miércoles, 3 de mayo de 2017

​Las Gangbang- Partys con embarazadas son incluso publicitadas en anuncios.




Este artículo interesa porque muestra la cara desconocida y ocultada de quienes pagan por obtener placer sexual.
Es común escuchar que cualquier hombre puede ser putero, y esto es así, porque basta con haber nacido varón para ya tener a disposición un grupo de personas que impunemente pueden ser utilizadas para el fin individual de la búsqueda de placer solitario (digo solitario porque en la prostitución nada es compartido, mucho menos el placer). La prostitución es una institución social que determina este privilegio, esta clara desigualdad. Tener la posibilidad no significa que todos los hombres la ejerzan ni mucho menos, todos tenemos posibilidad de asesinar pero solamente un grupo pequeño lo hace.
De creer en las estadísticas, en especial europeas, surge que en aquel continente un promedio de 11 a 14 % de hombres pagan por acceder a un cuerpo para tener sexo, en España, el país en este caso sobresaliente de Europa, el promedio sube a 39%. Esto significa que la mayoría de los hombres no pagan por tener relaciones sexuales. O sea que, si bien todos potencialmente pueden ser prostituidores, solamente una minoría lo hace efectivamente.
No cualquier hombre tiene las condiciones subjetivas para convertirse en prostituidor con cierta constancia. Para llegar a estos extremos son necesarias condiciones subjetivas que desde el comienzo implican desprecio hacia la mujer (trans, trav, niños, niñas, hombres). La posibilidad de convertirlos en objeto para la propia satisfacción eliminando cualquier supuesto que implique una historia, sentimientos, subjetividad del/la otra. Esta capacidad de anulación constituye simple y llanamente un acto de extrema violencia. Acto que se encuentra en las raíces de la esclavitud, de los exterminios, de los genocidios. Históricamente los niños/as, las mujeres, los negros, los pueblos originarios han sido considerados no personas lo que se ha pretendido legitimar las esclavitudes y exterminios.
Son ellos mismos los que dividen a las mujeres (trans,trav,hombres, niñas, niños) entre aquellas que deben ser cuidadas  y las otras, “las putas, las putitas”. Es este acto el que en un mismo momento degrada a algunas personas y por ello, justifica que sean abusadas. Completa el cuadro, lo favorece, que algunas personas en prostitución, siguiendo el guión proxeneta, digan que lo hacen por propia iniciativa, que consienten en el abuso, que lo eligen sobre otra actividad.
El sexo en estos casos es una herramienta para descargar el odio, pues los puteros no son lo que se pretende, lo que los proxenetas –cuidando su negocio- declaran. Los prostituidores golpean, queman con cigarrillos, cortan, abusan de niñas y niños aún que apenas se están desarrollando, y aún, cuando no lo hicieran, el daño que provocan en las personas prostituidas física y psicológicamente, en la mayoría de los casos es irreversible.
Este artículo, incluida la imagen que aparece en el original, muestran sin máscara la  perversión que el acto de prostituir implica.
Alberto B Ilieff





Las Gangbang- Partys  con embarazadas son incluso publicitadas en anuncios.
6/20/2016
Por Sabine Menkens. Redactora política de DIE WELT
 Traducción: Concha Hurtado
Texto original. http://www.welt.de/politik/deutschland/article156010494/Sogar-fuer-Gangbang-Partys-mit-Schwangeren-wird-geworben.html

"Mercado" Perverso: Los médicos denuncian que embarazadas en avanzado estado de gestación “trabajan como prostitutas”. La Unión quiere reforzar la protección de las mujeres afectadas: Este negocio debería ser prohibido para preservar la dignidad de los niños.

La Unión quiere implementar en el marco de la deliberación sobre la Ley de Protección de las prostitutas, la ampliación de la protección de las prostitutas embarazadas más de lo previsto hasta ahora. "Creemos que no sólo hay que proteger mejor la dignidad de las mujeres, sino también la del niño por nacer", dijo el Presidente del Comité de la Familia, Paul Lehrieder (CSU), a “die Welt". Por supuesto, la Unión no quisiera intervenir en el derecho del libre ejercicio de una profesión pero "La protección de los niños va antes."

