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domingo, 15 de marzo de 2020

Prostituidas, el dolor de las mujeres invisibles


Prostituidas, el dolor de las mujeres invisibles

Abel Renuncio, ginecólogo de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos y Laura Redondo, psicóloga jurídica, forense y doctoranda en violencia sexual señalan el precio que pagan las mujeres prostituidas en su cuerpo y en su alma y lo difícil que llega a ser superar ser víctima de trata y prostitución.
MADRID17/03/2019 22:51 Actualizado: 18/03/2019
NURIA CORONADO SOPEÑA @NuriaCSopena

Como si de refranes se tratara, hay frases que se repiten como un mantra y que estigmatizan y culpabilizan a las víctimas en lugar de apuntar a los victimarios. ¿Quién no ha escuchado o dicho que las putas son putas porque quieren y prefieren dedicarse “a eso” antes que a limpiar escaleras o porque es un dinero fácil y rápido? Sin embargo frente a estos argumentos hechos bien desde el machismo, bien desde el mayor de los desconocimientos y la insensibilidad, lo cierto es que las mujeres que son prostituidas no lo hacen ni por gusto ni por devoción. La casi totalidad de ellas son víctimas de redes de trata y prostitución con un fin patriarcal. “El de cubrir la demanda de esos cuatro de cada diez hombres que consumen prostitución en España”, tal y como siempre destaca la activista feminista y ex prostituida Amelia Tiganus.

Ellos, y las mafias con las que cooperan al pagar por cubrir sus deseos sexuales, son quienes con su dinero apuntalan y reproducen las franquicias del proxenetismo y la explotación sexual de las prostituidas. “Los prostíbulos son campos de concentración en los que tienes que ser, vestir, sentir lo que otros quieren porque de eso depende tu supervivencia”, dice quien estuvo atrapada cinco bajo el yugo del proxenetismo y fue explotada sexualmente en más de 40 prostíbulos de toda España.

El horror de tener que acostarse -obligadas por sus proxenetas- con entre 20 y 30 puteros al día les marca para siempre en su cuerpo, y también en su alma. Lo sabe bien Abel Renuncio Roba, ginecólogo de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos, quien tiene una amplia experiencia tratando a mujeres prostituidas. “En las consultas de ginecología en general y más específicamente desde las Unidades de Atención a la Mujer, los equipos de ginecología, enfermería y trabajadoras sociales nos dedicamos a la asistencia sanitaria relacionada con la anticoncepción, la interrupción voluntaria del embarazo y las agresiones sexuales. Estas tres facetas médicas están muy íntimamente relacionadas con las mujeres prostituidas y sus necesidades sociosanitarias”, dice a Público.

Unas consultas que para Renuncio y el resto de profesionales que las atienden son muy complicadas ya que llegan con una pesada mochila a sus espaldas que es muy difícil sobrellevar. “Son mujeres que siempre están a la defensiva. Es muy difícil que se abran y exterioricen sus problemas. Se mueven entre la suspicacia, las sospechas, las reticencias iniciales ante cualquier propuesta… Les cuesta mucho hablar sobre ellas, esconden mucho, hay que negociar los pasos a dar. Además en la mayoría de las ocasiones son mujeres emigrantes, que asocian problemas legales, y un miedo extremo a las repercusiones que éstos pueden tener sobre su futuro. Y en todos los casos hay una sensación de estigmatización y de rechazo social que tratamos de ayudarlas a manejar”, explica el ginecólogo.

Ese rechazo hace que los protocolos de detección y denuncia de situación de trata y explotación en el ámbito sanitario no funcionen tanto como les gustaría a los expertos. “Funcionan en la medida de la accesibilidad que tenemos y de las reticencias que ellas o sus explotadores tienen a dicho acceso. Hasta hace un tiempo la prostitución se ejercía muy mayoritariamente en clubes, con unas características específicas. En este ámbito, la movilidad de las mujeres estaba más restringida y las mujeres no solían salir de ese ámbito. De hecho los dueños de los clubes les proporcionaban habitualmente a las mujeres la “asistencia sanitaria” consistente en revisiones por parte de algún sanitario en el propio club, llegando incluso a realizarles, aparte de analíticas de sangre, incluso citologías cada tres meses. Este tipo de controles sanitarios lógicamente no son los idóneos y no se adaptan a las necesidades de las mujeres. Y paradójicamente, los dueños de los clubes, aparte de cobrarles por el alojamiento, la comida, los preservativos… también les cobraban por estas revisiones sanitarias”, describe Renuncio.

