sábado, 12 de agosto de 2017

El trauma como requisito previo y como consecuencia de la prostitución




El trauma como requisito previo y como consecuencia de la prostitución
8/1/2017

Por la Dra. Ingeborg Kraus, en Montreal, Canadá, el 05/10/2016.

Texto original en Trauma and Prostitution: “Le traumatisme comme pré-condition et conséquence de la prostitution”
Traducción: Olga Baselga




Gracias por invitarme aquí en Montreal, especialmente en los espacios V.I.E. (1) y C.L.E.S. (2).

 Judith Hermann (3) dijo: "Si un trauma no recibe reconocimiento, se manifestará bajo la forma de síntomas".

"Responder al trauma de la explotación sexual". El título de nuestro encuentro es de por sí un paso importante para la curación de las víctimas, porque le ponemos nombre al delito: ‘la explotación sexual’; percibimos su gravedad: ‘trauma’; y entablamos diálogo con la víctima, no lo dejamos en un mero "responda usted".

Así pues, esta conferencia que han organizado ustedes es un reconocimiento, una respuesta importante a los traumas de las víctimas.

Estuve en el Congreso Mundial de Salud Mental de las Mujeres (4), que se celebró este año en Dublín. El mensaje estaba claro: el desarrollo sano y duradero de una sociedad depende de la salud mental de las mujeres. Y la salud mental de las mujeres está directamente ligada al respeto que una sociedad tenga hacia los derechos de las mujeres: la igualdad de género, la protección de las mujeres contra todo tipo de violencia, los derechos reproductivos de las mujeres, el acceso a la atención sanitaria...

Algunas imágenes del año pasado nos impactaron. Primero, la imagen de Donald Trump, rodeado por una docena de hombres, firmando un decreto en contra del aborto. Después, la ley firmada por Putin, autorizando la violencia doméstica. Y el alza del islamismo radical oprimiendo al máximo a las mujeres en muchos países árabes es aterradora.

El mensaje de la conferencia estaba muy claro: la salud mental de las mujeres debería ser una prioridad en las agendas políticas del mundo entero. Todavía estamos muy lejos, es más, ¡estamos ante un deterioro a escala mundial de los derechos de las mujeres! Se hizo un llamamiento en ese congreso: mujeres psiquiatras y psicoterapeutas del mundo entero, ¡métanse en política!



La pregunta es legítima: ¿por qué me han invitado? ¿Yo, que vengo de un país que ha convertido la prostitución en una profesión como cualquier otra, un país que no reconoce los traumas inherentes a la prostitución?

Curar un trauma significa ponerle nombre a lo que se ha ocultado, destapar las mentiras. Y eso es lo que he hecho: he puesto palabras donde había silencio. Así que no estoy aquí por casualidad, sino porque he hecho todo lo posible para romper el silencio, que – según creo – es sintomático de una sociedad que ha interiorizado al agresor. Empecé con un llamamiento en mi ciudad natal (5), luego escribí un manifiesto y movilicé a expertos alemanes en traumatología para  adoptar una postura (6), y finalmente puse en marcha una petición mundial (7) en varias lenguas, dirigida a la Canciller Angela Merkel (8), pidiendo la abolición de la prostitución.

Este mensaje también es importante para ustedes: no se callen, levanten la voz, porque si nos callamos unas y otros, pasamos a formar parte del sistema criminal y deshonramos a las víctimas.

La cuestión de la abolición de la prostitución siempre vuelve a ponerse en tela de juicio, incluso por parte de aquéllas y aquéllos que se autodenominan feministas. Pero si es que no resulta en absoluto difícil de entender: bastaría con preguntar a cualquier político si le gustaría que su esposa o hija fuese prostituta. La respuesta será claramente ¡NO! ¿Qué significa esto? Pues que habría mujeres que ‘valdrían’ para ello y otras que no.

Las violencias que aceptamos hacia algunas mujeres son, de hecho, una buena proyección de las disfunciones de nuestra sociedad. Las mujeres de los burdeles alemanes son tratadas como máquinas destinadas a producir más y más. Se ha convertido en una industria y ya no es una relación viva. También es reflejo de una sociedad cercenándose. Será humana con cierto número de personas afines, y menos humana, incluso cruel, con las demás. Y ¿qué dice eso de nosotros, cuando ha dejado de afectarnos el sufrimiento ajeno? Muchas personas me acusan de moralizar. La compasión no es moral o justicia, sino una obligación.

Aceptar este mal es a claudicar ante la violencia contra las mujeres. Es aceptar vivir en una sociedad injusta. Es reflejo de una humanidad que está perdiendo su alma. ¿Por qué y cómo es esto posible, sobre todo para una sociedad democrática, basada en los derechos humanos?

Cuando hablamos de traumas, también hay que reflexionar sobre cómo los traumas individuales y colectivos afectan a una sociedad. Deberíamos preguntarnos: ¿acaso no estamos ante la repetición de traumas colectivos del pasado? De hecho en Alemania hay buena cantidad de ellos, sin reconocer ni superar.

Cuando hablamos de un trauma, hay que comprender sus dinámicas. Y una de ellas es permanecer en silencio, "cállate" acerca de lo que se le hizo a alguien. Les voy a dar algunos ejemplos:
La Alemania nazi atacó, deportó, mató, metió en campos de concentración. Y por estos crímenes no fueron los hombres, sino las mujeres alemanas las que tuvieron que pagar. Cuando los soldados de la Liberación llegaron a Alemania, violaron masivamente a las mujeres. No sólo por los soldados rusos en Berlín, no, en toda Alemania, las mujeres fueron violadas. Y en casa, a menudo les pegaban sus maridos. No se les permitía hablar, tenían que callarse y reprimir su sufrimiento. Este proceso mental, el negar y callar el trauma, y reprimir el sufrimiento, lo han ejercido cumplidamente los alemanes y parece haber pasado de una generación a otra. "Si no se supera el trauma, sucederá de nuevo", dijo Janet hace ya 100 años. Así pues, me pregunto si este silencio sobre la prostitución tiene algo que ver con nuestra historia. Las mujeres fueron violadas, y tuvieron que guardar silencio. Ahora sus hombres violan, y siguen cultivando el silencio.

En segundo lugar, tenemos una larga historia de patriarcado. Para legitimar la dominación y la explotación de las mujeres y los niños sin sentirse culpables, es necesario negar el daño.
Si lo miramos a la luz de la historia de la psicotraumatología, observamos que el fenómeno de la negación llega hasta sus propias raíces: los traumas mismos se han negado durante mucho tiempo. Freud, el fundador del psicoanálisis, estudió a las mujeres (en aquel momento llamadas "mujeres histéricas") y descubrió que todas ellas habían sido objeto de abusos sexuales en su infancia. Cuando esto llegó a oídos de los hombres del Colegio de Médicos de Viena, presionaron a Freud, y tuvo que cambiar su tesis. La cambió mediante el desarrollo de la teoría de las fantasías, negando la realidad. Freud dijo que, de hecho, estas mujeres habían soñado con estos abusos, que los habían deseado, que sólo eran quimeras. Una vez más, negar la violación y "¡guardar silencio!"

Cuando Bowelby y Ainsworth (9) descubrieron que los niños con conducta de apego desorganizado sufrían abandono y / o violencia sexual, les cortaron la financiación. Cuando las feministas de los años 70 dijeron que las mujeres que han sufrido violencia doméstica tenían los mismos síntomas que los soldados de Vietnam, les dijeron que la violación no existe en el matrimonio, y que por tanto no es ningún trauma. Otra vez: ¡guardar silencio! Hoy en día, cuando decimos que la prostitución es violencia y que provoca traumas severos, tenemos que oír en ocasiones "No, es una elección, es un servicio sexual, es un trabajo".


Así pues, tenemos una negación del trauma y la orden de callarse. ¿Por qué? Todo está destinado a proteger un tema tabú: la sexualidad masculina y su supuesto derecho a la satisfacción, sin restricciones o límites.

Me gustaría explicarles cómo se describe la prostitución desde una perspectiva psicotraumatológica.

Tenemos dos tipos de traumas: el segundo origina un trauma complejo.




Cuando examinamos la epidemiología de los traumas (10), constatamos que el riesgo de desarrollar un TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) es mayor o menor dependiendo del tipo de trauma. La violación presenta el riesgo más alto de desarrollar un TEPT. Por tanto, la primera lección que debemos aprender es que no resulta fácil separar la mente del cuerpo.


 


Cuando nos fijamos en la prevalencia de las violencias sexuales, es decir, en el peor tipo de trauma, debemos afirmar que están ampliamente extendidas. A nivel mundial (11), el 20% de las niñas sufren violencia sexual, y los niños del 5 al 10%. Una investigación nacional (12) realizada en 2014 en Francia arroja las mismas cifras. L@s niñ@s son las víctimas más frecuentes de violencias sexuales. Hay una alta tasa de re-victimización (el 70% de ell@s se convertirán en nuevas víctimas de la violencia sexual en la edad adulta).


El agresor procede del entorno cercano. Así pues, los que deberían cuidar de los niños son los agresores. Los que deberían ser dignos de la confianza de los niños son los que abusan de ellos.


