miércoles, 25 de marzo de 2020

No existiría la trata si no existiera la prostitución; hay una conexión inseparable


"No existiría la trata si no existiera la prostitución; hay una conexión inseparable"

Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW), ha visitado España para participar en un congreso contra este tipo de "esclavitud moderna" que, según la ONU, es la más frecuente
"La trata con fines de explotación sexual ocurre en todas partes y a nuestro alrededor. Es un crimen que está escondido, pero a plena vista. Está delante de nuestros ojos, pero no la reconocemos", explica
La experta apuesta por el modelo abolicionista de la prostitución y las multas a clientes. "No puedes ser feminista y estar en contra de la violencia de género, pero no de la prostitución", asegura sobre el debate a este respecto en el feminismo
Marta Borraz 
10/02/2019 -
Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW) FERNANDO SÁNCHEZ

Apenas encuentra un hueco para atender a los medios. Va de un sitio a otro y no se quiere perder ninguna de las mesas redondas que forman parte del congresoAvances y retos de futuro en la lucha contra la trata y la explotación sexual de mujeres y niñas, celebrado en Madrid el pasado lunes y martes. Charlamos con Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW), mientras se relaja un rato para comer algo en una cafetería de la capital.

Ha venido desde Nueva York, donde forma parte de la Comisión para la Igualdad del Ayuntamiento de la ciudad, para compartir espacio junto a decenas de activistas de todo el mundo para abordar la trata con fines de explotación sexual, el tipo de "esclavitud moderna" más frecuente, según la ONU. La jornada, organizada por la misma CATW y por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha estado marcada por una férrea defensa de la abolición de la prostitución.

¿Cuál es la situación de la trata con fines de explotación sexual a nivel global?


No hay ningún país en el mundo en el que no haya mujeres que son víctimas de trata con fines de explotación sexual. Si miras el mapa global, hay mujeres en situación de trata en todos los países, muchas víctimas en su propio territorio porque la trata no es solo un fenómeno internacional, sino que también es un fenómeno doméstico, nacional. La definición según el Protocolo de Palermo, el instrumento internacional más importante en este sentido, no requiere el movimiento de las personas, así que cualquiera puede ser tratada en su propia ciudad y en su propio barrio.

¿Hay cifras fiables?

Todo el mundo quiere saber cuántas personas son víctimas de trata y hay una necesidad de tener números encima de la mesa, sin embargo, tenemos muchos retos por delante en este sentido. Algunos gobiernos publican cifras y reportan a las agencias de la ONU, pero estos números dependen de las víctimas que fueron identificadas y ahí hay muchas limitaciones. No es fácil, pero los Estados deben hacer un esfuerzo todavía muchísimo mayor.

¿Es una prioridad para los gobiernos?

Los gobiernos no hacen prácticamente nada contra la trata. Fallan muchas cosas en la persecución de esta vulneración de los derechos humanos y hay un gran déficit de leyes y muy pocos protocolos y poco efectivos para la mejor identificación de las víctimas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Además, los tribunales apenas han emitido sentencias, hay una falta de jurisprudencia. La trata con fines de explotación sexual ocurre en todas partes y a nuestro alrededor: en internet, en burdeles y clubs, en la calle, en una habitación de hotel...Es un crimen que está escondido, pero a plena vista. Está frente a nosotros y delante de nuestros ojos, pero no la reconocemos.

¿Qué medidas son urgentes para luchar contra la trata con fines de explotación sexual?

Es necesario implementar el modelo abolicionista de la prostitución. Hay que despenalizar a las mujeres prostituidas, dejar de perseguirlas, penalizar a los hombres que compran prostitución y proveer de ayudas y opciones laborales a las mujeres.

El Gobierno español ha asegurado que está preparando una ley integral contra la trata. Entre otras cosas, se han barajado medidas que tienen que ver, precisamente, con las multas a los clientes de prostitución.

Si los gobiernos quieren abordar la trata con fines de explotación sexual, una de las mejores herramientas para hacerlo son esas estrategias que intervienen en la demanda de prostitución, que combaten y erradican la demanda. La prostitución es un negocio, es la ley de la oferta y la demanda: si acabas con la demanda, el negocio se cae.

Hay organizaciones que aseguran que la vía de multar al cliente precariza a las mujeres y las traslada a espacios más hostiles en los que es más difícil que ejerzan sus derechos.

Es necesario mirar la realidad de la prostitución en el contexto de la violencia basada en el género. Si empleamos este mismo argumento para el caso de la violencia doméstica [en inglés se utiliza el término violencia doméstica para referirse a la violencia que se da en la pareja], podríamos decir que si apartas al marido agresor de la situación y del hogar, también estás arrebatando a la familia la persona, por ejemplo, que lleva el dinero a casa, el sustento económico o el padre de los hijos.

Por eso, junto a la medida de las multas, hay que encontrar soluciones que incluyan dar oportunidades económicas y de trabajo a las víctimas y a las supervivientes. Nuestra meta y nuestro objetivo es que todas las personas puedan alcanzar su potencial máximo y que no sean compradas y vendidas como mercancía en un mercado de cuerpos de mujeres.

Organizaciones como Amnistía Internacional han incidido en la necesidad de separar trata y prostitución, pero usted mezcla ambos conceptos. ¿Por qué?

La trata es un vehículo que el tratante usa para llevar a la víctima hacia la prostitución. Es un medio. En el caso de la trata con fines de explotación sexual, es el vehículo que usan para llevar a las víctimas a los clubs, a los prostíbulos y burdeles. El destino último es la prostitución. Hay una conexión que es inseparable. No existiría la trata si no existiera la prostitución.



Este debate se ha trasladado al feminismo, en el que hay un fuerte debate entre feministas que abogan por la abolición de la prostitución y feministas que creen en la regulación. ¿No hay un posible punto común? ¿Cómo está afectando al movimiento feminista?

Lo que tenemos en común es que los dos lados creemos que las mujeres no pueden ser penalizadas y criminalizadas de ninguna forma. Las razones son un poco diferentes y también lo es la forma en qué abordamos esta realidad, pero ahí sí coincidimos. El regulacionismo en la práctica provoca despenalizar la industria y el comercio del sexo entero, al final acaban despenalizados también los proxenetas. Nuestra posición es que no podemos defender los derechos de las personas explotadas si despenalizamos a los explotadores.

