lunes, 8 de mayo de 2017

El trabajo en el capitalismo: de la esclavitud a la prostitución



El trabajo en el capitalismo: de la esclavitud a la prostitución
Por Hashtag
fecha julio 2, 2014@RHashtag 
Prostitución
Por Gerardo Ambriz

Hace tres días que no como
 siquiera un pedazo de pan.
 El poder de mis veinte años
 se lo venderé al mejor postor.

Attila József

(02 de julio, 2014) .- A principios de abril, un equipo de periodistas, comandado por Carmen Aristegui, sacó a la luz una posible red de prostitución dentro de la sede del PRI en el Distrito Federal. En la investigación periodística se puso en evidencia que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, entonces presidente del PRI capitalino, contrataba edecanes, no para realizar tareas correspondientes a ese tipo de trabajo, sino para satisfacer sus caprichos sexuales. Por si fuera poco, el sueldo de las edecanes no salía de los bolsillos del dirigente priísta, sino que era cargado a la nómina del partido, la cual se nutre de los impuestos que pagamos los mexicanos. La parte más reveladora de la investigación periodística fue precisamente la grabación donde se escucha a Priscila Martínez, la asistente del dirigente imputado, explicándoles a las edecanes que de ser contratadas tendrían que tener relaciones sexuales con su jefe. Dicha asistente fue grabada sin darse cuenta, pues una reportera que se hizo pasar por edecán llevaba una grabadora oculta.

El problema de las mujeres que acudieron a la entrevista de trabajo (junto a la reportera infiltrada), empezó cuando, al encontrarse desempleadas, vieron un anuncio en internet donde se solicitaba edecanes para trabajar en dicho partido político. Cuál sería su sorpresa cuando en la entrevista les explicaron que su “trabajo” sería muy diferente al que se prometió en el anuncio. En la grabación se escucha decir a Priscila Martínez que la vacante requiere de “amplio criterio” por parte de las aspirantes a cubrirla, ya que deberán tener sexo con el dirigente político, pero que no se preocuparan pues, en palabras de ella: “sería únicamente con él, no a diario ni a cada rato, ni te lleva a un hotel, ni hace contigo lo que quiere… Todo es dentro del horario de trabajo y puede ser dentro de la oficina”. Y remata diciendo: “se manejan dos tipos de relación: oral y vaginal; oral es sin protección, vaginal con protección. Terminas, pasas a su baño, tiene enjuague bucal, pasta de dientes, Isodine, y todo lo de higiene”.[1]

Mural en un lupanar de Pompeya. Siglo 1 DC
Ahora bien, lo que se dice en la grabación podría ser analizado tanto desde la perspectiva jurídica, donde se podrían señalar y fincar responsabilidades por los posibles delitos cometidos; como desde la perspectiva de la ciencia política, que mostraría que el caso del PRI capitalino es un síntoma más de la decadencia y corrupción del sistema político mexicano. No obstante la importancia de esos enfoques, nosotros proponemos un análisis que compare lo dicho en la grabación con lo que sucede en el mundo del trabajo en el sistema capitalista. Y cuando hablo de lo que implica trabajar en el capitalismo, me refiero no sólo a lo que sucede dentro de la fábrica, taller, parcela, comercio y oficina (privada o gubernamental); también incluyo lo que sucede cuando un desempleado acude desesperado a una entrevista de trabajo.

Así, en un sistema económico como el nuestro que no garantiza el trabajo para todos, el problema de los trabajadores empieza cuando, previamente, se encuentran desempleados. Es fundamental entender que en este sistema el trabajo no se garantiza porque, de hecho, el desempleo ocupa un lugar esencial en la dinámica del capitalismo. Algunos economistas críticos han sostenido que el desempleo le sirve al capitalismo para mantener los salarios bajos, pues entre más personas desempleadas haya que quieran trabajar, los empleadores tendrán la oportunidad de mantener y ofrecer un sueldo más bajo. Pero más allá de especular con la oferta y la demanda de mano de obra, lo que casi no se menciona es que el desempleo coloca a la persona en una situación de hambruna y precariedad que la hace dócil frente al empleador, casi a punto de implorarle que por favor la explote.