Muriel Salmona, una psiquiatra francesa, me invitó a París el año pasado para hablar de la situación en Alemania y nos hemos dado cuenta de que tenemos las mismas estadísticas. Aquí tienen una investigación de 2004 hecha por Monika Schröttle (13) en Alemania, sobre 10.264 mujeres, con edades comprendidas entre los 16 y los 25 años.


El daño que causa un trauma complejo es un problema a escala nacional y a la sociedad le cuesta millones de euros. Van der Kolk, director médico del Centro de Investigación de Traumatología en Brookline / Massachusetts, dijo que cuando los soldados regresan de la guerra, los periódicos se llenan de ellos, y cuando las mujeres se convierten en víctimas de la violencia doméstica, a nadie le importa. Muriel Salmona (14) dice que seguimos viviendo en la cultura de la violación.


¿Y la prostitución, entonces? ¿Es violencia? ¿O es un servicio?

Se han realizado muchos trabajos de investigación que tratan de determinar si las mujeres en situación de prostitución sufren violencia. Éstos son, de nuevo, los resultados del estudio realizado por Schröttle (13) en 2004. En aquel momento, la mayoría de las mujeres en la prostitución eran alemanas (80%). A la vista de estas cifras, no se puede decir que sea un trabajo como los demás: el 92% han sufrido acoso sexual, casi el 90% violencia física y mental, y el 59% violencia sexual. Hoy en día, las cifras serían aún peores, yo diría que el 100% de todas, porque tenemos sólo el 5% de mujeres alemanas trabajando en la prostitución, y el 95% de otros lugares. Las condiciones han empeorado.

Desde la ley de 2002, que convertía la prostitución en un trabajo como cualquier otro, se puede comprobar que cada vez encontramos más perversiones entre los clientes de la “industria del sexo” en Alemania. Las prácticas son cada vez más peligrosas, con un aumento de la violencia hacia las mujeres y una falta de protección hacia las mismas. Hay un ‘menú’ (15) que circula por Internet, donde los consumidores pueden elegir lo que quieran de una larga lista. Voy a citar sólo algunos ejemplos:


    AF = beso negro
    AFF = Fist-fucking anal
    AO = completo sin condón
    Braun-Weiss = jugar con heces y semen
    DP = Sexo con 2 mujeres o doble penetración (2 hombres en una mujer)
    EL = lamer los testículos
    FFT = Fist-fucking total
    FP = sexo oral sin condón
    FT = sexo oral sin condón y tragar el esperma
    GB = eyaculación en la cara
    GS = sexo en grupo
    Kvp = un hombre defeca sobre una mujer
    SW = una mujer entre dos hombres
    TBL = no hay tabúes, todo vale
    ZA = lamer el ano.


Al leer algo así, no necesito más estudios para analizar si la prostitución es un servicio o no. Lamer el ano de un desconocido no es un trabajo. ¡Debemos detener la negación!

Tenemos que hacernos otras preguntas: ¿Cómo una mujer puede soportar esto?

Esto es lo que dice la experta alemana en traumatología Michaela Huber (16) al respecto:

  •     "Para permitir que unos extraños penetren su cuerpo, es necesario extinguir ciertos fenómenos naturales: el miedo, la vergüenza, el asco, la extrañeza, el desprecio y la auto-culpabilización.
  •     En su lugar, estas mujeres ponen indiferencia, neutralidad, una idea funcional de la penetración, una reinterpretación de este acto como ‘trabajo’ o ‘servicio’.
  •     La mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución han aprendido, a través del abuso sexual o el abandono en la infancia, a desconectar”.



Por eso, cuando analizamos la condición previa para entrar en la prostitución, debemos darnos cuenta de que la mayoría de las mujeres han sufrido graves formas de violencia en su infancia. Tenemos 3 estudios (17): uno por Melissa Farley, y los otros dos por institutos de investigación alemanes. Vemos que las violencias sexual y física predominan ampliamente.

Segunda lección que aprender: no se trata de si existen dos grupos diferentes en nuestra sociedad, es decir, el grupo de ‘trabajadoras sexuales felices’ por un lado, y el grupo de las que sufrieron abusos siendo niñas por otro. No, es un único grupo, el mismo. Son las niñas que fueron abandonadas por la sociedad en el pasado y que son abandonadas por la nueva sociedad de hoy en día. El sistema de la prostitución utiliza a estas niñas traumatizadas para sus propios fines.

               
Entonces, ¿qué le pasa a una persona que ha sufrido un trauma?

Aquí les dejo una frase que recordé hace unos años, cuando esta mujer, que sobrevivió al 11 de septiembre de 2001, fue entrevistada por la televisión alemana:

"He necesitado 10 años para comprender que ya no era una víctima sino una superviviente".

Volvió a casa, se lavó, se quitó el polvo de encima, pero había algo en su cerebro de lo que no podía deshacerse. De hecho, desarrolló un trastorno de estrés post-traumático


Los estudios han demostrado que el TEPT Síndrome de Estrés PosTraumático (18) es muy común entre las mujeres en situación de prostitución. Por eso mismo, primero me gustaría explicarles qué es el TEPT.

Este trauma es un daño que afecta:
    A la biología y anatomía del cerebro
    Al cuerpo
    Al comportamiento / relaciones
    A la psique



Primero les voy a presentar la neurobiología del trauma:

Éstas son las partes del cerebro involucradas en el trauma:

    El córtex prefrontal
    El ‘cerebro primitivo’
    El sistema límbico, con la amígdala y el hipocampo.

 El córtex prefrontal tiene la capacidad de comprender y estar en una situación, de intentar tomar decisiones, recordar el pasado, reaccionar, calmarse.

El ‘cerebro primitivo’ tiene funciones primitivas: es nuestro sistema nervioso autónomo que activa los órganos que nos mantienen vivos. Es el que hace latir el corazón más rápido, acelera la respiración, etc.

La amígdala es nuestro sistema de alarma. Tiene dos funciones:

  •     Es la que efectúa un ‘barrido’ constante de nuestro entorno para detectar si algo quiere matarnos y estamos en peligro; produce hormonas que nos ponen en un estado que nos permite sobrevivir; es la reacción de lucha o huida.

  •     También es una memoria, ya que hay que recordar lo que era peligroso para nosotros.



El hipocampo es el creador de memoria. Es decir, cuando le llega la información, la contextualiza, organiza, agrupa y almacena.

Así pues, si alguien está angustiado, la amígdala se activa y envía mensajes a nuestro cuerpo a través de las glándulas, que producen hormonas para ponernos en situación y luchar, huir o quedarnos inmóviles.

Hay 4 hormonas (19) implicadas:

  •     La adrenalina, encargada de ponernos el cuerpo en situación de lucha para mantenernos vivos, o de escapar.
  •     El cortisol, que nos da la energía para llevar a cabo la reacción de lucha / huida.


También hay dos hormonas para bloquear el dolor:

  •     Los opioides, que son morfina natural. Nos protegen del dolor, pero también bloquean todas las demás emociones. Por eso, a veces, puede que las mujeres que han sido violadas –y hablan de lo que les ha pasado— lo cuenten sin emoción.
  •     La oxitocina, que produce sentimientos agradables. Para bloquear el dolor, el cuerpo se pone en un estado de bienestar. La gente describe su(s) trauma(s) y sonríe. Esto puede resultar muy desconcertante, y también podría explicar las altas tasas de re-victimización. La prostitución puede ser un comportamiento autodestructivo para reducir el dolor interno.



Por tanto, las víctimas del trauma tendrán una mezcla combinada de estas hormonas. Esto puede subir y bajar, etc., pero cuando nos encontramos en peligro y no podemos escapar, la concentración de hormonas nos paraliza. El córtex prefrontal se ve inundado por las catecolaminas y desde ese momento somos incapaces de tomar decisiones. Sabemos lo que está pasando, pero no lo podemos detener, así que nos disociamos.

Podemos ver las dos reacciones y sus consecuencias.

Tercera lección a recordar: el sistema de la prostitución se beneficia del fenómeno de la disociación, en el cual las mujeres son incapaces de defenderse. Ellas hacen sus cuerpos disponibles y sufren una violencia extrema. Estas mujeres están cada vez más traumatizadas.

El fenómeno de la disociación no es algo que se pueda activar o desactivar según se desee. La disociación puede permanecer ahí. Las funciones integradoras existentes pueden ‘apagarse’ durante períodos prolongados. Me quedo impresionada cada vez que veo a estas mujeres reconectándose a la vida. Después de un tratamiento exitoso, algunas me dicen, "Ahora puedo sentir dolor", o "Ahora puedo sentir y la comida tiene sabor" o "Ahora entiendo quién soy".

Si sólo se tratase del fenómeno de la disociación, los daños de la prostitución se limitarían a ese nivel, pero también existen los recuerdos traumáticos. Durante la disociación, gran parte del cuerpo y el córtex están anestesiados. Percibimos las cosas, pero no todas se rememoran en el córtex. Dado que el hipocampo no funciona adecuadamente durante los traumas, la información y contextualización de los incidentes no pueden almacenarse correctamente. A causa de ello, las víctimas de traumas no siempre son capaces de decir "esto me pasó a mí, en ese momento, en ese lugar". También puede haber amnesia, lagunas en la memoria. Algunas partes de la experiencia traumática se almacenan en otra parte del cerebro, a la que llamamos ‘memoria traumática’ (una parte de la amígdala).

