lunes, 16 de marzo de 2020

La Rose Alliance, una organización fraudulenta


La Rose Alliance, una organización fraudulenta

5/5/2019
 Original: http://www.kvinnofronten.nu/Nyhetsbrev/rose-alliance.php
Traducción: Joan Marco Perales
Revisión: I. M.

La Rose Alliance es una organización sueca que asegura luchar por los derechos de las mujeres prostituidas. En los debates aseguran que hay que distinguir entre la prostitución “libre” y “forzada”.
Pero, ¿quiénes son? ¿qué intereses defienden realmente?



Pye Jakobsson es la fundadora de la Rose Alliance
y la representante de la organización. Foto: GFDL/Adrián Estévez

La ROSE ALLIANCE SWEDEN es una organización que seguramente sea más conocida fuera de Suecia. Su portavoz, Pye Jakobsson, ocupa cargos importantes en numerosas organizaciones internacionales y ejerce como asesora en otras. 1.

Pye Jakobsson ha conseguido hacer creer que la Rose Alliance es la entidad representante de las mujeres prostituidas en Suecia.

“Nosotras, las trabajadoras sexuales”, dice Pye Jakobsson cuando se debate sobre la prostitución. Da a entender que puede erigirse en la voz de todas las mujeres prostituidas.

Resulta imposible descubrir sus verdaderas intenciones, como también sucede con muchas otras mujeres que declaran públicamente que la prostitución y la pornografía no constituyen ninguna imposición. A los medios de comunicación les encanta difundir la historia que nos cuenta, la de las “putas felices”.

Sin embargo, en la primavera de 2013 pudimos escuchar algo diferente por primera vez.

Financiación a cambio de ejercer presiones
Todo empezó cuando la periodista independiente Kajsa Skarsgård reveló que la Rose Alliance obtuvo ayuda económica de la entidad holandesa Mama Cash, una organización que actúa en favor de la despenalización de la prostitución, con el fin de que esta se considere mero “trabajo sexual”. 2.

Entre 2011 y 2013 la Rose Alliance recibió alrededor de 95.000€ (unas 800.000 coronas suecas).

Sin embargo, la cosa no acaba aquí. Esos fondos proceden de manera indirecta del Estado sueco. Así, Mama Cash ha recibido 31 millones de coronas suecas (unos 3 millones de euros), provenientes de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA).

Por lo tanto, el Estado sueco, que ha penalizado las transacciones económicas de carácter sexual, otorga subvenciones a una organización internacional que por un lado combate en favor de la despenalización y por otro, aporta capital a aquellos que en Suecia se oponen a nuestra ley.

Cero apoyo a las mujeres
Las revelaciones sobre la fuente de financiación llevaron a que una antigua miembro de la Rose Alliance se decidiera a explicar como funciona realmente la organización.

Anna Berg (nombre ficticio) contó que había buscado ayuda en la Rose Alliance porque quería conocer a otras mujeres prostituidas en un lugar donde no tuviera que mentir sobre su pasado. Pero la organización no prestaba ninguna ayuda a las mujeres. Sencillamente, se había limitado a redactar una guía de prácticas seguras, según afirmaba Anna en una entrevista concedida al periódico Dagens Arena. 3.
“La Rose Alliance es una organización política, no una organización que ayude a las mujeres” -cita textual de la entrevista a Anna.

También indicó que escasísimas personas llevaban las riendas de la organización.
“La Rose Alliance es, en pocas palabras, Pye Jakobsson”.

¿Jugando a dos bandas?
Anna contó además que la propia Pye Jakobsson no era en absoluto “una de las chicas”, como acostumbraba a presentarse, sino que pertenecía al otro bando.

Resulta que Pye Jakobsson formaba parte de la dirección de Flirt Fashion, un club de striptease de Estocolmo, desde 2001. Anna puntualizó que, además, Pye Jakobsson organizaba los turnos de las chicas y que ayudaba a encontrar caras nuevas para el club.

Las palabras de Anna suscitaron interrogantes. Evidentemente, resulta gravísimo que quien asegura luchar por los derechos de las mujeres en la trata con fines de explotación sexual, ejerza en realidad de gerente de un club de esas características, sin olvidar su papel en las nuevas contrataciones.

Cuando a Pye Jakobsson le preguntaron sobre el relato de Anna, respondió que ella no consideraba que hubiese ejercido como gerente, a pesar de haberse ocupado de repartir turnos y de contratar a chicas nuevas. Sin embargo, afirmó que ella no se dedicaba a buscarlas activamente, sino que “tan solo” asignaba los turnos. Añadió que formaba parte de la dirección “porque se lo pidió un viejo amigo”.

No es la primera vez
Las afirmaciones son contradictorias. Pero basta con echar una ojeada al pasado de Pye Jakobsson para descubrir que no es la primera vez que ejerce funciones directivas, siendo la responsable de elaborar los turnos.

Cuando el periódico Aftonbladet cartografió los burdeles de Estocolmo hace trece años, visitó entre otros el club Erostop. El periodista Richard Aschberg entrevistó por aquel entonces a Pye Jakobsson y escribió lo que sigue sobre ella:
“Pye Jakobsson, de 32 años, se encarga de los turnos de las strippers de Erostop, entre otras cosas”. 5.

El papel de Pye Jakobsson parece haber sido el de una especie de “Madame”, una mujer con experiencia pasada como stripper, a la que une una relación de amistad con el propietario y que se encarga de una parte de la gestión.
Hoy, casi un año después desde esas revelaciones, Pye Jakobsson ha dejado la dirección de Flirt Fashion.

¿Prostitución libre o forzada?
Los interrogantes sobre el pasado de Pye Jakobsson no son el único motivo por el que la Rose Alliance suscita grandes dudas cuando pasamos en revista sus actividades. Esas dudas también se extienden a su defensa del concepto de prostitución voluntaria.
Cuando en los debates públicos los participantes exponen ante la Rose Alliance los riesgos a los que las mujeres prostituidas se enfrentan cotidianamente en todo el planeta, sus portavoces aseguran que sólo hablan de las mujeres que quieren y a las que les gusta ser prostitutas. Y añaden que ya existen leyes que, por ejemplo, protegen a las mujeres de las violaciones o de la trata.

Pero esta distinción entre prostitución libre y forzada no se ajusta a la realidad. Muy al contrario, existe una relación directa entre prostitución legal y trata de seres humanos. Es más, la trata está aumentando en aquellos países donde la prostitución es legal. 6.

Es cierto que es difícil encontrar indicios de delitos de trata de seres humanos y en Suecia las condenas se dictan muy a menudo por proxenetismo. Y precisamente, la Rose Alliance quiere derogar este delito.

Mensajes diferentes en contextos diferentes
Lamentablemente, mi respuesta conlleva que, desafortunadamente, la Rose Alliance se convierta en un interlocutor privilegiado. Sin embargo, quisiera exponer por qué su argumentación es falaciosa, y que por lo tanto, la organización no lucha contra la trata de seres humanos, como aducen en los debates públicos. Todo lo contrario: adaptan sus afirmaciones al contexto en el que se hallen.

Laura María Agustín, doctora en filosofía y afincada en Malmö, es una de las pocas portavoces conocidas de la Rose Alliance. Esto es lo escribe sobre las víctimas de trata, es decir, sobre las mujeres que están siempre encerradas todo el tiempo y que son trasladadas de un lugar a otro según les convenga a los traficantes:
“La realidad es que las mujeres residen en burdeles y rara vez los abandonan hasta que, sin preguntarles nada, las transportan a otro lugar. Esa se destaca en los medios de comunicación y se da por sentado que se trata de una privación absoluta de libertad. No obstante, a menudo las trabajadoras inmigrantes lo prefieren por causas muy diversas. Si no salen del burdel, no derrochan dinero; si carecen de un permiso de trabajo, se sienten más seguras en un ambiente controlado. Si un tercero se encarga de encontrar un lugar y reserva las citas con los clientes, no tienen que ocuparse ellas mismas. Si han llegado con un visado de turista de tres meses, querrán permanecer (en Suecia, nota del traductor) el mayor tiempo posible para ganar dinero.” 8.