Una situación que ha cambiado porque la prostitución no se lleva solo a cabo en los puticlubs sino que se ha movido hacia pisos ubicados en las ciudades para cubrir la demanda. “Esto ha hecho que haya un mayor acceso de las mujeres a los recursos sanitarios, aunque se presenta la dificultad de la gran movilidad que sufren y que pasan poco tiempo en una misma localidad. A todo esto hay que sumar las dificultades de acceso por los problemas derivados de la emigración, el no empadronamiento y la carencia de tarjeta sanitaria o del derecho a la asistencia sanitaria, situaciones que se tratan de remediar desde los servicios sociales”, añade el responsable de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos.




La despersonalización elevada al infinito
Las prostituidas son mujeres invisibles cuya explotación sexual hace que su cuerpo aguante lo que no está escrito. “Es imposible que fisiológicamente ningún cuerpo esté preparado para una explotación de ese tipo. La mente humana está preparada para una afectividad equilibrada y el cuerpo humano lo está para una actividad sexual sana y consentida. Ni afectiva ni sexualmente se dan estos aspectos en la prostitución que implica relaciones sexuales continuas, repetidas y viciadas en su consentimiento por el pago de dinero, y una degradación emocional al sustituir toda la afectividad que implica la sexualidad por una despersonalización y por la eliminación de cualquier sentimiento”, recalca dicho profesional.

El proceso de destrucción y degradación personal de las prostituidas depende de factores tales como “su resistencia, las vivencias previas de las que provenga, los antecedentes de abusos infantiles o sexuales, sus anclajes emocionales que le permitan aguantar más o menos la ruina física”, señala Renuncio. A esta destrucción de sus cuerpos hay que sumar la diferencia entre ser prostituida como adolescente o como una mujer de mediana o más edad. “Una adolescente no está preparada para semejante explotación, igual que su cuerpo no está preparado por ejemplo para un embarazo a esa edad. En el caso de las niñas es aún peor, ya que su cuerpo no está preparado ni siquiera para las relaciones sexuales. La adolescencia es una edad para conocer el propio cuerpo y descubrir la sexualidad femenina, no para estar sometida a prácticas sexuales repetidas y sin consentimiento. Y no debemos olvidar que se trata de personalidades en construcción en las que acciones y situaciones traumáticas marcarán para siempre, y muchas veces de forma irrecuperable a la adolescente. La actividad a la que son sometidas al ser prostituidas condiciona una destrucción rápida de su personalidad y una acentuación aún más rápida de todos los problemas físicos que ocasiona la prostitución”, añade Renuncio.

Además en muchas de estas consultas médicas detectan cómo antes de ser esclavizadas por las mafias muchas de ellas venían con la experiencia previa y traumática de la violencia y los abusos sexuales. “Las mujeres prostituidas tratan de desarrollar estrategias para sobrevivir a esas historias anteriores de violencia y abusos. Algo que supone un enorme bagaje del que no son capaces de desprenderse ni de dejar atrás. Son mujeres con una enorme vulnerabilidad que tiene su origen en esos abusos y que se extiende y abarca a todos los aspectos de su vida. La relación entre la historia de violencia sexual (incesto, pedofilia, violación, sea cual sea la edad de la víctima) y la entrada en la prostitución es muy fuerte. Según distintos estudios entre el 80 y el 95% de las prostituidas presentan antecedentes de violencia sexual y abusos en su historia personal”, describe el ginecólogo del Hospital Universitario de Burgos.