Son feministas patriarcales que sostienen los derechos del hombre y su acceso a los cuerpos de las mujeres. La prostitución es como cualquier otro tipo de violencia contra la mujer y basada en el género (mutilación genital, violación, matrimonio forzoso...), que lo que tienen en común todas es que el fin es dar acceso a los hombres a los cuerpos de las mujeres. Es la conexión entre todos esos tipos de violencia. Así que no puedes ser feminista y estar a favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia basada en el género y no estar contra la prostitución y que no haya ningún problema con la prostitución. La prostitución no es una excepción de la violencia porque, en este sentido, el dinero está comprando el consentimiento. Y eso no es consentimiento.

Este debate se ha intensificado en los últimos meses en España tras la creación del sindicato de prostitutas OTRAS, que fue inscrito en el Ministerio de Trabajo el pasado agosto y cuyos estatutos fueron anulados por la Audiencia Nacional.

Sí, hemos oído sobre ello. En prostitución, cuando dicen "mi cuerpo, mis derechos" lo que están diciendo es "mi cuerpo, los derechos del hombre". Yo creo que es interesante ver qué tipo de conexiones tienen estos sindicatos con la industria del sexo y el proxenetismo. No son las mujeres prostituidas en el comercio sexual las que se están organizando, sino el lobby proxeneta. La mayoría de mujeres quieren salir de la industria sexual, no quieren quedarse ahí. El hombre que compra sexo, que por otro lado, al menos en Estados Unidos, no son una mayoría, ejerce poder y control sobre las mujeres prostituidas.


Fuente
https://www.eldiario.es/sociedad/Entrevista-Taina_0_865813868.html






lunes, 23 de marzo de 2020

"Lo que los proxenetas quieren es ser bendecidos por los gobiernos para ser tratados como empresarios"


"Lo que los proxenetas quieren es ser bendecidos por los gobiernos para ser tratados como empresarios"
La psicóloga Rosa Hermoso puso en marcha en 1989 el primer centro institucional de España de atención a mujeres prostitutas dependiente del Ayuntamiento de Sevilla (y uno de los primeros del mundo)

La andaluza, de ideología abolicionista, afirma que la prostitución destruye psicológica y físicamente a las mujeres

"Un Estado democrático no puede ser un Estado proxeneta que cobre impuestos porque las mujeres vendan sus cuerpos"

"Sevilla es una referencia mundial en la abolición de la prostitución"

Raúl Solís Galván
07/09/2018 -

Rosa Hermoso (San Fernando, Cádiz, 1960) en 1989 era una joven psicóloga de 29 años que acababa de aprobar las oposiciones para trabajar en el Ayuntamiento de Sevilla. Nada más entrar, la destinaron a un lugar donde no quería ir nadie, a dirigir un centro recién creado por el alcalde socialista Manuel del Valle que no tenía recursos y que sólo contaba con una trabajadora social, una educadora y una conserje en la puerta de una de las zonas más degradadas entonces de la capital andaluza. En la calle Leonor Dávalos de la Alameda de Hércules, antiguo enclave de la prostitución en la capital andaluza, la ternura de esta feminista locuaz y combativa levantó el primer centro institucional de España (y uno de los primeros del mundo) de asistencia a las mujeres prostitutas, de ideología abolicionista, y situó a Andalucía en la vanguardia en lucha contra la esclavitud sexual.

La violencia extrema, la heroína, el sida, la llegada de las primeras extranjeras víctimas de trata, la pobreza de la que se nutre la industria del sexo, la sordidez de los prostíbulos donde las mujeres vivían hacinadas, entre malos olores y en condiciones de miseria y el recuerdo de las prostitutas que se le murieron en sus brazos le cortan el aliento y le provocan el llanto a esta andaluza menuda que es un referente clave del abolicionismo español. Ella ha rescatado a cientos de mujeres de la prostitución y las ha recuperado psicológica y físicamente para una vida sin violencia, sin chulos, sin proxenetas, sin prostíbulos y sin precio.

En 1989, Sevilla se preparaba para la Expo 92, ¿cómo era la prostitución en esta época?
Era una prostitución casera que justo estaba empezando a cambiar. Conocíamos a todas las madames y a los chulos. Las mujeres estaban fijas en cada prostíbulo y era un ambiente conocido, donde sabíamos por dónde entrar y salir. Justo en los 90, antes de la Expo, entra un grupo de mujeres extranjeras, brasileñas y senegalesas, que hasta ese momento no había en la Alameda. Ellas no vinieron solas, venían acompañadas por la figura de un hombre que ya no eran chulos, eran proxenetas.
 
Rosa Hermoso
¿Estamos hablando del comienzo de la trata de mujeres para la explotación sexual?
Sí, pero en esos momentos no se hablaba de trata, era todo prostitución. La palabra trata ni siquiera la usábamos porque no sabíamos ni que existía. El lenguaje ha cambiado mucho en estos años. No éramos conscientes de que fueran víctimas de trata, ni ellas tampoco lo decían. Justo en ese momento es cuando empieza a entrar mucha droga en la prostitución. A las mujeres las empezaron a drogar cuando ellas nunca habían tomado droga; empezaron a pincharles heroína cuando nunca lo habían hecho. Muchas de ellas mueren de sida o por sobredosis. En la Alameda hubo muchas muertes de sida. Lo que en un principio fue explotación sexual ‘controlada’, se convirtió en un boom que nos desbordó y al que tuvimos que adaptarnos.

¿Por dónde empezáis a trabajar sin apenas presupuesto, sin experiencia y sin otros experiencias institucionales de referencia?
Lo primero que hicimos fue crear un díptico para decir quiénes éramos, qué ofrecíamos y dónde estábamos. Los repartíamos por la calle a las mujeres y no nos hacían ni caso. Al principio tenían mucha desconfianza porque éramos el primer centro institucional del mundo de atención a las mujeres prostituidas y pensaban que íbamos a avisar a la policía.