Restando importancia a la trata de personas
Las expresiones “trabajadora inmigrante” que tiene “citas” de los que otros “se encargan” mediante una “reserva” parecen aludir a algo completamente distinto a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, cuyos perpetradores trasladan a las mujeres cautivas de un lugar a otro sin posibilidad de huida.

Otras miembros de la Rose Alliance también restan importancia a la trata.
Por ejemplo, Pye Jakobsson mencionó en un programa de radio su pasado como stripper en Portugal:
“Trabajé allí con muchas mujeres brasileñas. Hoy en día a muchas se les consideraría víctimas de trata, pues a la mayoría las habían engañado prometiéndoles que trabajarían en un restaurante. Al llegar a Portugal, no había ningún restaurante. Incluso les confiscaban el pasaporte hasta que pudieran pagarse el billete de vuelta. No se hablaba de trata por aquel entonces como ahora y había más margen para interpretar el estado anímico de cada cual. Algunas chicas acudieron a la policía, otras lloraban y se deprimían, y otras se sentaban y decían: “Dios mío, ¿cómo he podido estar haciendo algo así? ¡Menuda imbécil!” Y luego continuaban trabajando alegremente. Y pensaban: “Cuando vuelva a Brasil no le hablaré de esto a nadie, ¡pero antes de regresar de verdad que voy a ganar todo el dinero que pueda!” 9.

La opresión extrema que se ejercía sobre esas jóvenes, mediante el engaño, la confiscación de sus pasaportes y la explotación con fines sexuales no es más que una cuestión de “interpretación”, en palabras de Pye Jakobsson.


Un mensaje confuso
Cuando investigué para este artículo descubrí que Pye Jakobsson es del todo imprecisa cuando responde a las preguntas sobre su pasado y sobre la Rose Alliance.

A pesar de que una sencilla comprobación indica que la Rose Alliance se fundó en 2010, Pye Jakobsson afirma una y otra vez que la organización ha existido desde principios de los 2000. 3.

Tampoco coincide con lo que ha explicado en otros lugares sobre los errores cometidos anteriormente en la creación de una estructura para “trabajadoras sexuales”. Así describía ella misma el intento de fundar una organización en 2004:
“Sin embargo, las cosas salieron bastante mal. Pensábamos que era indispensable tener aliados, como por ejemplo nuestras compañeras. Rápidamente la organización se llenó de un montón de liberales bienintencionados que pensaban que el sexo era en todo momento la maravilla de las maravillas, pero para las trabajadoras sexuales todo iba de mal en peor”. 9.

Pye Jakobsson se describe a sí misma como “trabajadora sexual” en entrevistas, conferencias y debates sobre la prostitución. Habla de la prostitución como si la hubiera conocido de primera mano. 10.
No obstante, en otras ocasiones ha subrayado que nunca “ha vendido sexo”. 11.

En las entrevistas afirma frecuentemente, que ella “dejó el striptease hace ya algunos años”. Por lo tanto, ha continuado usando las mismas palabras -como si fuese algo reciente- , a pesar de que hayan transcurrido años entre las diferentes entrevistas que ha concedido.

Credibilidad
Resulta obvio que Pye Jakobsson, al igual que cualquier otra persona, está en todo su derecho de manifestar sus opiniones sobre la prostitución, independientemente de si tiene o no experiencia directa.

Pero actualmente Pye Jakobsson desarrolla una carrera internacional como conferenciante y consultora para organizaciones internacionales, e incluso para algunos organismos de la ONU, sobre cuestiones relacionadas con la prostitución. Su carrera se cimienta en el personaje que ha creado, como si fuese la voz de las “trabajadoras sexuales” y líder de “la organización de las trabajadoras sexuales” en Suecia. Y afirma que, por supuesto, la sociedad debería escuchar más “a las propias trabajadoras sexuales”.

En consecuencia, es importante subrayar que Pye Jakobsson no representa a las mujeres prostituidas, pues carece de experiencia. Lo que sí importa es que dirija una organización que no ayuda a las mujeres prostituidas, sino que se limita a difundir su opinión: hace propaganda en contra la ley sueca sobre la prostitución y a favor de una despenalización total de todo lo relacionado con esta. Lo que sí es importante es que asegure que todas las mujeres con experiencia de prostitución en Suecia están de acuerdo con ella. A menudo oculta que existe otra organización, PRIS (siglas en sueco de El desquite de las prostitutas contra la sociedad), una organización que no acepta miembros que sean o puteros o chulos, y que realmente ayuda a las mujeres que quieren dejar la prostitución. Al contrario que Pye Jakobsson, consideran la ley sueca de prostitución como un primer paso adecuado, aunque insuficiente, porque nadie debería sufrir en sus carnes todo lo que conlleva la prostitución para las mujeres explotadas.

Y sobre todo, lo que sí importa es que Pye Jakobsson, al tiempo que creaba esa imagen de sí misma, también ha sido parte integrante de una industria que explota a las mujeres.

Carrera internacional
Hoy en día Pye Jakobsson se consagra a su carrera internacional como experta en prostitución y en la prevención del contagio por VIH. En este último ejemplo, se ocupa de encontrar la mejor manera de detener la propagación del VIH/SIDA en todo el mundo.

La colaboración de Pye Jakobsson con VIH Suecia (HIV Sverige) desde 2012 ha contribuido a esa nueva carrera. Ha trabajado como responsable de proyectos para elaborar material pedagógico. Entre otras cosas, Jakobsson debía hacer averiguaciones sobre “la salud y la seguridad entre las trabajadoras sexuales”. En la página web de la Rose Alliance se pide a las “trabajadoras sexuales” que la consultan que respondan a un cuestionario. Aunque no se trate en absoluto de una encuesta científica o rigurosa, Pye Jakobsson la utiliza como si lo fuera. 10.

Y el mito de la puta feliz sigue siendo tan poderoso que ni siquiera se nos ocurre cuestionar para qué o a quién sirve.

¿En nombre de quién?
Sin embargo, tal vez la pregunta más importante sea quién se beneficia de las actividades de Pye Jakobsson, Laura Agustín y las demás miembros de la Rose Alliance.

Actualmente, y según Pye Jakobsson, la Rose Alliance se dedica ante todo a la prevención del contagio por VIH, además de seguir oponiéndose a la legislación contra la prostitución. 3.

Y justamente, las organizaciones ONUSIDA y ONU Mujeres se han pronunciado recientemente a favor de la despenalización de la prostitución en todos los países del mundo, invocando la importancia de la prevención del contagio por VIH. Da mucho que pensar.
¿Acaso el lobby de la prostitución ha decidido utilizar la prevención del VIH como caballo de batalla? ¿Hay más personas como Pye Jakobsson en los foros internacionales y, por tanto, otras presuntas “representantes de las trabajadoras sexuales” procedentes de otros países que también se oponen a cualquier acto legislativo contra la prostitución?
Y de ser así, ¿los medios de comunicación de sus países las investigan tan poco como a la Rose Alliance en Suecia?

Gerda Christenson

HECHOS
La Rose Alliance
La ROSE ALLIANCE Suecia fue fundada oficialmente en 2010 por Pye Jakobsson.

  Anteriormente, ya había creado varias organizaciones similares, ROSEA (siglas en sueco de Organización Nacional de Trabajadores Sexuales y Eróticos) a principios de la década de 2000 y posteriormente SANS (siglas en sueco de Vendedores de Sexo y Trabajo en la Red Relacionado en Suecia).

  La ROSE ALLIANCE dispone de una página web, pero en el momento de la redacción de este artículo allí tan sólo aparece una dirección de correo electrónico. Y la dirección postal de la organización corresponde a la del domicilio de Pye Jakobsson.

