los servicios de vientres de alquiler, como hacían con la congelación de óvulos. Facebook y Google ofrecen generosos incentivos por contratar la maternidad subrogada, por ejemplo, reembolsa a los empleados hasta 20,000$ de gastos, del total de la factura, que puede alcanzar más de los 200.000$, para las “compensaciones” a madres de alquiler, facturas de hospitales y otros gastos. Algunas empresas incluso ofrecen ventajosas líneas de crédito.

En un esfuerzo por “atraer y retener talento”, Young Smith ha pedido a los 98,000 empleados de Apple que averigüen qué tipo de beneficios les interesan más. Todos estos esfuerzos son parte de una tendencia creciente a ofrecer opciones favorables para los empleados en las compañías de Silicon Valley, por un lado para reclutar nuevo personal femenino, y por otro para fidelizarlo, y para ello crea incentivos tanto para la congelación de óvulos como para el contrato de “servicios” de vientres de alquiler. Lo que no limitaría las carreras de dichas empleadas, y por ende de otros interesados. Porque, según fuentes de estas tecnológicas, existe una escasez de mujeres senior en Silicon Valley, por lo que los beneficios ofrecidos por Apple y Facebook podrían verse como un intento de “rectificar el desequilibrio”. Eso sí, lo que no se comenta es que con ello se genera una suerte de subclase de mujeres paridoras, que generalmente pertenecen a estratos sociales inferiores.

Apple dijo en su informe de diversidad este año que su fuerza laboral era 70% masculina, mientras que Facebook informó que su fuerza laboral era 69% masculina. Las empresas más jóvenes, como Uber, Lyft y Pinterest, también ofrecen incentivos para esta práctica bajo la premisa de que ayudan a la “lealtad” de los empleados en el competitivo mercado laboral de Silicon Valley.

Estos subsidios o ayudas también vienen favorecidos por supuestas organizaciones sin ánimo de lucro, que tienen detrás el aval de la industria y lobbys, clínicas, intermediarios, bufetes de abogados eminentes y grandes farmacéuticas: EMD Serono”, negocio farmacéutico de Merck KGaA, la farmacéutica clínica de Mandell, la farmacéutica Integrity RX, etc. (Si te lo puedes permitir económicamente, que nada te impida tener un hijo), donde se explica el entramado de las grandes ferias internacionales para hombres gays en exclusiva. De hecho, este programa de asistencia, anualmente facilita más de un millón de dólares en apoyo financiero a sus clientes, a través de más de 50 proveedores, en dos formas según la necesidad: Servicios gratuitos y con descuentos donados por proveedores líderes en reproducción asistida: 75% de descuento en el precio de ciertos medicamentos para las mujeres sometidas a tratamiento de hiperestimulación ovárica y otros para su uso no solo en las donantes de óvulos, sino para la medicación que necesitan las madres gestantes para que les quede bien implantado el embrión comprado por catálogo. Y subvenciones en efectivo y línea de crédito, a “futuros padres” que se financian principalmente a través de las conferencias y donaciones de amigos del sistema.

Las parejas de hombres homosexuales fueron los primeros en dar el paso para “romper el estigma” de los vientres de alquiler. Según empresas del ramo, los gays suponen en EEUU un tercio de la demanda, 10% hombres solos, y son 60% parejas heterosexuales. Los vientres de alquiler crecen también por una legislación cada vez más permisiva, aunque se siguen produciendo fuertes reacciones, por eso la mayoría lo lleva casi en secreto. De hecho, algunas mujeres simulan incluso su propio embarazo.

Los vientres de alquiler son una práctica extremadamente costosa, y la gente de la comunidad tecnológica puede permitírselo sin tener que faltar al trabajo, ni poner en juego su carrera o su salud.



Pero volviendo a Silicon Valley, Suich califica al “Área de la Bahía” como una incubadora para el futuro de la fertilidad en EEUU. Los vientres de alquiler son una práctica extremadamente costosa, y la gente de la comunidad tecnológica puede permitírselo sin tener que faltar al trabajo, ni poner en juego su carrera o su salud. La publicidad nos bombardea con la generosidad de las madres paridoras, convenciendo de la bondad de unas mujeres que en su mayoría no tiene otra salida. Jennifer Lahl, Presidenta de CBC Network, afirma que estas mujeres son principalmente de clase media-baja, y en su mayoría, mujeres de militares que buscan ingresos extras ya sea, por necesidad, para invertir o para pagar las carreras de sus hijos. Numerosos estudios han demostrado que “las mujeres de militares constituyen un porcentaje desproporcionado de la población de gestantes en los Estados Unidos”. Estas mujeres, consideradas como “sustitutas ideales”, han sido el objetivo del marketing de la industria de los vientres de alquiler. (Estudio del profesor Ziff: ‘The Mommy Deployment”: Military Spouses and Surrogacy in the United States”. Socological Forum, Vol. 32 No. 2)”. Mujeres que son parte de un mundo altamente masculino, de las que usan su mentalidad militar para guiarlas a través del sacrificio de la subrogación.