Nosotras trabajamos incluso por las noches, íbamos de dos en dos, entrábamos en los prostíbulos, contactamos con todas las madames porque jamás denunciamos nada ni cuestionamos lo que hacían. Ofertábamos ayuda a las mujeres y en ese trabajo de atención social y psicológica podíamos conocer sus historias. Otra de las cosas que funcionó muy bien fue poner un recipiente de preservativos en la puerta. Muchas venían a recogerlos y de paso nos conocían. Con tesón, pudimos ganarnos la confianza de las usuarias y ser un recurso de referencia para todas ellas y otros lugares del mundo se fijaron en nosotras y nos invitaban para asesorarles y poner en marcha centros similares.

¿Cómo eran los prostíbulos?

Olían fatal, dormían hacinadas, comían mal y había todo un negocio inmenso a su alrededor. Compraban fiado en tiendecitas y luego les cobraban más de lo que debían. Había algún médico privado impresentable que les cobraba un dineral por decirles si tenían sida o no. Todo ese mundo de personas que les rodeaban las fuimos eliminando ofreciéndoles recursos gratuitos y asesoramiento que ellas necesitaban. Incluso les cobraban hasta por tramitar pensiones no contributivas a las más mayores o por sacarles el DNI a sus hijos.

Vuestra llegada a la zona provocaría oposición en quienes se enriquecían a costa de las prostitutas, ¿no?
Claro. Éramos muy criticadas. A mí me llamaban la señora de la ley seca, porque decían que yo era como la época en la que prohibieron el alcohol. Contactamos con el grupo policial que había entonces en la Alameda, que luego resultó ser el Grupo 7, para que nos protegieran y garantizaran la seguridad, la de las mujeres que denunciaban o a nosotras cuando denunciábamos a través de ellas. La verdad es que nunca tuvimos mayores problemas.

¿En qué estado acudían las mujeres al centro?
Estaban muy deterioradas. Muchas estaban enfermas de VIH, sífilis y de otras infecciones de transmisión sexual. Había una que decía que ella lavaba los preservativos y los volvía a usar con otros clientes. Imagínate el riesgo. Esa señora terminó enferma de sida. Las historias de vida de casi todas ellas eran terribles. Son historias de abandono, abusos sexuales, violencia, pobreza severa, mujeres violadas. Mujeres que eran agredidas por sus clientes, casi todas con cicatrices de navajazos. Eso es lo que era la Alameda de Hércules en los 90, un sitio sórdido, con poca luz, inhóspito. Yo he visto rodar a mujeres y por encima pasarle un barril de cerveza que le tiraban los chulos o los clientes.

¿Qué recursos ofrecía el centro para atender a las mujeres prostitutas?
Aparte de la terapia psicológica, tanto colectiva como individual, creamos un espacio de encuentro, tres días a la semana donde nos sentábamos con ellas a merendar. Nos contaban sus experiencias y así íbamos rompiendo la desconfianza. También creamos una cadena de producción textil, llamado proyecto lunares, un curso de formación en el que ellas cobraban del Ayuntamiento de Sevilla. La gran mayoría de ellas salió de la prostitución. Lo importante no era que fueran costureras, sino que se diesen cuenta de que valían y merecían otra cosa en sus vidas. Se habla muy poco de la anulación psicológica en la prostitución y es brutal.

¿Cuáles son los efectos psicológicos que sufren las mujeres en situación de prostitución?
El deterioro es tan grave que hablamos de muerte psicológica. Tienen una dualidad. Lo que ellas sienten y lo que tienen que manifestar que sienten. Sufren un estrés continuo. Cuando están con un putero tienen que hacer un esfuerzo por anular sus deseos, su placer. No tienen nunca placer y eso las va destruyendo psicológicamente. Yo he visto a muchas mujeres con psicosis, histeria, brotes psicóticos. Ella sufren malos tratos, violaciones, desprecios y además están instaladas en que son putas. La sociedad las divide en las putas y las honradas y eso las anula para la vida civil y las mata psicológicamente.


Fotógrafo: Salvador Batalla


¿Y no cree que para evitar eso sería deseable la regulación de la prostitución para luchar contra el estigma?
La legalización o regulación de la prostitución supone legalizar la destrucción física y psicológica de las mujeres; supone que el 50%, que somos las mujeres, tengamos un precio. Eso no ayuda. ¿Qué plan de prevención de riesgos laborales aplicas tú en el ejercicio de la prostitución cuando las mujeres están obligadas a no usar preservativo si el cliente no quiere? Si el cliente quiere defecar sobre ellas, ellas tienen que tragarlo; si el cliente quiere que le penetre un perro, si el cliente les pega, ellas tienen que soportarlo. ¿Qué plan de prevención de riesgos laborales aplicaríamos en la prostitución?

¿No sería posible humanizar los prostíbulos?
No. La barbarie hay que abolirla porque es imposible humanizarla. Los puteros y proxenetas sólo se preocupan de las mujeres cuando están muertas, para enterrarlas y que no les huela el cadáver en el prostíbulo. A nosotras nos han aparecido mujeres muertas en descampados y decían que era por sobredosis cuando en realidad era por violencia ejercida por los puteros y proxenetas. El índice de mortalidad de mujeres prostituidas es muchísimo más alto que en mujeres que no están en situación de prostitución; el índice de mujeres enfermas mentales es muchísimo más alto; los brotes psicóticos y la depresión donde más se da es en el ámbito de la prostitución. De día les dan cocaína para que estén alerta, de noche les dan porros para que se duerman. La prostitución invalida psicológicamente a las mujeres.

¿Cómo os afectaba a las profesionales esta realidad tan dura?
Éramos tres mujeres, no teníamos ni treinta años, y para nosotras supuso un terremoto. Yo, que soy muy charlatana, llegaba a mi casa y no hablaba. Me ahogaba ver el horror, la miseria. Todavía lloro cuando me acuerdo porque se nos murieron muchas allí delante. La violencia más brutal, algo de lo que no se habla mucho, yo la he visto en mujeres transexuales. He visto horrores, mujeres sangrando que nos esperaban en la puerta del centro a que abriéramos. Me acuerdo todos los días de aquellas escenas y muchas noches me quitan el sueño.