Referencias:
1. Pye Jakobsson tenía funciones allí cuando se escribió este artículo • miembro de la ejecutiva de la NSWP (Red Global de Proyectos de Trabajo Sexual • consultora en Harm reduction International • miembro del “consejo asesor” de la GCWA (Coalición Global sobre Mujeres y SIDA) desde marzo de 2013 - consulte la web de la organización correspondiente.
2. Kajsa Skarsgård: Lobby för sexarbete får Sidabidrag (en sueco), del boletín Omvärlden, publicado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA). 04/12/2012.
3. Kajsa Skarsgård: Intern kritik mot organisation som ska hjälpa sexsäljande kvinnor (en sueco), periódico Dagens Arena. 13/01/2013.
4. Kajsa Skarsgård: Frontfigur också i styrelse för strippklubb (en sueco), periódico Dagens Arena. 14/01/2013.
5. Kajsa Skarsgård: Sexklubbsägare - och familjefar (en sueco), cartografía de burdeles del periódico Aftonbladet. 24/07/2000.
6. Seo-Young Cho, Axel Dreher y Eric Neumayor: Does Legalized Prostitution Increase Human Trafficking? (en inglés) World Development, vol. 41, 2013.
7. Kajsa Wahlberg: Lägesrapport 13. Människohandel för sexuella och andra ändamål (en sueco) Rikspolisstyrelsen 2012.
8. Laura Augustin: The Disappearing of a Migration Category: Migrants Who Sell Sex (en inglés), en Journal of Ethnic and Migration Studies, número 1, vol. 32, 2006, traducción al sueco realizada por la autora del artículo.
9. Vintersurr en Radio 1, Pye Jakobsson, 13/12/2011.
10. Conferência Internacional PREVIH, Intervención de Pye Jakobsson, de Rose Alliance, Panel IV, II, 03/07/2013 (en portugués) y Pye, prostituta sueca: "penalizar al cliente no es la solución" (en francés). 28/06/2012.
11. Äntligen med Gert Fylking, Radio 1 (en sueco). 26/08/2011.

Visita nuestro canal de Youtube con interesantes videos traducidos y subtitulados en español: https://www.youtube.com/channel/UCuDKy2DjYr3Egw6iX1h1tcQ/videos

Fuente







La psique del putero, un constructo social


La psique del putero, un constructo social

19/12/2019
AUTORA
Nerea Sanchís Rodríguez
Analista y activista feminista. Psicóloga Social. En el Partido Feminista de España.

La prostitución existe porque existe la psique del putero, un constructo social creado por el patriarcado y sustentado por el capitalismo neoliberal. Esta psique, es una de las máximas representaciones de la deshumanización, construida para someter y dañar, y desgraciadamente está en la base de la masculinidad hegemónica predominante.

Profundizaré un poco más en esta noción de la psique putera, en cómo se articula y toma forma. La psique humana en el patriarcado está construida a través de símbolos estereotipados, que nos indican cómo tienen que ser los hombres y las mujeres, para recrear a la perfección un modelo de relación basado en el ejercicio del poder y en la DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO. Siendo la familia nuclear el espacio privilegiado para que tenga lugar este contrato sexual y la prostitución la otra cara de la moneda que lo sostiene.

Hablar de la psique del putero, es hablar de cómo históricamente el patriarcado ha construido los cuerpos de las mujeres y su sexualidad. Desde la Grecia clásica y los remotos textos aristotélicos, donde las mujeres eran reducidas a vasijas vacías, a recipientes para ser engendradas, hasta las modernas formas de esclavitud sexual y reproductiva que se dan en la prostitución y los vientres de alquiler (bajo el paraguas neoliberal de la libre elección y el libre mercado para todo, incluidos los cuerpos, eso sí, los cuerpos de las más vulnerables, es decir, de las niñas y mujeres pobres). Todo ello pasando por los ideólogos y constructores de la psicología patriarcal moderna, como Freud y sus teorías psicoanalíticas sobre la sexualidad y ​los complejos de las mujeres, siempre situadas estas en la categoría de objetos.



El cuerpo de las mujeres se ha construido (y sigue haciéndose) en función de los derechos de los hombres sobre los mismos. Es decir, en función de las leyes del patriarcado, no hay nada de natural, de elevado y de esencial en esto. Lo único que hay es violencia y abandono de la vida. La antropóloga feminista Gerda Lerner, nos muestra claramente en sus obras, como la psicología del patriarcado es la psicología de la guerra y la expropiación, de las armas y de la deificación del falo. La misma que está presente en la psique del putero. Sólo tenemos que echar un vistazo a los foros donde los hombres comentan sus jugadas prostituidoras, para ver en diferentes grados y formas de expresión, esta cultura de la violación y la guerra, este erotismo del daño y el dolor hacia las mujeres y niñas.
Estos espacios detestables, nos permiten tener una radiografía exacta de los pensamientos, ideas, nociones, deseos e intenciones de los hombres que frecuentan los burdeles, pisos y tramos de calle en busca de su ración de poder y opresión.  El patriarcado es la cultura de la muerte, como bien nos anunciaba Andrea Dworking, de la colonización y el feminicidio. La psique del putero, es una psique feminicida, una psique exterminadora de mujeres, en lo simbólico y en lo real. Por eso las feministas, siempre afirmamos que la prostitución no tiene nada que ver con el erotismo, ni la liberación sexual, ni el trabajo, sino con la dominación, el ejercicio de poder y la ira patriarcal, que sólo puede ver a las mujeres como colonizables y desechables.


La psique putera está más presente de lo que imaginamos en el​ideario colectivo y no solo en el de los hombres que pagan por violar, ya que este aleccionamiento psicosocial -que altera la ​conciencia y ​el​ ser, que quiebra las ​vidas​de las mujeres y obstaculiza el desarrollo de las potencialidades humanas- comienza a darse desde edades muy tempranas en la infancia. Es lo que en teoría feminista se ha llamado la socialización en género. Pronto los niños van adquiriendo la psique del putero, viendo lo que ocurre a su alrededor. Ellos son los protagonistas, los guerreros y los dueños de sus deseos, siempre acompañados de ellas, ese alguien, ese algo hermoso, débil e inferior, que les estimula en su fuerza y virilidad, con servilismo y entrega. Pareciera de otra época, pero este es el mensaje predominante en casi todo aquello que los niños consumen y absorben de pequeños: películas de acción y aventuras, superhéroes y superheroínas con máscaras de modernas, pero por dentro siguiendo las rancias recetas de la masculinidad y la feminidad, videojuegos cuasi pornográficos, series de TV donde hay cinco personajes masculinos y uno femenino a disposición de todos ellos y vestida de rosa. Padres, madres, tíos, abuelos y abuelas, amistades etc., que inculcan la masculinidad del ​machote en los niños, promoviendo o simplemente pasando por alto el juego violento, de guerrillas, competición, pistolas y demás temáticas destructivas, bajo el mantra de ​son cosas de niños, es normal.




Niños que escuchan una y otra vez los comentarios sobre los cuerpos, formas de vestir, sexualidad etc., de boca de sus mayores, cuando acosan por las calles a las mujeres, cuando comentan la portada de una revista o hablan de una amiga, compañera de trabajo etc. Niños que crecen sintiendo e interiorizando el poder como herramienta principal para usar en sus relaciones. De forma universal, casi todos ellos crecen con un mensaje implantado a fuego en su psique: siempre podrás tener a una mujer, aunque ella no quiera, ni desee estar contigo. Puesto que el cuerpo de las mujeres casi siempre se representa disponible para los hombres, desde la ternura y el acompañamiento de las series y películas infantiles, hasta el sometimiento total y la vejación que nos vende la industria del sexo con la pornografía y la publicidad. Industria que cada vez llega antes a los niños, hoy día se inician en el visionado de pornografía a edades escandalosamente tempranas, los 8 años. Sin que los gobiernos muevan un dedo para dar la educación afectivo-sexual necesaria… El resultado lo vemos a diario en las noticias y en los periódicos: la violencia sexual que sufren millones de mujeres y niñas, perpetrada por hombres de todo el mundo, en todos los rincones de nuestra tierra.
Esta psique hoy día sigue muy protegida y lo más preocupante de todo es que algunos sectores autodefinidos como progresistas y de izquierda ​, la reconstruyen y recrean en sus postulados, donde defienden la regulación de la prostitución como un trabajo y la descriminalización de los proxenetas y puteros, usando para ello los perversos argumentos de protección hacia las mujeres. La psique del putero, se blinda desde determinadas universidades públicas, cuyos rectores y parte del profesorado han sucumbido al discurso de lobby proxeneta, permitiendo charlas para legitimar la vulneración de los derechos humanos, ocultando el verdadero impacto de la prostitución sobre la vida de las mujeres y niñas, negando la violencia contra las mujeres y como no, protegiendo los intereses del prostituidor. Valga decir que, en estas charlas, nunca se aborda el comportamiento de los hombres, ni la brutalidad, ni la misoginia, eso sólo lo hacemos las feministas putofóbicas, como osan en llamarnos, otro término machista y sancionador para acallar las voces feministas, las voces realmente disidentes.  Y por supuesto, esta psique del putero también se perpetúa cuando se considera al género como una identidad, como parte de la naturaleza del ser humano e incluso deseable, legitimando así la masculinidad hegemónica que el patriarcado construyó para someter a la mitad de la población: las mujeres.