Les voy a mostrar dos fotografías (20), de los cerebros de una pareja que fue víctima de un grave accidente de tráfico. Les hicieron una tomografía computerizada, y alguien leyó la historia del accidente.

-       Aquí vemos la reacción del hombre: reacciona con lucha / huida.
-       La mujer se disocia.


Se trata de un experimento realizado por Van der Kolk, que se preguntaba por qué una persona reaccionó de esa manera y la otra con una disociación. Cuando habló con la mujer, se dio cuenta de que había sido víctima de abandono en la infancia. Por eso aprendió a desconectar a una edad temprana.

Esto implica que la memoria traumática está llena de información que pone a la amígdala a todo ritmo cada vez que se la necesita. Esto es lo que nos pone en situación de reaccionar con lucha / huida, o disociación.

Esto explica las elevadas tasas de re-victimización entre las víctimas. Han aprendido a bloquearse en cuanto les provocan. Ya no pueden defenderse o protegerse.

Sólo unas palabras sobre la memoria traumática: esta memoria no funciona bajo los mismos principios que los del córtex. Es una especie de caja negra a la que no tenemos acceso consciente, y ni siquiera sabemos que existe. Esta memoria recoge las experiencias traumáticas sin orden ni concierto, sin ninguna noción de espacio o tiempo. No es semántica, no tiene lenguaje.

Se puede activar en cualquier momento con los acontecimientos ‘detonantes’ que reaniman el trauma: un olor, un color, un sonido, imágenes, palabras, frases, etc. En ese momento se desencadena una intensa ansiedad, como si la persona estuviera reviviendo el trauma en su momento preciso. Es lo que llamamos ‘flashback’.

Estas reacciones se denominan TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático). Es como tener una bomba de relojería en la cabeza.

Aquí he enumerado los síntomas del TEPT: el trauma es una respuesta de miedo. El cuerpo sigue sintiendo como si el trauma todavía se estuviese produciendo, una y otra vez. El cerebro está dañado y nos hace pensar que el peligro sigue ahí, que no se ha ido.

Así pues, aquí tienen las reacciones de un TEPT simple, es decir, de una persona que ha sufrido un trauma de tipo I, como el del 11 de septiembre 2001.

¿Qué pasa ahora si alguien se ve expuesto repetidamente a abusos traumáticos, que incluso son conocidos por personas que deberían preocuparse por ello? Se pueden imaginar que nuestro sistema de alarma está totalmente desajustado y que nuestra capacidad de calmarnos y sentirnos seguros no se ha desarrollado. Muchos estudios sobre el TEPT mostraron una alta comorbilidad con otros trastornos mentales. (21)
Imagen

Las víctimas de abusos interpersonales y crónicos están en un desamparo permanente.

No había ningún lugar seguro, ninguna persona segura para ellas. No saben qué significa eso.

Est@s niñ@s también desarrollan un sentimiento de sí mism@s en ese entorno. Los que deberían ayudarles les hacen daño. De tal manera, el ‘yo’ se destruye en el abandono, la decepción, la culpa, la humillación y el aislamiento.

El/la niñ@ desarrolla un profundo sentimiento de vergüenza, porque cree que lo que le ha sucedido es culpa suya.

Estas personas, al llegar a la edad adulta, responden a numerosos criterios diagnósticos (22). Pero quizás sólo tengan uno. Es el trauma complejo (23).

Hace más de 30 años que los expertos en psicotraumas vienen deseando que este nuevo diagnóstico sea aceptado en el sistema de clasificación. La solicitud fue rechazada en 1994, cuando salió el DSM4 (Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales IV), y fue rechazada de nuevo en 2013 para el DSM5. Van der Kolk dice que tenemos un sistema de diagnóstico insensato que ignora la vida de las personas. Se limita a clasificar a las personas según los diagnósticos, describiendo los síntomas, pero sin identificar qué padecen realmente las personas.

Así que otra vez, ¡guardar silencio!


1.    Las personas con un trauma complejo tienen dificultades para regular sus emociones e impulsos. Tienden a reaccionar de forma excesiva al estrés, les resulta difícil calmarse. No han aprendido a calmarse. A menudo, se vuelven auto-destructivas, porque el dolor externo es más fácil de soportar que el interno: trastornos de la alimentación, auto-mutilación, adicciones, prostitución...



 1.   A menudo tienen síntomas disociativos. La información y las experiencias no son narrativas. No pueden hablar de lo que les ocurrió porque el trauma no está integrado en su memoria disponible. La experiencia traumática les sigue afectando, sigue teniendo un impacto en sus vidas, pero no saben por qué, no lo pueden formular. No hay ningún ‘archivo’ en el cerebro de estas personas en que puedan contar lo que les ha pasado. Su memoria está fragmentada. La única manera de escapar, cuando no te puedes escapar físicamente, es hacerlo con la mente: disociarse. No han aprendido a protegerse, a defenderse. Por eso es tan frecuente la re-victimización. Una de las formas más agudas de disociación es el desarrollo de una personalidad múltiple.



  1.  La manera en que se ven a sí mismas se ve afectada. Interiorizan a los agresores: se creen indignas de ser amadas, indeseables. Las víctimas se culpan a sí mismas y creen que nadie las va a entender. Tienen un gran sentimiento de vergüenza, no sólo por lo que se les ha hecho, sino porque creen que se lo hicieron a causa de lo que ellas son.



 1.   La percepción del agresor se ve afectada: piensan constantemente en el agresor, se sienten controladas por él, incluso si ya no está. Adoptan el punto de vista del agresor para sí mismas, le conceden poder absoluto. Se atan a su agresor porque esa unión es necesaria para que la/el niñ@ crezca. Muy a menudo, el agresor también tiene un lado amable. Muchas víctimas de trata llaman a sus proxenetas ‘papá’.




1.    No tienen ningún modelo en su mente de nada parecido a una relación sana. No se puede llevar a cabo lo que nunca se ha vivido, de forma que muy a menudo se les diagnostica un trastorno de la personalidad llamada ‘borderline’ (límite).



1.    El trauma crónico también afecta al cuerpo. A menudo sufren somatizaciones.


Así pues, en terapia, les damos herramientas para que se auto-gestionen. Les damos palabras para nombrar lo que estaba oculto, ponemos las mentiras al descubierto. Lloramos. Les demostramos que es posible una relación diferente.

La dinámica del trauma es "no tienes elección". Comprender lo que ha pasado y lo que han hecho contigo te abre una puerta y te permite decir: "Tengo elección".

¡Gracias!

Dra. Ingeborg Kraus
Psicóloga y experta en psicotraumatología
Iniciadora del manifiesto "Psicólogos alemanes y argumentos científicos contra la prostitución"

Bibliografía:

    http://espacesvie.com
    http://www.lacles.org
    Judith Hermann, Trauma and Recovery, Basic Books, 1997.
    http://iawmh2017.org/wp/
    https://karlsruherappell.com/der-appell/
    http://www.trauma-and-prostitution.eu/en/the-appeal/
    https://www.change.org/p/punish-the-buying-of-sex-abolish-prostitution
    https://stopsexkaufdotorg.files.wordpress.com/2015/03/lettertochancellorangelamerkel-2.pdf
    Bessel Van Der Kolk: Verkörperter Schrecken. (The body keeps the score). Probst Verlag, 2016.
    Posttraumatische Belastungsstörung. Leitlinie und Quellentext. (Posttraumatic Stress Desorder, Guidelines) 2nd Edition. Schattauer. P. 4.
    WHO: Global status report on violence prevention. http://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/status_report/2014/en/
    Association mémoire traumatique et victimologie: Impact des violences sexuelles de l´enfance à l´âge adulte. (Traumatic memory and victimology association: Impact of sexual violence from childhood on the adult) March 2015. http://www.memoiretraumatique.org/assets/files/doc_violences_sex/Rapport-enquete-AMTV_mars-2015_BD.pdf
    Study done by Schröttle & Müller 2004 in: Bundesministerium für Familie, Senioren, Frauen und Jugend : Gender Datenreport », Kapitel 10: Gewalthandlungen und Gewaltbetroffenheit von Frauen und Männern, P. 651-652, 2004.
    Dr. Muriel Salmona, Le livre noir des violences sexuelles, Junod, 2013.
    http://www.traummaennlein.de/
    Michaela Huber, Trauma und Prostitution aus traumatherapeutischer Sicht, 2014: http://www.michaela-huber.com/files/vortraege2014/trauma-und-prostitution-aus-traumatherapeutischer-sicht.pdf

17.
    Study by Melissa Farley: Prostitution and trafficking in 9 countries, 2004. http://www.trauma-and-prostitution.eu/en/2015/01/26/prostitution-and-trafficking-in-nine-countries-an-update-on-violence-and-posttraumatic-stress-disorder/
    Study done by Schröttle & Müller 2004 in: Bundesministerium für Familie, Senioren, Frauen und Jugend : Gender Datenreport », Kapitel 10: Gewalthandlungen und Gewaltbetroffenheit von Frauen und Männern, P. 651-652, 2004.
    Study by Zumbeck in Germany in 2001, Zumbeck, Sibylle: Die Prävalenz traumatischer Erfahrungen, Posttraumatische Belastungsstörungen und Dissoziation bei Prostituierten , Hamburg, 2001.

