sábado, 27 de julio de 2019

La falacia del porno ético y feminista.


La falacia del porno ético y feminista.
25/06/2019
Autora
Nerea Sanchís Rodríguez
Analista y activista feminista. Psicóloga Social. En el Partido Feminista de España.

La aceptación de la pornografía significa el declive de la ética feminista y el abandono de la política feminista; la aceptación de la pornografía significa que las feministas abandonan a las mujeres (Andrea Dworkin 1946-2005)

Hace algunos días leí una entrevista a una actriz porno española afincada en Berlín, que publicaba El País en su sección de belleza y moda, dicha entrevista cuanto menos me resulto muy inquietante. (https://smoda.elpais.com/belleza/porno-etico-berlin/)

El titulo decía así: El porno del futuro se llama porno ético y viene de Berlín, su autora lejos de platear una postura desde la crítica feminista, aplaude dicha propuesta berlinesa, con entusiasmo y furor, como si de una revolución se tratara.
Y esta actitud de algunas mujeres, también me inquieta y me entristece por la falta de conciencia que aún existe en relación a la cultura de la violación, promovida por la pornografía, toda la pornografía.
La pornografía no puede ser buena, ni ética, ni feminista, porque al igual que la prostitución es una institución patriarcal y un negocio. Uno de los pilares más importantes de la industria del sexo (IS), que comparte mucho con la prostitución, empezando por la mercantilización de los cuerpos, donde de nuevo las más perjudicadas son las mujeres y niñas que alimentan esta industria todopoderosa.

Nada más leer el título de la entrevista ya no me cabía la menor duda de por dónde irían los tiros. Un ensalzamiento del porno como vía para la liberación sexual, como la herramienta que nos hará ser felices y sexualmente completas. Como botón de muestra al principio de dicho artículo se puede leer lo siguiente: el creciente éxito de la pornografía alternativa es una consecuencia más de la capacidad de reinvención y del espíritu de libertad que siguen rompiendo muros en una ciudad cosmopolita y abierta.

Comienza el despliegue neoliberal, considerar un avance la explotación sexual de millones de mujeres y niñas/os, bajo el paraguas del todo vale cuando colocamos detrás la etiqueta de alternativa, diversa, inclusiva, ética o incluso feminista. Por supuesto, el feminismo aquí pierde todo su valor contracultural y se convierte en una etiqueta pervertida, que sirve a la IS de colchón para lavar las conciencias y adormecer a la gente.

Me pregunto si muchos de los defensores/as del porno ético, se han parado a realizar conexiones, se han detenido a preguntarse sobre el macabro plan de la IS, que no es otro que seguir legitimando la violación y la mercantilización de los cuerpos de las mujeres. Me temo que no, porque al igual que ocurre con la prostitución hay muchos intereses en juego, entre ellos manipular y engañar para mantener intacto el sistema patriarcal y capitalista. Valga decir que este intento de ocultar y embellecer las prácticas que oprimen a las mujeres, pasa con la prostitución cuando se la denomina trabajo sexual o con los vientres de alquiler cuando se habla de gestación/maternidad subrogada, eufemismos muy peligrosos para mantener intacto el negocio.



En la pornografía, el lobby de la industria del sexo opera de la misma forma que en la prostitución y los vientres de alquiler, utilizan a mujeres para defender sus dominios, bajo el manto de la libre elección, el empoderamiento, el glamour, el éxito, el altruismo, la solidaridad etc.
Mujeres bien posicionadas en la industria que dicen ser feministas y éticas, como algunas conocidas actrices o directoras porno feministas. Hablan como si ellas fueran las inventoras de sus narrativas en la escena, cuando se adhieren a la perfección a la misoginia que construye la pornografía.
Así, algunas representan (y promueven como algo natural y deseable) la fantasía del pedofilo/pederasta en sus filmes, caracterizándose de adolescentes. También el deseo de dominación extrema de los machos, cuando nos cuentan en sus vídeos como iniciarse en la práctica BDSM como si nada, todo, eso sí, bajo el consentimiento y la ética…
La misma actriz a la que se entrevista en este artículo del País, habla con total naturalidad de como ella misma se convierte en un objeto sexual: En la peli yo me convierto en un objeto e interviene también Parker Max, hacemos BDSM, body marking y masturbacion (decir que muchas de estas prácticas como las que engloba el BDSM, son productos directos de la relación de poder que establece el patriarcado entre hombres y mujeres)

Me preocupa mucho que esta actriz, pueda llegar a convertirse en educadora sexual como ella misma se autodefine y que todo este falso movimiento de liberación, placer y respeto se extienda, puesto que en Berlín ya han producido una serie que se llama Sex School, diseñada con fines educativos, que cuenta con relatos de diferentes personas implicadas en la industria del sexo. Y lo más preocupante de todo, es que todas estas propuestas están empezando a tener apoyo del mismo gobierno del SPD (Partido Socialista Demócrata de Alemania) encabezado por el alcalde de Berlín Michael Müller, el cual incluye en su agenda política una medida para destinar parte del presupuesto dedicado al cine, a apoyar el porno ético e incluirlo en la parrilla televisiva.

Una distopía, la pornografía convertida oficialmente en una herramienta para la educación afectivo-sexual. ¿Esa es la educación de calidad y feminista que queremos instaurar? ¿una educación promovida por la industria del sexo, donde el bondage, los juegos de sumisión-dominación, el sadomasoquismo y el sufrimiento son erotizados y amparados en el todo vale si hay consentimiento?.
Desde luego no voy a aceptar como revolucionario, positivo y feminista que la erotización de la violencia sea un instrumento educativo. Y que la mercantilización de los cuerpos de las mujeres sea visto como algo natural, ético y liberador porque ellas así lo eligen, como en la prostitución.
No quiero pasar por alto el mantra del consentimiento, al que tanto aluden los y las defensoras del porno ético, las feministas han trabajado durante décadas y siguen trabajando para deconstruir esta categoría patriarcal del consentimiento. En nombre del mismo toda agresión, violación y brutalidad que se cometa contra nosotras, puede borrarse de un plumazo. Toda la responsabilidad recae en nosotras, dejando impunes y limpios a los hombres que perpetran la violencia. Lo mismo ocurre en la prostitución y como no, en la pornografía. Esta es una escuela de poder y este poder también lo vemos reflejado en la justicia, cuando hay jueces y abogados que hablan de fiesta y jolgorio, de sexo pornográfico, y no de violación.

¿No estaremos alimentando exactamente lo contrario de lo que tratamos de erradicar, con esto del porno ético, alternativo, consentido? Es decir, la cultura de la violación.
¿No nos recuerda esto al discurso de la libre elección en la prostitución? siempre y cuando ella lo decida, lo quiera y lo acepte es bueno, siempre y cuando ella lo soporte todo vale. Sin pensar en las condiciones sociales, económicas y culturales de las mujeres, como si el porno saliera de la nada. ¿Quienes son las mujeres en la pornografía? me atrevo a decir sin mirar cifras o consultar estudios, que ocurre lo mismo que en la prostitución, chicas jóvenes, muchas de ellas menores de edad, muchas captadas por las mafias colindantes a la IS, muchas en situación de prostitución, muchas pobres y migrantes…
Todo esto debería alejarnos y mucho de pensar en un paraíso pornofeminista, también a las propias mujeres que nos hemos educado con el boom de la IS desde los 80´ y que aprendimos a erotizar la violencia, la sumisión y que aunque mucho menos que los hombres, también vimos porno y aprendimos a excitarnos con estas imágenes como si fueran algo inocuo, sin reparar en el daño que esto supone para nuestra psique y nuestra sexualidad.
El porno ético o como quiera que lo llamen es otra trampa más de la implacable IS, para naturalizar la violación y para seguir enriqueciéndose de la misma, generando cantidades ingentes y escandalosamente altas, beneficios de los que los estados se aprovechan. No es casualidad que los gobiernos llamados demócratas promuevan tales prácticas. Sabemos que el negocio de la pornografía es uno de los más rentables del mundo, generando la friolera cantidad de cien mil millones de dólares al año.



No quiero tampoco pasar por alto, donde se está fraguando esta propuesta, Berlín-Alemania, paraíso europeo del turismo sexual junto con España. Alemania, donde la prostitución se regulo en el año 2002, como promesa de protección y liberación para las mujeres y ha ocurrido todo lo contrario. Alemania se ha llenado de campos de concentración de mujeres y niñas migradas, muchas raptadas por lovers boys, provenientes en su gran mayoría de los países pobres de Europa del Este, gran parte de ellas menores de edad y con historias de abusos sexuales y violaciones a sus espaldas. Verdaderas prisiones, que nada tienen que ver con el placer, la libre elección o el éxito, si no con la brutalidad de los hombres machistas que antes de ir de putas se educaron en la pornografía.
Berlín , que cuenta con uno de los megaburdeles más grandes de Europa, el Artemis, donde llegan los aviones repletos de turistas para violar mujeres. Alemania, el país de la tarifa plana, cerveza, salchicha y acceso ilimitado a mujeres. No me extraña que desde Berlín este tomando fuerza esta propuesta falaz de liberación, donde la IS y el proxenetismo gozan de tan buena salud. Donde cada año se celebra uno de los más influyentes festivales de porno, que marcan tendencia en toda Europa, el Porn Film Festival. Donde ahora pintan un futuro con escuelas enseñando porno ético y con alcaldes socialdemocratas promoviendo la cultura de la violación en el cine y las artes.