Terminaré este artículo, diciendo que podemos vivir de otra manera, para ello es imprescindible abolir la psique del putero y por tanto abolir el género. Es imprescindible un modelo de gobierno que opte por la paz para las mujeres y niñas, un modelo de gobierno que sirva para sentar las bases de la sociedad y el mundo que tanto necesitamos, ese lugar donde por fin la vida se ponga en el centro.

Por la abolición de la prostitución, el género y todas las formas de opresión y mercantilización de los seres humanos, en especial de las mujeres y niñas.

Fuente:






domingo, 15 de marzo de 2020

La prostitución y el mito de la libertad


La prostitución y el mito de la libertad

27/02/2019
AUTORA
Tasia Aránguez Sánchez
Resposable de Estudios Jurídicos de la Asociación de Afectadas por la Endometriosis (Adaec) y profesora del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada

La libre elección, el derecho a procurar mi propia felicidad, mi derecho a autodeterminar mi identidad, el libre desarrollo de mi personalidad, la elección de mi estilo de vida en una sociedad tolerante, la meritocracia, el emprendimiento, el empoderamiento, mi derecho a perseguir mi voluntad, mi derecho a defender mis intereses…estas nociones son el corazón de la utopía liberal que, tras varios siglos desde las primeras enunciaciones liberales, aún mantiene la hegemonía ideológica de nuestro mundo.

No cabe duda de los cambios positivos que el liberalismo trajo al mundo frente a la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Además, el ideal de la libertad sirvió y sigue sirviendo de inspiración para la lucha feminista y estuvo presente desde el comienzo en la lucha anticolonial. También inspiró al movimiento obrero: el marxismo evidenció las contradicciones entre esa libertad proclamada y la realidad material de la clase obrera.

En nuestros días, en un contexto de economía neoliberal, no solo existe una contradicción entre la libertad sobre el papel y la libertad real, sino que además el mito de la libertad se utiliza para ocultar la opresión. Así, nos hacen creer que emigramos por espíritu aventurero, o como denuncia el filósofo Zizek, que el paro es la situación ideal para reinventarse. Se nos invita a contentarnos con salarios bajos a cambio de “una buena imagen” y a percibir nuestra situación de falsas autónomas como la oportunidad de ser empresarias de nosotras mismas.

La creciente desigualdad no nos indigna tanto si la vemos como un estilo de vida que hemos elegido  porque somos diferentes. Con respecto a la tolerancia liberal, señala Zizek, esta significa que cada persona es libre de hacer lo que quiera siempre que se mantenga apartada y no nos contamine con sus diferencias incómodas.




La inclusión liberal es frecuentemente un fetiche humanitario, un juego de enumeraciones con muchas comas, un anuncio de coca-cola que enfatiza la diferencia y la vuelve un folclórico producto de consumo sin permitirnos dialogar con ella, incluyendo la crítica argumentada, y transformarnos a nosotras mismas en ese intercambio.
La libertad se ha convertido en la ideología legitimadora que oculta la desigualdad social. La filósofa Martha Nussbaum rechaza la concepción liberal que ve los derechos humanos como una voluntad o una libertad individual que se ha de proteger. En primer lugar hay que señalar que los deseos son muy maleables, son adaptables a las expectativas y posibilidades. Aprendemos a no desear cosas que la realidad social y política pone fuera de nuestro alcance. Una niña que jamás en su vida ha probado un helado y que no sabe ni que existe, no puede desear comer uno.

Con frecuencia las aspiraciones de las mujeres se adaptan a las descripciones propias de su época sobre el papel que les corresponde, en términos de belleza, inclinación al cuidado, convicción acerca de nuestra supuesta debilidad física, etc. Además las mujeres podemos llegar a aceptar una mala situación si no podemos acceder a ninguna mejor, incluso aunque eso implique peligro para nuestra vida, nuestra integridad física o sufrir ofensas constantes contra nuestra dignidad.

De este modo,  un ideal social que ponga el acento en la libertad, sin destacar la necesidad de unas condiciones previas de igualdad, termina por reforzar un statu quo injusto y por frenar cualquier cambio real. Es frecuente que en nuestra sociedad escuchemos discursos que culpan a las mujeres de la opresión que padecen, achacándola a sus propias “elecciones” (ella eligió a ese hombre, ella eligió continuar con él, ella decidió tener hijos, ella decidió ir a su casa, ella decidió dejar su trabajo para cuidar, ella decidió estudiar esa carrera).

Estos discursos minimizan el modo en el que la ideología patriarcal moldea los deseos de las mujeres, y también minimizan el hecho de que necesitamos información y medios materiales para poder tomar decisiones libres. Por ejemplo, imaginemos que a una persona se le ofrecen dos “soluciones” frente a su problema de salud: morirse o ser amputada. La persona escoge la amputación, ¿hubiera escogido lo mismo de tener más alternativas sanitarias?

Las personas de izquierdas están bastante de acuerdo con lo expuesto hasta aquí. Sin embargo, cuando entra en juego la esfera de la sexualidad, casi todo el mundo parece volverse repentinamente neoliberal. Por suerte, ahí están las feministas como Ana de Miguel, Rosa Cobo o Pilar Aguilar para denunciar los mitos liberales. El feminismo denuncia que la sociedad patriarcal, en alianza con el capitalismo, ha elaborado el mito de la libre elección: la idea de que las mujeres permanecen en posiciones de subordinación por voluntad propia. La prostitución y los vientres de alquiler son fenómenos que expresan la manifestación extrema de este discurso.

Este mito de la libre elección, al aunarse con el patriarcado, llega a extremos terribles. Como sostiene Catharine MacKinnon, la noción del consentimiento sexual en la sociedad patriarcal actual llega a ser tan perversa que una mujer puede estar muerta y supuestamente haber consentido la relación sexual. Según la jurista, las mujeres somos educadas en la sociedad de la pornografía para desear ser humilladas, y el patriarcado llama a eso “libertad sexual de las mujeres”. No importa lo que le ocurra a una mujer, que puede ser torturada o empalada: si eso se produce durante una “relación sexual”, la sociedad patriarcal presumirá su consentimiento, sin que apenas importen sus palabras o los hechos.

Es en este contexto teórico donde se produce el “debate” sobre la prostitución. El mito de la libre elección llega a emplearse para argumentar a favor del derecho de las mujeres a elegir prostituirse. Muchas personas que se declaran de izquierdas, feministas o incluso feministas interseccionales (antirracistas) deciden pasar por alto, en este caso, los aspectos estructurales del fenómeno y mirar el asunto como si consintiese en la firma de un acuerdo entre dos personas libres e iguales.

Poco les importa que casualmente los puteros sean hombres y las prostituidas las mujeres, no les importa que la inmensa mayoría de las mujeres prostituidas sean inmigrantes, no les importa que la prostitución sea un fenómeno terriblemente racista y colonial, les da igual que la prostitución sea el tercer negocio más lucrativo del planeta ni que los hombres de la mafia proxeneta sean sus grandes beneficiarios, poco les importa que las mujeres prostituidas carezcan de opciones laborales o de papeles, o que provengan de historias de violencia de género o de abuso sexual infantil, poco les importa que las mujeres sean tratadas como cosas y que gran parte del “morbo” radique en la impotencia y desesperación de las mujeres, poco les importa que su salud sea puesta en grave riesgo constantemente, que sufran niveles de violencia incomparables con ningún trabajo asalariado, o que no sea posible establecer medidas de seguridad e higiene laboral ni inspecciones de trabajo.