¿Qué ha aportado a la sociedad el Centro Leonor Dávalos?
Nuestro centro se convirtió en un laboratorio porque, dada la experiencia, la cantidad de información y de historias de vida que nos llegaron, fuimos construyendo cómo era el fenómeno de la prostitución, cómo destruía a las mujeres, cómo las dejaba enfermas y psicológicamente muertas y la necesidad de tomar medidas. Si no hubiera existido ese centro, el movimiento abolicionista hoy no estaríamos donde estamos.

¿Qué medidas necesita tomar España para acabar con la explotación sexual?
La explotación sexual no va a terminar nunca hasta que los gobiernos no se lo tomen en serio, como una razón de Estado. Es una cuestión de género, que nos afecta a las mujeres. Un Estado democrático no puede ser un Estado proxeneta que cobre impuestos porque las mujeres vendan sus cuerpos.

¿Es posible abolir la prostitución en España?
Es posible como lo fue en Suecia. Nosotras tenemos un encuentro cada año con los suecos en su embajada en Madrid y no dan crédito de que en España no estemos haciendo nada. Después de abolir la prostitución en Suecia, sólo hay cinco mujeres prostituidas por cada millón de personas. Si lo ha hecho Francia, ¿cómo no va a ser posible aquí? España es un país democrático, progresista, donde ahora gobierna la izquierda. La izquierda no puede tolerar que el capitalismo, que está aliado con la industria del sexo, se enriquezca con el cuerpo de las mujeres.

Pero en la izquierda no hay consenso…
No hay consenso porque hay una falsa interpretación en este tema. Hablan de la libertad, cuando la libertad en la industria del sexo sólo la disfrutan los proxenetas, que son libres para explotar. Lo que los proxenetas quieren es ser bendecidos por los gobiernos para ser tratados como empresarios. ¿Cómo puede Ada Colau, que se dice de izquierdas y defensora de los derechos humanos, subvencionar cursos de formación a mujeres novatas en la prostitución? Es decir, a mujeres que aún no se han iniciado. En lugar de hacer políticas de prevención, la alcaldesa de Barcelona está empujando a las mujeres a la prostitución. Yo no entiendo a esa izquierda que se llama anticapitalista y que está a favor de la prostitución. Pero si es el capital el que se enriquece con el cuerpo de las mujeres, si es el capital el que es dueño de los clubes de alternes.





¿Dónde está el movimiento abolicionista?
A punto de abolir la prostitución, ganando espacios mediáticos que antes se nos negaban, convenciendo cada día a más personas y demostrando que la trata de mujeres para la explotación sexual existe porque no hay suficientes mujeres para abastecer la demanda de los prostíbulos.

¿Por dónde empezaría usted a abolir la prostitución?
En esta guerrilla tienen que existir las teóricas, que son fundamentales, la prevención y la línea de recursos tiene que ser vital. Tiene que haber un plan integral contra la prostitución a nivel estatal y ahí debe existir una partida presupuestaria destinada a la creación de recursos de empleo y de reconstrucción personal. A estas mujeres tú no les puedes decir: ¡Mira, mañana te voy a dar un trabajo! No, tú primero las tienes que reconstruir porque están destrozadas. Hay que incluirlas en la sociedad.

Los colectivos pro-prostitución critican con mucha dureza las políticas abolicionistas del Ayuntamiento de Sevilla
A mí eso me alegra profundamente. Eso es señal de que nosotras hemos hecho algo. Es un orgullo. Efectivamente, Sevilla está ocupada por una ideología abolicionista porque el Ayuntamiento de Sevilla, en 1989, apostó por esto y lo ha mantenido. Todos los partidos que han gobernado la ciudad (PSOE, PP y Partido Andalucista) han mantenido este compromiso de apoyo a las mujeres y a mí eso me hace sentirme muy orgullosa de mi ciudad. Es un orgullo que Sevilla sea una referencia mundial en la abolición de la prostitución y en la inclusión de las mujeres prostituidas.

Otra crítica de los colectivos pro-prostitución o regulacionistas es que el discurso abolicionista estigmatiza a las prostitutas
Nosotras no estigmatizamos a las prostitutas, al contrario. Estigmatizamos a los puteros y a los proxenetas. Nunca hemos ido contra ellas. Las ordenanzas municipales del Ayuntamiento de Sevilla, que fuimos nosotras quienes redactamos el primer borrador desde el Centro Leonor Dávalos, en ningún caso multan o criminalizan a las mujeres. Nosotras consideramos víctimas a las mujeres, mientras los puteros las tratan como objetos que producen dinero. Las ordenanzas de Sevilla persiguen a los puteros y proxenetas, en ningún caso a las mujeres en situación de prostitución.


Fuente









Libertad, cuerpo y mercado: hablemos de prostitución


Libertad, cuerpo y mercado: hablemos de prostitución .
por Diana Maffia

En el suplemento Domingo del 28 de octubre leemos un adelanto del libro Esclavos del dinero, del reconocido filósofo Michael Sandel, donde señala que vivimos una época en que casi todo se mercantiliza. Entre los ejemplos, pone los vientres de alquiler de las mujeres indias, donde la práctica es legal y se paga un precio menor a un tercio de lo que se paga en Estados Unidos.

Necesitamos reflexionar, dice, sobre los límites morales del mercado. O lo que es lo mismo, si hay cosas que el dinero no debe comprar. Porque acceder a los derechos solo por el mercado y el poder del dinero profundiza la desigualdad y genera corrupción (pensemos en la posibilidad de que se resolviera de esa manera la necesidad de un trasplante de órganos).


Diana Maffia


El mercado no es un distribuidor equitativo de valores fundamentales de la vida social. Pero mucha gente alega, en nombre de la libertad, no solo el derecho a comprar esos bienes sino el “derecho” a venderlos.

El mismo domingo, en el suplemento Cultura, Eugenia Massat realiza una entrevista a Lukas Bärfuss y en una pregunta (de las llamadas “pregunta compleja”, porque en la misma se presupone algo de modo que si se responde se ha aceptado esa presuposición) afirma que el capitalismo sostiene la libertad absoluta de elegir.

 Bärfuss responde: "La libertad significa más que poder elegir entre diferentes productos. Deberíamos poder tener la elección sobre las condiciones de nuestra existencia, y no veo que el capitalismo apoye esto".