La pornografía ha sido, es y siempre será un instrumento más de dominación y una escuela para la violencia más atroz que se comete contra las mujeres.
La sexualidad no está representada en la pornografía, sino la misoginia y el dolor histórico que el patriarcado ha impreso en nuestros cuerpos.

Una educación afectivo sexual es muy urgente, una educación donde no se escenifique la violación, una educación libre de mandatos, de estereotipos, donde de verdad el placer y no el dolor se ponga en el centro. Es fundamental comenzar desde la infancia, dar herramientas a las niñas y niños para cuidarse, amarse a sí mismas/os y entre ellas/os, respetarse, autodescubrirse y descubrirse mutuamente bajo un modelo de relación igualitario, alejado de los roles sexistas y del patriarcado.
Es urgente enseñar a las niñas a quererse y aceptarse y a los niños a no invadir, ni intimidar. Es decir, romper con las leyes del agrado y del domino, y erradicar la cultura falocentrica y heteronormativa que nos imponen prácticamente desde que nacemos.
Dejémonos de falacias. Los muros del patriarcado solo se derrumbaran cuando acabemos con la cultura de la violación y la agresión sexual y eso solo ocurrirá cuando la prostitución y la pornografía queden abolidas.

Artículos consultados:
https://smoda.elpais.com/belleza/porno-etico-berlin/

Fuente






Viaje al corazón del capitalismo


                17-07-2019
Viaje al corazón del capitalismo
Lluís Rabell
lluisrabell.com

Una feliz casualidad hizo que cayeran en mis manos –y que leyese uno tras otro– dos magníficos libros, imprescindibles para entender el mundo en que vivimos: “Capitalismo y democracia. 1756-1848”, obra póstuma del insigne historiador Josep Fontana, y “La prostitución”, reciente trabajo de investigación de Rosa Cobo, profesora de Sociología de Género en la Universidad de A Coruña. El primero, significativamente subtitulado por su autor “Cómo empezó este engaño”, versa sobre los orígenes del capitalismo y los caminos por los que acabó imponiéndose en todos los continentes, configurando la civilización que conocemos. El segundo se refiere al capitalismo tardío de la globalización neoliberal. Y, a través del análisis de la prostitución, convertida en vector de la nueva economía mundial y pilar de una nueva configuración de la dominación patriarcal, nos lleva –como dice la propia autora– “al corazón del capitalismo”. Las nuevas esclavitudes del siglo XXI, que encuentran en la trata y explotación sexual de millones de mujeres y niñas uno de sus máximos exponentes, resuenan en la arena de la historia como el eco siniestro del expolio colonial y el comercio negrero sobre los que se levantaron las grandes fortunas de las metrópolis.
 
Rosa Cobo

Demuestra Josep Fontana en su documentado estudio que el capitalismo no surgió de ninguna evolución natural, sino de una violenta lucha de clases en que los poseedores acabaron imponiéndose por la fuerza. El desarrollo capitalista se basó “inicialmente, en arrebatar la tierra y los recursos naturales a quienes los utilizaban comunalmente y en liquidar las reglamentaciones colectivas de los trabajadores de oficio con el propósito de poder someterlos a nuevas reglas que hiciesen posible la expropiación de gran parte del fruto de su trabajo”. Un proceso en el que la esclavitud desempeñó un papel central. “El auge de la esclavitud a finales del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX, dice Fontana, no se puede interpretar como una continuidad del pasado, sino que se trata de un fenómeno nuevo, que Dale Tomichha denominado “la segunda esclavitud”, indisolublemente vinculado al ascenso del capitalismo. Una de las más grandes mentiras de la historia oficial del capitalismo es aquella que le atribuye un papel central en la lucha por el abolicionismo, cuando la realidad es que el progreso de la industrialización habría sido imposible sin los esclavos”.

La otra gran mentira concierne a la configuración de las democracias modernas que, lejos de emanar del nuevo orden social, han sido moldeadas por los choques entre las clases populares y los grandes propietarios, temerosos desde la gran revolución francesa de los anhelos de justicia de los miserables. “La Commune, escribirá el filósofo marxista Walter Benjamin, pondrá fin a la fantasmagoría que domina las primeras aspiraciones del proletariado. (…) La ilusión de que la tarea de la revolución proletaria sería la de acabar la obra de 1789 en estrecha colaboración con la burguesía se disipa como una aparición. Esta quimera domina la época que abarca desde 1831 a 1871, de la insurrección de Lyon a la Commune. La burguesía nunca ha compartido semejante error. Su lucha contra los derechos sociales empieza desde la revolución del 89. (…) En1831 reconoce en el Journal des débats: “Todo manufacturero vive en su manufactura como los propietarios de una plantación entre sus esclavos”.

El capitalismo ha templado su alma mediante la horca, el látigo y la bayoneta de la contrarrevolución. “Y en las hogueras donde ardieron las brujas”, añadiría sin duda Silvia Federicci. En efecto. La tarea de moldear una clase de productores, sometida a sus designios, comportó igualmente que el orden emergente adecuase las relaciones patriarcales preexistentes a sus nuevas necesidades, relegando a la mujer a la esfera privada – espacio destinado a la reproducción de la fuerza de trabajo. Pero Fontana mira al pasado para desentrañar el presente. El avance del capitalismo, contenido por la acción del movimiento obrero, nos dice, desde la Commune hasta la revolución rusa y sus distintas réplicas, “se ha desatado de nuevo a partir de las últimas décadas del siglo XX y prosigue en el siglo XXI (…), pero ahora con una ambición mayor. (…) El ascenso de un capitalismo depredador sigue imparable”.

Son esos rasgos depredadores, inscritos en el ADN del capitalismo, los que pone de relieve Rosa Cobo en su riguroso análisis de la prostitución y las industrias del sexo. “Capitalismo global y prostitución son dos fenómenos sociales que han crecido y avanzado al mismo tiempo. A medida que se han globalizado las políticas económicas neo-liberales, ha aumentado la industria del sexo. (…) Esas políticas han disparado la brecha entre personas ricas y pobres, en cada sociedad y a escala global. El resultado ha sido una crisis muy profunda del contrato social que se pactó tras la Segunda Guerra mundial en Europa…”.

La socióloga americana Saskia Sassen dice que hoy “el filo del sistema es un espacio de expulsiones”. O, como explica la propia Rosa Cobo: “Hasta los años ochenta del siglo XX la prostitución apenas ha tenido impacto económico en las cuentas nacionales. Su dimensión más relevante ha sido la poderosa arca patriarcal sobre la que originariamente se edificó esta práctica social. Si embargo, la aparición del capitalismo global cambia el rostro de la prostitución y la convierte en parte fundamental de la industria del ocio y del entretenimiento.” Las cifras producen vértigo. En 2002, el gobierno coreano estimó que la prostitución represento el 4,4% del PIB. La industria de sexo representaba por esas fechas en Holanda el 5% del PIB. En China se estima que esta industria constituye un 8% de su economía. Países enteros cuyas economía están deprimidas se incorporan al mercado global exportando sus mujeres e incluso sus niñas. La economía legal y la ilícita se entrelazan hasta configurar un negocio colosal a escala internacional; un negocio en el que la mercancía lo constituyen los cuerpos de las mujeres, deshumanizadas y transformadas en meros objetos sexuales a disposición de las apetencias de los hombres. Según Naciones Unidas, más de cuatro millones de mujeres son anualmente objeto de trata con finalidad de explotación sexual. Medio millón de ellas tienen como destino Europa. Oferta y demanda se retro-alimentan en una espiral que parece imparable. La edad de la entrada en la prostitución es cada vez más temprana. El investigador quebequés Richard Poulin habla de una “pedofilización de la prostitución”.



Sin embargo, el gran mérito del trabajo de Rosa Cobo es mostrar que la expansión de este fenómeno responde a la vez a la necesidad del sistema patriarcal, desestabilizado por el empuje del feminismo, de reestructurar sus dispositivos. Nada refuerza tanto la preeminencia, hoy contestada, de los varones como la institución de la prostitución, un espacio en que el dominio del hombre sobre la mujer se restablece plenamente. Y, además, lo hace con tal potencia que proyecta su imaginario sobre el conjunto de la sociedad. Aquella sociedad que instituye en su seno la existencia de una reserva de mujeres a disposición de todos los hombres certifica de modo inapelable la opresión de género. Así pues, la prostitución, junto a la expansión de una pornografía que normaliza la violencia y la vejación la mujer y a la industria de los vientres de alquiler, aparecen como otras tantas manifestaciones de una estrecha alianza entre el capitalismo global y el patriarcado en fase de reorganización. Una alianza que está desatando una auténtica guerra contra las mujeres. En lo material y en lo simbólico.