Se empeñan en defender el ideal de un pacto entre personas autónomas, iguales y libres cuando saben perfectamente que los puteros exigen constantemente “género nuevo”, lo que exige un nivel de movilidad constante solo posible en un modelo de “gran empresa” organizado por cuenta ajena y a escala internacional, que mueva grandes sumas de dinero, como es el caso de la industria proxeneta.



La “libertad sexual” se confunde con “libertad para desear lo mismo que desean los hombres” y se tacha de puritano el discurso feminista que defiende el derecho de las mujeres a tener relaciones sexuales solo cuando satisfagan nuestro placer afectivo-sexual (y no solo el placer masculino, como es usual). Se nos acusa de estigmatizar formas de sexualidad disidente por puritanismo.
En primer lugar, la prostitución no es una sexualidad disidente, sino una de las grandes expresiones de la ideología patriarcal y capitalista dominante. El segundo lugar, nuestra motivación, lejos de ser puritana, se basa en una concepción igualitaria de la libertad y en una concepción emancipadora de las relaciones sexo-afectivas. El tercer lugar, las abolicionistas no estigmatizamos a las mujeres prostituidas, sino que es la dinámica prostituyente/patriarcal la que estigmatiza a las mujeres a las que concibe como seres para usar y desechar. Las abolicionistas, seamos o no sobrevivientes de la prostitución, nos percibimos como parte de la clase sexual de las mujeres y nos negamos a reproducir la división tradicional entre esposas y putas, que tiene como finalidad impedir la alianza de las mujeres.

Por último, creo que el estigma no es el único problema, ni el problema principal de las mujeres prostituidas, del mismo modo que la victimización no es el único ni el principal problema de las mujeres víctimas de violencia de género en la pareja. El énfasis desmedido en el estigma forma parte del intento liberal de sustituir las desigualdades sociales por una falsa tolerancia multicultural.

Cuando las feministas insistimos en llevar a la agenda política la prostitución lo hacemos porque pensamos que la posición que adopte sobre este tema un partido político o una organización muestra con especial claridad si se ubican dentro de la ideología neoliberal dominante o si se ubican en una crítica al mito de la libre elección. Si un partido de izquierdas transige con el discurso liberal sobre la prostitución, pensaremos de forma fundada que harán lo mismo con la “uberización” de la economía y con el retroceso en los derechos sociales.

Como mínimo pensaremos que los derechos de las mujeres les importan tan poco que son incapaces de aplicar a las mujeres los mismos principios que aplican para analizar el mundo del trabajo. Ningún supuesto antirracismo tendrá para nosotras credibilidad si es capaz de ver la injusticia de los CIE pero no es capaz de ver la opresión específica por razón de sexo que sufren las mujeres inmigrantes prostituidas. Ningún supuesto feminismo tendrá para nosotras la más mínima credibilidad si considera que la sexualidad es “la gran excepción” y que la libertad de las mujeres es la única que no necesita una base de igualdad material para ejercerse.

Fuente
https://tribunafeminista.elplural.com/2019/02/la-prostitucion-y-el-mito-de-la-libertad/






La prostitución, muy lejos del glamour


La prostitución, muy lejos del glamour
Jimena Barón promocionó su último disco con los papelitos que se usan para pedir “servicios sexuales” y desató el debate.
Mariana Iglesias
 07/02/2020 -



 “Trato de aguantar sin salir, pero cuando no tengo nada para darle a mis pibes salgo, no me queda otra... Fijate que a fin de mes las esquinas están llenas…”. La conversación con aquella mujer comenzó a cambiar mi cabeza. Estábamos en Constitución. Yo hacía una nota sobre prostitución. Eran los 90', recién entraba al diario y, convencida de que cada persona es libre de hacer lo que quiere, que los cuerpos son propios, que las decisiones son personales, apoyaba la idea de la prostitución como trabajo. Además, estaba la injusticia de los edictos policiales, que siempre habían penalizado a las mujeres y travestis. En 2015 fui a Ushuaia y conocí a Alika Kinan, la primera mujer que llevó a juicio a sus explotadores y denunció al Estado por no protegerla. “Ninguna mujer nace para puta”, decían las pintadas de los frentes de los cabarets de la "ciudad roja" del fin del mundo. Los locales habían sido clausurados, en todos había habido mujeres explotadas y sus dueños terminaron condenados por trata y explotación sexual. Su historia y la de muchas de sus compañeras terminaron de convencerme. No hay nada de “empoderante” en la prostitución. Se trata más bien de desesperación, hambre y vulnerabilidad. Lo aseguran especialistas de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas y de los Programas de Rescate y Acompañamiento a las Víctimas. Ammar, el sindicato que pregona el “blanqueo” de este “trabajo”, tiene cuatro referentes procesadas y condenadas por explotación. Dice la ONU que el 80% de las mujeres en situación de prostitución fue abusada en su infancia o adolescencia. Las travestis, las trans, luchan por el cupo laboral porque no se resignan a que la prostitución sea su única salida. Parece mentira que a esta altura se pueda pensar que niñas, mujeres, travestis y trans deban seguir sosteniendo privilegios (y delitos) de varones a costa de indignidad y violencia. No hay consentimiento real cuando hay necesidad. Jimena Barón jugó con el tema para promocionar su nuevo disco. Aunque el marketing lo quiera, no hay glamour posible en el sometimiento.

Fuente

Nota: las negritas están en el original.




La prostitución, la excepción patriarcal


La prostitución, la excepción patriarcal

Hablamos de violencia sexual, de cosificación, de misoginia y de otras formas de violencia en la que excluimos a la prostitución… ¿Tanto se habrá colado el discurso de la industria del sexo?
Graciela Atencio
11 de marzo de 2018

Antes de encender la televisión y ver Salvados, que aborda en su último programa una de las violencias machistas más devastadoras de la sociedad humana global, pienso que socialmente nos atrevemos a hablar de la trata con fines de explotación sexual pero no de la institución patriarcal más antigua que la sostiene: la prostitución. Es peligroso el momento histórico que vivimos en España y en el mundo, con la irrupción del movimiento feminista como un sujeto político fuerte y potente que lo cuestiona todo: el Estado, el capitalismo salvaje, el colapso ecológico, los cuidados, el reconocimiento y sanción de las violencias machistas y tantos otros temas centrales en la sostenibilidad de la vida. ¿Por qué es peligroso? Porque el sistema patriarcal encuentra en cada momento histórico rearmarse y volver a fortalecerse. Lo cierto es que parte de la estrategia del rearme patriarcal en el siglo XXI está en la preservación y legitimación social de la prostitución y si no la ponemos en el centro, ya no solo del debate feminista, sino en el centro del debate sobre la sostenibilidad de la vida, probablemente dejaremos avanzar y crecer a las mafias transnacionales de la trata –incluso más fuertes y con mayor poder que los propios Estados- y las consecuencias que esto conlleva: la deshumanización, la proliferación de las violencias machistas como producción pandémica de las sociedades capitalistas contemporáneas y un genocidio particularizado en el feminicidio del sistema prostitucional (mujeres asesinadas por puteros, proxenetas y traficantes con fines de explotación sexual).

Parte de la estrategia del rearme patriarcal en el siglo xxi está en la preservación y legitimación social de la prostitución

Hoy por hoy, la prostitución es inseparable de la pornografía y por ende, del nexo que conecta y retroalimenta a ambas: la industria del sexo. La trata de personas con fines de explotación sexual es solo la cara más despiadada y la línea que separa a la prostitución ilegal (la trata) para proteger a la prostitución legal y el proxenetismo, pero ambas son caras de una misma moneda. La trata, ese crimen intocable de la fratría masculina en el poder, funciona como la reproducción masiva de la prostitución (industria del sexo) y coloniza sociedades desde una especie de multinacional protegida por los Estados. Esa línea de protección, a su vez, sirve para que la prostitución legalizada o alegal (como es el caso de España) y el porno, expandan su consumo y con ello, también dichas actividades se convierten en medios de propaganda de la prostitución, medios que contienen el mensaje y modifican el significado de lo que es la prostitución hasta convertirlo en cool, guay, atractivo y deseable, un “derecho humano”, un “trabajo digno”, un “derecho laboral” que hay que defender (por deconstruirlo con la mirada de Marshall McLuhan).