Hasta el momento está previsto en el proyecto de ley que a partir de una fecha de seis semanas antes del nacimiento, los certificados de registro de las prostitutas no puedan ser expedidos. Lehrieder se ha comprometido a ampliar aún más el plazo y a acompañarlo de una prohibición de la prostitución de mujeres en avanzado estado de gestación. Mientras tanto, por desgracia, continúa el mercado de sexo con mujeres embarazadas. "Debemos impedir este modelo de negocio por consideración a la dignidad del niño."

Por una regulación de este tipo se manifestaron también el lunes los numerosos expertos invitados a la audiencia pública del Comité de Familia.

El ginecólogo Wolfgang Heide, que asiste altruistamente a prostitutas tanto en su clínica de Heidelberg como en el consultorio en Mannheim "Amalie", informó: "Lo más indigno es que haya un mercado para clientes-prostituidores, especializado en mujeres embarazadas para las que con gusto pagan más ". Incluso Gangbang-Partys “fiestas de sexo en grupo” con mujeres embarazadas son publicitadas en los anuncios.

"¿Cómo es posible con 15 a 40 puteros por día?"
 Para él, como ginecólogo y obstetra están tales situaciones "en el borde de lo soportable", dijo Heide. "Nosotros ginecólogos somos responsables del bienestar de la madre y de la criatura por nacer. ¿Cómo es esto posible cuando la futura madre está obligada a satisfacer entre 15 y 40 puteros por día?"

Para la protección de la madre y del niño por nacer, abogó por una prohibición general de la actividad – también para antes de la semana 34 de embarazo. Todo lo demás sería "simple y llanamente inhumano", dijo Heide. "Apelo a la valentía de los diputados para sacar a las mujeres embarazadas de la prostitución." Debe ser posible conceder después las ayudas sociales Hartz IV a estas mujeres.

También el psiquiatra de niños y adolescentes Lutz-Ulrich Besser compartió su postura sobre la prohibición de la prostitución de embarazadas. En la actualidad existe un "mercado lucrativo y perverso para comprar sexo con embarazadas." En la práctica, incluso "embarazan a las mujeres  deliberadamente para satisfacer la demanda de los puteros". Muchas van después al extranjero para abortar tardíamente o dan a sus hijos en adopción tras el nacimiento, denunció Besser.

"Las mujeres continuarán trabajando - en la ilegalidad"
Junto al peligro de las enfermedades infecciosas estarian el estrés y la situación emocional de prostitutas embarazadas por el ejercicio sistemático del sexo sin descanso "absolutamente perjudiciales para el desarrollo del niño en el seno materno", dijo el psiquiatra.

El jurista Gregor Thüsing de la Universidad de Bonn abogó por una prohibición general de la actividad con embarazadas de al menos seis semanas antes del parto. " Aunque se pueda dejar a disposición de la prostituida embarazada poner en riesgo su propia salud, no se puede dejar a disposición de la prostituida poner en riesgo la vida no nacida." escribió Thüsing en su dictamen.

No obstante, en la práctica, una prohibición tal del empleo de mujeres embarazadas podría ser difícil de implementar, aportó para la reflexión Andrea Hitzke del grupo de coordinación nacional para la lucha contra el tráfico de personas: "La realidad de la vida es que a pesar de ello las mujeres continuarán trabajando, sólo que en la ilegalidad".

Fuente
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/las-gangbang-partys-con-embarazadas-son-incluso-publicitadas-en-anuncios

Nota: la imagen figura en el artículo original.




lunes, 1 de mayo de 2017

Mujeres y niñas mercancías sexuales, prostitución globalizada y liberalismo




Mujeres y niñas mercancías sexuales, prostitución globalizada y liberalismo
lunes 12 de enero de 2009

El tema de la prostitución divide el movimiento feminista. Algunas sensibilidades hablan de libertad... otros de esclavitud. ¿Hay que hablar de prostitutas o bien de mujeres prostituidas? Este artículo, encontrado a la página web Europe Solidaire sans Frontières, permite situar la problemática de manera rigurosa. Más allá de un debate moralista, la dramática realidad de estos millares y miles de mujeres y niñas que se encuentran en el ojo del huracán neoliberal, no nos puede dejar indiferentes y nos pide un posicionamiento claro en tanto que corriente militante anticapitalista y antipatriarcal. Sylviane Dahan.

Richard Poulin. A escala planetaria, centenares de miles - quizás millones – de mujeres y de niñas son, cada año, reclutadas, compradas, vendidas y alquiladas por diferentes redes de prostitución. Esta industria se aprovecha de la existencia de una cultura hipersexualitzada, así como de la mercantilización de las relaciones sociales, típica del capitalismo neoliberal globalizado.