Golpeadas, quemadas y cortadas
Por si esta mochila no fuera suficientemente pesada la vida de la mayoría de las prostituidas se mueve entre la violencia física y la psicológica de sus maltratadores para someterlas y mantener su sumisión (amenazas físicas a ellas, a sus familiares o hijos que muchas veces permanecen en sus países de origen, utilización de creencias místicas o mágicas como el vudú o similares, deudas contraídas que las mantienen atadas a sus explotadores). Un infierno en vida que en el caso de sus cuerpos pagan con lesiones, roturas de huesos, quemaduras, cortes o heridas. “Destacan innumerables problemas ginecológicos, pero también problemas de salud general, como enfermedades infecciosas respiratorias, digestivas o urinarias relacionadas con sus condiciones de vida. También padecen el agravamiento de trastornos o enfermedades psicosomáticas: dermatosis (eccemas, psoriasis), gastropatías (gástrica o duodenal, enfermedad por reflujo gastroesofágico), problemas reumatológicos…. A esto se unen las consecuencias físicas de la violencia corporal y sexual a la que están sometidas (puñetazos, golpes con objetos contundentes, heridas de arma blanca, secuelas de violaciones y abusos, quemaduras, etcétera”, describe Renuncio.
A dicho cuadro médico se unen trastornos alimentarios, problemas de sueño, fatiga o relacionados con la privación de necesidades básicas. “Estos trastornos estarían en relación con la alta presencia de problemas psicológicos originados mayoritariamente en su historia previa de abusos infantiles o juveniles, y potenciados por la trata y su situación de explotación. Sin duda, como comentábamos anteriormente también son innumerables y graves los problemas ginecológicos que las afectan. Presentan una mayor prevalencia de infecciones vaginales, vaginosis bacteriana o candidiasis vaginal. También están incrementadas las infecciones de transmisión sexual (ITS), como las infecciones por trichomonas, gonorrea, herpes genital, sífilis, hepatitis B, hepatitis C o VIH. Estas infecciones genitales pueden ser bastante graves y derivar en una enfermedad inflamatoria pélvica, una afección del aparato reproductor interno (útero, trompas y ovarios), que puede dar lugar a infecciones complicadas, abscesos pélvicos y requerir cirugía para su resolución, ocasionando importantes secuelas para su salud presente y futura, y comprometiendo en ocasiones la vida de la mujer”, describe Renuncio.

Según este reputado ginecólogo sus problemas se potencian por el escaso o nulo control médico y de prevención. “Esto ocasiona que se favorezca la no curación y transmisión de estas enfermedades y que su detección se produzca en estadios más avanzados y con mayores tasas de complicaciones”, dice. Por otro lado, en función de las prácticas a las que son sometidas, las afectadas se pueden encontrar con infecciones orales o faríngeas en caso del sexo oral; o en casos de sexo anal problemas de estreñimiento, diarrea o incluso lesiones anales o rectales, como fisuras y desgarros anales, o incontinencia fecal.

Asociado al uso inadecuado o directamente al no uso del preservativo Renuncio también destaca como aumenta “la prevalencia de lesiones premalignas de bajo o alto grado ligadas al virus del papiloma humano (VPH), como las displasias de cérvix, vaginales o vulvares, o la presencia de condilomas o de verrugas genitales. Y como consecuencia de la degeneración de estas lesiones premalignas, la aparición de lesiones malignas que pueden derivar en un cáncer invasor de cérvix, vulva o vagina. Y también otros problemas ginecológicos como alteraciones del ciclo menstrual, sangrados, complicaciones causadas por el mal uso de los anticonceptivos o de los productos higiénicos para la menstruación, como las esponjas vaginales… No es infrecuente la aplicación de cremas anestésicas en la vulva y en la vagina para tratar el dolor y las irritaciones genitales ocasionados por las relaciones sexuales repetidas. En el contexto de una práctica sexual repetida y ante abusos sexuales no es infrecuente descubrir la presencia de lesiones genitales que incluyen desde irritaciones o erosiones vulvovaginales, hasta desgarros y lesiones vulvares, vaginales o cervicales”.

Y para concluir con otro de los problemas con los que dicho ginecólogo se encuentra están los embarazos no deseados por fallos anticonceptivos o violaciones y de la incidencia de interrupciones voluntarias del embarazo (tanto médicos como clandestinos) y de las graves complicaciones que se pueden derivan de ellos. “Esto provoca sangrados, infecciones genitales o urinarias, perforaciones uterinas, lesiones de órganos adyacentes o incluso la muerte”, describe.


El dolor invisible
A todos estos padecimientos en el cuerpo se suman los que no se ven pero que duelen igual o más. Y es que tal y como asegura Laura Redondo, psicóloga jurídica y forense así como doctoranda en Violencia Sexual, “las mujeres que han sido explotadas sexualmente presentan cuadros de afectación psicológica similares a los de los veteranos de guerra de la Primera y Segunda Guerra Mundial que al volver a sus casas tenían un cuadro psicológico de daño producido por las vivencias traumáticas. Estas mujeres son supervivientes de otra guerra que está invisibilizada”, remarca a Público.