El debate ya no se centra en legalizar la prostitución a nivel global sino en convertir a la trata en una industria totalmente legal y el proxenetismo en una actividad empresarial en la que también deben participar las mujeres en su camino hacia la igualdad (igualdad para ser proxenetas); de hecho el discurso del lobby de la industria del sexo es utilizado aquí en España y en América Latina, por cierto activismo de los “derechos de las trabajadoras sexuales” como eufemismo de captación y explotación sexual de mujeres. Existe toda una neolengua bien articulada, que ha entrado en la academia feminista y también se la han apropiado organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. En la era de la posverdad, se trata de un auténtico vaciadero de significantes relacionados a la prostitución, no solamente para legitimar el término “trabajadora sexual”, sino otros muchos términos como “el consentimiento”, clave en la industria del sexo que lo tergiversa para justificar la trata. En el Protocolo de Palermo se especifica en el artículo 3 que el consentimiento dado en una situación de vulnerabilidad no se tendrá en cuenta (sin embargo, en el discurso perverso del proxenetismo, si la mujer captada consiente aunque sepa de antemano que va a ser víctima de una serie de abusos, y firma un contrato y da su consentimiento, entonces ya no hay trata).

El debate ya no se centra en legalizar la prostitución a nivel global sino en convertir a la trata en una industria totalmente legal y el proxenetismo en una actividad empresarial

La industria del sexo también impregna su propaganda en los grandes medios, en programas de televisión, radios, artículos en periódicos… expandida por youtubers e influencers y así llegamos a mensajes como el del “porno ético”, “sin putas no hay feminismo”, “ni abolición ni regulación, derechos para las trabajadoras del sexo” o que se eduque sexualmente a través del porno (cuando el porno hegemónico es porno duro, es decir, explotación sexual, cosificación y vejación hasta llegar a su máxima expresión con la violación y otras formas de tortura sexual).

¿Cuál es el límite de la expansión de la prostitución y sus derivados, la trata y el porno? Todavía no lo conocemos pero sabemos que es uno de los más rentables del planeta: cuerpos de mujeres (materia prima) explotables y desechables en diversas cadenas de producción, con enormes beneficios económicos para las élites del poder patriarcal. También parece que el límite de su expansión no se lo pueden poner los Estados, ni los partidos políticos, ni los medios de comunicación, ni la academia ni movimientos feministas. No todavía. Pero el movimiento feminista cumple un papel clave en desenmascarar a la industria del sexo y el proxenetismo. Históricamente, el movimiento feminista ha sabido deconstruir al patriarcado, ha sabido resistirlo y encontrar caminos de lucha hacia la igualdad real entre hombres y mujeres. Hemos dado pasos gigantes en tres siglos y ahora toca dar uno clave, porque en este paso se libra la principal batalla para que las mujeres podamos ser individuos y sujetos de derecho en total igualdad con los hombres: erradicar la prostitución.

Dejémonos de ser embaucadas y embaucados por dicotomías y eufemismos posmodernos (que también proliferan en artículos académicos): “prostituciones (por eso de que existe una prostitución buena y una prostitución mala)”, como el capitalismo bueno y el malo o el putero bueno y el putero malo, el empresario del sexo y el proxeneta, víctima de trata y trabajadora sexual autónoma.

Atrevámonos a abrir la caja de la barbarie que existe alrededor de la trata, la prostitución y el porno, dulcificados por ese actor perverso e invisible que es la industria del sexo.

Nos rasgamos las vestiduras y hacemos campañas contra la cosificación de las mujeres en anuncios de publicidad o en medios de comunicación pero nos olvidamos de las prostituidas en las calles que ofrecen sus servicios en webs y periódicos y muestran sus cuerpos como meros objetos y mercancías.

Nos escandaliza y con razón que una directora de cine, actriz y escritora como Leticia Dolera, haya tenido la valentía de denunciar el acoso sexual por parte de un director de cine, pero no reparamos en el acoso sistemático que sufren las mujeres en la calle, por puteros, policías o dentro de los prostíbulos, en los que los hombres tienen barra libre para sobar culos y tetas.

Tampoco nos escandaliza que la explotación sexual dentro de los prostíbulos sea tan difícil de demostrar y que a diferencia de otras explotaciones laborales, caiga solo sobre la víctima el peso de la denuncia.

El caso de La Manada de los Sanfermines causó un inmenso revuelo social, pero: ¿hemos profundizado en que la fuente de inspiración de los cinco jóvenes que violaron a una joven, está en el gangbang, un tipo de porno que fascina y una práctica del consumo de prostitución? Las Manadas también están dentro de los prostíbulos, usuales entre futbolistas y otras tribus de puteros. ¿Por qué esas manadas no nos espantan?



¿Por qué a algunas personas les extraña que Amelia Tiganus, una activista de derechos humanos de las mujeres, que ha sobrevivido a la trata y a la prostitución, defina a los prostíbulos “campos de concentración exclusivos de mujeres”?

Las manadas también están dentro de los prostíbulos, usuales entre futbolistas y otras tribus de puteros. ¿por qué esas manadas no nos espantan?

Hablamos de violencia sexual, de cosificación, de misoginia y de otras formas de violencia en la que excluimos a la prostitución… ¿Tanto se habrá colado el discurso de la industria del sexo que nos impide reconocer a la prostitución como una violencia machista?

Si es así, valdrá la pena prender la llama de la revolución del discurso político antes que nada. Y para eso, primero tendremos que sacar a la prostitución del lugar de la excepción patriarcal. Tal vez así podremos empatizar con las miles de víctimas invisibles en España que no tienen la oportunidad de contar su experiencia dentro de los campos de concentración como ha podido hacerlo Amelia Tiganus en Salvados. Tal vez así podamos arrinconar al sistema prostitucional para que de una vez por todas comience su fin. El camino es largo. Pero, aquí y ahora, bien vale la pena que el movimiento feminista tenga en su agenda política ese objetivo.
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Graciela Atencio es periodista y directora de Feminicidio.net
AUTOR
Graciela Atencio
CTXT. Orgullosos de llegar tarde a las últimas noticias


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La prostitución es una industria y las feministas molestan


La prostitución es una industria y las feministas molestan

06/06/2019
AUTORA
Elva Tenorio
Licenciada en Medicina y Psicología. Feminista

Muchas mujeres feministas gastan gran parte de sus energía en señalar que la institución de la prostitución es la perpetuación de un privilegio patriarcal en donde los cuerpos de las mujeres y menores, son traficados, tratados y usados como objetos con la finalidad de satisfacer la sexualidad masculina hegemónica, aunque no siempre esa finalidad sea exclusivamente sexual.
Las feministas denuncian que esa institución, es la síntesis y la demostración palpable del poder del patriarcado, ejercido por los hombres sobre los cuerpos de las mujeres desde la noche de los tiempos, en todas las latitudes del planeta.

Sin embargo y teniendo en cuenta que la institución ha sufrido metamorfosis a lo largo de la historia, es una evidencia que no siempre ha tenido las características actuales. En las diferentes épocas, su manifestación social está unida al contexto y, por tanto, al sistema social y económico de cada periodo histórico concreto. En la actual etapa del sistema capitalista, la prostitución está ligada inexorablemente a las premisas y condiciones ideológicas y económicas del globalizado paradigma neoliberal.
En el neoliberalismo, el motor llamado mercado y el consumo, mantienen funcionando el sistema capitalista. No se limita únicamente a la comercialización de objetos y cosas, sino que el mercado se extiende también a los propios cuerpos y a la comercialización real o simbólica de los deseos humanos, incentivándolos para ello. El neoliberalismo nos promete alcanzar todo aquello que seamos capaces de pagar o desear. Esa es la utopía.