Las jóvenes ligeras
Todos los observadores están de acuerdo sobre el hecho de que el tráfico de personas con finalidades de prostitución es la actividad del crimen organizado que conoce actualmente la mayor expansión porque es la más provechosa. Concierne 90-92% de los casos, siendo de lejos más importante que el tráfico de personas con finalidades de trabajo forzado (ayudas domésticas, trabajadores agrícolas, etc...). [2] Según la Organización internacional del trabajo, las mujeres y las niñas constituyen, en el 2005, un 98% de las personas víctimas del tráfico con finalidades de explotación sexual. La oficina de las Naciones Unidas para el control de las drogas y la prevención del crimen estimaba, el año 2006, que prácticamente ningún país del mundo se encontraba al margen del comercio de seres humanos: así, enderezaba una lista de 127 estados considerados como países de origen, y señalaba 137 otros como países de destinación.
Los Países Bajos aparecen como una de las diez plataformas giratorias del tráfico internacional con finalidades de prostitución.

Los avatares de la legalización de la explotación sexual de las mujeres
En los Países Bajos, un 80% de las personas prostituidas son de origen extranjero – de las cuales un 70% sin papeles. El sector ilegal es más importante que el sector legal. Según toda verosimilitud, son víctimas del tráfico de seres humanos con finalidades de prostitución, una actividad que se encuentra bajo la influencia del crimen organizado. Este país, que el año 2000 legalizó el proxenetismo y que ha reglamentado la prostitución en burdeles y en zonas de tolerancia, recauda mil millones de euros de impuestos el año, procedentes exclusivamente del sector legal de la prostitución. Los burdeles disponen de licencia y los arrendatarios proxenetas operan en toda legalidad.

La legalización de la prostitución en burdeles y en zonas de tolerancia tenía que poner fin a la prostitución de menores. Ahora bien, la Organización para los derechos de la infancia, que tiene justamente la sede en Ámsterdam, considera que el número de menores que son prostituidas ha pasado de 4 000 en 1996 a 15 000 el año 2001. Y el tráfico de menores no acompañados es en pleno desarrollo, como en los otros países europeos que han reglamentado la prostitución y han legalizado el proxenetismo (Alemania, Grecia, Suiza, etc ...). Las refugiadas menores de edad que pedían asilo a su llegada al aeropuerto de Ámsterdam eran conducidas en hogares especializados, de las cuales desaparecían. [3] El ritmo rápido de estas desapariciones ha alertado las fuerzas de la orden, que han desmantelado en octubre de 2007 una importante red de tráfico de menores procedente de Nigeria. Una parte de ellas ha sido localizada en los burdeles holandeses, así como en los otros países.

La legalización de la prostitución tenía que poner igualmente fin al control del crimen organizado sobre la industria del sexo. Pero las mafias, todo lo contrario, ha extendido su influencia y prosperan como nunca. El ayuntamiento de Ámsterdam ha cerrado el tercio de los burdeles de su barrio de tolerancia, comprando de nuevo los edificios con un coste de 15 millones de euros, con el fin de cambiar su función. «En lugar de mejorar las cosas, la política de permisos concedidos desde octubre de 2000 a los burdeles cerrados, ha llevado a una situación incontrolable», afirma Karina Schaapman, ex-prostituta y concejala. Para el alcalde de la ciudad, el «barrio rojo» ha ocurrido un refugio para traficantes y camellos; la reglamentación no ha alcanzado su objetivo, que era romper los vínculos de esta zona urbana con el crimen organizado». Un concejal del
Partido del trabajo explica: «Antes, se veía la legalización de la prostitución como una cuestión de liberación de las mujeres; hoy se la ve como una cuestión de explotación de las mujeres, y eso se tiene que acabar.»