El capitalismo, un sistema cuyo alumbramiento fue asistido por la violencia “como su imprescindible partera”, prolonga hoy su existencia generando nuevas servidumbres. Tal es el significado de la expulsión de millones de mujeres de sus países de origen – y de sus propios proyectos vitales – para ser prostituidas en las grandes metrópolis. La prostitución, nos explica Rosa Cobo, crece en la intersección de la desigualdad, la opresión de género y el expolio colonial. El capitalismo no puede subsistir, ni reproducirse, sin recurrir una y otra vez a la esclavitud. El camino hacia el socialismo es ya inseparable del combate por abolir todas sus manifestaciones.

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viernes, 25 de enero de 2019

MITO: Los puteros respetan a las mujeres que compran


MITO: Los puteros respetan a las mujeres que compran
7/12/2018

Artículo original: https://nordicmodelnow.org/myths-about-prostitution/myth-punters-care-about-the-women-they-buy/

Traducción: Lola Franco.
Colaboración: María Teresa Sorolla



'No entiendo muy bien a qué viene esta obsesión con el “respeto”. Cuando tengo una cita con una chica, el respeto es básicamente lo último que tengo en la cabeza.' Un putero.

'Cómo puede un hombre permitir a su mujer que trabaje en esta industria, es algo que jamás entenderé... Un hombre que deja que su mujer alquile su cuerpo a cualquier Tom, Dick o Abdul, obviamente no la respeta.'



Una breve introducción

Punternet.com es una web británica donde los “puteros” (compradores de sexo), publican sus reseñas de las “escorts” (vendedoras de sexo); [1] la web cuenta también con un foro de discusión. En este contexto, la palabra “escort” hace referencia a una mujer que (de acuerdo con Punternet) eligió libremente prostituirse y trabaja como freelance, sin coacción y a puerta cerrada (en casa, en burdeles, en salones de masaje o en hoteles). Este es el tipo de prostitución que buena parte de la población considera benigna y que, tanto los puteros, como el English Collective of Prostitutes defienden fervientemente. Me uní a la web en 2009 y me dediqué a leer reseñas y seguir a escondidas algunas discusiones.

Los comentarios a continuación fueron publicados por puteros. En ellos se hace patente que la afirmación de que los puteros respetan a las mujeres a las que pagan es falsa. Cuando una escort no cumple con el ideal del putero (joven, delgada, obediente y hambrienta de sexo), la insultan y se refieren a ella como puta, zorra o directamente “eso” o “la cosa esa”. Los puteros sostienen que jamás explotan ni se aprovechan de aquellas que aparentan no querer hacer lo que hacen, o que muestran signos de encontrarse bajo coacción o estar drogadas. Sin embargo, las citas que siguen demuestran que eso es falso y que a los puteros les importa un bledo la comodidad, el bienestar o la salud de las escorts.


Faltas de respeto referidas a la edad y la talla de las escorts

De entre las escorts, las más deseables son las más jóvenes dentro del límite legal, es decir, las de dieciocho, y con los cuerpos más diminutos. Cuanto más se aleja una escort de este extremo, más se la desprecia. Incluso puteros sexagenarios consideran que una escort veinte años más joven que ellos es demasiado vieja y merece que la insulten.

“Viajé para quedar con Sinead. Cómo no iba a hacerlo? ¡¡¡¡Talla 34, 18 años!!!!”
“No tiene el cuerpo firme, terso y esbelto de una de 22, ni en broma, más bien de una de 32.”
“A esta chica se le ha pasado la fecha de caducidad.” [Escrito por “Abuelo”]
“Por encima de la talla 40 ya me sentiría como en un combate de sumo.”
“Gordas no... sería un timo pagar por una.”
“Dice de sí misma que es una talla... 42... debe ser más bien una 46... Todo lo que quería era irme de ahí lo antes posible.”
“Llegó tarde y con dos tallas de más.”
“19 años, rubia... le sobra un poco de grasa en la barriga.”
“Mona pero me temo que un poco rechoncha.”
“Se la veía más vieja y más gorda (talla 42 en mi opinión, en contra de la 36 anunciada). Un timo en toda regla por lo que no volveré a quedar con Somaya nunca más.”
“Las mentirosas se salen con la suya porque la industria no está regulada. No es como ir a una tienda donde el consumidor tiene derechos.”
“Si te gusta follarte a abuelas arrugadas y escuálidas, entonces pásate a verla.”
“Tengo veintipocos y tenía ganas de probar a una mujer mayor... Esta tenía cincuenta y pico pero yo tenía claro que quería probar un coño maduro... Yo cuando follo, follo DURO! Y al minuto me estaba diciendo que tuviera cuidado con su vieja espalda. Volví a darle y me dijo que realmente sabía cómo follarme a una chica (o en su caso a una perra vieja). No quería avergonzar a la vieja zorra corriéndome en sus tetas o en su cara.”
“Parecía más cerca de los 60 que de los 50, pero saqué lo mejor de ella y le dije que era una puta comepollas. Le dije túmbate zorra y entérate de lo que es una polla de verdad. Antes le pregunté si podía insultarla y eso porque si no no habría podido mantener la erección con semejante mujer.”





Ignorar la evidente aversión que sienten las escorts

Tanto los dueños como los usuarios de la web, declaran que sólo apoyan, reseñan, promocionan y aprueban a aquellas escorts en situación de prostitución por decisión propia. Sin embargo, cuando la actitud de una escort denota aversión o repugnancia, la única preocupación de los puteros es no haber recibido aquello por lo que habían pagado.