18.
    – Estudio de Melissa Farley, de 2008, que reveló que el 68% de las mujeres en situación de prostitución sufrían un TEPT de intensidad similar a veteranos de guerra o personas que sobrevivían a la tortura. http://www.trauma-and-prostitution.eu/en/2015/01/26/prostitution-and-trafficking-in-nine-countries-an-update-on-violence-and-posttraumatic-stress-disorder/
    – Study de Zumbeck en Alemania, en 2001, que reveló que el 60% de las mujeres en la prostitución sufrían TEPT intenso. Zumbeck, Sibylle: Die Prävalenz traumatischer Erfahrungen, Posttraumatische Belastungsstörungen und Dissoziation bei Prostituierten , Hamburg, 2001.

19.  Dr. Rebecca Campbell: The Neurobiologie of Trauma. 2015. This video is not available any more: https://www.youtube.com/watch?v=mTOZE90-fCY
20.  Bessel Van Der Kolk: Verkörperter Schrecken. (The body keeps the score). Probst Verlag, 2016, P. 85
21.  Hans Morschitzky: Angststörungen. Springer Verlag, 4. Auflage, 2009. Kapitel: Epidemiologie, Verlauf und Folgen der posttraumatischen Belastungsstörung, P. 139-145.
22.  Wolfgang Wöller: Trauma und Persönlichkeitsstörungen. Schattauer, 2006, Kapitel 10: Symptomdiagnostik, P.111-122.
23. Diane Landberg: Complex Trauma: Understanding and Treatment. 21.01.2016. https://www.youtube.com/watch?v=otxAuHG9hKo

Esta entada fue publicada en Allgemein, Les violences, Mécanismes: Dissociation – Troubles Psychotraumatiques, Textes Scientifiques el 17 de julio 2017 por Ingeborg Kraus.

Fuente:
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/el-trauma-como-requisito-previo-y-como-consecuencia-de-la-prostitucion

Nota: las negritas y las imágenes son del original. 






viernes, 11 de agosto de 2017

¿Qué quiere AMMAr? [i] Un esbozo de análisis del programa y la estrategia de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina



17/07/2017
¿Qué quiere AMMAr? [i] Un esbozo de análisis del programa y la estrategia de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina[1]

Este confusionismo no es expresión de ignorancia o contradicción inconsciente. Es la forma necesaria que asume una estrategia que no puede mostrar abiertamente sus objetivos, que no puede decir lo que realmente quiere. Es, por lo tanto, la expresión de una estafa política. El problema no es de ellas. Esta confusión les suma. El problema que deben plantearse las/los abolicionistas es si están preparadas/os para responder a la altura de las circunstancias.
Rosana López Rodriguez
Grupo de Investigación sobre Género-CEICS

Toda organización política que se precie de seriedad a la hora de sentar posiciones sobre problemas concretos, se toma su tiempo para examinar con el mayor detalle posible las cuestiones en disputa. En este caso, la prostitución, un tema que genera amplias controversias en un campo ya de por sí controversial, como el del género. Buscando organizar un programa para intervenir en el campo, nos propusimos, antes que nada, conocerlo.

Aprovechando recursos a mano y tratando que nuestro ejercicio de reflexión sirviera a otros interesados en el asunto, durante el primer cuatrimestre,en el marco de la materia Historia Argentina III B que se dicta en la FFyL (UBA), llevamos adelante una experiencia que resultó extremadamente positiva: el Taller Abierto de Historia de Género. Los objetivos más importantes del Taller eran, por un lado, brindar al público asistente, que excedió con mucho la cursada de la materia, herramientas para el debate crítico a partir de la presentación de distintas posturas. Por otro, que nosotros, en tanto organización y a través de las militantes que participamos de esa doble adscripción académica y política, pudiéramos ir construyendo un mapeo del campo y una posición al respecto. Entre los resultados inmediatos se encuentra el “debate” que sostuvimos con la organización AMMAr. El uso de las comillas se debe a la peculiaridad que asumió el mismo y las conclusiones que de él sacamos. Veamos primero los hechos.

Con el antedicho propósito en mente, desde fines de febrero comencé a contactar a las participantes del Taller, con el criterio de presentar al público asistente las distintas posiciones y perspectivas que hoy por hoy se plantean como un debate, tanto académico, como político y social. Los ejes elegidos fueron Trata y Prostitución. El ejercicio de la prostitución divide aguas en el movimiento de mujeres. Por un lado, las regulacionistas entienden que la prostitución es un trabajo y que, por lo tanto, las condiciones de ese desempeño laboral debieran estar reguladas por el Estado, como cualquier otro. La otra posición es la del abolicionismo, que considera la prostitución como una actividad socialmente inaceptable, no feminista, una de las violencias más extendidas que ejerce el patriarcado, en especial, sobre las mujeres, trans y travestis pobres. Hay muchos matices y otras posturas que no desarrollaremos aquí.



Cuando uno observa el campo de disputa en el cual se ha tomado partido por una u otra posición, se entiende rápidamente que el regulacionismo tiene una sola organización que lo motoriza, AMMAr (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina). Esta “soledad” le otorga, sin embargo, una cohesión estratégica que su contraparte no tiene. En efecto, el campo del abolicionismo tiene distintas organizaciones que lo representan, no siempre llevando adelante una lucha unificada, producto de programas distintos, resultados a su vez de diversas formas de encarar los temas y no menos diversos anclajes de clase. Así tenemosRATT (Red Alto al Tráfico y a la Trata), AMADH (Asociación Mujeres Argentinas por los DDHH), Madres víctimas de Trata oFuria Trava, por mencionar solamente algunas de las más conocidas y sin incluir allí a las organizaciones ligadas a partidos (como Las Rojas, Pan y Rosas o Plenario de Trabajadoras).

Las mesas de las exposiciones quedaron conformadas según esa variedad disponible. El pequeño gran detalle que, solo al comienzo nos asombró, visto el grado de belicosidad que se despliega en el campo, fue que las adversarias no se enfrentan en discusiones públicas. Consecuentemente, el debate no sería inmediato. Una mesa para AMMAr, una para el abolicionismo, otra para trata y dos obras de teatro. En la mesa de abolicionismo participaron Florencia Guimaraes García (militante de Furia Trava y del PC) y el licenciado Edgardo Calandra (en representación de RATT). Por su parte, en la mesa de lucha contra la trata estuvieron Margarita Meira (de Madres Víctimas de Trata) y las integrantes del equipo de ACCT (Acciones Coordinadas Contra la Trata) mostrándonos los resultados de las investigaciones con su equipo de antropología y arqueología forense. Cabe señalar que, en esta última mesa, así como Meira expresa una declarada postura abolicionista, las compañeras de ACCT no se pronuncian en ningún sentido.

El primer contacto con Georgina Orellano, para organizar la mesa sobre prostitución, data al menos del 5 de marzo. Así fue cómo, después de haberle ofrecido todas las fechas posibles, la secretaria general de AMMAr optó por el 12 de mayo. Hasta aquí todo bien. Los problemas empezaron después. Poco antes del 12, tuvimos conocimiento de que ese día habría paro de docentes universitarios; dado que el Taller era una actividad abierta a todo el público, buscamos un espacio en el cual pudiéramos mantener el compromiso. Conseguimos la Biblioteca Nacional. Cuando me comuniqué con Orellano para informarle este cambio, me dijo que no podía venir porque tenía que viajar y cuestionó la organización “no equitativa”, “no democrática” del Taller, dado que, según ella, como las mesas que continuaban a la suya tenían una “bajada de línea abolicionista”, eso significaba que, “por más que intentáramos ser plurales, es muy desigual que abramos nosotras y todas las clases que siguen tengan perspectiva abolicionista”. Aclaramos que nosotros, hasta ese momento no teníamos ninguna posición tomada y que la existencia de mesas separadas obedecía a que nadie quería sentarse con nadie. Obviamente que, si nuestro ánimo hubiera sido ese, simplemente podríamos haber suspendido la actividad con la excusa del paro, o directamente no ofrecer lugar alguno a AMMAr ni a nadie que expresara su postura. Por el contrario, conseguimos para ellas nada más ni nada menos que el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional (hecho que fue resaltado positivamente por una de las militantes de AMMAr que formó parte de la mesa).

Lo cierto es que, hasta ese momento (incluso hasta después de la segunda mesa, del 19/5), ni desde el Taller, ni desde la cátedra, ni desde RyR habíamos manifestado posturas abolicionistas, porque aún no teníamos resuelta esa discusión (de hecho, todavía tiene que ser votada en el próximo plenario). Simplemente, le ofrecimos un espacio a gente que aceptó voluntariamente intervenir. Incluso, como cátedra, que es la institución convocante, no existe ninguna preceptiva al respecto, más allá de ofrecer a los alumnos y al público en general, todas las perspectivas posibles de los debates que motorizamos desde hace años, en los que cuidamos siempre de invitar a todos los involucrados.