Extraordinaria respuesta para reflexionar sobre uno de los temas que hacen grieta profunda en el feminismo contemporáneo: el de la prostitución, que algunas personas piden reconocer como "trabajo sexual" para así acceder a derechos, y cuyo ejercicio defienden en nombre de la libertad de decidir sobre el propio cuerpo (frente a la alternativa –siempre mencionada como opción– del trabajo doméstico; alternativa realista para una abrumadora mayoría de mujeres pobres).

Siguiendo a Bärfuss, tal decisión solo puede considerarse libertad si permanecemos dentro de los límites del capitalismo patriarcal; si no vamos a discutir que el 98% de los medios de producción están en manos de varones y solo el 2% en manos de mujeres; si no vamos a considerar que en quien compra un cuerpo o una práctica sexual (en lenguaje mercantil, un “servicio”) y quien oficia como mercancía hay por abrumadora mayoría una sistemática diferencia de sexo; si omitimos que el mercado no ofrece alternativas igualitarias laborales o económicas a varones y mujeres y que los roles de género dan prerrogativas y privilegios que los hombres no quieren revisar y a los que no quieren renunciar.

A Michael Sandel le parecen privilegios que sirven de contraejemplo para la intuición moral el derecho a circular por un carril aliviado de la ruta, o a cazar un animal en extinción, o a que un médico nos atienda el celular los fines de semana, a cambio de un monto diferencial de dinero.
Pero no hay ninguna mención a la capacidad económica diferencial de los varones, que les da el privilegio de obtener satisfacción sexual por parte de mujeres, travestis o trans. Es bajo el capitalismo sumado a los roles de género dictados por el patriarcado que las mujeres optan entre alternativas subalternas y las travestis son leídas como cuerpos para el consumo.


En este sistema obtienen beneficios proxenetas, policías, dueños de prostíbulos, políticos que se financian con sus tributos, protectores judiciales, medios de comunicación que las exhiben y tratan como mercancías disponibles. Solo bajo ese mercado el proxeneta es un “empresario”, el prostituyente es un "cliente" y el sexo es un "servicio". (Fuente www.perfil.com).

Fuente
https://www.perfil.com/noticias/columnistas/libertad-cuerpo-y-mercado-hablemos-de-prostitucion.phtml







"Te acostás con 15 tipos por día y dicen que es un trabajo"


Regulacionismo o abolicionismo; el debate sobre la prostitución divide a parte del feminismo. Una mendocina, al frente de uno de los lados de esa grieta.


"Te acostás con 15 tipos por día y dicen que es un trabajo"

Martes 17 MAR 2020 3 días atrás
porRolando López (*)

 El movimiento feminista, muy compacto en los más de sus conceptos, tiene su propia grieta que cada tanto se perfora un poco más. El video y la letra de la canción "Puta", de la cantante Jimena Barón, trajo la polémica de nuevo a la palestra.

Por un lado están las abolicionistas y por otro las legalistas, en referencia al debate acerca de la prostitución. A grandes rasgos, las primeras están a favor de abolir la práctica y las segundas la consideran como un trabajo con derechos como cualquier otro.

Del lado de las abolicionistas, una de las caras más visibles en Argentina es Teresita Sifón (64), más conocida como "Mimí" y oriunda del departamento de Las Heras, Mendoza. Es ex prostituta y milita en la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (Amadh) en Buenos Aires donde dicta cursos en el Centro Educativo de la Asociación, con la finalidad de hacerles conocer sus derechos a las mujeres en situación de prostitución y que a su vez tratan de salir.

Teresita Sifón, "Mimí".

"Mimí" recuerda desde Buenos Aires y ya retirada, que le tocó ejercer la prostitución en Mendoza en la época más dura del siglo pasado: la dictadura militar. "Mi ingreso a la calle es el modelo que más se repite: vengo de un barrio humilde de Las Heras, de una familia sin recursos, con pocos estudios. A los 17 años conocí a un hombre del que se podría decir que me enamoré. Él me dijo que si lo hacía (ejercer la prostitución) en un año podía tener una casa y un auto, algo que obviamente no pasó. Después te vas quedando allí y pasan los años y no podés salir".

La mujer trae a colación que las dos chicas que aparecieron muertas en la zona de Canota, en 1975, resultaron "chicas que hacían la calle conmigo en las esquinas. Esas muertes se las adjudican al comando moralista Pío XII que en Mendoza era muy fuerte por aquellos años".

Al igual que sucede ahora, "Mimí" ejercía la prostitución en algunas zonas de la Cuarta Sección "y también en algunos bares del Centro". Y registra un dato que no puede estar en estadísticas -que en tema de prostitución prácticamente no existen- pero que se lo dicta la experiencia: "En Mendoza, a diferencia de Capital Federal, donde también hice la calle, los clientes que consumían prostitución eran como más ricos; ¿será por la fama que tiene la provincia conservadora?, no lo sé".

En una de las aulas donde Mimí dicta sus cursos hay un pizarrón cruzado por una frase a tiza que funciona a modo de bienvenida: "La prostitución no es un trabajo, es violencia", leitmotiv de la Asociación.

"Empoderamos a las mujeres en situación de prostitución. Les explicamos cuáles son sus derechos. Algo que, por ejemplo, cuando nosotros empezamos, no lo sabíamos. Como la mayoría que está en esta condición, provenimos de la pobreza".


"Mimí" junto a integrantes de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (Amadh)

Dilema

Amadh se encuentra en la vereda de enfrente de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas) a la hora de definir si cobrar por favores sexuales constituye o no un trabajo. En ese aspecto, la gente de AMMAR se enfoca en el concepto de las libertades individuales: alguien puede hacer lo que quiera con su cuerpo siempre que no moleste a un tercero.

La mendocina recuerda que empezó a militar en AMMAR-CTA en 1995. "Nos organizamos con la CTA para hacerle frente básicamente a la violencia policial de la que somos víctima, pero cuando AMMAR insistía en que lo nuestro era un trabajo, nos abrimos; eso fue en el 2000. Te acostás con 15 tipos por día y dicen que es un trabajo", reflexiona.