“La realidad es que odia su trabajo y la paga con los hombres. ¿Por qué te haces profesional si no puedes cumplir con tus obligaciones?”
“Estaba distante, para nada interesada y bastante fría, no lo hizo bien y no se preocupó en absoluto por quien le había pagado.”
“Muy poca cosa en cuanto al servicio, entusiasmo, respuesta o conversación. Llega a trabajar así en cualquier otro sitio y la habrían despedido.”
“Me hubiera podido follar una almohada que hubiera obtenido mayor respuesta... Si pago por ello, espero un servicio decente... Sólo puedo dar por hecho que odia lo que hace.”
“Una zorra rusa... tenía la cabeza en otra parte desde el principio. Se la veía aburrida, sin ningún interés.”
“Me pareció que estaba dormida. Ningún sonido, los ojos cerrados... Así que le di un poco más duro y se acabó.”
“Es evidente que no le agrada lo que hace, y no hace el más mínimo esfuerzo por aparentar lo contrario.”
“Estaba muy poco interesada y claramente no le gusta su trabajo, incluso me lo dijo, lo cual no es que me llenara de confianza, precisamente.”
“Me dejó bastante claro que no disfrutaba del trabajo y que la única razón por la cual lo hacía era la necesidad económica.”
“Se la veía bastante desconectada y poco interesada... Parecía un robot. Me sentí un poco como un coche viejo y sucio atravesando el lavadero automático. A menos que empiece a disfrutar un poco, me da igual lo joven que sea que no pienso volver.”
“Su dulzura, amabilidad y feminidad va desapareciendo con el tiempo para dar paso a una personalidad más fría y menos atrayente. Quizás empiezan a odiar secretamente a los hombres y empiezan a verlos como máquinas expendedoras de dinero.”
“Fue el tipo de experiencia que tienes con tu novia cuando en realidad no quiere follar pero la atosigas hasta que lo consigues.”
“Era como un trozo de carne... Así que pensé mejor le meto la polla en la boca pero en vez de mamármela me empezó a pajear... ¡Yo no había pagado por una paja! Me puse el condón y empecé a follármela. Pensé que había pagado así que mejor follármela fuerte! Le agarré las piernas, me las puse en los hombros y me la follé pero bien!”
“Estoy harto de pagar por sexo, que sea como estar con un robot y que me despidan con una sonrisita.”
“Como follarse a un pez muerto (Ninguna clase de reacción por su parte).”
“No estaba interesada en lo más mínimo... fría, respondía con monosilábos... tan viva como un cadáver.”
“La coreana claramente no quería cumplir... A lo mejor es por mi edad (por encima de 50), quizá ella esperaba a alguien más joven, pero después de todo, ¿no pagamos por eso, por sentirnos otra vez jóvenes y atractivos? Puedo entender que no esté físicamente interesada, pero carecía de cualquier tipo de habilidad social. No es que mostrase desagrado, eso sería comprensible... es que no mostraba nada en absoluto. Quizás es el modo que tiene de desconectarse.”
“Fue como follarme a un androide la mayor parte del tiempo.”
“Estaba tan apagada, silenciosa y carente de entusiasmo! No se movía ni emitía ningún ruido, ¡me alegré de correrme y que por fin se acabara!”
“Me dejó que me corriera encima de ella pero claramente lo odiaba y se fue rápidamente al baño a lavarse y darse una ducha.”
“Bastante reacia, mi sensación fue que quería hacer lo mínimo.”
“Chica de Europa del Este que no habla una palabra de inglés. Sin ningún espíritu, una actitud forzada y un desinterés total desde el principio.”
“Cuando le pedí si podía poner un poco de su parte, me dijo: 'Tengo las piernas abiertas, ¿no te vale con eso?'”
“Mi sensación fue que estaba repitiendo una coreografía... tiene que aprender a entregarse un poco en su trabajo.”
“Su actitud y su servicio fueron simplemente una chapuza... Me hizo una mamada sin ningún interés. A cada rato se apartaba para coger aire y movía la mandíbula de lado a lado, frotándose la cara, con el ceño fruncido... Le pregunté si solía chupar las pelotas... puso cara como de estar enferma y dijo “No”. A esas alturas yo estaba totalmente cabreado por sus obvias ganas de terminar... Entonces... pasó a contarme una historia personal, extremadamente triste... Parecía que se iba a echar a llorar, pero entonces se recompuso... Me sentí como una mierda, como si estuviera abusando de la pobre chica. Me corrí, y por un momento su cara reflejó alguna emoción y volvió al ceño fruncido. Me vestí y me fui, amargado, sintiéndome como un cabrón y lo más bajo de la escala social. Chicas así no deberían estar trabajando. Por esto es por lo que hay que regular la industria e introducir alguna clase de protección al consumidor... Estoy realmente molesto. Necesitaba alegrarme porque últimamente mi vida ha dado un giro de mierda y Heaven solo consiguió hacerme sentir peor.”
“SIN contacto visual... gemidos fingidos, sin entusiasmo. Tiene que mejorar sus hábitos/actitud.”
“No hizo nada, ni siquiera me tocó... Fue lo que se dice una actuación vaga y desmotivada... sólo le interesa cobrar.”
“Estaba completamente desmotivada y no hizo ningún esfuerzo, un servicio sin el menor brillo... y le faltó tiempo para salir de la habitación.”
“Cero comunicativa... se untó el coño con toneladas de lubricante... me quedó claro que iba a ser más como hacerme una paja con el cuerpo de la chica.”
“Su comportamiento era catatónico. La expresión de su rostro no variaba. Era como una explosión de aburrimiento e indiferencia. Se puso encima y empezó a follarme. La expresión igual, los ojos muertos.”
“Solo me dejó hacérselo en la postura del misionero, cerró los ojos y fue como si se durmiera.”
“Totalmente desmotivada. Los ojos abiertos de par en par y cara de aburrimiento... Cuando pasa esto, mejor fóllalo y vete.”
“Durante el sexo me impresionó su silencio, quiero decir, estaba realmente en otra parte.”
“Esta chica es totalmente frígida... Me dijo fóllame y vete.”
“¿Por qué no pueden estas chavalas echarle un poco de ganas? El polvo fue mecánico y frío por su parte. Ya estoy harto de estas chicas de Europa del Este que quieren la pasta pero te dan un servicio de tercera clase.”
“Yo la machaqué hasta que descargué toda mi munición, ella por su parte hubiera podido estar haciéndose la manicura.”
“Actuó como si no quisiera estar ahí. Era aburrida, no mostraba el menor interés. Un desperdicio de dinero.”
“Parecía totalmente desmotivada, se limitó a abrir las piernas. Una muñeca hinchable habría sido mejor y más barata.”
“Me pongo encima, ella elude el contacto visual y se queda tumbada, totalmente quieta mientras me la follo [y pienso] en algo mejor que la cosa esa que hay en la cama.”
“Fría, indiferente, antipática... mejor evitarla. Espero que la manden de vuelta a Rumanía.”
“Tuve la sensación de que realmente deseaba estar en cualquier otro sitio... Para ser sincero, me descentró un poco.”
“Llegó cabreada... apenas disimuló las pocas ganas que tenía. Se me puso encima y debo decir que creo que quiso hacerme daño. Me presionó el pecho con tanta fuerza que tuve que pedirle que cambiáramos de posición. Soy un tío fuerte y ella es bastante delgada, así que ejercer tanta presión como para que llegue a doler tiene que ser a propósito, o inconsciente...”
“Morgan, simplemente, no quería estar ahí. Quizá es la crisis lo que la ha llevado a venderse a sí misma para pagar la hipoteca.”
“Impedía cualquier intento de crear intimidad apartando la cara.”
“Se sentó en la cama tan lejos de mí como era posible, sin hacer el menor intento por conectar... A esto siguió un polvo indiferente. Me corrí y me largué.”
“Me hice una paja con su coño mientras ella intentaba dormir.”
“Tiene un inglés muy limitado pero te deja muy claro a través de su expresión corporal que preferiría estar haciendo cualquier otra cosa.”
“Parecía maja, pero la industria se la ha cargado y se comporta como un robot sin ningún vínculo con el cliente.”
“Realmente dudo de que le guste este trabajo... Te hace sentir como un pervertido follándose a un cadáver que no hace más que mirar a otra parte.”
“Sentí como si estuviera meneando un saco de patatas de un lado a otro de la cama... era como estar metiéndole la polla a un cadáver.”
“Me dejó follarla pero se quedó ahí totalmente quieta, me quité el condón justo antes de correrme y me pajeé hasta que le eché mi carga en la cara.”
“Nada de contacto visual, tiesa como una tabla. Pensé que ojalá me hubiera comprado una muñeca hinchable en el sex shop, seguro que me hubiera divertido más con ella.”
“Tenía una expresión totalmente gélida y desmotivada... simplemente estaba ahí tumbada.”
“Era fría y distante... se untó el coño con lubricante y abrió las piernas, parecía estar esperando algo horrible, yo quería irme pero... con tal de no tirar el dinero, decidí tener sexo con ella, fue terrible, cerró los ojos y fue como si estuviera muerta.”
“Se volvió a tumbar en la cama, como un saco de patatas... Yo estaba haciendo todo lo posible por sacar algo de lo que había pagado. Llamé a la agencia tan pronto como me fui de la casa y les dije que la actitud de la chica era de lo peor.”
“[La chica diminuta de Singapur] resultó ser la chica más pasiva de todas por las que he pagado. No era tanto que se apartase de mí, como que no ofrecía ninguna clase de respuesta, estaba como clavada, así que simplemente la dejé bregar con... el sexo por el que había pagado... pensé que lo mejor sería hacerlo a cuatro patas, ya que al menos así no tendría que ver su cara de mustia.”
“Realmente odia este trabajo y te lo dice sin ningún reparo.”





Un putero hizo una estimación en base a la actitud de las muchas escorts a las que había pagado y usado. El 80% fue incapaz de disimular su desagrado.


Desagrado explícito  5%

Desagrado pasivo o del tipo: “Puedo tolerarlo”  10%

Indiferencia respecto a cómo lo está pasando el putero  45%

Indiferencia con algún resquicio de interés o curiosidad por el putero  20%

Mejor que eso: atención activa y positiva  5%



Indiferencia ante el hecho de que la escort estuviera drogada

“Una rubia pequeña, con pinta de anoréxica, colocada... y totalmente plana, y otra morena alta y flacucha, también colocada... las dos colgadas y repugnantes.” [Con todo, la usó.]
“Conforme le vi los brazos entendí que se metía drogas de las MALAS, las marcas en los brazos eran imposibles de disimular.” [Con todo, la usó.]
“Mi primer impulso cuando la vi fue largarme, pero por 10 libras pensé que podría darle una oportunidad... Tenía los ojos cerrados, se veía que estaba puestísima hasta las cejas, sin duda ninguna... lo cual me cabreó muchísimo.” [Con todo, la usó.]
“A juzgar por su cuerpo, está claramente colgada.” [Con todo, la usó.]
“Cuidado con esta chica no todo es lo que parece, yo creo que se pone.” [Con todo, la usó.]
“Esa COSA es un auténtico riesgo para la salud. Estaba medio dormida claramente puesta, vi una pipa en su mesilla y olía y estaba sucia.” [Con todo, la usó.]
“Tendría unos 26, (¿a lo mejor sólo 19 pero la mala vida le había pasado factura?), y en cuanto se quitó la ropa la cosa fue de mal en peor. Las tetas flácidas de haber dado el pecho, lamentablemente delgada y con moratones.” [Con todo, la usó.]
“La realidad es que no quería estar allí... El sexo fue un polvo mediocre en el que Amanda sencillamente no participó.”