Orellano me preguntó si podía asistir María Riot en su lugar. Por supuesto, aceptamos. Dado que nosotros grabamos las charlas que hacemos y las subimos a la web, en particular porque mucha gente del interior del país sigue nuestras actividades, habíamos consultado por escrito a dos de las participantes (Melisa de Oro y Cherry Vecchio) respecto de la posibilidad de filmarla mesa. A Riot y Sofía les pregunté ese mismo día. Riot, Melisa de Oro, Sofía Compañía y Cherry Vecchio (todas afiliadas a AMMAr), expusieron delante de la cámara a la vista de todo el mundo, durante larga hora y media, con algunas preguntas del público, que las trató siempre respetuosamente. En mi carácter de coordinadora de la mesa, escuché muy atentamente y, sin dudas, aprendí mucho.

La semana del 19, en la charla de abolicionismo, los asistentes plantearon críticas a algunas de las posiciones que se habían vertido el viernes anterior. Guimaraes no solo discutió esas posiciones, sino que en su cuenta de Facebook contó lo que le habían dicho. Apenas Guimaraes hizo público esto, María Riot me increpó por mensaje privado, diciéndome que tenía que desmentir, dada mi condición de organizadora, los dichos de Guimaraes, porque ellas no habían manifestado semejantes cosas. Mi respuesta fue que estando todo filmado, esto podría ser desmentido cuando se subiera la charla. En ese momento, Riot se mostró apurada para que la charla del 12 se hiciera pública, además de que pretendía que yo tomara partido, negando públicamente algo que ellas habían expresado, claro que en otros términos.[2]

Poco tiempo después, habiendo hecho un balance, en términos personales aun, realicé una intervención en el muro de Alika Kinan, donde cuestionaba dos caballitos de batalla del regulacionismo. Uno, el de la sororidad; el otro, el del “feministómetro”. Más adelante veremos cuáles son esos argumentos. Orellano y sus compañeras me respondieron de manera violenta con acusaciones ad mulierem. Recibí una catarata de amenazas públicas (cartas documento) y privadas (denuncias en el ámbito laboral). Según interpretó la secretaria general, las había acusado de ser “busca maridos”, de hacer peligrar matrimonios, haciendo una lectura literal de expresiones que son del orden de lo político general. Ni qué decir que las otras participantes de la mesa se despacharon con insultos del mismo tenor, incluso peores.

Esta lamentablemente larga excursión sobre hechos en apariencia banales, sirve para poner al lector en el contexto de lo que aquí se va a examinar. Porque lo primero que me causó impresión fue la violencia innecesaria para con quien no tuvo otra cosa que un trato amable y respetuoso, como se puede ver en las reacciones de las involucradas luego de la mesa y antes de que estallara el escandalete. Lo que me llevó a reflexionar sobre el asunto: ¿al servicio de qué programa estaba semejante actitud? ¿Por qué no puede debatirse en términos relativamente civilizados en este campo? Entendiendo que “el método hace al programa”, me pregunté, en este caso concreto, ¿qué esconde AMMAr detrás de esta metodología política?


¿Sororidad con quién?
El texto que desató la furia de las militantes de AMMAr es un post bastante modesto en el que reaccionaba contra la ideología de la “sororidad”, a mi juicio, una trampa ideológica que impide la clarificación programática y la acción política coherente. Diluye, además, en un falso “nosotras” contradicciones centrales a la vida social, que organizan, no solo la subordinación de la mujer, sino también la ilusión del supuesto “colectivo”. En ese texto breve y sin muchas pretensiones, manifesté que la sororidad es una trampa porque obliga a aceptar un programa que se opone al propio y a establecer una alianza en la cual las que se nos oponen son las que dirigen. La “sororidad” urbi et orbi exige no discutir las posiciones y aceptarlas, incluso cuando van contra nuestros intereses. Por ejemplo, el patriarcado sostiene la fórmula de la “mujer buena” y la “mujer mala” (la que es esposa y madre y la que sirve al placer). Las feministas batallamos para que esa división se termine y reivindicamos el ejercicio de la sexualidad en el marco del deseo, de la elección, no mediada por el dinero y otras formas de poder opresor. Las mujeres seremos tan libres como los hombres cuando podamos decir “no” y sea “no” y cuando logremos expresar abierta y sencillamente nuestros “sí”. Sin embargo, cuando una fracción de mujeres reclama para sí ese desdoblamiento patriarcal, cuando se nos dice que “ya que la sociedad es así, nosotras podemos sacar partido de ello”, lo que encontramos es que una parte del “colectivo” destruye todas las luchas por la liberación sexual de las otras y a la vez, solidifica el patriarcado. Estas “sororas” quieren que nosotras les aceptemos su programa, que comprendamos que tienen que “trabajar”, sin reparar en que lo que ellas hacen destruye todo lo que hacemos nosotras. Obviamente, la sororidad se convierte en una mentira cuando no es recíproca: nosotras debemos ejercerla con ellas, pero ellas no lo hacen con nosotras.

Obviamente, para las feministas, los que defienden la prostitución no forman parte de ese colectivo, simplemente por lo que acabamos de decir. Eso lleva a Orellano y las suyas a acusarme de poseer el “feministómetro”. Esa acusación, que consiste básicamente en pretender monopolizar lo que es de todas (el feminismo), funciona, en realidad, como una chicana para que nadie pueda evaluar ni cuestionar las acciones políticas que otros realizan. Es decir, es una forma de censura política. En nombre de una supuesta “democracia” de género, tenemos que aceptar que cualquiera que se diga feminista lo es. Lo cual, además de ser una estupidez conceptual, impide delimitar cuál es el terreno/programa en el que vamos a luchar. Por lo tanto, el punto de partida de cualquier política feminista es rechazar esta “democracia” y reivindicar que no cualquiera que se diga feminista lo es. Consecuentemente, ni toda mujer ni todo feminismo es mi aliado, mi “sorora”. Esta conclusión sirve para avanzar en la pregunta: ¿el programa de AMMAr debe ser defendido por el feminismo, en particular, el que yo defiendo, el feminismo socialista? ¿Son Orellano, Riot, De Oro, mis “sororas”?

El liberalismo prostituyente
Los argumentos de AMMAr para justificar la prostitución son muchos. Pero el fondo filosófico del asunto es la reivindicación de la “autodeterminación”. Cuando AMMAr reivindica tal cosa, entra claramente en el feminismo liberal, es decir, burgués, es decir, patriarcal. La idea básica de este “feminismo” que reivindica que con nuestros deseos y nuestros cuerpos tenemos derecho a hacer lo que queramos, es la negación del carácter social de la vida. Es el individualismo burgués en estado puro. Esta “autodeterminación” es imposible, porque NADIE puede hacer CUALQUIER COSA. Obviamente, es una ideología que calza perfecto con quienes pueden hacer muchas cosas más que el común de los mortales, los burgueses. En este campo, las burguesas. Es la ideología propia de los dueños de la propiedad.

En ese sentido, la reivindicación “es mi cuerpo, con él hago lo que quiero” es falsa y anti-social. Nadie puede hacer lo que se le dé la gana, ni vivir de CUALQUIER ACTIVIDAD, porque vivimos en sociedad y los individuos no pueden exceder las necesidades sociales. El robo existe, los ladrones por decisión propia también, así como la necesidad de sobrevivir y la dificultad para obtener los medios materiales. Entonces, ¿tendría la sociedad que regular el “trabajo” de los ladrones? Podríamos dar una enorme cantidad de ejemplos en el mismo sentido (los sicarios, los violadores, etc.) y nos encontraríamos con el mismo resultado: los deseos del individuo no pueden convertirse en el derecho soberano. Entre otras cosas porque no habría forma de decidir entre derechos contradictorios: el cuerpo de la mujer violada es suyo, no quiere que la violen; el cuerpo del violador es suyo, quiere usarlo. Para quien crea que estos son argumentos extremos, pensemos en el anti-abortismo que se ampara en derechos “de conciencia” y que permite que jueces, médicos, etc., interpongan su ideología al derecho de la víctima de la violación. El que crea que esto sigue siendo abstracto, ojo que Macri está preparando un proyecto en este sentido, que va a llenar los hospitales públicos de anti-abortistas y va a aislar a los solidarios. En vistas de que no cualquier voluntad debe ser aceptada socialmente, es que digo que el feminismo liberal miente y que es una afirmación del statu quo. Miente cuando dice que somos individuos libres y que tenemos derecho a reclamar lo que nos venga en gana. El feminismo liberal no es realmente feminista, solo lo es para algunas mujeres. Y eso no es feminismo.

AMMAr no tiene un programa feminista y no solamente porque sus representantes son liberales, sino también porque, con su reivindicación del trabajo sexual (de eso se trata cuando se dice que tienen derecho a hacer lo que quieran con sus cuerpos) subordinan su deseo y el nuestro al yugo del poder social que detenta el patriarcado. AMMAr afirma que la prostituta lo es por elección y que ella “pone las condiciones en su trabajo”. Al mismo tiempo, señala que el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro: “hay clientes buenos, otros violentos, aburridos, etc, etc, etc y es lo mismo que una vendedora que atiende bien sin mirar a quién”. Qué feliz sería la vida de la clase obrera si pudiéramos apropiarnos del lema “Yo si quiero trabajo y si no, no.” Es más, no existiría la explotación si esa frase representara nuestras vidas. La prostituta no está allí siguiendo su “deseo”, sino la necesidad material. Se trata de un intercambio en el cual el deseo de la prostituta no tiene ninguna importancia, ni para ella ni para el cliente. Lo único que cuenta es el deseo del “cliente”, del propietario de esa mercancía llamada dinero. De esa manera, el mandato patriarcal según el cual el deseo de la mujer no tiene importancia, se cumple, justifica y refuerza con la prostitución.