 El fracaso de la política neerlandesa de reglamentación es patente. Un balance similar acaba de ser sacado con respecto a la prostitución reglamentada a Nevada (Estados Unidos) y a Australia. [4]
Una industria mundial
Centenares de miles - quizás millones - de mujeres y de niñas son reclutadas, compradas, vendidas y revendidas, cada año, por redes organizadas en los mercados locales, nacionales e internacionales. Y, a cada etapa o casi de su transporte, son alquiladas a clientes prostituidores. Son transportadas clandestinamente o, según las circunstancias, legalmente: los visados "de artista" para las bailarinas de cabaret, emitidos por numerosos Estados [5]., son denunciados por diferentes organizaciones internacionales y europeas como medio frecuentemente utilizado por los traficantes para prostituir a las mujeres más allá de las fronteras nacionales en el mercado del sexo del mundo entero, desde los países más pobres en los menos pobres, hasta llegar a los países ricos. Así, por ejemplo, se estima que en los últimos diez años, 200 000 mujeres jóvenes y niñas de Bangladesh han sido víctimas de este tráfico hacia el Pakistán, y 150 000 mujeres jóvenes más procedentes de las Filipinas, de Taiwán, de Tailandia y de Rusia han sido prostituidas en el Japón. Los traficantes, prácticamente desconocidos en Londres a mediados de los años 1990, controlan actualmente a un 80% de las jóvenes prostituidas en las calles de la ciudad. Interpol considera que están en medida de participar en el «mercado» de mujeres jóvenes de los Balcanes en un plazo de 48 horas.


Realizado a escala planetaria, el tráfico de mujeres y de niños no puede ser de ninguna manera un fenómeno espontáneo. Movimientos de población que conciernen millones de personas cada año suponen la existencia de organizaciones bien estructuradas, que cuentan con ramificaciones internacionales y numerosas complicidades, que disponen de recursos financieros enormes, y que tienen al suyo servicio toda una cohorte de reclutadores, de encargados del transporte, de vigilantes, "de adiestradores", de patrones de establecimiento y de asesinos.

El tráfico de seres humanos con finalidades de prostitución constituye una verdadera industria donde hacen fortuna  los vendedores y los revendedores, que son compradores por turnos. Como para cualquier industria, una multitud de personas se beneficia de los «flujos de mercancías»: desde el «protector» hasta el intermediario, desde el reclutador hasta el propietario del burdel, desde el aduanero corrupto hasta el policía en cábala con las mafias, desde estos mercaderes de vidas humanas hasta el Estado que recauda tasas e impuestos con la prostitución legalizada.

Un sistema bien rodado
Un tráfico de alcance mundial no se hace de cualquier manera. Exige comisiones y corrupción desde el más bajo hasta el más alto nivel de la sociedad. Exige igualmente medios que van desde la compra de niños bajo falsas representaciones hasta el secuestro, pasando por el engaño. Las organizaciones criminales pueden administrarlo todo, desde el reclutamiento hasta colocación en el mercado de las personas prostituidas, pasando por su traslado desde los países de origen. Pueden funcionar por subcontratación o bien controlar directamente el conjunto de las operaciones. Pueden igualmente prosperar por medio de colaboraciones estrechas con otros grupos criminales, en el marco de una división internacional o regional del trabajo. Contratan especialistas: financieros encargados de blanquear los ingresos, falsarios, abogados y profesionales del lobby. Pueden actuar de manera integrada verticalmente, desde el reclutador hasta el gerente de los establecimientos de prostitución, pasando por los encargados del transporte y del cobro de las deudas de las víctimas, desde los corruptores que distribuyen comisiones en los operadores de las oficinas de colocación y a los escoltas de las víctimas de todo este tráfico.

Hay redes que reclutan mujeres y niñas sobre el terreno, suministran visados y falsifican documentación y organizan el transporte. Los métodos de reclutamiento varían. El método más extendido consiste a publicar pequeños anuncios proponiendo un trabajo en otro país como peluquera, canguro, muchacha, camarera, maniquí o bailarina. Otro método consiste a reclutar por medio de oficinas de colocación, de agencias de viajes o de matrimonio y de encuentros, que son simples, pantallas. Hay víctimas que han sido vendidas por su propia familia, por su compañero sentimental o por instituciones como orfanatos. Una vez reclutada, la persona es colocada en una situación de dependencia a lo largo de su tráfico. La víctima pasa como semillas de mano en mano hasta su llegada al país de destino. ¡Una chica de 14 años, repatriada de Bosnia y Hercegovina por la Organización internacional para las migraciones (OIM), había sido vendida 22 veces a diferentes redes de proxenetas y propietarios de burdeles! Cada vez, ha tenido que sufrir violaciones y otras agresiones.