Este juego inherente al capitalismo, donde se trata al trabajador como a una mercancía cualquiera, al grado de orillarlo a considerarse a sí mismo como un objeto, lo criticó Marx claramente en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844: “Cuando la oferta es considerablemente mayor que la demanda, una parte de los obreros se ve empujada a la mendicidad o condenada a morir de hambre. La existencia del obrero se halla reducida, por tanto, a la condición propia de cualquier otra mercancía. El obrero se ha convertido en un objeto y puede darse por satisfecho cuando encuentra comprador”[2].

Cuando todavía no conocía los Manuscritos de Marx, Georg Lukács,  desarrolló su teoría de la “cosificación” (también conocida como “reificación”), partiendo del fetichismo de la mercancía de El capital.  Dicho de manera sencilla, la “reificación”, en el ámbito de las relaciones humanas consiste en tratar a las personas como si fueran cosas. Pero eso no sucede, según Lukács, porque a alguien se le ocurra tratar a una persona como a cualquier objeto; la “cosificación” no es un problema de la voluntad de individuos aislados, es un problema inherente al sistema capitalista cuya lógica mercantil poco a poco ha ido infectado todas las relaciones entre humanos[3], y no sólo las relaciones en el ámbito económico. Desde luego que eso no exculpa a individuos que, como Cuauhtémoc Gutiérrez, contratan empleados para usarlos como cosas. Tampoco exime de responsabilidades a Priscila Martínez que, sin ningún asomo de empatía con las mujeres que entrevistó, y de manera casi mecánica, como si le hablara a robots, vierte la verborrea que cité más arriba.

Sobre la misma línea de Lukács, Axel Honneth dirá que en la actualidad no existe sólo el problema de que una persona trate a otra como a un objeto. También existe el fenómeno de la “autocosificación”, donde la persona se trata a sí misma como cosa, lo cual se deja ver precisamente en las entrevistas de trabajo. Honneth asegura que en décadas pasadas el entrevistador tenía como función la de “verificar mediante documentos escritos, o testimonios de capacidad, la aptitud de un solicitante para realizar una actividad específica”. Pero ahora, según él, las entrevistas de trabajo sirven para que el entrevistado se venda a sí mismo, es decir: “exigen que el solicitante ponga en escena de modo convincente y ostentoso de qué manera se comprometerá con su trabajo, en vez de tener que informar acerca de las cualificaciones que ya ha obtenido”[4].


Pero el problema no acaba ahí, una vez que el trabajador, o la edecán, ha atravesado por las penurias del desempleo y las humillaciones de la entrevista laboral, se enfrentará, ahora sí, a la brutalidad de los medios de producción, donde tendrá que sufrir las consecuencias de pertenecer a la clase social que no tiene otra cosa que vender más que su propio pellejo. Nuevamente nos remitimos a Marx, aquel filósofo que no estuvo enclaustrado en las paredes de alguna universidad y presenció directamente cómo el trabajador del siglo XIX era tratado peor que un esclavo. Para eso Marx usará dos tonos distintos: el humanista de los Manuscritos de 1844, y el teórico social de El capital. En la primera obra nos habla de la “enajenación” en el trabajo, que consiste en el sometimiento del trabajador para realizar un trabajo propio de las bestias de carga; un trabajo cuyos frutos le serán esquilmados por su patrón; un trabajo que “mortifica su cuerpo y arruina su espíritu”[5]; un trabajo que está muy lejos de contribuir al desarrollo, liberación y fortalecimiento de su esencia humana; y un trabajo del que huirá “como de la peste, en cuanto cese la coacción física”[6].

En la segunda obra Marx nos mostrará las situaciones que pueden ocurrir dentro del centro de trabajo, y dentro de los eternos horarios de trabajo. En El capital aparecen muchos ejemplos de cómo por la hambruna de capital en la Inglaterra decimonónica, perecieron, hombres, mujeres y hasta niños de 8 años, tras inhumanas jornadas de 16 horas, exceso de trabajo forzado, y salarios de hambre. Es tan brutal el capitalismo en los centros de trabajo que no exageró Marx cuando dijo que éste transforma la “sangre infantil en capital”[7]. Tampoco se excedió cuando dijo que en la Inglaterra de ese tiempo, Dante hubiera encontrado “sus más crueles fantasías infernales”[8].