Este liberalismo es el que lleva a las representantes de AMMAr a acusar a todas las que las critican con el mote de “moralista” o “anti-sexo”. Nadie les ha dicho que el sexo es sucio, indigno, ni ninguna otra de las peroratas religiosas, simplemente hemos dicho que la sexualidad no debe mercantilizarse. Cuando entran en juego el dinero y la necesidad, el deseo y la voluntad se esfuman del panorama. Sexualidad oprimida y explotada por el imperio de (la inmensa mayoría) de los varones, no. El putero siempre es machista, porque ejercita su poder sometiendo la sexualidad de otros/as y esto lo diferencia de los compradores en una tienda, en la cual no se pone en juego un intercambio jerárquico.


El sindicalismo patronal encubierto
Esta eliminación de todo criterio de clase en relación al fenómeno de la prostitución, da como resultado un sindicalismo patronal que se encubre detrás de un discurso “progre”. Lo de “se encubre” es literal. Mi primera actitud con relación a AMMAr fue clásicamente abolicionista: dado el tipo de actividad del que hablamos, todo intento de prohibirla, al menos en la sociedad capitalista, lleva a consecuencias peores. De allí que no soy “prohibicionista”. Esta distinción decanta en una actitud tolerante hacia el trabajo autónomo, pero en un rechazo del proxenetismo. Por eso, el “proyecto de AMMAr”, tal cual figura en su página web, de claro corte “autonomista” me pareció interesante, hasta que descubrí que ese no era su proyecto, según la propia Orellano me confesó… Le pedí que me facilitara el texto del nuevo proyecto y no recibí respuesta alguna.

Cuando una tarea, trabajo o actividad se ordena por medio de leyes, decretos, estatutos y otras formas legales, se dice que esa actividad está reglamentada o regulada. Pues bien, aun cuando a todas luces los proyectos de AMMAr son regulacionistas o reglamentaristas, ellas niegan sistemáticamente ser tal cosa. En la charla de la Biblioteca Nacional, ante mi requerimiento de aclaración respecto de este punto, María Riot dijo que “la regulación y la reglamentación son modelos del Estado, nosotras no somos ni reglamentaristas ni regulacionistas, somos trabajadoras sexuales”. Esta es una afirmación que suelen expresar recurrentemente, pero que se contradice con su práctica efectiva. Mientras niegan ser regulacionistas, se reúnen con legisladores y políticos por todo el país presentando proyectos de ley que son, en sí mismos, no solo un reconocimiento del Estado sino una exigencia de regulación estatal. En su página, por ejemplo, publican lo siguiente:
“Desde AMMAR nuestra tarea se encuentra enmarcada en la lucha por la defensa de los derechos de las Mujeres Trabajadoras Sexuales y a pesar de tener posturas encontradas jamás militaremos en contra de aquellas mujeres que han ejercido el Trabajo sexual y que hoy le exigen al estado reinserción laboral y acceso a políticas públicas, creemos que una política pública no invalida a la otra. Así como ellas quieren empleo formal nosotras queremos que el estado le dé un marco legal a nuestra actividad. (…) Cuando nosotras como Trabajadoras Sexuales decidimos en una asamblea exigirle al Estado la regulación de nuestro Trabajo, sabíamos que nos íbamos a encontrar con piedras en el camino…”

La primera inquietud que permanece irresuelta es ¿por qué AMMAr niega por un lado lo que sostiene en otro? Veremos cómo el oscurantismo, la ambigüedad y la confusión también forman parte de la estrategia.

Las leyes argentinas son abolicionistas, no prohíben el ejercicio autónomo de la prostitución, no penalizan a la prostituta ni al cliente. Lo que sí está penalizado es el proxenetismo, vale decir, la prostitución no puede ejercerse con patrón. Cuando AMMAr pretende que se regule el trabajo autónomo, se queja de que las “cooperativas” de prostitutas están prohibidas (por ser consideradas asociaciones empresarias) y de que los abusos policiales no son combatidos, una puede, legítimamente entender que están criticando el abolicionismo puramente formal del Estado argentino. Y que su lucha consiste en superar ese formalismo en la vida real. Con esta postura, veía yo un camino de cierta coincidencia y posible colaboración con AMMAr: si lo que quieren es que el Estado regule el trabajo autónomo y combata el proxenetismo, al mismo tiempo que se eliminan los abusos policiales, las razzias, la violencia contra las compañeras que ejercen la prostitución, los allanamientos, etc., aunque no estemos de acuerdo con el fondo del asunto (si o no a la prostitución como tal) se abre un campo de colaboración en la práctica. Ninguna organización seria puede condenar a una compañera que se ve arrastrada a prostituirse, ni puede avalar la violencia policial y para-policial, ni puede negarle auxilio a toda una capa de la clase obrera obligada a tal explotación y opresión. Pero, como quedó claro en la charla y puede verificarse después en innumerables intervenciones, el “proyecto” de AMMAr no es la prostitución autónoma. Volvamos a la historia.

Recordemos que le había pedido a Orellano el texto del nuevo proyecto, infructuosamente. Aproveché la charla para volver sobre el punto. Recibí la siguiente respuesta por parte de Melisa de Oro:
“Ese proyecto de ley fue presentado como una emergencia para neutralizar una movida muy fuerte de las corrientes abolicionistas que querían imponer en ese momento la penalización al cliente (…). Fue un emergente, no fue muy discutido. Salió por una necesidad estratégica. (…) Hoy por hoy (…) estamos buscando una ley más consensuada, que respete las distintas modalidades de trabajo (…) porque está el trabajo en la calle, está el trabajo en departamentos privados, en lugares de alterne (…). Estamos buscando un proyecto que sea lo menos reglamentarista posible que contemple todas las modalidades de trabajo, que respete la diversidad (…)”

 Como se ve, todo muy vago, frente a una pregunta concreta. En este ocultamiento hay un tufillo a maniobra. Aunque no se entra en detalles, Melisa de Oro reconoce que esta nueva ley es más “amplia” que las anteriores. Amplia quiere decir que pretende regular también el proxenetismo. Puede parecer a simple vista una extrapolación indebida o una exageración interpretativa. Pero, entre los reclamos de AMMAr, uno de los caballitos de batalla actual es la defensa de los derechos laborales de las trabajadoras sexuales, el acceso a la jubilación y a la obra social. Considerando que se puede ser monotributista y obtener una jubilación sin necesidad de esta ley, los indicios hacia la reglamentación del trabajo con patrón se acumulan. Para eso, basta con dejarlas hablar:
“Muchas chicas prefieren trabajar en privados (…) porque en el privado, con patrón, de alguna manera, tiene seguridad, siempre alguien que cuida, no tiene que hacerse cargo de los gastos del departamento, tiene la clientela fija. Sí, suele haber, como pasa en muchos otros trabajos, como las docentes que trabajan para academias, o las peluqueras, un porcentaje que se lleva, digamos el… socio capitalista, para decirlo de alguna manera, que se lleva un porcentaje del trabajo, que, bueno, puede rondar entre el 30 y el 50% en promedio. Pero, mi amor, si a mí me consiguen diez clientes por día a 500 pesos, me llevo 5 lucas ese día.”

Melisa de Oro dixit. En una entrevista con Leonor Silvestri, Melisa, ahora con el nombre de Stella d’Vita, lo dijo aún más claramente:
“Yo estoy a favor del trabajo bajo patrón. (…) Puede ser que en un departamento privado atiendas más, pero lo cobrás muy bien. (…) El dueño del lugar se lleva un porcentaje (…) El problema no está en el porcentaje, el problema es cuánto gano. (Si hubiera un sindicato y con una ley y paritarias) podríamos fijar en un máximo de 30 el porcentaje, por ejemplo.”[3]

Queda aquí explícita la asunción de la explotación social como normal y deseable, bien que confundiendo “porcentaje” con “plusvalía”, al más puro estilo liberal. Por su parte, María Riot reforzó las explicaciones dadas en la charla:
“Si ustedes trabajan, seguramente tienen jefes, empleadores; esos empleadores y jefes en nuestros trabajos son llamados proxenetas y fiolos. Para las abolicionistas, esos nombres tienen una carga negativa y peyorativa que solo en nuestro trabajo el trabajar para alguien es un delito. (…) El trabajo sexual es el único trabajo en que estás obligada a ser independiente porque si vos decidís trabajar para alguien vas presa o sos una víctima que debe ser rescatada.”

Casi no hace falta aclarar nada más. Aunque por si a algún desavisado no le resultare suficiente, Melisa de Oro sigue:
“A mí no me interesa bajo ningún punto de vista ser empresaria del sexo (…) pero es la única profesión, la única rama del comercio donde cuando vos adquirís la experiencia y el dominio del área y la especialidad, el knowhow, el expertisse, ya estás vieja, tenés que jubilarte y morirte de hambre, en lugar de poder aprovechar ese recurso que sí se aprovechaba en años anteriores, en siglos anteriores, donde existía la regenta o la madama. No estoy justificando las modalidades antiguas, estoy explicando un fenómeno en el cual la puta vieja tenía una continuidad laboral y un prestigio social. Ahora a la puta vieja la tiramos a la basura, la tiramos a ser empleada doméstica por dos pesos.”