Los traficantes se suceden en el momento del desplazamiento de las víctimas del tráfico, pero la suerte de las chicas no varía. Las violaciones y las otras formas de sujeción son frecuentemente utilizadas incluso para la minoría que conoce el objetivo de su tráfico: su prostitución. Sólo llegar al país de destino, las personas ven sus papeles confiscados y son inmediatamente prostituidas. Las recalcitrantes pasan por un campo de «adiestramiento», donde son rotas psicológicamente.

En el país de destino, la víctima del tráfico, tanto si ha sido una persona ya prostituida en su país como si no, verá su pasaporte y sus otros papeles confiscados por los que organizan su prostitución. Tendrá que pagar la «deuda» del viaje. Y en eso se añaden los gastos de alojamiento, de alimentos, de indumentaria, de maquillaje, de preservativos, que son deducidos de sus «ingresos». Una vez todos los «gastos» pagados, no le queda prácticamente nada, incluso a menudo su deuda aumenta. Será vigilada, es decir «protegida» según el punto de vista de los miembros de la red que lo explota. Será amenazada de venta a otra red, donde tendrá que pagar de nuevo una «deuda». Si consigue escapar a las proxenetas, corre el peligro de ser expulsado en tanto que inmigrando clandestina, lo cual, según OIM, no hace más que alimentar las redes de tráfico operante en los países de origen.

Liberalismo triunfante
El deseo de una vida mejor para sí mismo y para sus hijos empuja a la gente a emigrar o a hacer emigrar a sus niños. Es lo que explica, por ejemplo, que una familia albanesa acepte vender a su bebé a traficantes que lo llevarán a Italia, o que una familia thai del norte del país celebre el nacimiento de una hija como una promesa de ingresos a través de su futura prostitución en el sur del país. Visto bajo este ángulo, poner fin al tráfico de seres humanos exige más que leyes severas y medidas de protección de las víctimas. Hay que atacar el fundamento sobre el cual reposa el 90-92% del tráfico: la industria de la prostitución. Pero el triunfo del neoliberalismo en los años 1980 ha permitido una aceleración de la mercantilización de las relaciones sociales y todo se ha traducido en un desarrollo considerable de las industrias del sexo, que han visto su legitimidad aumentada. El sexo tarifado ha conocido, en los últimos decenios, una expansión considerable; la sumisión a las reglas del mercado y a las leyes liberales contractuales de intercambio comporta una aceptación cada vez más extendida del acto mercantil, que da acceso, a cambio de una suma variable de dinero, al sexo de las mujeres y de las niñas. La prostitución ocurre, para un número importante de estados de Europa occidental y del Pacífico Sur, un «trabajo» legítimo y, para algunos, incluso un «derecho» y una« libertad ». En los estados del Sur, la prostitución es considerada como uno de los medios de «desarrollo» económico del país. La prostitución forma parte de la estrategia de desarrollo. Además, bajo la exigencia de pago de la deuda externa contraída por numerosos estados de Asia, y más recientemente de África, la prostitución ha sido fomentada por organismos internacionales como el Fondo monetario internacional y el Banco mundial - que han ofrecido préstamos importantes para el desarrollo de sus industrias de turismo y «diversión». El desarrollo de estos sectores ha permitido el elevada de la industria del comercio sexual.

En el transcurso de los dos últimos decenios, la prostitución como la pornografía se han transformado en industrias legítimas y corrientes: ¿han sido renombradas como "trabajo sexual", "venta de servicios sexuales" o bien como "sexualidad recreativa" (para quien| quién?); las proxenetas son simples "empresarias" o, si queréis, "empresarios eróticos"; los reclutadores son "cazadores de talentos"; ¿los bares de striptease y los burdeles son "lugares|sitios de diversión" y " establecimientos eróticos» (para quién?). Las bailarinas desnudas son "eróticas" o "exóticas", y obtienen de numerosos gobiernos "visados de artista". En nombre de "la autonomía" de las personas y del derecho a "controlar el propio cuerpo" [6] (en beneficio del placer masculino) es defensa el "derecho" a la prostitución y al tráfico de mujeres con finalidades de prostitución
(consideradas como una migración de "trabajadoras del sexo"). Esta ideología liberal se ha ido imponiendo poco a poco. Durante mucho tiempo, todo eso no ha parecido normal, "moral" ni "natural". Han hecho falta cambios profundos y un conjunto de condiciones propicias para que se convirtiera en posible formular la prostitución en tanto que "libertad".