Finalmente, muchos tal vez pensarán que la comparación fue un exceso y, por lo mismo, consideren que es peor el caso donde en un trabajo se orille a las mujeres a prostituirse, que el caso donde se obligue a hombres, mujeres y niños a trabajar en condiciones infrahumanas. Para nosotros las dos situaciones son igual de reprobables y la comparación que hicimos no tuvo como objetivo señalar qué es mejor y qué peor, sino el invitar a que, así como condenamos la posible red de prostitución (desgraciadamente una entre mil), condenemos también las condiciones en las que se trabaja en los sistemas capitalistas, mismas que no han cambiado desde los tiempos en que Marx escribió. Además quisimos dar un panorama general de cómo estamos dentro de un sistema que nos tiene agarrados del cuello antes de trabajar (en el desempleo), en el proceso de ser seleccionados (en la entrevista de trabajo), y dentro de los centros de trabajo (en la fábrica, la oficina, el banco, la escuela, la parcela, el burdel, la oficina gubernamental, etc.). Sólo nos faltó mencionar que “una vez que la explotación del obrero por el fabricante ha concluido y aquél recibe el pago de su salario en efectivo, caen sobre él las partes restantes de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etcétera”[9].

[1] Audio disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=6HDn7VTJHZE

[2]Marx, Karl, y Engels, Federico: Escritos económicos varios, Editorial Grijalbo, México, 1962, p. 28.

[3] Lukács, Georg: Historia y conciencia de clase, Vol. II, Editorial Grijalbo, México, 1985, p. 11.

[4] Honneth, Axel: Reificación. Un estudio en la teoría del reconocimiento, Katz, Buenos Aires, 2007, p. 144.

[5] Marx, Karl, y Engels, Federico: Escritos económicos varios, Editorial Grijalbo, México, 1962, p. 66.

[6]Ibid., p. 66.

[7] Marx, Karl: El Capital, Tomo I, Vol. 1, Siglo XXI, México, 1977, p. 327.

[8] Ibid., p. 296.

[9] Marx, Karl, y Engels, Friedrich: Manifiesto comunista, Crítica, Barcelona, 1998, p. 49.

Fuente: 

http://revoluciontrespuntocero.com/el-trabajo-en-el-capitalismo-de-la-esclavitud-a-la-prostitucion/




El mito de elegir la prostitución como plan de vida



El mito de elegir la prostitución como plan de vida
camiblanco10
Por Camila Blanco

Cuando en ámbitos progresistas se pregona por la reglamentación de la prostitución para proteger los derechos de las trabajadoras sexuales, una genera simpatías. En cambio, cuando en ese mismo ámbito una plantea que la prostitución debe prohibirse y que “consumir” prostitución debería ser considerado un delito (más allá de las limitaciones del derecho penal) a una se la asocia con los ámbitos conservadores y reaccionarios.

Sin embargo, permítanme ubicarme en ese lugar incómodo, ese que dice que sostener que la prostitución debería regularse para proteger a las mujeres prostitutas (porque hablar de prostitución es hablar de mujeres) y reconocerles el derecho a una jubilación y a tributar impuestos es, hoy en día, una postura que peca de ingenua y anacrónica, por no decir de snob.

En primer lugar, debe considerarse que en la actualidad, la prostitución cuentapropista es una rareza. En efecto, el imaginario de que la prostituta decide de manera libre e informada dedicarse a vender sexo por dinero, es simplemente eso, un imaginario. La prostitución siglo XXI va de la mano de la marginalidad, la pobreza y el crimen organizado.

A la prostitución se llega a partir de un estado de necesidad, a partir de la desesperación, a partir de la soledad,  que lleva a la decisión instrumentalizar el propio cuerpo —no para lograr una vida sexual plena, sino para que otros nos consuman, como mero producto de cambio.

No quiero aquí que se me malinterprete. En esta ecuación, la primera víctima es la prostituta y con ella, todas las mujeres como grupo, que nos vemos afectadas a partir de la perpetuación de un sistema de opresión. En definitiva, lo que aquí se cuestiona —como siempre lo hace el feminismo— es el paradigma patriarcal, ese que se genera a partir de naturalizar el acceso de los varones al cuerpo de las mujeres a cambio de dinero.