“No aclares que oscurece”, podríamos decir. La intención de AMMAr, cuando pretende reglamentar un “trabajo como cualquier otro”, es clara: legalizar el proxenetismo. El asunto toma forma escrita incipiente en los proyectos impulsados por la organización en diferentes provincias y a nivel nacional. En 2013, Osvaldo López, de Nuevo Encuentro, senador nacional por Tierra del Fuego, presentó en el Congreso Nacional “un proyecto elaborado por AMMAr para regular el trabajo sexual autónomo, para darle un marco legal”. Este es el proyecto del que hablamos más arriba y que perdió estado parlamentario. AMMAr volvió a la carga en otras dos ocasiones, aunque la estrategia ahora se concentraba en las provincias. El segundo intento fue en Mendoza en el 2014, presentado de la mano de la diputada Lorena Saponara, del FpV. También en el 2014, el diputado Rodolfo Canini (del Bloque Encuentro Frente Grande-Nuevo Encuentro) de Neuquén, presentó en su provincia el mismo proyecto que Saponara. Estos proyectos provinciales hablan de trabajo “autónomo”, pero consagran como autoridad de aplicación al Ministerio de Trabajo, entidad cuya presencia es innecesaria si no hay una relación laboral de por medio. Si se tratara de trabajo autónomo, el responsable debiera ser la autoridad que regula las relaciones comerciales, no las laborales. Esta presencia del Ministerio de Trabajo insinúa ya la reglamentación de otras relaciones. Su presencia en forma tan vaga es coherente con la estrategia que veremos más abajo.

Las representantes de AMMAr se enojan cuando se las trata de “fiolas” y consideran esa expresión como insultante. Concedamos que ellas mismas, como dice Melisa de Oro, no quieran ni estén interesadas en ser proxenetas o “empresarias del sexo”. Es cierto que decirles “fiolas” podría representar, en ese caso, un insulto. Sin embargo, eso no borra el hecho de que ellas defienden al proxeneta como un patrón igual a cualquier otro. Dicho de otra manera, AMMAr es regulacionista y quiere legalizar al burgués “del sexo”. Concedamos que las militantes de AMMAr solo pretenden legalizar una situación en la que sus afiliadas puedan actuar de modo abierto, salir de la clandestinidad. Concedamos también que eso, desde su punto de vista solo interesado en sus afiliadas, pueda requerir el “blanqueo” del cafisho. Bien. Díganlo así: queremos la reglamentación, somos reglamentaristas, queremos blanquear al proxeneta, porque el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro. Si así lo dijeran, podríamos estar o no de acuerdo, pero al menos tendríamos un campo de disputa claro en el cual debatir sin necesidad de andar escondiendo el verdadero objeto de controversia. La pregunta es ¿por qué AMMAr prefiere embarrar la cancha? ¿Por qué no dice abiertamente lo que quiere?



 La estrategia de AMMAr
AMMAr está dando una batalla política que abarca todos los terrenos de la vida social. Las abolicionistas han subestimado la unidad, la inteligencia y la fuerza de esta intervención. Las reglamentaristas saben muy bien que defender abiertamente la regulación, es decir, el blanqueo del proxenetismo, resulta igual que llevarse las paredes por delante. En particular, desde el despliegue del discurso de la “trata”, del cual nos ocuparemos en otro momento. Consecuentemente, AMMAr ha diseñado una estrategia que consiste en la “victimización”, el desarrollo de un discurso “progresista”, un enfoque gradualista y una aproximación lateral.

El tono general de las intervenciones de AMMAr es la “victimización”. AMMAr se presenta como defensora de “víctimas”: las prostitutas son trabajadoras superexplotadas como consecuencia de la clandestinidad a la que están sometidas por los prejuicios sociales, la policía y la Iglesia. De allí que sus militantes intenten siempre colocar a sus oponentes en el campo de la “yuta” y el “clero”. Subsidiaria con esta posición en el campo del debate, es la adopción de un discurso “progresista” que va desde el simple liberalismo (“tengo derecho a usar mi cuerpo como quiera”, “tengo derecho a hablar y ser escuchada”) al posmodernismo reaccionario (“todo es relativo”, “nadie tiene la verdad”), pasando por un populismo seudo-izquierdista anti-clerical (“las que nos critican son monjas frígidas”) y una reivindicación del feminismo muy sui generis. La función de este discurso “progre” es atacar al abolicionismo en su propio campo y quitarle las banderas que históricamente lo nutrieron. En un clima ambiente corrido hacia la izquierda, como el que vive la Argentina desde el 2001, una reivindicación “menemista” del proxenetismo hubiera sido, sencillamente, un suicidio. El discurso de AMMAr, entonces, es inexplicable sin los dispositivos ideológicos desarrollados por el kirchnerismo, en particular, por los intelectuales que le dieron ese tono “rojizo” al final de su gestión. El derecho a la “identidad”, la reivindicación de los derechos humanos y hasta de los animales, la lucha contra la discriminación, todo eso está detrás del discurso que examinamos. Un discurso que puede volverse rápidamente cínico y posmoderno, como de hecho sucede cuando AMMAr habla directamente por boca de sus mentoras ideológicas, como Marta Lamas, Mabel Bellucci o Virginie Despentes.

Precisamente, porque reconocer al proxeneta como buen burgués es difícil de tragar para el consenso espontáneamente abolicionista que reina en la Argentina, la estrategia de AMMAr es gradualista. Es decir, el asunto no se plantea directamente, los proyectos no dicen “liberen al proxeneta”. Primero, se trata de cambiar las ideas dominantes en la sociedad sobre la prostitución. En este punto, el primer paso es la constitución de AMMAr como sindicato en el marco de la CTA. La vinculación con el movimiento obrero les da ya esa pátina de “causa popular”, que se hace más fuerte cuando se incorporan al movimiento feminista y al kirchnerismo. De allí la importancia de captar personajes públicos provenientes de ese espacio, desde Malena Pichot hasta Florencia Kirchner, pasando por Víctor Hugo Morales, o incluso maniobras de propaganda espurias (como en el caso de Nora Cortiñas) y que no excluyen el amedrentamiento de opositores.[4]Ello va de la mano de una exposición mediática creciente, desde la concurrencia a cuanto programa de radio y televisión las invite hasta su propio espacio radial semanal de dos horas (“Servicio completo”). También forma parte de esta línea estratégica, la inserción internacional, ya sea en instituciones reglamentaristas (RedTraSex) o en las Naciones Unidas y la OEA. Todo está al servicio de cambiar la imagen pública de la prostitución, preparando a la población para aceptarla.

Este gradualismo en el planteo, obliga a AMMAr a esconder su verdadero proyecto, que solo va apareciendo de manera lateral, oblicua, tratando de seguir la línea de menor resistencia. Así, la reglamentación del trabajo “autónomo” se plantea de modo tan laxo que entran allí todas las formas sociales posibles de la prostitución. Como sus militantes lo admiten, el “autonomismo” es solo una pantalla. Una pantalla necesaria porque la verdad no puede ser dicha porque generaría una enorme resistencia. Aquí, la forma de aproximación es por la vía del embellecimiento del trabajo sexual: se elige, se gana bien, se tienen los mismos problemas que en cualquier otro trabajo, es la liberación del deseo de la mujer, se brinda un servicio “social”, se elimina la trata, etc. Cuando se les pregunta por experiencias concretas en las que no parece constatarse lo que afirman, siempre eluden la respuesta. La intervención de las militantes de AMMAr se vuelve, entonces, sumamente contradictoria: se reivindican feministas mientras tratan de tontas a las que no cobran; se reconoce la miseria de la prostituta callejera y se afirma que se gana aquí más que en cualquier otra alternativa laboral; se reclaman derechos laborales propios de trabajadores asalariados mientras se reivindica la cooperativa empresarial.

Este confusionismo no es expresión de ignorancia o contradicción inconsciente. Es la forma necesaria que asume una estrategia que no puede mostrar abiertamente sus objetivos, que no puede decir lo que realmente quiere. Es, por lo tanto, la expresión de una estafa política. El problema no es de ellas. Esta confusión les suma. Atrae a mucha gente “progre” ignorante políticamente hablando y reaccionariamente posmoderna. Gracias a esto, AMMAr va copando, lenta pero sin pausa, todos los espacios tradicionalmente abolicionistas y expulsando de ellos a sus opositoras.[5] El problema que deben plantearse las/los abolicionistas es si están preparadas/os para responder a la altura de las circunstancias.