La división también es semántica: en AMMAR se llaman ?trabajadoras sexuales' y en Amadh directamente que son personas en ?situación de prostitución', "a las que hay ayudar a salir de eso. Estamos contra la reglamentación porque está comprobado que facilita el delito de trata entre otros problemas. Proponemos que desde el Estado se promueva el acceso a la educación y al trabajo genuino que viven las personas en condición de prostitución si así lo quieren deciden".


La organización promueve el abolicionismo y busca ayudar a las mujeres a salir de la situación de prostitución.


En AMMAR, liderado por Georgina Orellano, por otra parte, aseguran que legalizar la prostitución formalizaría más de 60 mil puestos de trabajo en el país.

Pero Mimí asegura que "en la asamblea del año 2000 cuando rompimos con AMMAR el 90 por ciento de las mujeres dijeron que no era un trabajo, sino que fue algo que hicimos porque estábamos en situación de vulnerabilidad. La mayoría somos mujeres pobres y analfabetas que comenzamos con esto a los 17 años".

En lo referente al marco legal, la Asociación se basa en el Pacto de San José de Costa Rica, "al que Argentina adhiere, que en su artículo 22 indica que toda persona en situación de prostitución debe ser ayudada y asistida por el Estado".

"Hay mucho mito -va terminando Mimí- en cuanto a las putas. Que es el trabajo más antiguo, que las que ejercen de manera VIP son millonarias y universitarias, de clientes que se enamoran y la ?salvan', y un montón de mentiras más. Así como ningún pibe nace chorro, nadie nace para prostituirse. Hay un avasallamiento contra personas que no pueden hacer frente a la situación. En Mendoza estamos trabajando para poner una especie de filial de la Asociación".

En medio de ese racimo de poetización histórica de la prostitución aparece la imagen de la lágrima espesa cargada de rímel que se desliza por la mejilla, en la cara de una persona que ha vendido su cuerpo toda la noche. Y que está cansada.

Apoyos Varios

Prostitución en el Código de Convivencia Mendoza

Desde 2015 cuando se comenzaron a aplicar sanciones del Código de Convivencia en Ciudad de Mendoza, se multaron a 87 consumidores de prostitución. En el 2016 la cifra fue de 2.328 y en 2017, disminuyó a 1.447 infracciones. Jueves y viernes hay mayor incidencia.

Artículo 40. Las conductas tipificadas como infracción persiguen preservar de la exhibición de prácticas sexuales y del ofrecimiento o demanda de servicios sexuales en la vía pública con la finalidad de mantener la pacífica convivencia del espacio público de la Ciudad de Mendoza.

Artículo 41. Se prohíben el ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación directa o indirectamente de servicios sexuales retribuidos en el espacio público de la Ciudad de Mendoza, en todo su radio municipal y de forma especial cuando excluyan o limiten la compatibilidad de los diferentes usos de dicho espacio público.

Artículo 42: Los que son encontrados in fraganti negociando con una prostituta, tienen que pagar una multa de 2.000 unidades tributarias. La multa llega al domicilio

A las que quieren dejar

Artículo 43

1. El Municipio de Mendoza, a través de los servicios sociales, presta información y ayuda a todas aquellas personas que ejerzan el trabajo sexual en la Ciudad y en especial a aquellas que quieran abandonar su ejercicio.

2. Los servicios municipales, con el auxilio de los agentes de la autoridad, si es el caso, informarán a las personas que ofrecen servicios sexuales retribuidos, en espacios públicos de las dependencias municipales y de los centros de atención institucional o de carácter privado (asociaciones, ONG, etc.) a los que podrán acudir para recibir el apoyo que sea necesario para abandonar esas prácticas.

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domingo, 22 de marzo de 2020

Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira


Este interesante artículo, que vale la pena leer con tranquilidad,  expone y deja en claro algo que nos están haciendo en este momento: la imposición del odio, el miedo y la mentira. Estas son las nuevas herramientas de dominación en este período.
El sistema de Derechos Humanos obviamente es capitalista, muy limitado, y de difícil aplicación, no obstante ello es una herramienta, de las escasas, que se tienen para poner un límite a los gobiernos y poder reclamar nuestros derechos.  Vale un ejemplo: el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, de Naciones Unidas dado en 1949,  el que ya en ese entonces unió prostitución y trata de personas, entre otras,  y se constituyó en pieza invaluable del abolicionismo.  El avance que estamos viendo en el mundo también viene a borrar estos, aunque imperfectos, logros.
En el movimiento abolicionista estamos viendo el accionar de estas herramientas, está queriendo ser silenciado por la imposición del odio el miedo y la mentira. Hoy no son manejadas desde los gobiernos sino desde oscuros centros cuyas terminales de acción son algunas organizaciones o “sindicatos”  y personas fácilmente identificables escudadas detrás de una supuesta diferencia de “ideas” o “interpretación de derechos”.

El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.”
“El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza”

“ en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad,”

“La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).”


Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira
Feb 19 2019
Por Boaventura de Sousa Santos*

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial.

En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad. Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.




Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo y reconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.



La proliferación de estas tres fábricas es el motor de la ola reaccionaria que vivimos. La proliferación tiene que ser la mayor posible para que nosotros mismos nos volvamos emprendedores del odio, del miedo y de la mentira; para que deje de haber diferencia entre producción, distribución y consumo en la propagación de esta vasta disciplina ideológica. Los medios de comunicación hegemónicos, la “comentariología”, las redes sociales y sus algoritmos, y las iglesias seguidoras de la teología de la prosperidad, son poderosas líneas de montaje. Pero esto no significa que las piezas que circulan en las líneas de montaje se produzcan de manera anárquica en todo el mundo. Hay centros de innovación y renovación tecnológica para la producción masiva de artefactos ideológico-mentales cada vez más sofisticados. Esos centros son los silicon valleys del odio, del miedo y la mentira. Las tecnologías se desarrollaron originalmente para servir a dos grandes clientes: los militares y sus guerras, y el consumo de masas; pero hoy los clientes son mucho más diversificados e incluyen la manipulación sicológica, la opinión pública, el marketing político, el disciplinamiento moral y religioso. La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).
En un momento en que se dice que estamos en vísperas de una nueva revolución tecnológica dominada por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, queda la idea de que las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira están queriendo orientar la revolución tecnológica en el sentido de la mayor concentración posible del poder económico, social, político y cultural y, por tanto, en el sentido de crear una sociedad de tal manera injusta que la justicia se transforme en una monstruosidad repugnante. Es como si antes de la llegada masiva de la inteligencia artificial, la inteligencia natural se fuese artificializando y automatizando para coincidir y confundirse con ella.