Nude dancer. Ernst Kircher. 1909
De acuerdo al Reporte 2012 sobre Tráfico de Personas realizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos —una de las pocas herramienta sistematizadas y actualizadas año a año en materia de tráfico de personas— Argentina es un país de generación, tránsito y destino de varones, mujeres, niños y niñas sujetos a la explotación sexual y al trabajo forzado, delitos que muchas veces van de la mano. Dicho reporte señala que muchas de las víctimas son de áreas rurales y pobres, quienes son forzadas a prostituirse en centros urbanos. Existe un número significativo de víctimas extranjeras, principalmente de Bolivia, Perú y República Dominicana. Asimismo, nuestro país es centro de tránsito para la explotación sexual de mujeres y niñas provenientes de Chile, Brasil, México y Europa del Este. También, existe registro de mujeres argentinas que son llevadas al extranjero para ser prostituidas.

El reporte señala que, si bien Argentina no satisface plenamente los estándares de lucha para la eliminación del tráfico de personas, está realizando importantes esfuerzos en ese sentido. Entre ellos, la creación de protocolos y oficinas de asistencia a las víctimas que reciben fondos federales, provinciales y municipales. De acuerdo a las ONGs especializadas y a las autoridades consultadas para la realización del Reporte, la creación del Ministerio de Seguridad en el año 2010, que coordina los esfuerzos federales en materia de lucha contra la trata y que mantiene una base de datos respecto de delitos relacionados con la trata, así como el establecimiento de la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos  (UFASE) en el marco de la Procuración General de la Nación —que coordina esfuerzos con la Policía Federal, la Prefectura Naval y la Gendarmería— van en esa dirección.

En este contexto, Marcelo Colombo, fiscal a cargo de la UFASE, afirma que no se puede separar la prostitución de la trata y que ello implica que en el marco abolicionista argentino, no es una opción “reglamentar” la prostitución. Ello, porque la trata de personas es la red que cubre la prostitución en Argentina: no hay prostitución sin redes mafiosas detrás.

Por ello,  defender la prostitución cuentrapropista, en la que, supuestamente, la mujer, libre, sana y educada decide de manera informada que la prostitución es el plan de vida que ella quiere llevar a cabo para darse sustento económico y disfrutar, al mismo tiempo, de su sexualidad es perversamente absurdo.

Existen modelos comparados a los que podemos echar un vistazo para desentrañar estas cuestiones. Ellos son el modelo holandés y el sueco. Ambos países son lejanos al nuestro en cuanto a la idiosincrasia normativa, pero nos sirven como brújula en materia de políticas públicas en relación a la prostitución.

El modelo holandés, al considerar que la prostitución es una faceta inherente a la sociedad, decidió reglamentarla, mientras que el sueco, en razón de considerar a la prostitución como una práctica misógina, coercitiva y violenta, decidió abrazar un modelo abolicionista a partir de la prohibición de la compra de sexo.

Las autoridades holandesas argumentaban que con la regulación de la prostitución sería más fácil detectar las redes de trata ilegal y así combatir a los violadores, proxenetas y traficantes. Sin embargo, a más de diez años de la medida, las licencias para los prostíbulos son ínfimas ya que la mayoría de esta actividad continúa en la ilegalidad. Sumado a ello, los estudios demuestran que Holanda devino uno de los más importantes centros de destino de las mujeres víctimas de trata de Europa del Este.  También, luego de la permisión, la prostitución infantil aumentó (fuente, acá).



Desde el año 1999, Suecia tiene legislación que pena la compra de sexo y descriminaliza la venta. Ello, porque la idea detrás de la reforma es que las prostitutas son las víctimas de un sistema violento y humillante en el que es menester la intervención del Estado. La principal asesora de la reforma sueca fue Gunilla Ekberg, una feminista experta en cuestiones de trata que se ha convertido en una de las principales impulsoras del abolicionismo.  Para ella, la clave de esta cuestión es que ningún sistema que pretenda ser una democracia en la que varones y mujeres son iguales puede tolerar que las mujeres, las niñas y los niños entren al mercado como bienes de compra-venta.  La legislación sueca trajo aparejada una drástica reducción en la compra de sexo y es considerada exitosa, al punto que Noruega implementó el mismo modelo en el año 2009.