No respetar los deseos, límites y autonomía de las escorts

“Me infló las pelotas que me dijera lo que tenía que hacer aún habiendo pagado.”
“Escogí a Roxy porque hace anal, pero ¡NADA! Y ¿qué tal un beso? Giraba la cabeza constantemente.”
“Ni oral ni anal. La última reseña decía que nunca dice “no”, pero con lo que me encontré fueron múltiples y molestas voces que decían “no” cada vez que intentaba tomar las riendas.”
“La web describe a Alexis como a 'una chica muy maja con una personalidad abierta, dispuesta a casi cualquier servicio'. Ejém... ¡No! No hacía más que decir, No, eso no lo hago o eso no me gusta!”
[Chica húngara de 18 años] aparece... con una pinta horrible... me podía haber comprado un maniquí, que al menos no se habría negado a lo que le pedía el 99% del tiempo. Nada de correrme en su boca, nada de besos. No sonrió ni respondió de modo alguno, más allá de los constantes bostezos. Una estafa total y absoluta.
“Todo el tiempo era una excusa detrás de otra, mezcladas directamente con negativas a hacer nada bien o como se lo pedía. Se negaba a moverse donde yo le decía, se negaba a todas las posturas que le pedía.”
“Le dije que se pusiera encima, a lo cual no estaba muy dispuesta, se negaba a hacer el menor esfuerzo, yo me ablandé así que al final tuve que mover yo su cuerpo lo cual era un poco como follarse a una chica inconsciente, un poco desconcertante. Mientras me vestía ella se dedicó a lloriquear acerca de que no le gustaba encima.”
“No hacía más que quejarse y lamentarse. No toques esto, no hagas aquello, no me aplastes...”
“Una zorra pasota... Se puso de tal modo que no me podía tocar, ni yo a ella... Una mamada de mierda, con los ojos cerrados, seguida de follarme su coño flojo y lleno de lubricante. Un desperdicio total de tiempo y dinero. Hay un aviso en la puerta del cuarto: “No se hacen devoluciones”, posiblemente por todos los clientes que se habrán quejado de la mierda de servicio. Hay también un guardaespaldas, posiblemente por la misma razón.”
“Cuando pedí [oral sin condón], se ofendió, me dijo que tendría que ser más respetuoso (¡estaba pagando por un servicio!)”
“¡Cuando le pedí por detrás me dijo que no hacía anal en la primera cita! No quiero una relación contigo, cariño. ¡Sólo darte por el culo!”
“Blaise fue una auténtica decepción... Bastante dominante y venga a decir 'no hagas esto, no hagas aquello', un poco irritante.”
“Tiene una idea muy clara del servicio que te va a dar, te dice exactamente qué hacer, dónde ponerte, dónde sentarte (no en plan dominatrix, más bien en plan vieja neurótica) y no te deja hacer lo que quieras. Es como si no supiera que le estás pagando por hacer (dentro de lo razonable y los límites acordados, claro) lo que quieras, no lo que ella quiera que hagas.”
“Se negó a levantar las piernas para que pudiera entrar más adentro. Tuve que conformarme y no disfruté demasiado.”
“Bailey no me dejaba metérsela hasta el fondo y ponía la mano en medio (insistiendo en que el condón podría romperse). Fue un auténtico bajón.”
“Empezó a bloquearme el paso al coño con los dedos y era muy difícil penetrarla.”
“Se empeñó en que lo hiciéramos en una postura incómoda, con una pierna arriba y una abajo – con la intención evidente de limitar la penetración – y evidentemente consiguió también limitar cualquier clase de diversión.”
“Como tantas chicas asiáticas en Inglaterra, que no quieren saber nada a menos que tengan ellas todo el control y el poder y estén dando órdenes. A evitar como a la peste.”
“Unas tetas increíbles pero me dijo que no podía tocarlas dado que le iba a bajar la regla y las tenía sensibles (en ese punto ya estaba empezando a sentir que me había engañado).”
“Quedé con Kim [porque había oído] que eyaculaba. Sin embargo... no hubo ninguna eyaculación, Kim dijo que tenía que “estar de humor”... No vale lo que cuesta media hora con ella.”

Algunos puteros buscan una Girlfriend Experience (GFE). La escort se comporta como si fuese “la novia” del putero, lo cual significa hacer todo lo que él quiera sin rechistar, haciendo como si lo disfrutase.

“Hubo demasiados 'no hagas esto o aquello' como para considerarlo una experiencia (GFE) divertida.”
“Muchas prostitutas no son capaces de ofrecer una experiencia (GFE) creíble, lo cual no me sorprende teniendo en cuenta que tantas de ellas detestan todo lo que tiene que ver con su trabajo.”
“Jodidamente corriente, una zorra húngara con un rollo pasota... Se notaba que la habían estado follando toda la tarde y ahí estaba yo... con la esperanza de tener alguna clase de experiencia (GFE)... Así que me la follé tan fuerte como pude a cuatro patas. Le saqué un par de gemidos, pero estaba acostumbrada a ello.”
“Yo sólo quería pasar un rato de calidad con una chica agradable. En vez de eso me encontré con una zorra descarada.”

A pesar de que los puteros declaran que se preocupan por el bienestar de las escorts, las mujeres que dan signos de sentir dolor son valoradas como un fastidio, como incapaces de proporcionar un servicio. Una queja muy frecuente es que después de haber pedido una chica joven y muy pequeña, resulta que no puede soportar sin dolor, ni el pene, ni los dedos de un hombre occidental, así como su peso o impulso. Si intentó protegerse del dolor e hizo por no resultar herida, los puteros se quejaron.

“[Asiática muy pequeña] se retorcía y se quejaba de que tenía los dedos demasiado grandes... empezó a preguntar 'jefe quiere ponerse condón?'... al cabo de un rato le dije que quería anal... 'No, tú muy grande, jefe.' Inútil”
“Le dije que si quería ponerse encima primero y lo hizo, poniendo la cabeza a la altura de mi cuello... Y cuando le pedí que se sentara erguida me dijo no, la tienes demasiado grande.”
“Le di un cachete en plan juguetón. Replicó enseguida. Me dijo: 'No me des azotes. Tengo una 36 y apenas tengo grasa así que me duele'.”
“No quería ponerse encima de mí... y cuando intenté el misionero se quejó de mi tamaño, con la excusa barata de que la tengo demasiado grande.”
“Una zorra portuguesa, joven... se quejó de que tenía la polla “gruesa” y que eso para ella era un problema! Pensé si no puedes con esto ve y búscate un curro de día!”
“Tenía el coño hinchado e irritado... Me dijo que estaba muy cansada y que la agencia la tenía todo el tiempo trabajando.”
“Tenía las tetas demasiado doloridas como para poder chupárselas... Intenté follármela pero tenía las piernas acostumbradas a evitar la penetración profunda, y cuando intenté darle más fuerte, me dijo 'no tan fuerte'... Si pago por follar, espero poder follar.”
“No pude ni chuparle las tetas ni tocarle las tetas porque las operaciones hacían que le dolieran.”
“No pude hacer esto ni aquello. Hubo muy poco que pudiera hacer... Se quejaba de que estaba dolorida.”
“[Dijo] Acabo de salir de una cita de dos horas y tengo el coño muy dolorido.”
“No paraba de decir y quejarse de que la hacía daño! Yo seguí, sin meterla hasta el fondo, en muchas posiciones diferentes (y siempre se quejaba).”
“Esa piel flácida que le colgaba de la barriga fue suficiente para embajonarme pero era tan obvio el dolor que sentía mientras me la follaba que se me quitaron totalmente las ganas.”
“Empezó a sangrar muchísimo y me llenó la toalla, las sábanas, almohadas etc con sangre. Totalmente asqueroso... Se disculpó y dijo que no esperaba que ocurriera tal cosa... Le di el papel higiénico y con él ella intentó contener la hemorragia. Fue una experiencia perturbadora que preferiría olvidar.”
“Esta chica [china] no habla mucho inglés y se la veía muy distante y desmotivada... sangre en el condón, sangre en mi zona púbica... Yo no daba crédito... Ahora tendré que pasarme por la clínica... genial! Y encima de todo, el tiempo que pasé con ella fue muy mediocre, fue un desperdicio de dinero.”



Criticar que la escort lo hace sólo por dinero

Aunque los puteros repitan hasta la saciedad que lo único que quieren cuando contratan a una escort es sexo, se ofenden si sienten que ella lo único que quiere es dinero.

“Parece estar en esto únicamente por dinero.”
“Una chica maja pero no trabaja adecuadamente, se ve que sólo está intentando sacar algo de dinero...”
“Contó su dinero dos veces, es lo único que le importa.”
“Con cada pollazo ella está ahí pensando... '5 libras, 10 libras, 15 libras, 20 libras...' y en cuanto llegas a lo que has pagado... pierde el interés.”
“Nada le interesaba excepto agenciarse mi dinero.”
“Se ve que no disfruta el trabajo y sólo está en ello por dinero.”
“Estuvo fría y distante, distraída, interesada únicamente en el dinero.”
“Muchas de estas trabajadoras aman el dinero pero odian el trabajo en sí y deberían dedicarse a otra cosa.”
“Está claro que la chica vino sólo por el dinero!”
“Parecía completa y únicamente movida por el dinero.”
“Es demasiado materialista.”
“Le pregunté que por qué estaba en esto. Me dijo: '¿Y tú qué crees? Tenía muchísimo dinero, así que me metí a puta'”
“No se movía... Tenía los ojos cerrados como si quisiera estar en un cole dando clase o en una oficina, delante de un ordenador... Se supone que el cliente tiene que pasarlo bien, pero con una actitud así... Debes de haberte equivocado de profesión cariño, esto no es para las que lo hacen sólo por dinero.”
“Típico de una escort mediocre que lo hace sólo por dinero.”
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“Creo que deberíamos centrarnos en ser puteros más que en hacer activismo por los derechos de las mujeres. ¿Sabes que te encuentres o no con una de las llamadas 'víctimas de trata' (sea lo que sea eso), el hecho de ir de putas contribuye a la explotación de las mujeres, por más que no veas los efectos de manera inmediata? Es vergonzoso. Dejaría de ir de putas sin pensarlo, si tuviese sentimientos morales.”