El efecto más inmediato se traduce en el desajuste psicoemocional, en las relaciones interpersonales o sociales que viven o en problemas de enfermedad mental como los trastornos de estrés postraumático. “Una víctima que ha vivenciado un trauma severo tiene convivir diariamente con secuelas como revivir el suceso, pesadillas recurrentes, evitación personas o lugares, falta de ganas de realizar actividades que ante le producían placer, o incluso pérdida de placer o la percepción de que no tiene reactividad emocional, estando desapegada de seres queridos o viviendo como un autómata. Esto a su vez, como es lógico, limita su funcionamiento a distintos niveles, desde interpersonal a social, sufriendo anulación, indefensión”, remarca Redondo. “Entre el 60 y el 70% de las mujeres prostituidas sufre este síndrome. Para que nos hagamos una idea de la gravedad de este porcentaje señalar que entre la población general menos de un 5% de las personas sufren este síndrome”, añade Renuncio.

Por otro lado Redondo comenta que dado que en la mayor parte de los casos se trata de mujeres socialmente desprotegidas y por tanto víctimas más vulnerables acaban necesitando mayor ayuda y atención. “Los datos hablan de cómo las mujeres prostituidas tienen hasta 200 veces más la probabilidad de sufrir una muerte violenta que la población normal y un índice de sufrimiento mayor que el sufrido por veteranos de la guerra. Viven una situación muy dura donde tratan de deshumanizarlas y anularlas para así utilizarlas como objetos o mera mercancía intercambiable”. Además, tal y como describe Abel Renuncio, “también hay que señalar que son muy frecuentes los suicidios o los intentos de suicidio o de cómo tienen hasta 40 veces más riesgo de ser asesinadas que el resto de la sociedad”.

Ante este panorama las víctimas de este negocio patriarcal reaccionan defendiéndose de manera inconsciente normalizando la conducta violenta. “Cuando algo es normal el impacto es menor a corto plazo, si bien esto no quita que genere secuelas. Cuando, además, este tipo de interacción se manifiesta en lo que denominamos “ciclo de la violencia” se alternan con cuestiones positivas (muestras de afecto, regalos, cenas, ropa, etc.) que tratan de difuminar la situación real. Por tanto, la percepción subjetiva de la mujer víctima tiende a minimizar la gravedad de la situación en la que está como un mecanismo de defensa, a la par que suele haber un proceso de culpabilización del maltrato (“me obligas a hacerlo”) que hace que efectivamente, piensen que es lo que merecen e incluso que tienen suerte pues podría ser peor”, señala Redondo.

A esto dicha profesional añade el proceso de minimización de su autoestima, tergiversación de su identidad, manipulación o engaño, “o una situación de vulnerabilidad, que en no pocas veces induce a considerar que este tipo de interacciones son las naturales, al no conocer otras diferentes con las que poder realizar una comparativa”, explica a Público.

Otra de los efectos que tiene ser prostituida es la relación patológica con los hombres a los que ven bajo el prisma de su relación con los puteros. “Las interacciones en relaciones de desigualdad y maltrato no son inocuas para ninguna de las partes. Si hemos tenido modelos tóxicos, de sumisión, no reconocimiento del deseo propio, esto es lo que asumimos como modelo a seguir. Por eso los programas de prevención incluyen educación sexual que debe mostrar modelos alternativos psicoafectivos saludables. Más cuando en la mayoría de las ocasiones el modelo de sexo es el que trasmite la pornografía, un modelo nocivo, que objetualiza a la mujer, y que genera expectativas que truncan el sano desarrollo sexual y afectivo. Esto está íntimamente ligado con lo emocional, donde el abuso, maltrato y la desconsideración del deseo del otro o la ausencia de empatía son muchas veces la norma. Por tanto, las necesidades afectivas no están cubiertas y el patrón de relación tóxico es normativizado”, resume Redondo.

Trastornos disociativos
Ante la dura realidad en la que se encuentran todas estas mujeres la salida para sobrevivir a la misma es anestesiarse y adaptarse a ella. Un ajuste que se traduce en negar la propia situación o en tener la percepción de falso control sobre ella. “Uno de los trastornos de mayor estudio más allá del Trastorno por Estrés Postraumático es el disociativo donde la persona se disocia o desconecta de la realidad dado el carácter hostil de la misma para evitar mayor daño”, explica la doctoranda en Violencia Sexual. “Cuando este se produce a raíz de un trauma existen lagunas de memoria, sensación de irrealidad o estar en una película, problemas de identidad e incluso identidades alternativas. Ambos trastornos pueden ir acompañados de otras sintomatologías que evidencian la experiencia traumática vivida como ansiedad, depresión e incluso ideación suicida”.