Lo interesante de este análisis es que el modelo sueco logró todo aquello que se proponía el modelo holandés, como reducir la prostitución infantil y facilitar la persecución de los proxenetas y explotadores sexuales. Holanda, por su parte, se ha convertido en el centro de destino de mujeres extranjeras víctimas de trata, de prostitución infantil y generó una dinámica que hace difícil investigar a aquellos “intermediarios” o “facilitadores” de la prostitución (fuente, acá). Las autoridades holandesas consideran a esta situación como “crítica” y están decididas a cerrar la mayoría de los prostíbulos y a dar marcha atrás con el paradigma permisivo, que funciona como enclave europeo del crimen organizado.

Más allá de estas experiencias comparadas, somos nosotros y nosotras quienes debemos pensar qué implica ponernos de uno u otro lado en relación a la prostitución. En mi opinión, es claro que decidir prostituirse no es una decisión proveniente de la libertad, sino por el contrario, desde la más humillante opresión. Ese es el presupuesto del que deberíamos partir para tener esta discusión.

http://derechoalsur.com/2012/07/02/el-mito-de-elegir-la-prostitucion-como-plan-de-vida/



miércoles, 3 de mayo de 2017

​Las Gangbang- Partys con embarazadas son incluso publicitadas en anuncios.




Este artículo interesa porque muestra la cara desconocida y ocultada de quienes pagan por obtener placer sexual.
Es común escuchar que cualquier hombre puede ser putero, y esto es así, porque basta con haber nacido varón para ya tener a disposición un grupo de personas que impunemente pueden ser utilizadas para el fin individual de la búsqueda de placer solitario (digo solitario porque en la prostitución nada es compartido, mucho menos el placer). La prostitución es una institución social que determina este privilegio, esta clara desigualdad. Tener la posibilidad no significa que todos los hombres la ejerzan ni mucho menos, todos tenemos posibilidad de asesinar pero solamente un grupo pequeño lo hace.
De creer en las estadísticas, en especial europeas, surge que en aquel continente un promedio de 11 a 14 % de hombres pagan por acceder a un cuerpo para tener sexo, en España, el país en este caso sobresaliente de Europa, el promedio sube a 39%. Esto significa que la mayoría de los hombres no pagan por tener relaciones sexuales. O sea que, si bien todos potencialmente pueden ser prostituidores, solamente una minoría lo hace efectivamente.
No cualquier hombre tiene las condiciones subjetivas para convertirse en prostituidor con cierta constancia. Para llegar a estos extremos son necesarias condiciones subjetivas que desde el comienzo implican desprecio hacia la mujer (trans, trav, niños, niñas, hombres). La posibilidad de convertirlos en objeto para la propia satisfacción eliminando cualquier supuesto que implique una historia, sentimientos, subjetividad del/la otra. Esta capacidad de anulación constituye simple y llanamente un acto de extrema violencia. Acto que se encuentra en las raíces de la esclavitud, de los exterminios, de los genocidios. Históricamente los niños/as, las mujeres, los negros, los pueblos originarios han sido considerados no personas lo que se ha pretendido legitimar las esclavitudes y exterminios.
Son ellos mismos los que dividen a las mujeres (trans,trav,hombres, niñas, niños) entre aquellas que deben ser cuidadas  y las otras, “las putas, las putitas”. Es este acto el que en un mismo momento degrada a algunas personas y por ello, justifica que sean abusadas. Completa el cuadro, lo favorece, que algunas personas en prostitución, siguiendo el guión proxeneta, digan que lo hacen por propia iniciativa, que consienten en el abuso, que lo eligen sobre otra actividad.
El sexo en estos casos es una herramienta para descargar el odio, pues los puteros no son lo que se pretende, lo que los proxenetas –cuidando su negocio- declaran. Los prostituidores golpean, queman con cigarrillos, cortan, abusan de niñas y niños aún que apenas se están desarrollando, y aún, cuando no lo hicieran, el daño que provocan en las personas prostituidas física y psicológicamente, en la mayoría de los casos es irreversible.
Este artículo, incluida la imagen que aparece en el original, muestran sin máscara la  perversión que el acto de prostituir implica.
Alberto B Ilieff





​Las Gangbang- Partys  con embarazadas son incluso publicitadas en anuncios.
6/20/2016
Por Sabine Menkens. Redactora política de DIE WELT
 Traducción: Concha Hurtado
Texto original. http://www.welt.de/politik/deutschland/article156010494/Sogar-fuer-Gangbang-Partys-mit-Schwangeren-wird-geworben.html

"Mercado" Perverso: Los médicos denuncian que embarazadas en avanzado estado de gestación “trabajan como prostitutas”. La Unión quiere reforzar la protección de las mujeres afectadas: Este negocio debería ser prohibido para preservar la dignidad de los niños.