“Para mí no es más que una transacción económica. Me importa tan poco cómo ha llegado la cajera del Tesco a estar donde está, como cualquier dependienta o azafata, o cualquiera con la que me encuentro cuando estoy de vacaciones, ellas venden un servicio y yo lo compro, eso es todo.”

En algunas reseñas se hacía patente que los puteros se habían topado con mujeres víctimas de trata u obligadas a prostituirse por un proxeneta, pero de todas maneras las habían utilizado.

“[Chica húngara de 18 años]. Me da mí que la han metido en esto a la fuerza y no me creo del todo su edad. Las húngaras no me impresionan en absoluto.” [Con todo, la usó]
[Una tailandesa muy pequeñita] echó la cabeza a un lado y cerró los ojos con fuerza. Le pregunté si estaba bien, si le estaba haciendo daño... Me dijo sí, está bien, sigue, ¡pero córrete rápido! Me aparté de ella. Entonces se preocupó: “qué pasa, ¿no gusto a usted?, “¿no piensa que yo sexy?”... Le dije no te preocupes, simplemente me iré. Pero parecía que le preocupaba meterse en líos y entonces yo me preocupé, porque si tenía un chulo cabrón igual se cebaba con ella si me veía irme antes de tiempo, así que le dejé terminar con la mano... Entonces me fui, sin decir mucho, y ella tampoco dijo nada.”
“Fui a ver a una japonesa que no estaba muy bien, durante mi visita me enseñó un papel en el que había escrito varias veces 'No tengo elección'. La pregunta es: ¿es libre o está ahí a la fuerza y es incapaz de escapar, presa de los criminales que la utilizan?” [Con todo, la usó]
“Es la primera vez que me he sentido mal con todo esto de ir de putas. El lado oscuro de la prostitución, tal y como a veces lo describen los periódicos... No lo recomiendo, a menos que te apetezca hacerte algunas preguntas muy jodidas sobre ti mismo después.”
“La puerta del piso estaba cerrada con dos vueltas y el escolta [esto es, el chulo] tenía la llave. Hubiera preferido una doncella en un fuego, sin duda... Sólo volvería por una chica diferente y preferiblemente sin el matón. Los cerrojos son peligrosos (y también ilegales!)”
“La gota que colmó el vaso de mi visita fue toparme con el “guardaespaldas” esperando a la salida de la habitación, cuando salí para irme.”

[1] Entre 1999 y 2009 los miembros de Punternet publicaron unas 90,000 reseñas de escorts. Catherine Bennet escribió que los hombres de Putnernet “suben sus comentarios en el mismo estilo digno y ofendido de los inspectores amateur de la Good Food Guide.” The Observer, 20 de octubre de 2005.
[2] Soy un hombre preocupado desde hace mucho tiempo por el abuso de mujeres en la prostitución.
[3] Los propietarios de la web se declaran en contra de la trata y el proxenetismo.

Visita nuestro canal de Youtube con interesantes videos traducidos y subtitulados en español: https://www.youtube.com/channel/UCuDKy2DjYr3Egw6iX1h1tcQ/videos

2 Comentarios
Marina Flox Ben7/22/2018 11:29:30 pm
Gracias por mostrar lo que no se ve.

RESPONDER
F7/23/2018 07:56:47 pm
Veo que por las redes sociales se empiezan a cuestionar en base a algunos estudios los trabajos de Melissa Farley en base a su metodología y se empieza a cuestionar a su vez la penosidad inherente de la prostitución, segmentándola en su análisis y relativizándola frente a otras actividades. Es por esto que sería muy conveniente realizar muchos más estudios a cerca de las condiciones en que se realiza la prostitución y de sus efectos en la salud de las prostitutas. Efectos en su salud mental, % de mujeres forzadas ( según un informe de la ONU el 15%, según otras fuentes más) Ahora recientemente Clara Serra ha empezado a atacar filosoficamente un argumento abolicionista referente a la vulneración de la libertad sexual de las mujeres que se ven abocadas a ejercer laprostitución. El argumento pretende diferenciar deseo, voluntad y consentimiento, estableciendo que es normal que la voluntad pueda ir contra el deseo. Bien, la crítica fundamental a este argumento sería que la voluntad y el deseo etimológicamente son lo mismo, y que siguiendo esa tesis se podría legitimar la esclavitud, ya que el deseo/voluntad del esclavo de ser libre se ve desplazado por su consentimiento determinado por razones de órden económico. El argumento es tan reaccionario, en sus efectos y sus principios, que sería la legitimación de que personas de una condición sexual, por ejemplo una mujer homosexual, pudieran consentir renunciar a los deseos propios de su condición por necesidad económica, teniendo relaciones, siguiendo el ejemplo, de carácter heterosexual, o viceversa. Es decir una barbaridad que atenta contra la libertad sexual que es un DDHH. La sexualidad que pertenece al terreno de lo lúdico, placentero, recíproco y la libertad para ejercerla no puede ser mercantilizada y sometida al dominio de otros , aunque sea con consentimiento por una determinación económica. Este principio debería ser irrenunciable en cualquier sociedad civilizada y no cabría vulnerarlo bajo acuerdos particulares. La voluntad sexual, ni la condición sexual que lleva aparejada una determinada voluntad o deseo, no puede ser vulnerada por cuestiones de poder económico y necesidad como no puede serlo la libertad, entendida como autonomía no sometida a la dominación y propiedad de otros. Además la prostitución, comercia cuerpos, no solo actividades, es decir personas, al igual que la esclavitud, cosifica a las mujeres y las conceptualiza como mercancías desprovista de cualquier otro atributo. Lo cual es intolerable, no podemos aceptar una sociedad que se configure en cuanto a valores que incluyen una conceptualización de seres humanos como mercancías, porque entonces de la prostitución a la mera esclavitud hay un solo paso. Además la legalización y normalización de la prostitución, al normalizar la oferta y la demanda, expone a todas las mujeres sin distinción, sobretodo a las asalariadas, a recibir ofertas de este tipo en cualquier trabajo por sus superiores dentro de un sistema patriarcal con una gran desigualdad ( que es la fuente de poder de unos sobre otros) propia de este sistema de producción. Todo un mecanismo diabólico.


Fuente
https://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/mito-los-puteros-respetan-a-las-mujeres-que-compran#




El reglamentarismo, esconde un prohibicionismo selectivo


“EL REGLAMENTARISMO, ESCONDE UN PROHIBICIONISMO SELECTIVO”
11 noviembre, 2018

La perspectiva de los Estados frente a la prostitución, el concepto “prostitución” relacionado  con los derechos humanos y los derechos laborales; el marco legal en Argentina sobre este concepto y del proxenetismo y qué persiguen en realidad los proyectos presentados con el fin de regular la prostitución, son algunos de los temas que abordamos con Silvina Perugino. Es es abogada, Feminista, Especialista en Género y Comunicación Investigadora UNLP, parte del Equipo interdisciplinario de la Secretaría de Género Facultad de Periodismo La Plata.
Por Lenny Cáceres


¿Cuáles son las diferentes perspectivas que asumen los Estados frente a la problemática de la prostitución?

Podemos enmarcar las posiciones en tres: el prohibicionismo, el reglamentarismo o regulacionismo y el abolicionismo. El prohibicionismo, como lo indica su nombre, es una posición que busca la implementación de medidas tendientes a prohibir la prostitución. Esta prohibición se enmarca dentro de la política represiva del Estado y en términos teóricos persigue tanto a los prostituyentes como a las personas prostituidas. En términos prácticos las realmente perseguidas por este tipo de sistemas son las personas en situación de prostitución, y además tiene como consecuencia la clandestinidad de la prostitución. El prohibicionismo aparece así como una máscara, detrás de  la cual se desarrollan los sistemas subterráneos de proxenetismo y trata de personas con fines de explotación sexual, dentro de los comercios ilegales.

Por su parte el reglamentarismo o regulacionismo, se configura como la posición por excelencia  neo-liberal frente a la prostitución. Si bien desde lo discursivo plantea la necesidad de regular o reglamentar la prostitución a fin de las conquistas de derechos por parte de las “trabajadoras sexuales”, en las propuestas concretas se configura una especie de “prohibicionismo selectivo” en tanto las propuestas de regulación plantean que la prostitución sólo podrá “ejercerse” en “lugares habilitados por el Estado a tal fin”, y que para poder ejercerla, se tendrán que cumplir una serie de requisitos como los análisis de salud, la portación de la libreta sanitaria, la asistencia a cursos teóricos, a fin de obtener el carnet habilitante; sin estos requisitos, las personas en situación de prostitución quedarán a expensas de las autoridades de control estatal. Es decir, permite la prostitución en lugares determinados por el Estado, quedando de esta manera prohibida para quienes se encuentren fuera de ese circuito, por ello decimos que es una “prohibición selectiva”. La selectividad está relacionada con el control estatal y comercial de los cuerpos; los cuerpos prostituidos, serán controlados, tanto por el Estado como por quienes administren esos establecimientos, los cuerpos que no entren en ese sistema de control, quedan a expensas de la persecución policial. Además es selectivo, porque sólo queda a expensas de la autoridad de control la persona en situación de prostitución y no el prostituyente. El reglamentarismo busca legalizar el sistema prostituyente y dar un marco legal al proxenetismo, además de presentarse como un freno a los avances que hemos tenido por ejemplo de nuestro país a partir de la promulgación de la Ley Contra la Trata de Personas, por ello parte de sus reivindicaciones están direccionadas a modificar y/o derogar la Ley de Trata.