Así las cosas los expertos coinciden en la falta de atención a la historia de la violencia sexual y doméstica que sufren (según varios estudios el 80% al 95% de las prostituidas la padecen) y las consecuencias de la práctica de la prostitución: depresión, ansiedad, fobias, negligencia agravada para cuidar de su cuerpo y su salud. “En general la violencia sexual ha sido una materia pendiente en nuestro país. Pensemos que la última modificación del Código Penal es del 1995 donde se trasladó el foco de delitos contra el honor a delitos contra la indemnidad y libertad sexual tras siglo y medio de vigencia de esta concepción. Cuando además hablamos del mayor estertor de la desigualdad como es la explotación sexual de las mujeres sumamos mayores factores que dificultan su abordaje: tabú, cuestiones de clase e incluso racismo. Por tanto, su abordaje es más complejo, pero no inviable”, cuenta Redondo.

Por ello dicha forense apunta a ir a las causas que provocan esta injusta realidad y hacerlo apuntando a los consumidores a la par que explicando las causas por las que las mujeres acaban en la prostitución. “Si se diera el caso de que esto respondiera a una elección sin condicionantes de ningún tipo no tendría sentido hablar de explotación sexual. Pero el caso es que la libre elección en la mayor parte de casos es un mito, tal y como nos revelan datos como una edad de inicio global en 13 y 14 años, o situaciones de vulnerabilidad de fondo como haber sufrido abuso sexual o malos tratos en la infancia. A este respecto es importante resaltar que, tal y como el Código Penal Internacional Europeo estipula, cualquier consentimiento no tiene validez si hay una situación de vulnerabilidad, siendo conscientes desde Naciones Unidas (2011) de cómo los condicionantes situacionales alteran la toma de decisión, pues si hay necesidad no hay libertad”, subraya dicha profesional.

Redondo también apunta al debate actual de ver la prostitución como un trabajo más para explicar las secuelas en las victimas. “Si tal y como afirman determinados sectores, fuera un trabajo al uso, ¿provocaría secuelas? Lo cierto es que cuando trabajar produce secuelas está penado, es un delito, estaríamos hablando de acoso laboral o mobbing y tiene consecuencias, desde penales a civiles. Si nos encontramos con que las supervivientes tienen trastornos por estrés postraumático, es decir, evidencias psicológicas de huella derivada de un trauma en la línea de perfiles de agresiones sexuales, es que estamos ante una victimología. En este caso además, una multivictimología, que puede provocar distintas patologías como ansiedad y depresión y que tienen que ver con el hecho de revivir el suceso o evitar lugares o actividades, a trastornos de pánico, afectación emocional, incapacidad de sentir, etc.”, esgrime Redondo.


La solución es la abolición
Con todo lo expuesto dicha experta tiene claro que la explotación sexual no puede ser negociada cuando es un foco de daño y sufrimiento y que ha de ser erradicada. “Hay una línea clave: necesitemos políticas abolicionistas que comprendan que primero tiene que venir la ayuda a las víctimas en primer término y la prevención de estas casuísticas para luego pasar a otras medidas necesarias como las sanciones a los consumidores, que como consumidores sean los demandantes del negocio de tráfico de humana”.

Por último la forense apunta que es fundamental tener un modelo centrado en la víctima y sus necesidades reales, basándose en la evidencia y en profesionales que estén a la altura en conocimientos sobre estas cuestiones. “Para esto se necesitan planes específicos y estratégicos que estudien de primera mano las situaciones reales, que escuchen a las supervivientes, y que las apoyen a todos los niveles, desde sistemas de apoyo, prevención e intervención en la Infancia y Adolescencia (teniendo en cuenta el maltrato, abuso infantil, negligencia y abandono), a sistemas de detección, evaluación e intervención, alternativas a su situación, ayudas, etc. Nos tiene que quedar claro, que como afirman diferentes sectores desde supervivientes, académicas, activistas a profesionales, que mientras siga habiendo un oasis en el que la violencia contra la mujer esté permitida, no podremos hablar de una igualdad real”.