El sacrificio, la llamada al deber.






Además se procura centrar la práctica como solución a los casos de infertilidad, nada más lejos de la realidad. Hoy por hoy, los vientres de alquiler se han convertido completamente en una “commodity”, una mercancía más, un lujo al que acceden los que pueden pagar, tengan o no, problemas de fertilidad, un lujo que permite acceder a la paternidad/maternidad sin poner en peligro el trabajo, ni el cuerpo, ni la salud propia. Que permite mantener “la agenda”. Porque son gente con vidas “ocupadas”, organizadas, con buen poder adquisitivo, que lo encargan y planifican casi todo.

“Los niños no son bienes o servicios que el Estado puede garantizar o proporcionar. Son seres humanos con derechos.” Maud de Boer-Buquicchio.

“No hay derecho a tener un hijo en virtud del Derecho Internacional”, dijo Maud de Boer-Buquicchio, Relatora Especial sobre la venta y la explotación sexual de niños, incluida la prostitución infantil, la utilización de niños en la pornografía y demás material que muestre abusos sexuales de niños, quien presentó, en marzo de 2018, un informe al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Afirmando que: “Los niños no son bienes o servicios que el Estado puede garantizar o proporcionar. Son seres humanos con derechos.” Indicando que la maternidad subrogada, es una industria en crecimiento impulsada por la demanda internacional, especialmente de estados ricos que involucran a madres de alquiler en estados en desarrollo. Y confirmando que la subrogación, tal y como se practica actualmente en algunos países, Estados Unidos incluido, generalmente equivale a la venta de niños.

Cientos de asociaciones del mundo hemos firmado el Manifiesto desde CIAMS “International Coalition for the Abolitionof Surrogate Motherhood“, para la abolición universal de la gestación por sustitución. Estamos de acuerdo en que “El interés superior del niño debe estar en el centro de cualquier decisión tomada con respecto a la paternidad y las decisiones de responsabilidad parental”, como afirma la relatora, pero pensamos que para evitar la paradoja de las vulneraciones de derechos de los bebés, hay que focalizar el problema inicial, la explotación reproductiva de las madres.

No basta con mencionar la palabra “altruismo”, los casos verdaderamente altruistas son marginales, el profesor Miklos Lukacs de la Universidad de San Martín de Porres,  Perú,(ciencia y tecnología / Filosofía Política / Epistemología / Ética Aplicada), lo califica de hipocresía terminológica, (vídeo) ya que la mayor parte de los ingresos siguen quedando en manos de los intermediarios, y jamás podrían satisfacer la demanda generada. La idea de que eliminando el pago a las madres se reduce la explotación, es tan estúpida como los argumentos de algunos medios e intermediarios, no sorprende entonces, añade, como países como La India, Camboya, Nigeria, México, etc… todos ellos con legislaciones más laxas, y altos niveles de pobreza, hayan absorbido esta demanda.

Además, países como Reino Unido, Canadá, y estados norteamericanos tradicionalmente “altruistas”, como Nueva York, ya debaten o legislan, nuevos proyectos de ley que permitirían una versión abiertamente comercial de la maternidad subrogada por la falta de mujeres voluntarias y las complicaciones legales de otros países.

Desde colectivos nacionales e internacionales, vamos más allá, y sí consideramos que debe regularse, pero para su completa prohibición, incluyendo el mercadeo transfronterizo. De hecho ya se está trabajando en el desarrollo, de un convenio Internacional para la abolición de los vientres de alquiler inspirado en el trabajo realizado para la abolición de la esclavitud, en el marco de la Organización de las Naciones Unidas.


Teresa Domínguez

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

17 de diciembre de 2015: El Parlamento Europeo aprobó por Resolución el informe anual sobre Derechos Humanos y Democracia en el mundo 2014 y las políticas de la Unión Europea sobre esta materia. En el capítulo dedicado a los derechos de las mujeres y las niñas, el punto 115 expresa:

“El Parlamento Europeo “condena la práctica de la subrogación, que socava la dignidad humana de la mujer dado que su cuerpo y sus funciones reproductivas son usadas como un “commodity”; considera que la práctica de la subrogación gestacional que involucra la explotación reproductiva y el uso del cuerpo humano para ganancias financieras o de otro orden, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, debe ser prohibida y tratada como un asunto de urgencia en los instrumentos internacionales de derechos humanos.”

Título inspirado en la columna del columnista del NYTimes Ross Douthat. Statistics

Fuente


Nota: las imágenes y negritas están en el original