El abolicionismo, posición a la que adscribo, plantea en primer lugar que la prostitución es una de las tantas violencias ejercidas sobre los cuerpos de las mujeres, travestis, trans, niñas y niños. Existe una base histórica que sustenta este posicionamiento, y se relaciona con el nacimiento mismo de la prostitución, como una institución patriarcal, íntimamente relacionada a la instauración de la familia. Dos instituciones que se complementan: por un lado la familia, garantizando una forma de organización social basada en la propiedad privada y en la reproducción tanto de la fuerza de trabajo como de la especie, y con características claras como la monogamia y la heterosexualidad, y la prostitución siendo, sin más, el sustento material de aquella monogamia y presentada como una válvula de escape, sólo para el varón, claro está. Una institución basada en satisfacer los deseos sexuales de los varones, y en la que existen cuerpos susceptibles de ser usados, abusados, violados y descartados, la cultura prostituyente. También el abolicionismo, genera un análisis atravesado por la clase, el análisis desde lo material, plantea que la mayoría de las personas en situación de prostitución son personas pobres, que más que elegir libremente, se ven obligadas a prostituirse. A partir de este análisis, el abolicionismo exige al Estado la implementación de políticas públicas a fin de dar respuestas a las personas que quieran, deseen, anhelen, sueñen con dejar de prostituirse. De esta manera se busca un rol activo por parte del Estado en cuanto generador de políticas públicas a fin de velar por los Derechos Humanos de las personas y no un rol activo en cuanto perseguir a las personas en situación de prostitución, como lo plantean los dos sistemas anteriores. El abolicionismo, es antirrepresivo, en ese posicionamiento, brega por un Estado garante de derechos en contraposición con un estado de policía. 



-¿Cómo puede abordarse el concepto de “Prostitución” en el marco de los Derechos Humanos, y el Derecho Laboral?

El concepto de Derechos Humanos, nace desde la perspectiva de poner un freno a los poderes despóticos, los primeros pasos de esta teoría se da en el marco de los movimientos revolucionarios enfrentados a los poderes de las monarquías, esos poderes de vida y de muerte sobre los cuerpos de los súbditos, y las súbditas. Luego, y a partir de la creación de los Estados Modernos, y de las guerras de anexión de territorios, esta teoría se fue perfeccionando para culminar como un freno a los poderes del Estado Moderno. Es decir, el planteo es que como seres humanos y humanas tenemos derechos inherentes que nadie puede quitarnos, ni siquiera el poder del Estado. Entre las características de estos derechos se encuentran entre otros: la universalidad, la integralidad, la interdependencia, y la irrenunciabilidad. Específicamente esta última característica plantea que los Derechos Humanos son irrenunciables, es decir: nadie puede renunciar a sus Derechos Humanos. Esta perspectiva jurídica precisamente busca impedir sistemas de legitimación de la violación a los Derechos Humanos so pretexto de la libre elección, por ejemplo un sistema donde puedan existir esclavos, si es que por propia voluntad las personas “deciden” esclavizarse; este tipo de (des) inteligencia, no tiene lugar en la teoría de los Derechos Humanos. Otro aspecto de ello, es el límite que se impone al Estado en cuanto a legitimador de sistemas de esclavitud o violación de los Derechos Humanos, no sólo en términos de acción sino también de omisión. Es decir, desde el feminismo, hace tiempo vemos la inacción estatal en los casos de feminicidios como violación a los Derechos Humanos, no tomar medidas tendientes a terminar con los sistemas de prostitución, también lo sería.

Con respecto a la teoría del Derecho Humano al Trabajo, también desde una perspectiva histórica, nace en resguardo de la dignidad humana. En plena revolución industrial fue necesario enmarcar los derechos económicos, sociales y culturales dentro de los Derechos Humanos, que hasta el momento, sólo contemplaban los derechos civiles y políticos. La teoría del Derecho Laboral se inscribe en un límite impuesto al sistema de producción capitalista, y a la obligación de los Estados en ser garantes de los Derechos Humanos de quienes trabajan, ya que las ansias de producción empezaban a avasallar a la propia dignidad humana. Considerar trabajo a una acción que precisamente consiste en avasallar la dignidad de las personas es un oxímoron. Luego, y más específicamente en términos de Derecho material laboral, la reglamentación de la prostitución mediante leyes laborales son de imposible cumplimiento, pensemos sin más en cómo comprobaríamos un incumplimiento del contrato laboral, pensemos que trabajar en relación de dependencia será legalizar el proxenetismo, sin contar que los “riesgos” de trabajo son más bien certezas de contagios de, por ejemplo, cualquier tipo de enfermedad de transmisión sexual.

-¿Cuál es el marco legal en Argentina en materia de prostitución y proxenetismo?

En Argentina, la prostitución no está prohibida, lo que está prohibido es el proxenetismo. Es decir, el Código Penal, persigue a la figura del proxeneta, del que vive de la prostitución ajena, y de quien promueve la prostitución, pero no de quien se encuentra en situación de prostitución. Por otro lado nuestro país ha asumido la posición abolicionista, es decir, el Estado Argentino, tiene el deber de implementar políticas públicas a fin de garantizar los derechos de las personas en situación de prostitución y que deseen dejar esa situación. Eso en términos de políticas nacionales, luego cada provincia posee un Código Contravencional, donde se tipifican conductas como “contravenciones” es decir, están en una escala por debajo de los delitos. Y si bien quedan algunas contravenciones susceptibles de días de detención, -ya es sabido y muy debatido la inconstitucionalidad de esa penalidad para las contravenciones-, esos códigos sólo podrían contener multas. En dichos códigos, como por ejemplo en el de la Provincia de Buenos Aires, figuraba como contravención “generar escándalo en la vía pública”, esto hacía que las fuerzas de seguridad policiales, a partir de la aplicación de dicha sanción persiguieran a las personas en situación de prostitución. Quiero aclarar que en el caso de la Provincia de Buenos la derogación del mencionado artículo pudo ser realidad gracias a la lucha abolicionista. Diana Sacayan impulsó dicha derogación desde el año 2003, y finalmente y gracias al trabajo de Graciela Collantes, el proyecto se convirtió en ley, este año.



-En ese sentido y a la luz de los proyectos presentados con el fin de regular la prostitución: ¿Cuáles son? ¿Qué persiguen en realidad?

Hasta el momento, pude relevar siete proyectos presentados desde los años 2013 al 2016. Fueron presentados a nivel nacional, en la Ciudad de Buenos Aires, y en las provincias de Mendoza, Neuquén, Santiago del Estero, Entre Ríos y Catamarca. Más allá de algunos aspectos que señale en la primer respuesta al referirme sobre el reglamentarismo, voy a mencionar algunos otros aspectos aquí. En primer lugar, en los proyectos presentados en CABA y Catamarca plantean la regulación de los establecimientos donde se ejerza el trabajo sexual, los otros proyectos hablan de regir el trabajo sexual, es importante tomar nota del objeto de los proyecto en cuanto regular establecimientos, es decir, más en un sentido comercial que de resguardo de derechos. Los artículos que se refieren a derechos, tienen la característica de ser meramente declarativos, es decir: para las finalidades de una ley nacional, no basta re-declarar derechos, uso el término de re-declarar, porque configura una mera repetición de derechos contenidos en la Constitución y en los Tratados Internacionales de Derechos Humanos con jerarquía constitucional, en la ley nacional es necesario efectivizar mecanismos de ejercicio material de dichos derechos, salvo que la ley declame nuevos derechos no previstos en los tratados o en la constitución. No es el caso que estamos analizando, los derechos que se declaman son los ya existentes, y es ausente de las letras de los proyectos las formas de ejercicio de esos derechos. Sin embargo en todos los proyecto están presentes los mecanismo de control. Así, todos los proyectos presentados presentan mecanismos de control sobre los cuerpos a fin de determinar de cuáles pueden posee enfermedades de transmisión sexual, y que dicho extremo quede consignado en el carnet de habilitación para el ejercicio de la prostitución. También se plantea la realización de cursos varios para el otorgamiento del carnet, como la portación de una libreta sanitaria donde deben consignarse los exámenes médicos realizables cada 6 meses. En todos los proyectos se especifica que dicha libreta y dicho carnet, deberán estar a disposición de la autoridad competente en todo momento. El proyecto de Catamarca es el que más avanza en requerimientos, para el mismo, los lugares habilitados deberán contar con fajas de desinfección en todas las habitaciones, expendedoras de preservativos, salas de estar, cada habitación contar con inodoro, bidet y ducha, agua fría y caliente, nos llama la atención los requerimientos de tipo hotelero, y nos llama la atención ya que debemos reflexionar acerca de las (no) posibilidades materiales de muchas mujeres travestis y trans de generar esa infraestructura. Es decir la prostitución callejera será perseguida ya que solo se podrá ejercer en lugares habilitados para tales fines, sin embargo  esos lugares deben cumplir con ciertos requisitos que no los cumplirán los domicilio de las personas, deberán ir entonces a lugares habilitados para tal fin, y someterse a la administración del proxenetismo legal.