Fuente







miércoles, 22 de febrero de 2017

Conferencia de la doctora Ingeborg Kraus del 25.11.2016 en Estrasburgo

¡La prostitución es violencia contra la mujer!
2/6/2017
Conferencia de la doctora Ingeborg Kraus del 25.11.2016 en Estrasburgo

Texto original: http://www.trauma-and-prostitution.eu/2016/12/02/prostitution-ist-gewalt-gegen-frauen/
Traducción: Adriana Zaborskyj

Con motivo del día internacional contra la violencia hacia la mujer, se reunieron el director de las regiones de Champaña Ardenas, Lorena y la Alsacia, el director regional de la autoridad sanitaria, en trabajo conjunto con las asociaciones: Centro de Información de los derechos de la mujer y de la familia (CIDFF por sus siglas en francés), Movimiento del Nido Francia y Penélope 67, para un simposio sin fronteras sobre el tema: “Prostitución y salud: Retos y cambio de perspectivas en Europa
Quiero agradecer a los organizadores y organizadoras  por este simposio franco-alemán. Este gran evento, tras la introducción de la ley para la reducción del sistema de prostitución en Francia al lado de Alemania, tiene un valor simbólico para nosotros. Creo que, de hecho, hay que despertar a Alemania. Alemania, que en muchos temas europeos lleva la vanguardia, puede necesitar la ayuda de Francia y de Suecia.

Con motivo del día internacional contra la violencia hacia las mujeres, quiero presentar los dramáticos efectos de la prostitución tras su legalización en Alemania e informar y probar que la prostitución es violencia contra las mujeres. Para finalizar hablaré sobre tales efectos psicológicos.

Quise enfocarme también en la violencia por qué las discusiones políticas en Alemania no han incluido abierta y realmente este aspecto. La prostitución se ha visto como un juego privado donde el estado no se ha inmiscuido.[1]

Ingeborg Kraus

1. Violencia en la prostitución:
Hay un gran estudio nacional del año 2004 en Alemania sobre el impacto de la violencia [2]. Entre las 10.000 mujeres encuestadas hubo 110 prostituidas, con los siguientes resultados: 82% enumeraron formas de violencia psicológica, el 92% habían experimentado acoso sexual, el 87% vivieron violencia física y el 59% violencia sexual.

Hay un segundo estudio del año 2001 de Zumbeck en Alemania, con 54 mujeres prostituidas, que revela que todas ellas han experimentado traumas [3]. El 70% fueron atacadas físicamente y el 68% sexualmente.

La decisión “voluntaria” de entrar en la prostitución requiere ciertas precondiciones. Las mujeres prostituidas que han acudido a mi consulta, han tenido todas una historia de falta de protección en su infancia y en consecuencia una falta de auto-protección. Esas mujeres aprendieron muy pronto a “desconectarse”. En este punto hay una gran variedad de estudios que demuestran la relación entre haber sido víctima de violencia en la infancia y la prostitución. Los estudios de Zumbeck en Alemania han mostrado que el 65% de las mujeres en su infancia fueron violentadas físicamente y que el 50% sufrieron violencia sexual.

La violencia en la prostitución tiene muchas caras:
Comienza con una vestimenta ligera en el frío o también con tener que estar completamente desnudas.

En la prostitución callejera prevalecen las malas condiciones de higiene, no hay posibilidades de lavarse, no hay protección, no hay seguridad, es oscuro, hace frío, se está expuesto a la mirada de los compradores de sexo y de los transeuntes, quienes juzgan, minusvaloran e insultan, etc.
En los burdeles primero las mujeres son encerradas. La autoridad la tienen el propietario, lo que significa que él decide quién entra y quién no. Cuando alguien busca tener contacto con las mujeres tiene que “caerle bien” al propietario. El contacto con el mundo exterior está estrictamente reglamentado. No cualquiera puede hablar con las mujeres. Las mujeres no son libres.
En los burdeles las mujeres no tiene libre determinación. No tienen derecho a hablar o a hacer demandas. Son como lo describe Manfred Paulus: “prisioneras desde el comienzo de esas, en gran parte, subculturas criminales bajo la luz roja. Dentro de la jerarquía de ese medio ellas se encuentran en el nivel más bajo. Están privadas de sus derechos, indefensas e impotentes”[4].

Las mujeres se encuentran en una relación completamente asimétrica frente a los hombres: “Hoy en la prostitución parece que cerca del 90% de las mujeres de los países pobres de la Unión Europea vienen del este. Cerca del 30% son menores de 21 años. La mayoría no habla alemán y algunas son incluso analfabetas. No practican sexo seguro, no pueden poner límites ni negociarlos. Están en situación de inferioridad. No tienen poder para hacer cumplir sus demandas. Por 30 euros hacen todo lo que los puteros quieran. Están completamente desbordadas, completamente traumatizadas.”[5]

Una gran dificultad adicional está en que estas mujeres, en su mayoría, son victimizadas por sus propias familias. Los ingresos procedentes de su actividad van a familia en su país de origen. Así, el salir de la prostitución está vinculado a profundos conflictos internos. No sólo se liberan de la opresión de un proxeneta extranjero sino que se tienen que separar de su propia familia. La prostitución, así como opera actualmente en su mayoría en Alemania es, en realidad, peor que la prostitución forzada ya que el tratante de personas no es un desconocido sino la propia familia.