La globalización neoliberal es el factor que domina hoy el desarrollo de la prostitución y del tráfico de mujeres y niñas con esta finalidad. Aumenta las desigualdades sociales y explota los desequilibrios entre los hombres y las mujeres, que refuerza singularmente. Se encarna en una mercantilización de los seres humanos y en el triunfo de la venalidad sexual. Esta industria representa la confluencia de las relaciones comerciales capitalistas y de la opresión de las mujeres, dos fenómenos indestriables. A pesar de eso, la inmensa mayoría de los análisis sobre la globalización capitalista contemporánea no toman en consideración el impacto que sobre las sociedades y sobre las relaciones sociales tiene la industria del comercio sexual. En la abundante literatura producida, muchos aspectos han sido examinados: privatizaciones, preeminencia de las
finanzas, ajustes estructurales, falta de regularización, enriquecimiento y empobrecimiento, crecimiento de las desigualdades, neoliberalismo, reducción de los presupuestos sociales, programas de austeridad, paraísos fiscales, etc ... Pero raros son los estudios integrando dentro de la dinámica de la globalización el desarrollo de las industrias del sexo. Sin embargo, el proceso de mercantilización de bienes y servicios, y más particularmente la comercialización del ser vivo, incluyendo cuerpos y sexos, así como la monetarización de las relaciones sociales, están en el corazón actual acumulación capitalista. Muchos opositores a la globalización neoliberal y a la
extensión del reinado de la mercancía en la educación y la salud defienden no obstante la legalización de la prostitución y del proxenetismo, en nombre de los derechos de las "trabajadoras del sexo" (nunca en nombre del "derecho" de los clientes prostituidores); vale decir, la legalización de la explotación sexual de las mujeres y de las chicas.

Eso se conjuga con una cultura cada vez más hipersexualizada (en beneficio de la "diversión" masculina), de manera tal que una "carrera" en el mundo de la prostitución o de la pornografía aparece incluso rodeada de un cierto hechizo. El reclutamiento para estas industrias se encuentra facilitado. Es uno de los efectos notables, pero a menudo silenciados, de la banalización de las industrias del sexo a escala mundial. Por ejemplo, en los países del Este, donde la prostitución, la pornografía y el tráfico con finalidades de explotación sexual han conocido una explosión en los años 1990, toda una serie de encuestas han revelado que cerca de una sexta parte de las alumnas ucranianas percibía la prostitución de manera positiva, creyente que se trataba de una actividad rodeada de lujo y placer en el Oeste, y que una cuarta parte de las chicas de Moscú, alumnos de
secundaria, consideraba la posibilidad de prostituirse. Cuando la prostitución y la pornografía aparecen como si se tratara de un oficio como otro, se abren vías de «futuro» ... para las chicas.
La prostitución ya no es considerada por mucha gente, sobre todo de la izquierda y entre las feministas liberales, como una forma de sujeción del sexo femenino a los hombres, al sistema patriarcal; ahora se trata más bien de un "derecho". Los años 1990 se han caracterizado por la legitimación de la mercantilización sexual de las mujeres y las niñas en beneficio del sistema prostitucional, en nombre de la implementación de ciertas modalidades de regulación (reglamentarismo).

La prostitución, legal o ilegal, como las otras industrias del sexo, no es organizada por las personas prostituidas: éstas sólo son mercancía y moneda de cambio. Está organizada para/por un sistema proxeneta a favor de los clientes prostituidores. ¿Dónde están pues las proxenetas y los clientes en las palabras de los defensores de la prostitución? En el mejor de los casos, los clientes prostituidores no aparecen más que como partes contratantes de un intercambio comercial, como simples consumidores.
Tienen el "derecho" de consumir a las personas prostituidas, tal como se desprende del derecho contractual burgués: se trata de un entendimiento decidido entre dos personas consentidoras (como si una tercera, la proxeneta, no estuviera implicada). Por qué no defender también otro derecho del consumidor, aquél de ver renovar la mercancía de manera periódica - el tráfico con finalidades de prostitución no sirve precisamente para eso? En efecto, este tráfico no les plantea tampoco ningún problema, ya que es considerado también como un desplazamiento "voluntario" y asimilado a una migración de "trabajadoras del sexo".