Fuente
http://diariofemenino.com.ar/v2/index.php/2018/11/11/el-reglamentarismo-esconde-un-prohibicionismo-selectivo/?fbclid=IwAR3vTOzzA0OUFYJ6r83D87k9VD5zxgaCQjtmuvDOw4EJrX7-smzWTgmbasE





Porno: el nuevo aliado de la democracia


Porno: el nuevo aliado de la democracia
Diana López Varela
Periodista
23/11/2018

La industria pornográfica está encantada de haberse conocido. Era previsible que una horda furibunda se me echase encima por escribir un artículo llamado Prohibir el porno” en el que abogaba por regular el acceso de menores a la pornografía de internet. Pero la crítica más divertida, desde luego, no es esa en la que me tildan de moralista, represora, ultracatólica y, la que nunca falla, malfollada.

La mejor, sin duda, es la que grita ¡fascismo! ante cualquier opinión encaminaba a ponerle coto a la pornografía. Porque el porno es el pensamiento libre. El porno es la democracia, ha democratizado el deseo masculino hegemónico. Pero tengo una buena noticia: nadie va a prohibir el porno, porque para hacerlo habría que prohibir el capitalismo entero. El porno es una de las actividades más lucrativas que existen, pata indispensable de la explotación neoliberal de las mujeres. A pesar del oscurantismo del negocio, solo en Estados Unidos las compañías pornográficas facturan veinte mil millones de dólares al año tal y como señala este artículo y la mayor parte de los sitios más importantes de internet están controlados por una única empresa, MindGeek un conglomerado canadiense propietario de plataformas y productoras como PornHub, RedTube, YouPorn, Tube8, Xtube, Brazzers, Reality King, Digital Playground o Brazzers. Este monopolio que se oculta bajo la forma de una empresa tecnológica opera en Luxemburgo, un paraíso fiscal en el que se blanquea mucho dinero de origen fraudulento. Según el estudio El poder de las culturas del porno, la sociedad de capital privado AdultVest lleva años impulsando los llamado “fondos de inversión del pecado” vinculando a empresas pornográficas con grandes grupos empresariales que dominan el mercado y las bolsas como las cadenas de hoteles Hilton o Marriot, grandes tabacaleras como Phillip Morris, cerveceras como Calsberg, compañías automovilísticas como General Motors y gigantes armamentísticas como Lockheed Martin y Raytheon. Esta última es la mayor productora mundial de misiles guiados y fabricantes de las mismas bombas que España ha vendido a Arabia Saudí entre gran conmoción, imagino, de muchos de los que me leen.

Pero no crean que una llega a estas conclusiones desde la moral católica, sino desde la propia reflexión y la autocrítica como consumidora de pornografía. Se llega preocupada por saber quién está detrás de la pantalla y cómo funciona esta industria que tantas alegrías nos da. Así que vamos a explicarlo con todo lujo de detalles y referencias, no vaya a ser que algunos sigan dudando de la veracidad de mis argumentos. En este mismo estudio, de Karen Gabriel (directora del Centro de Procesos de Género, Culturales y Sociales de St Stephen’s College, y profesora adjunta de inglés de St. Stephen’s College, Universidad de Delhi) se afirma que muchas de las actrices porno son inmigrantes, directamente vinculadas con la prostitución ilegal. Porque porno y prostitución son “industrias hermanas” que se abastecen de carne fresca mutuamente, tal como lleva años denunciando el feminismo. La pornografía es la puerta de acceso a la prostitución, no solo por los comportamientos aprendidos en la pantalla, sino porque las webs están llenas de contactos de prostitución.



Aunque a mucha gente le encanta trivializar con esto diciendo que si los chavales se lo creyesen todo mañana cogerían un fusil después de ver una película bélica o se pondrían a cortar cabezas tras disfrutar de Kill Bill, lo cierto es que en los países occidentales la guerra no es una realidad, como tampoco lo son los tiroteos, ni la resolución de conflictos a machetazos. Sin embargo, el sexo es una actividad cotidiana y real. Todos follamos (o lo intentamos). Y todos nos masturbamos. Y no solo eso, cuando vemos películas violentas sabemos que los actores no están siendo atropellados, tiroteados o masacrados de verdad. Sin embargo, el porno es real. Las actrices y los actores son reales. Los escupitajos, bofetadas, penetraciones múltiples, asfixias, quemaduras y demás aberraciones son absolutamente reales. Y por eso, no nos engañemos, es cada vez más popular la búsqueda de pornografía amateur y la  compra de espectáculos en directo para dirigir a la “actriz” a la carta. Chats en donde se rompe la barrera entre lo ficticio y lo real. El porno, desgraciadamente, no tiene nada de ficción.

Otra de las grandes virtudes de las webs pornográficas es esa habilidad que tienen para blanquear las estadísticas tiñéndolas de feminismo y liberación para la mujer cuando solo uno de cada cuatro consumidores es mujer y nuestro consumo, aunque en aumento, es esporádico. El Estudio de la nueva pornografía y relación sexual en Jóvenes de centrado en jóvenes de entre 16 y 29 años, deja claro que los hombres siguen siendo los grandes consumidores, y además de ser los que más minutos consumen, son los que más presionan para incorporar las prácticas pornográficas a su realidad. Señalan los autores que el porno afecta –negativamente- a la sexualidad de los chicos, que asumen pautas de dominación hombre-mujer, experimentan “incapacitación” en las relaciones de seducción y perpetúan la discriminación de género. “El “habitus” sexual aprendido del porno influye en las relaciones sexuales y las “legitima”. Las legitima tanto, que, para no tener nada que ver con la realidad, el video más buscado el año pasado por los menores de edad españoles en las webs pornográficas fue cómo no, la violación de La Manada.

El porno fomenta la misoginia desde el minuto uno. Cuando una persona escribe la palabra “porno” en cualquier buscador de internet los primeros resultados te dirigen a páginas llamadas “guarras del porno” y “muy cerdas”. La degradación de la mujer es la marca de la pornografía. Las descripciones de los videos enaltecen además del machismo, el clasismo y el racismo, varios delitos como violaciones, incestos y pedofilia.  Estos son los títulos reales que aparecen en la página de inicio de estas dos webs: “El padre de su marido la viola”, “Madrastra muy puta”, “Secuestran a una jovencita y la violan”, “Mujeres musulmanas contratan a un profesional para chuparle la polla”, “Polvo con la guarra de su madre y sus dos hermanas”, “se aprovechan de su amiga borracha”, “le come el coño a su novia negrita, “tiene un calentón al ver a su hermana durmiendo” (y la viola, claro). A pesar de que la zoofilia es un delito tipificado en el código penal español acceder a videos de mujeres manteniendo relaciones sexuales con animales es muy sencillo. A no ser que muchos piensen que los perros, los caballos y los cerdos también son unos estupendos actores.

Aquí también hay #metoo aunque las actrices no encuentren el mismo respaldo de los ciudadanos y la Justiciaa actriz Nikki Benz denunció en el año 2016 una violación anal que acabó “salpicando de sangre las paredes blancas”. La respuesta de los productores fue denunciarla a ella por difamación. En el porno, impera la ley del silencio y las actrices que lo denuncian son perseguidas por la industria. Los propios actores declaran que “el porno se ha vuelto mucho más duro y lleno de experimentos e invenciones perjudiciales para los actores. El no uso del preservativo es la norma. Y ante tanta oferta, los sueldos que se pagan por ello son cada vez más bajos y no suelen estas regulados”.

Y no, adulto que me lee, usted no ha consumido tanto porno en su adolescencia como ahora porque, aunque quisiera, era imposible. La multiplicación de webs porno en la última década ha alcanzado dimensiones bíblicas y el acceso libre nunca había sido tan sencillo. La cantidad de porno subido el año pasado, 2017, a un solo sitio, PornHub, era de casi 600.000 horas. Necesitaría 68 años de su vida solo para ver lo que ofrece ese portal.

Seguramente muchas de estas personas que llevan días descalificándome entrarían en razón y pondrían el grito en el cielo si publico un artículo en el que aseguro que las redes sociales están controlando la vida y la intimidad de nuestros chavales y dirigiéndolos a conductas peligrosas para su intimidad. Y seguro que les parecerá hasta lógico que grandes ejecutivos de Facebook hayan prohibido a sus propios hijos el acceso a las redes sociales. Déjenme aventurar, esta vez sin estudios que lo avalen, que los grandes capos de este negocio harán lo que sea para prohibir a sus hijos e hijas consumir la basura alienante, violenta y misógina que destila el porno maisntream. Mientras, a este lado del muro, los progres bendecimos con pajas al nuevo aliado de la democracia.

Fuente
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/16819/porno-el-nuevo-aliado-de-la-democracia/