La altísima renta diaria de alquiler también es violencia (hasta 180 € debe pagar diariamente una mujer). Lo que significa que las mujeres deben atender hasta 6 puteros antes de lograr ganarse un euro.

Las tarifas planas de los burdeles van contra la dignidad humana. Es humillante saber que por 50 € se vende el paquete completo incluidas cerveza y salchicha.


Los “compradores de sexo” se han vuelto aún más perversos desde la legalización y las prácticas sexuales implicadas son mucho más peligrosas. La violencia contra las mujeres prostituidas se ha elevado gracias a ella. En muchos foros de puteros los hombres alardean de cómo “le dieron” a una prostituida y le dan una calificación [6]. Obviamente lo ven como un derecho masculino dar una calificación a la mujer por usarla de algún modo. Circulan listas-menú con deseos de los puteros. 
Mientras en el extranjero esto es indignante y visto como tortura, en Alemania se ha convertido en algo normal. Aquí un par de ejemplos [7]:
AFF= sexo anal con el puño (la mano entera por el ano), AO= todo sin condón, Marrón-Blanco= juego con heces y esperma, DP= paquete doble (sexo con dos mujeres) o doble penetración (dos hombres con una mujer), EL= chupar los huevos, FF= follar con el puño, FP= francés puro (sexo oral sin preservativo y sin eyaculación), GB= eyacular en la cara, GS= sexo grupal, Kvp= caviar pasivo (la mujer se deja cagar), Nsp= seco natural pasivo (la mujer se deja mear), OV= sexo oral (mamada o chupada), SW= sanduche (una mujer entre dos hombres), tlb= sin tabú (TODO está permitido), ZA= lengua en el culo (chupar el ano).

Por supuesto estas prácticas riesgosas aumentan las tasas de infecciones. Hay un estudio científico de la doctora Anna Wolff del año 2008, que da una mirada al estado de salud con énfasis en las enfermedades de transmisión sexual [8]. 110 mujeres prostituidas fueron examinadas en Lübeck. El 26% tenían una enfermedad de transmisión sexual que requería tratamiento. El 42% de las mujeres padecían de una infección o una infección aguda.

Reinan condiciones de trabajo desastrosas: las mujeres son completamente dependientes del negocio: muchas trabajan, comen y duermen en los burdeles.Viven en un mundo paralelo sin derechos y sin salida al mundo exterior. La mujer mercancía está siendo explotada al máximo bajo las más duras leyes del capitalismo en Alemania: Maximización del beneficio y bajo costo, etc.
Los horarios de trabajo son peligrosos para la salud: las mujeres prostituidas tienen que estar permanentemente “listas” para los “clientes y duermen un máximo de 5 horas por noche.

Muchas mujeres viven como nómadas en Alemania. No tienen un lugar fijo de residencia y son trasladadas de un burdel a otro para ofrecer variedad a los compradores de sexo. Muchas veces no saben ni siquiera dónde están.

La Organización de las Naciones Unidas quiso hacerse aconsejar en asuntos de prostitución y sus preguntas fueron: “¿cómo funciona lo del derecho reproductivo en mujeres prostituidas?”. Mi respuesta fue que es completamente absurdo hablar de derecho reproductivo en tal contexto. Las mujeres embarazadas actualmente son muy buscadas por los compradores de sexo. Ellos quieren sentir el cuerpo del niño dentro de la mujer durante el sexo. Por esto son tan frecuentes los abortos tardíos en el extrajero o las mujeres entregan en libre adopción al niño poco después del parto. Para servir a ese mercado el objetivo es embarazar nuevamente a las mujeres tras el nacimiento del niño.  

En Berlín actualmente el sistema de adopción debe tener más bebés para entregar que padres que buscan adoptar [9]. El estrés y la situación emocional de las mujeres embarazadas durante el ejercicio del sexo como en una línea de montaje no solo es perjudicial para la futura madre sino para el desarrollo del niño en el vientre materno.

La violencia no solo tiene lugar en la prostitución. Las mujeres tampoco tienen protección fuera de ella: experimentan violencia física por parte de sus proxenetas, los dueños de los burdeles y los tratantes de personas hasta la muerte. Viven violencia psicológica a través de las miradas despectivas y la exclusión de la sociedad. No son tomadas en serio, son discriminadas y serán siempre “ex-putas”.