[1]Este texto es la primera parte de una serie de artículos dedicados al tema que serán publicados en sucesivos números de El Aromo.
[2]Después de estallado el escándalo, Riot me amenazó con una carta documento si subía el video de la charla.
[3]Véase “Trabajo sexual en primera persona: Stella d’Vita”, en https://www.youtube.com/wacht?v=75OLM1GrX04&t=1490s
[4]Margarita Meira, la responsable de Madres Víctimas de Trata, siempre cuenta cuántas cartas documento ha recibido de parte de AMMAr en sus fútiles intentos para evitar que las cuestionara y las nombrara públicamente. La última vez en que una representante del sindicato “apuró” a Meira fue durante el último 3J cuando pretendió que Margarita, que estaba parada al lado de Cortiñas en el palco, se sacara la pechera de su organización.
[5]Véase los casos de la expulsión de abolicionistas de la red social RIMA o Transfeministas Trabajando y Transfeministas Cooperando. Sin embargo, los casos más importantes de expansión de la presencia de AMMAr en el campo abolicionista son los del espacio Ni una menos y el del Encuentro Nacional de la Mujer.
COMENTARIO
Pablo  20/07/2017 a las 18:30
Se equivocan grueso al comparar la decisión de una mujer de prostituirse con la decisión de cualquier otra persona de cometer un delito (asesinato, violación, robo, etc). En un caso la mujer que decide prostituirse no provoca un daño a nadie (en todo caso a nadie más que a ella misma). Es lo mismo que lo que hace quien decide empezar a drogarse o quien decide empezar a fumar o quien decide empezar a tomar alcohol.
Es lo contrario del que comete un delito y que provoca un daño a un tercero. No existe un derecho, una autodeterminación de dañar a otros porque, precisamente, lo que ocurre en estos casos es que se vulnera la voluntad del otro.
La decisión de prostituirse, cuando existe realmente y no es por coerción, entra en el terreno de la autonomía personal. Esa autonomía personal está limitada en el capitalismo por la necesidad material y en ese caso la prostituta decide tan libremente como decide el que “elige” ir a trabajar a la zafra o a una obra en construcción o a la cosecha de maíz. No tiene ni más ni menos autonomía.
Por lo tanto lo que habría que explicar entonces cuál es el fundamento por el cual el sexo no puede ser objeto de intercambio mercantil.
Existen relaciones de intercambio en las que se involucra la sentimentalidad, el cariño, y nadie plantea que exista algo repudiable en el intercambio mercantil. Por ejemplo, quien gusta de cuidar personas, niños, discapacitados, que siente cariño e igualmente cobran por su trabajo. Incluso se valora monetariamente si quien se dedica a cuidar personas es además de responsable, cariñoso, empático, simpático, etc. Es decir, eso tiene un precio.
¿Cuál es el fundamento entonces para repudiar que una mujer quiera exigir una paga a cambio de tener sexo? No me queda claro el fundamento de tal postura. Es como si existiera algo sagrado en lo sexual que impide toda consideración mercantil al respecto.
Por otra parte, el principio de autonomía personal es una conquista de las revoluciones burguesas que tiene que ser defendido y no menospreciado como se hace en la nota.

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Lucía Sangiorgio  23/07/2017 a las 22:06
“En un caso la mujer que decide prostituirse no provoca un daño a nadie (en todo caso a nadie más que a ella misma)”

Es interesante que admitas aunque sea marginalmente el daño que puede causar en la persona, para luego dejar bien claro que ese posible daño no entra en tu análisis.

“La decisión de prostituirse, cuando existe realmente y no es por coerción, entra en el terreno de la autonomía personal. ”

El terrorismo machista es literalmente un sistema institucionalizado de coerción y represión orientado a explotar la sexualidad de las mujeres. Pensá en eso un rato y luego preguntate qué entendés por “autonomía personal”.

” la prostituta decide tan libremente como decide el que “elige” ir a trabajar a la zafra o a una obra en construcción o a la cosecha de maíz. No tiene ni más ni menos autonomía.”

Cínico y negacionista. Mala combinación.

“Por lo tanto lo que habría que explicar entonces cuál es el fundamento por el cual el sexo no puede ser objeto de intercambio mercantil.”

No, a negadores crónicos, culos acomodados que no corren el riesgo de venderse en el mercado de los violadores y femicidas, hay que ignorarlos y combatirlos.

No querés una explicación querés repetir una fantasía que se cae a pedazos y muestra quién sos en realidad.

” Incluso se valora monetariamente si quien se dedica a cuidar personas es además de responsable, cariñoso, empático, simpático, etc. Es decir, eso tiene un precio.”

Pero no tiene un precio solamente en plata, por eso las personas sin alma no lo entienden. Que a todo lo que se le pone precio en esa platita que tanto te gusta y tan bien entendés, todo tiene un correlato en un precio que SIEMPRE se paga, pero los varoncitos negacionistas nunca se interesan en cuál es ese precio ni quién lo paga porque saben lo único que les importan: que no van a ser ellos.

“¿Cuál es el fundamento entonces para repudiar que una mujer quiera exigir una paga a cambio de tener sexo? ”

Ni siquiera leiste, ¿no?

Se repudia que LOS VARONES se aprovechen de una diferencia de poder para reafirmar y perpetuar el rol sexual de las mujeres en la sociedad.

“Es como si existiera algo sagrado en lo sexual que impide toda consideración mercantil al respecto.”

Te referís a cosas sagradas como:
– La violencia sexual es la más común y más extendida contra las mujeres.
– La violencia sexual es el problema n°1 de las mujeres trabajadoras en su espacio de trabajo.
– La violencia sexual contra niñas y niños totalmente impune en la familia, la iglesia y el poder político.
– La violencia sexual institucional por parte de todas las expresiones del Estado y la enorme mayoría de instituciones de la sociedad
– La explotación sexual siendo el 3 negocio ilegal más rentable del planeta después del tráfico de armas, y de drogas
– Las secuelas físicas y emocionales de por vida que deja la prostitución incluyendo las formas más graves de estrés postraumático

¿Ya te parece lo bastante sagrado o seguimos?

“Por otra parte, el principio de autonomía personal es una conquista de las revoluciones burguesas que tiene que ser defendido y no menospreciado como se hace en la nota.”

Contame, señor autónomo, cuántas veces entregaste tu culo a cambio de algo.

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Nadie  24/07/2017 a las 03:23
“Véase los casos de la expulsión de abolicionistas de la red social RIMA o Transfeministas Trabajando y Transfeministas Cooperando”.
Es claro que en el segundo grupo podían coexistir las abolicionistas siempre y cuando no cuestionen el trabajo de quienes publicaban (que realmente trabajaban por su cuenta) planteando los servicios en un contexto exclusionista hacía los cisvarones ya que esa es la tematica del grupo. Cuando no se daba el caso eran expulsadas, similar era el caso de T. Cooperando.
http://razonyrevolucion.org/que-quiere-ammar-un-esbozo-de-analisis-del-programa-y-la-estrategia-de-la-asociacion-de-mujeres-meretrices-de-la-argentina-rosana-lopez-rodriguez/


[i]  [i] ¿Qué es Ammar? Según se define en su página, http://www.ammar.org.ar/-Quienes-somos-.html, tienen como: ““Nuestra Visión
Lograr que el Estado garantice los derechos humanos y laborales de las Trabajadoras Sexuales en la Argentina.
Nuestra Misión
Defender los derechos humanos y laborales de las Trabajadoras Sexuales de la Argentina.
Por qué luchamos...
El Proyecto Ammar se fundamenta en la auto-organización de un sector de mujeres que hemos sido excluidas, discriminadas, marginadas y sometidas históricamente a todo tipo de maltratos.
Buscamos fortalecernos mediante la defensa de la libertad laboral a través de conocer y ejercer nuestros derechos humanos y de generar estrategias para el cuidado de nuestra salud integral.
Las trabajadoras sexuales de Ammar somos mujeres adultas, que ejercemos este trabajo por consentimiento propio y de manera autónoma.
Las Trabajadoras Sexuales somos triplemente marginadas: por ser mujeres, por ser pobres y por ser trabajadoras sexuales.
Podemos hablar de “trabajo sexual” y no de “prostitución” como resultado de una larga batalla ideológica y política en el marco de la concepción de los derechos humanos y el respeto por la libre determinación de las mujeres. Y creemos que es necesario conseguir las condiciones dignas para realizar nuestro trabajo y así salir de la clandestinidad a la que nos exponen constantemente. Por esa razón nos organizamos como sindicato.”
Es necesario precisar algunas inexactitudes. En primer lugar el llamado “trabajo sexual” no está reconocido en la Argentina. La Argentina es un país abolicionista desde su misma Constitución Nacional, en ese sentido no se persigue ni castiga a las personas en prostitución sino a quienes lucran con su explotación sexual, incluidos los tratantes de personas, los prostíbulos están prohibidos por ley nacional.
Se llaman “sindicato” pero no está reconocida como tal esta organización, no solamente porque no es aceptada esta actividad como “trabajo” sino porque quien sería la contraparte empresarial son los proxenetas-tratantes, quienes son considerados delincuentes.
En realidad Ammar responde a un amplio y generoso financiamiento que exige se denominen del modo que lo hacen y se dediquen casi exclusivamente al lobby a efectos de obtener una ley que reglamente-regule la actividad y de ese modo abrir el camino al reconocimiento del proxenetismo, trata de personas, como una actividad también legal.
Existen organizaciones de personas en prostitución que no se reconocen como trabajadoras y solicitan del Estado medios para dejar la actividad. Estas organizaciones no tienen apoyo económico ni político por lo que su actividad la desarrollan por sus propios medios y sin la trascendencia pública que tienen la del lobby proxeneta-tratante.
Alberto B Ilieff