El neoliberalismo nos promete alcanzar todo aquello que seamos capaces de pagar o desear. Esa es la utopía.

El precio de los objetos y también el de los sujetos convertidos en objetos, está irremediablemente ligado al valor que se obtiene de ellos en el mercado. Así, la única limitación para entrar en el juego es la económica. Si no se tiene capacidad de compra, las leyes del mercado te permiten vender o venderse a una misma, en nombre de la libertad individual.
La prostitución y la pornografía para el consumo de los hombres, adquiere en estos momentos históricos la característica de una inmensa industria que contabilizada en el PIB de los estados, o incluso puede ser la principal fuente de ingresos para muchos países empobrecidos.

Estas industrias en expansión precisan de unas condiciones y determinantes básicos para su crecimiento: poder comprar y vender cuerpos humanos con la correspondiente aceptación social, tanto ética, como legal y política.
Para que los sujetos se construyan como objetos o productos que respondan a las leyes de la oferta y la demanda, se precisa de la conformidad social y para eso deben crearse las condiciones para ello.

En este orden neoliberal de la compra-venta de los cuerpos de mujeres y menores para uso y consumo masculino, las feministas molestan. Molestan mucho. Molestan demasiado. Nos recuerdan constantemente lo que otras feministas que nos precedieron reivindicaban como objetivo ético y social para la emancipación de las mujeres: la eliminación de la esclavitud y de la violencia ligada a los privilegios patriarcales, como único camino para alcanzar una igualdad social real, y un cambio radical y diferencial con el modelo masculino imperante. La abolición de la prostitución era para ellas y sigue siéndolo ahora para las mujeres no neoliberales, la condición sine qua non se hace posible esa utopía social revolucionaria.




Estas industrias en expansión precisan de unas condiciones y determinantes básicos para su crecimiento: poder comprar y vender cuerpos humanos con la correspondiente aceptación social, tanto ética, como legal y política.

Por tanto, para domesticarnos en sus leyes, el neoliberalismo ideológico, sus mitos y postulados, deben ser introducidos en el imaginario colectivo, como coartífices imprescindibles de las premisas económicas, pero sobre todo debe convencer a las feministas de que la libertad de las mujeres está intrínsecamente ligada a la venta del propio cuerpo para el uso y satisfacción de los deseos masculinos.
Para ello, nos representarán como mujeres autónomas y autosuficientes, sin ningún tipo de condicionantes sociales, ni mandatos patriarcales que nos limiten. Nos convencerán de que el patriarcado ya no existe porque desapareció, no se sabe cuándo, y que nuestra libertad individual nos autoriza, como propietarias, a disponer de un cuerpo, objeto de deseo, que puede ponerse a la venta y competir en el mercado.

Para persuadirnos de todo ello utilizan los mecanismos e instituciones puestas a su alcance: políticas, culturales y legales, usando a los lobbies de presión y a los grupos de interés ya sea de la propia industria, o de la academia, como activistas y creadores de opinión.

En este contexto hay que analizar la jornada del próximo sábado día 8 de Junio en Barcelona, que, propiciada por el Ayuntamiento de Barcelona, reúne a partidos políticos, juristas y lobbies pro-prostitución. Pretenderán, como llevan haciéndolo desde hace años y desde los propios espacios feministas institucionales, inculcar a las mujeres que el mercado es el único valor en juego, que el precio que adquieran en él nuestros agujeros y cuerpos cosificados, son el resultado de una estupenda opción o salida laboral. Especialmente para todas aquellas mujeres empobrecidas, abandonadas socialmente y expropiadas de antemano de sus derechos humanos básicos, que precisen sobrevivir.

Los derechos laborales constituirán por tanto, los temas de debate ese día y para ello y de nuevo, los agentes del neoliberalismo, desde las instituciones y lobbies que defienden esa industrial de la explotación patriarcal del cuerpo de las mujeres, colaborarán ideológicamente a que continúe su crecimiento expansivo.

Barcelona es ya una ciudad destino de turismo sexual y en ese camino continuaremos, salvo que las feministas, como en otros momentos de la historia, nos opongamos de nuevo y de manera radical a que continúe esta opresión orquestada desde la industria y las instituciones públicas compradas o vendidas al neoliberalismo.

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La prostitución empodera sexualmente a la mujer y otros nueve mitos que intentan deslegitimar la teoría abolicionista


La prostitución empodera sexualmente a la mujer y otros nueve mitos que intentan deslegitimar la teoría abolicionista

SANDRA RODRÍGUEZ
Periodista
09/02/2019

Puritanas, mojigatas, anti-sexo… Estos son algunos de los insultos que reciben las activistas abolicionistas. El movimiento se ve señalado por una serie de incógnitas que deslegitiman su teoría: el camino para conseguir el empoderamiento sexual de la mujer, cómo proteger a las mujeres en prostitución o la vinculación del sexo de pago con la trata de mujeres.

La disputa sobre la legalización del sindicato de prostitutas OTRAS puso una vez más sobre la mesa uno de los principales temas que amenaza al feminismo desde hace décadas: el limbo de la alegalidad en el que se encuentra la prostitución en España. Los partidos políticos no terminan de sentarse a debatir sobre esta problemática que atañe principalmente a las mujeres, en el tercer país con mayor demanda de sexo de pago en el mundo.

El Gobierno actual, que se declaró abiertamente abolicionista desde un primer momento, dio luz verde para la creación del sindicato, sin abrir un diálogo previo. Entonces el movimiento feminista reaccionó: se recaudaron más de 3.000 firmas contra su legalización. ¿Dónde estaban los principios de igualdad que predicaba el PSOE?

Tras el afamado “gol” que la ministra de Trabajo Magdalena Valerio aseguró que le habían metido y de la dimisión de la directora de Trabajo Concepción Pascual por firmar el BOE que autorizaba la creación de OTRAS, la Audiencia Nacional anuló los estatutos del presunto sindicato.

Entonces el movimiento pro-prostitución alzó su voz en contra del abolicionismo, en un eterno debate que acrecenta una brecha en el movimiento feminista: ¿La legalización de la prostitución favorece la igualdad o fomenta los ideales patriarcales? Desmontamos diez de los mitos que atacan a la teoría abolicionista, de la mano de voces expertas en feminismo.



1-Las abolicionistas están en contra de las prostitutas.
Este es probablemente el argumento más oído en contra del movimiento abolicionista: que lucha en contra de las mujeres que están en situación de prostitución. La periodista peruana Gabriela Wiener señaló en un artículo al colectivo abolicionista como el bando de los “anti-derechos” y tachó a sus defensoras de “malas compañeras”. Su título, ‘Nosotras y las otras’, ya evidenciaba por dónde iba su contenido.
Pero, ¿qué o quién provoca realmente esta división en el feminismo? ¿Las propias feministas? ¿El sistema al que están sujetas? “La culpa es de las  abolas”, titulaba la diputada por Podemos Beatriz Gimeno la réplica a Wiener en el mismo periódico. La política, cuyo partido aún no ha tomado una postura clara y definida respecto a la prostitución, aseguró tajantemente que el abolicionismo no divide a las mujeres en putas y santas; “eso lo hace muy bien el patriarcado”, sentenció. Gimeno insiste en la cooperación feminista: “Tenemos muchas cosas en común: todas queremos combatir el patriarcado y mejorar las condiciones de vida de las mujeres en prostitución”.

2-Es sinónimo de puritanismo.
Puritanas, mojigatas, anti-sexo… La mayoría de integrantes del movimiento abolicionista recibe este tipo de comentarios cada vez que alza su voz. “Incluso nos dicen que lo que nos pasa es queno hemos probado un buen polvo”, asegura una portavoz de la CIMTM, mientras varias activistas asienten. “Nosotras no estamos en contra de la liberación sexual de la mujer, estamos en contra de su cosificación”, insisten.
Prueba de esta cosificación es la situación de las mujeres en Ámsterdam, donde la prostitución está legalizada. El Gobierno modificó algunas reglas del denominado ‘Barrio Rojo’ por la exposición a la que están sometidas las mujeres y, además, hablaba de “respeto” hacia ellas.