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*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Artículo enviado a Other News por el autor. Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Fuente
http://www.other-news.info/noticias/2019/02/las-incesantes-fabricas-del-odio-del-miedo-y-la-mentira/








Las criadas del sistema capitalista


Las criadas del sistema capitalista
 28/06/2019
Teresa Domínguez

Primero se congelan los óvulos, luego los embriones. Y más tarde, cuando se decide la maternidad o paternidad, se contrata, paga e implanta a una tercera (madre de alquiler) el embrión (propio o comprado) para que lo “incube”. La factura ha de terminar de pagarse con antelación, el contrato especifica todos los detalles a los que está sometida, en especial la madre de alquiler. Que durante todo el periodo dejará de ser una mujer libre, dejará de poder tomar decisiones respecto a su propio cuerpo, salud y vida.


Selección por catálogo de donantes de óvulos.



Precio de óvulos y embriones por lotes



Catálogo de madres de alquiler

Solo después de que la madre subrogada se ponga de parto, hablamos de un año aproximadamente desde la selección de “paridoras” y/o donantes de óvulo, por catálogo, preparación y posterior implantación, los clientes irán al hospital a que se haga efectiva la entrega, de “su” criatura, o “sus” si son más de una. Se harán el vídeo y fotos correspondientes en la mesa de quirófano junto a la madre de alquiler, con un bebé recién arrancado (literal y por cesárea la mayor de las veces) de las entrañas de su madre, en un puro éxtasis de felicidad mientras, la madre sufre las consecuencias físicas, emocionales y psicológicas de un embarazo, parto y post-parto, a veces múltiple y la pérdida de un hijo o hija.




La maternidad subrogada no es nueva, los primeros arreglos legales del alquiler de vientres comenzaron en Estados Unidos en la década de los 80, en aquel momento, incluso después, eran poco comunes los casos y estigmatizados. Según el Centro para el Control de Enfermedades en EEUU, en 2015, los vientres de alquiler representaban solo el 3% de los bebés concebidos en Norte América a través de fecundación in vitro (FIV).

Ahora hay una “aparentemente repentina explosión de demanda”. Y el sector del software no se queda atrás. Según datos de ciertas empresas tecnológicas, en Sillicon Valley han aumentado un 500% (año tras año) la congelación de óvulos. Y la solicitud para maternidad subrogada ahora representan el 20% de todas las consultas que recibe  las empresas para las que trabajan.

Las empresas tecnológicas han comenzado a subsidiar los servicios de vientres de alquiler, como hacían con la congelación de óvulos. Facebook y Google ofrecen generosos incentivos por contratar la maternidad subrogada, por ejemplo, reembolsa a los empleados hasta 20,000$ de gastos, del total de la factura, que puede alcanzar más de los 200.000$, para las “compensaciones” a madres de alquiler, facturas de hospitales y otros gastos. Algunas empresas incluso ofrecen ventajosas líneas de crédito.

En un esfuerzo por “atraer y retener talento”, Young Smith ha pedido a los 98,000 empleados de Apple que averigüen qué tipo de beneficios les interesan más. Todos estos esfuerzos son parte de una tendencia creciente a ofrecer opciones favorables para los empleados en las compañías de Silicon Valley, por un lado para reclutar nuevo personal femenino, y por otro para fidelizarlo, y para ello crea incentivos tanto para la congelación de óvulos como para el contrato de “servicios” de vientres de alquiler. Lo que no limitaría las carreras de dichas empleadas, y por ende de otros interesados. Porque, según fuentes de estas tecnológicas, existe una escasez de mujeres senior en Silicon Valley, por lo que los beneficios ofrecidos por Apple y Facebook podrían verse como un intento de “rectificar el desequilibrio”. Eso sí, lo que no se comenta es que con ello se genera una suerte de subclase de mujeres paridoras, que generalmente pertenecen a estratos sociales inferiores.

Apple dijo en su informe de diversidad este año que su fuerza laboral era 70% masculina, mientras que Facebook informó que su fuerza laboral era 69% masculina. Las empresas más jóvenes, como Uber, Lyft y Pinterest, también ofrecen incentivos para esta práctica bajo la premisa de que ayudan a la “lealtad” de los empleados en el competitivo mercado laboral de Silicon Valley.

Estos subsidios o ayudas también vienen favorecidos por supuestas organizaciones sin ánimo de lucro, que tienen detrás el aval de la industria y lobbys, clínicas, intermediarios, bufetes de abogados eminentes y grandes farmacéuticas: EMD Serono”, negocio farmacéutico de Merck KGaA, la farmacéutica clínica de Mandell, la farmacéutica Integrity RX, etc. (Si te lo puedes permitir económicamente, que nada te impida tener un hijo), donde se explica el entramado de las grandes ferias internacionales para hombres gays en exclusiva. De hecho, este programa de asistencia, anualmente facilita más de un millón de dólares en apoyo financiero a sus clientes, a través de más de 50 proveedores, en dos formas según la necesidad: Servicios gratuitos y con descuentos donados por proveedores líderes en reproducción asistida: 75% de descuento en el precio de ciertos medicamentos para las mujeres sometidas a tratamiento de hiperestimulación ovárica y otros para su uso no solo en las donantes de óvulos, sino para la medicación que necesitan las madres gestantes para que les quede bien implantado el embrión comprado por catálogo. Y subvenciones en efectivo y línea de crédito, a “futuros padres” que se financian principalmente a través de las conferencias y donaciones de amigos del sistema.

Las parejas de hombres homosexuales fueron los primeros en dar el paso para “romper el estigma” de los vientres de alquiler. Según empresas del ramo, los gays suponen en EEUU un tercio de la demanda, 10% hombres solos, y son 60% parejas heterosexuales. Los vientres de alquiler crecen también por una legislación cada vez más permisiva, aunque se siguen produciendo fuertes reacciones, por eso la mayoría lo lleva casi en secreto. De hecho, algunas mujeres simulan incluso su propio embarazo.