La Unión quiere implementar en el marco de la deliberación sobre la Ley de Protección de las prostitutas, la ampliación de la protección de las prostitutas embarazadas más de lo previsto hasta ahora. "Creemos que no sólo hay que proteger mejor la dignidad de las mujeres, sino también la del niño por nacer", dijo el Presidente del Comité de la Familia, Paul Lehrieder (CSU), a “die Welt". Por supuesto, la Unión no quisiera intervenir en el derecho del libre ejercicio de una profesión pero "La protección de los niños va antes."

Hasta el momento está previsto en el proyecto de ley que a partir de una fecha de seis semanas antes del nacimiento, los certificados de registro de las prostitutas no puedan ser expedidos. Lehrieder se ha comprometido a ampliar aún más el plazo y a acompañarlo de una prohibición de la prostitución de mujeres en avanzado estado de gestación. Mientras tanto, por desgracia, continúa el mercado de sexo con mujeres embarazadas. "Debemos impedir este modelo de negocio por consideración a la dignidad del niño."

Por una regulación de este tipo se manifestaron también el lunes los numerosos expertos invitados a la audiencia pública del Comité de Familia.

El ginecólogo Wolfgang Heide, que asiste altruistamente a prostitutas tanto en su clínica de Heidelberg como en el consultorio en Mannheim "Amalie", informó: "Lo más indigno es que haya un mercado para clientes-prostituidores, especializado en mujeres embarazadas para las que con gusto pagan más ". Incluso Gangbang-Partys “fiestas de sexo en grupo” con mujeres embarazadas son publicitadas en los anuncios.

"¿Cómo es posible con 15 a 40 puteros por día?"
 Para él, como ginecólogo y obstetra están tales situaciones "en el borde de lo soportable", dijo Heide. "Nosotros ginecólogos somos responsables del bienestar de la madre y de la criatura por nacer. ¿Cómo es esto posible cuando la futura madre está obligada a satisfacer entre 15 y 40 puteros por día?"

Para la protección de la madre y del niño por nacer, abogó por una prohibición general de la actividad – también para antes de la semana 34 de embarazo. Todo lo demás sería "simple y llanamente inhumano", dijo Heide. "Apelo a la valentía de los diputados para sacar a las mujeres embarazadas de la prostitución." Debe ser posible conceder después las ayudas sociales Hartz IV a estas mujeres.

También el psiquiatra de niños y adolescentes Lutz-Ulrich Besser compartió su postura sobre la prohibición de la prostitución de embarazadas. En la actualidad existe un "mercado lucrativo y perverso para comprar sexo con embarazadas." En la práctica, incluso "embarazan a las mujeres  deliberadamente para satisfacer la demanda de los puteros". Muchas van después al extranjero para abortar tardíamente o dan a sus hijos en adopción tras el nacimiento, denunció Besser.

"Las mujeres continuarán trabajando - en la ilegalidad"
Junto al peligro de las enfermedades infecciosas estarian el estrés y la situación emocional de prostitutas embarazadas por el ejercicio sistemático del sexo sin descanso "absolutamente perjudiciales para el desarrollo del niño en el seno materno", dijo el psiquiatra.

El jurista Gregor Thüsing de la Universidad de Bonn abogó por una prohibición general de la actividad con embarazadas de al menos seis semanas antes del parto. " Aunque se pueda dejar a disposición de la prostituida embarazada poner en riesgo su propia salud, no se puede dejar a disposición de la prostituida poner en riesgo la vida no nacida." escribió Thüsing en su dictamen.

No obstante, en la práctica, una prohibición tal del empleo de mujeres embarazadas podría ser difícil de implementar, aportó para la reflexión Andrea Hitzke del grupo de coordinación nacional para la lucha contra el tráfico de personas: "La realidad de la vida es que a pesar de ello las mujeres continuarán trabajando, sólo que en la ilegalidad".

Fuente
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/las-gangbang-partys-con-embarazadas-son-incluso-publicitadas-en-anuncios

Nota: la imagen figura en el artículo original.