Al mismo tiempo, los Estados que han legalizado esta explotación sexual y que consideran una buena parte del tráfico como una migración de "trabajadoras sexo" efectúan una distinción entre "prostitución forzada" y trabajo "ilícito". Entonces, una víctima del tráfico, considerada como "consentidora" de su prostitución, no tendrá derecho a ninguna protección particular y, a menudo, será catalogada como inmigrante ilegal. En este caso, ocurre una amenaza para "la integridad territorial" del Estado. No se trata pues de una víctima, sino de una delincuente - claro su entrada en el país ha sido ilegal - y su "trabajo", es decir su prostitución, constituye por lo tanto un acto "ilícito". [7]


Definir la prostitución o el tráfico por su carácter forzado o no implica que ya no es necesario analizar la prostitución como tal: su sentido, sus mecanismos, sus relaciones con el crimen organizado, su inscripción a las relaciones mercantiles y patriarcales, su papel en la opresión de las mujeres, etc ... La legitimación de la prostitución pasa por esta operación de reducción liberal.
El capitalismo neoliberal encuentra su expresión acabada en el ámbito de las industrias del sexo. Este régimen de acumulación estrechamente vinculado a las desregularizaciones de la mundialización refuerza de una manera considerable el sistema de opresión de las mujeres y su sumisión al placer del otro, al placer masculino.
Reduciendo a las mujeres a una mercancía susceptible de ser comprada, vendida, alquilada, apropiada, intercambiada o ganada, la prostitución afecta a las mujeres en tanto que grupo. Refuerza la ecuación arcaica entre mujer y sexo, reduciendo a las mujeres a una humanidad menor y contribuyendo a mantenerlas en un estatuto inferior por todas partes en el mundo.
Las mujeres y las niñas pagan un terrible tributo.


Notes
[1] Traducción (francès/castellà) Sylviane DAHAN
[2] La Organización internacional del trabajo (OIT) considera que 2,45 millones de personas son
víctimas del tráfico con finalidades de explotación sexual cada año. Pero esta cifra se desprende de un estudio sobre el tráfico con finalidades de prostitución «forzada», asimilado al «trabajo forzado», es decir que no toma en cuenta el conjunto del tráfico con finalidades de prostitución.
[3] En los Países Bajos, la mayoría de las menores no acompañadas provienen de la China, de Somalia, de Sierra Leona y, más recientemente, de Angola y de Nigeria.
[4] Melissa Farley, Prostitución and Trafficking in Nevada. Making the Connectem, San Francisco, PRE, 2007; Mary L. Sullivan, Making Sex Work: En Failed Experimento with Legalized Prostitution, North Melbourne, Spinifex, 2007.
[5] El año 2004, las embajadas suizas han concedido 5 953 visados destinados a bailarinas de cabaret, medio privilegiado de los traficantes proxenetas para prostituir a las mujeres. El mismo año, Eslovenia ha concedido 650 visados, una gran mayoría a chicas ucranianas, el Luxemburgo aproximadamente 350, Chipre 1 200 visados y el Canadá 500 visados a rumanas (y sin duda más, si se tienen en cuenta las otras nacionalidades). En el 2004, el gobierno japonés ha concedido 71 084 visados a mujeres procedentes de las Filipinas. Diversos países del Caribe, entre los cuales está Santa Lucía, las Bahamas, Jamaica, Surinam, conceden visados a «bailarinas» para que puedan trabajar en la industria de la diversión para hombres. Es igualmente el caso de las Antillas neerlandesas, dónde la prostitución está reglamentada, sobre todo S. Marteen, Curaçao y Bonaire. El Canadá y Luxemburgo han puesto fin a sus programas de visados de artista al final de 2004
[6] Para Élisabeth Badinter, por ejemplo, la prostitución se integra en un "derecho de forma dificultosa obtenido todavía no hace treinta años y [que] exige el respecto de todo el mundo: la libre disposición del propio cuerpo". La distinción entre prostitución "libre" y "forzada" le permite denunciar el discurso que pretende que las personas prostituidas son "víctimas de la lógica económica liberal y del dominio masculino propio del patriarcado". Calificarlas de "víctimas" supondría admitir la existencia de una opresión social estructural, cosa que ya no es el caso: "El patriarcado agoniza en nuestras sociedades."
[7] Sra. Zwerver, Países Bajos, REJA, Migraciones vinculadas al tráfico de mujeres y a la prostitución, Informe de la Comisión sobre la igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres, Asamblea parlamentaria, Consejo de Europa, dock. 9795, 23 abril de 2003.