Los vientres de alquiler son una práctica extremadamente costosa, y la gente de la comunidad tecnológica puede permitírselo sin tener que faltar al trabajo, ni poner en juego su carrera o su salud.



Pero volviendo a Silicon Valley, Suich califica al “Área de la Bahía” como una incubadora para el futuro de la fertilidad en EEUU. Los vientres de alquiler son una práctica extremadamente costosa, y la gente de la comunidad tecnológica puede permitírselo sin tener que faltar al trabajo, ni poner en juego su carrera o su salud. La publicidad nos bombardea con la generosidad de las madres paridoras, convenciendo de la bondad de unas mujeres que en su mayoría no tiene otra salida. Jennifer Lahl, Presidenta de CBC Network, afirma que estas mujeres son principalmente de clase media-baja, y en su mayoría, mujeres de militares que buscan ingresos extras ya sea, por necesidad, para invertir o para pagar las carreras de sus hijos. Numerosos estudios han demostrado que “las mujeres de militares constituyen un porcentaje desproporcionado de la población de gestantes en los Estados Unidos”. Estas mujeres, consideradas como “sustitutas ideales”, han sido el objetivo del marketing de la industria de los vientres de alquiler. (Estudio del profesor Ziff: ‘The Mommy Deployment”: Military Spouses and Surrogacy in the United States”. Socological Forum, Vol. 32 No. 2)”. Mujeres que son parte de un mundo altamente masculino, de las que usan su mentalidad militar para guiarlas a través del sacrificio de la subrogación.

El sacrificio, la llamada al deber.






Además se procura centrar la práctica como solución a los casos de infertilidad, nada más lejos de la realidad. Hoy por hoy, los vientres de alquiler se han convertido completamente en una “commodity”, una mercancía más, un lujo al que acceden los que pueden pagar, tengan o no, problemas de fertilidad, un lujo que permite acceder a la paternidad/maternidad sin poner en peligro el trabajo, ni el cuerpo, ni la salud propia. Que permite mantener “la agenda”. Porque son gente con vidas “ocupadas”, organizadas, con buen poder adquisitivo, que lo encargan y planifican casi todo.

“Los niños no son bienes o servicios que el Estado puede garantizar o proporcionar. Son seres humanos con derechos.” Maud de Boer-Buquicchio.

“No hay derecho a tener un hijo en virtud del Derecho Internacional”, dijo Maud de Boer-Buquicchio, Relatora Especial sobre la venta y la explotación sexual de niños, incluida la prostitución infantil, la utilización de niños en la pornografía y demás material que muestre abusos sexuales de niños, quien presentó, en marzo de 2018, un informe al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Afirmando que: “Los niños no son bienes o servicios que el Estado puede garantizar o proporcionar. Son seres humanos con derechos.” Indicando que la maternidad subrogada, es una industria en crecimiento impulsada por la demanda internacional, especialmente de estados ricos que involucran a madres de alquiler en estados en desarrollo. Y confirmando que la subrogación, tal y como se practica actualmente en algunos países, Estados Unidos incluido, generalmente equivale a la venta de niños.

Cientos de asociaciones del mundo hemos firmado el Manifiesto desde CIAMS “International Coalition for the Abolitionof Surrogate Motherhood“, para la abolición universal de la gestación por sustitución. Estamos de acuerdo en que “El interés superior del niño debe estar en el centro de cualquier decisión tomada con respecto a la paternidad y las decisiones de responsabilidad parental”, como afirma la relatora, pero pensamos que para evitar la paradoja de las vulneraciones de derechos de los bebés, hay que focalizar el problema inicial, la explotación reproductiva de las madres.

No basta con mencionar la palabra “altruismo”, los casos verdaderamente altruistas son marginales, el profesor Miklos Lukacs de la Universidad de San Martín de Porres,  Perú,(ciencia y tecnología / Filosofía Política / Epistemología / Ética Aplicada), lo califica de hipocresía terminológica, (vídeo) ya que la mayor parte de los ingresos siguen quedando en manos de los intermediarios, y jamás podrían satisfacer la demanda generada. La idea de que eliminando el pago a las madres se reduce la explotación, es tan estúpida como los argumentos de algunos medios e intermediarios, no sorprende entonces, añade, como países como La India, Camboya, Nigeria, México, etc… todos ellos con legislaciones más laxas, y altos niveles de pobreza, hayan absorbido esta demanda.

Además, países como Reino Unido, Canadá, y estados norteamericanos tradicionalmente “altruistas”, como Nueva York, ya debaten o legislan, nuevos proyectos de ley que permitirían una versión abiertamente comercial de la maternidad subrogada por la falta de mujeres voluntarias y las complicaciones legales de otros países.

Desde colectivos nacionales e internacionales, vamos más allá, y sí consideramos que debe regularse, pero para su completa prohibición, incluyendo el mercadeo transfronterizo. De hecho ya se está trabajando en el desarrollo, de un convenio Internacional para la abolición de los vientres de alquiler inspirado en el trabajo realizado para la abolición de la esclavitud, en el marco de la Organización de las Naciones Unidas.


Teresa Domínguez

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

17 de diciembre de 2015: El Parlamento Europeo aprobó por Resolución el informe anual sobre Derechos Humanos y Democracia en el mundo 2014 y las políticas de la Unión Europea sobre esta materia. En el capítulo dedicado a los derechos de las mujeres y las niñas, el punto 115 expresa:

“El Parlamento Europeo “condena la práctica de la subrogación, que socava la dignidad humana de la mujer dado que su cuerpo y sus funciones reproductivas son usadas como un “commodity”; considera que la práctica de la subrogación gestacional que involucra la explotación reproductiva y el uso del cuerpo humano para ganancias financieras o de otro orden, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, debe ser prohibida y tratada como un asunto de urgencia en los instrumentos internacionales de derechos humanos.”

Título inspirado en la columna del columnista del NYTimes Ross Douthat. Statistics

Fuente


Nota: las imágenes y negritas están en el original