3-La prostitución empodera sexualmente a la mujer.
Enlazada con la idea anterior, el origen se adentra en la educación sexual que recibimos en función de si nacemos hombre o mujer. Así lo explica la fundadora de ‘Space International’ Rachel Morán (Irlanda), asegurando que “no podemos hablar de prostitución sin hablar de sexo” e invita a reflexionar sobre esta industria: “Imaginemos que nos rodean con los brazos sin ninguna comprensión ni afecto. Una sonrisa es impulsada por el temor. Pero el sexo trata de reciprocidad; debe ser conmigo, no sobre mí”. Morán lo sabe de primera mano, fue víctima de explotación sexual y ahora utiliza su testimonio para concienciar a la sociedad.
“El abolicionismo es una revolución también en el terreno sexual”, reivindica la investigadora social Beatriz Ranea, quien asegura que “tenemos que romper la frontera simbólica que divide lo que conceptualizamos como violencia sexual dentro y fuera de la prostitución”. En esta misma línea, la filósofa feminista Ana de Miguel asegura que debido a nuestra educación, “una parte del feminismo está conectando con la idea hegemónica de que las mujeres están disponibles para dar placer sexual o gestar hijos para quien quiera”.

4-El sistema abolicionista dejaría desprotegidas a las prostitutas.
Suecia fue pionero en implantar el abolicionismo en su país, en el año 1999, y ahora se ha convertido en el modelo referente para este movimiento. Esta ley, que penaliza al demandante de prostitución yotorga asistencia a las mujeres para salir de la prostitución, va acompañada de patrones culturales para desalentar la demanda, según explica el embajador de Suecia en España Lars-Hjalmar Wide. “La norma envía una señal clara: comprar el cuerpo de otra persona para tu propio placer no es aceptable. Así ha cambiado la mentalidad de muchos ciudadanos estos años”, explica. Y añade que “el movimiento de mujeres ha sido crucial para este avance social”.
“Queremos derechos de verdad, acceso a viviendas, alternativas laborales, políticas públicas destinadas a la protección”, demanda Tiganus.

5-La trata de mujeres y la prostitución deben analizarse por separado.
El Parlamento Europeo indica que “la prostitución en la UE y en todo el mundo está directamente vinculada con la trata de mujeres y niñas. El 62% de las mujeres y niñas víctimas de trata sufren explotación sexual. (…) Laprostitución es un factor importante en el crimen organizado, sólo por detrás de la droga en cuanto a su alcance y a la cantidad de dinero que genera”.
En este informe, el Parlamento pide luchar contra este fenómeno: “Dado que la prostitución está dominada por el crimen organizado y funciona como un mercado en el que la demanda determina la oferta, las agencias encargadas de hacer cumplir la ley en la UE deben adoptar acciones firmes y adecuadas para perseguir a los delincuentes, al tiempo que protegen a las víctimas”. Asimismo, estima en unos 186.000 millones de dólares estadounidenses anuales en todo el mundo como beneficio de la prostitución.



6-La trata de mujeres se reduce cuando se legaliza la prostitución.
El país alemán ha rebatido este argumento tan defendido por el movimiento pro-prostitución. En Alemania, que legalizó la prostitución, denominado trabajo sexual, en el año 2002, se observó que aprobar esta ley dificultó el trabajo de persecución de los delitos de trata de seres humanos y de proxenetismo y la legislación no redujo estos delitos, según un informe del Parlamento Europeo.
Además, este país, junto a Holanda y Grecia, fueron señalados por la Naciones Unidas como unos de los principales países de destino de víctimas de trata y tráfico de seres humanos.

7-Prostituirse es equiparable a limpiar baños.
No podemos equiparar la prostitución a cualquier otro trabajo, simplemente por la construcción cultural que tenemos del sexo”, asegura Gimeno. Uno de los argumentos más extendidos por el movimiento pro-prostitución es el de que puede que a algunas ‘trabajadoras’ no les guste su trabajo siempre, pero que “tampoco es agradable limpiar baños”. Junto a este paradigma cultural sobre el sexo, la doctora alemana Ingeborg Kraus añade las patologías que sufren las mujeres en prostitución: “Todas estas mujeres son sometidas a las reglas del capitalismo en su peor versión: se explotan sus cuerpos al máximo. Además, las situaciones de salud son catastróficas. Hablamos de envejecimiento precoz, infecciones urinarias crónicas…”. “Desde la perspectiva de la psicotraumatología, permitir que otros penetren tu organismo da lugar a autoculpa, mientras ellos sienten indiferencia y generan una concepción muy funcional de la penetración”, agrega Kraus.

8-Es un problema de mujeres.
“La prostitución tiene un fuerte componente diferencial de género porque los demandantes son mayoritariamente varones, un total de 99,7%”. Así lo señala un informe oficial sobre prostitución en 2007. La superviviente de trata estadounidense Autumn Burris insiste en que con la prostitución “se refuerza el dominio por parte de los hombres sobre las mujeres y, por tanto, la trata sexual”. Por tanto, los colectivos feministas abolicionistas insisten en atajar el problema a través de la educación, principalmente la sexual, basada en el respeto mutuo y en la autonomía sexual de ambos géneros.

9-El estigma de la prostitución mata a las mujeres dentro de ella.
“El hombre mata, no el estigma de la prostituta”, señala Julie Bindel (Reino Unido), periodista e investigadora. La plataforma feminista Feminicidio.net, que contabiliza los asesinatos machistas en España, estima que 44 mujeres en situación de prostitución han sido asesinadas desde el año 2010 hasta la actualidad. Así, la socióloga Rosa Cobo denomina a los demandantes de prostitución los “nuevos bárbaros del patriarcado”, porque, explica, “ejecutan o apoyan una violencia explícita y brutal contra las mujeres”. “Cometen femicidios atroces, con saña, con odio. El cuerpo de la mujer prostituida es el campo de batalla donde los hombres cometen la violencia contra todas”, añade Tiganus. La activista de Feminicidio.net insiste en que el estigma se combate encontrándonos entre nosotras, las feministas, y no “repartiendo carnets de puta”.

10-Legalizar el trabajo sexual sería un gran paso hacia la igualdad.
“Ni nosotras somos Vivian Ward, ni ellos son Richard Gere en ‘Pretty Woman’”, sentencia Tiganus. “La prostitución es una herida de género, y no sólo destruye la vida de las mujeres en prostitución; lo hace con todas y con cualquier oportunidad de crear igualdad entre hombres y mujeres”, añade.
El informe del Parlamento Europeo antes mencionado añade en su punto 12 que la prostitución “tiene un impacto en la violencia contra las mujeres en general, (…) ya que los hombres que pagan por sexo tienen una imagen degradante de la mujer”. Así lo secunda Rosa Cobo: “Se inculca la creencia de que los hombres tienen una sexualidad irrefrenable, que sólo puede satisfacerse a través de la prostitución, y así se despolitiza y se cree que se basa en una relación de igualdad”.

Las feministas insisten en que este es el principal paso para llegar a la igualdad: “Hablar de feminismo con las mujeres en prostitución para que puedan encajar su experiencia vital dentro de un contexto político, para que accedan a tomar decisiones y eliminar la culpa y la vergüenza”. Muchas de ellas trabajan en programas para el empoderamiento y la seguridad de las mujeres, aunque demandan también la actuación de la clase política: “Muchos políticos escuchan los debates feministas pero no actúan”, reclama Wide.

“Si nosotras hemos sobrevivido a la prostitución y tenemos el valor de contar nuestra experiencia por el feminismo, la sociedad y la clase política tienen que enfrentarse, mirarnos a la cara y sentir nuestra historia, para poder actuar”, concluye Tiganus.

Fuente
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/18185/la-prostitucion-empodera-sexualmente-a-la-mujer-y-otros-nueve-mitos-que-intentan-deslegitimar-la-teoria-abolicionista/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=web&fbclid=IwAR1JeT12J8BK_Iypi1mu7XwsVCG6AYegPhdVfPpbg35Mf4YrblxSHltEdnE