Y es que también en la llamada “prostitución de lujo” tiene lugar la violencia. La sobreviviente alemana de la prostitución, Marie, lo describe así [10]: “el “respeto” de los hombres hacia mi no era respeto hacia mi directamente sino al billete que habían invertido. Para trabajar en la prostitución, sobrellevar los olores de hombres desconocidos y sentir su piel sobre el propio cuerpo, una mujer tiene que sobrepasar todos sus límites. Aunque yo no experimenté nunca el tipo más horrible de prostitución, esa vida me alcanza aún después de haber salido de ella y es una ola que aún me golpea”

La sexualidad requiere la interacción de la mente y el cuerpo. Para posibilitar que una persona extraña penetre el propio cuerpo es necesario desconectar funciones naturales, que de otra forma serían inevitables: el miedo, la vergüenza, el miedo a lo desconocido, el asco, el desprecio, el olor, el dolor, etc. Esta  desconexión es un fenómeno que se llama disociación. El alcohol y las drogas ayudan además a sobrellevar el dolor psicológico. Solamente bajo la condición de una disociación patológica es posible el uso de la vagina como un instrumento de trabajo libre de sensaciones.



2. Los daños psicológicos a causa de la prostitución:
En Alemania no hay controles de salud y prevención para mujeres en situación de prostitución. Debido a esto hay muy pocos datos recogidos sobre los efectos de la prostitución. Por lo tanto las mujeres han sido entregadas a un medio violento y perjudicial.

El estudio de Zumbeck del año 2001 encontró que el 60% de las mujeres en la prostitución han desarrollado un pronunciado trastorno por estrés postraumático. Los estudios de Schröttle y Müller del 2004 prueban un alto consumo de medicamentos: 67% de las mujeres en la prostitución toman calmantes para el dolor y el 38% tranquilizantes.

Sin embargo quiero señalar que el aumento de los daños psicológicos en las mujeres que aún se encuentran en la prostitución a menudo no es fácil de mostrar. Hace poco hice acompañamiento a una mujer a quien el comprador de sexo le introdujo clavos en la vagina. Su comentario al respecto fue: “no me duele, todo está bien señora Kraus”. A menudo los centros de consejería y la policía no entienden qué significa disociación y qué formas puede tomar. El dolor psicológico será por primera vez accesible para las mujeres solo cuando encuentren el camino de salida de la prostitución.

Los periodistas me preguntan enfáticamente con frecuencia si de verdad a las mujeres les va tan mal en la prostitución. Quieren escuchar diagnósticos. Muchas mujeres presentan de hecho trastorno de estrés postraumático, pero no solo eso: también trastornos de ansiedad y depresion son frecuentes.

Pero, ¿qué diagnóstico se le da a una mujer que está tan traumatizada que no habla?. ¿Qué diagnóstico se le da a una mujer que ya no siente el dolor cuando le meten clavos en su vagina?. Nos topamos con frecuencia con los efectos de múltiples traumas.

Una de mis colegas, que trabaja con un programa de salida de la prostitución, me dijo que solo algunas pocas mujeres logran salir. Las mujeres “trabajan” hasta que se desmoronan físicamente. Es solo una cuestión de tiempo hasta que eso pasa.

¿Por qué ocurre esto?, me pregunto. Porque la voluntad de estas mujeres está rota. Ellas no ven ningún futuro para sí mismas, no tienen sueños, ni identidad aparte de la prostitución. Están reducidas a la naturaleza construida de ser “prostitutas” y no encuentran ningún camino para salir de allí. Están atrapadas en su trauma y su vergüenza.

Las jóvenes que llegan a Alemania están completamente desbordadas, completamente traumatizadas. Muchas piden psicofármacos y drogas después de sus primeras experiencias. Dicen que de otra manera no se podría soportar este “negocio”. Algunas mujeres están unas pocas semanas y dicen: “aquí estoy muerta, ya no puedo sonreir”. Algunas lo soportan por años y afirman: “Tengo niños y casa, tengo que seguir adelante”. Las mujeres están profundamente traumatizadas, desarrollan depresiones, pesadillas, dificultades físicas. Tienen reacciones psicosomáticas como dolores de estómago. Están enfermas y se sienten enfermas. Se expande una gran desesperanza dentro de ellas.

Lo mismo informa Jana Koch-Krawcak cuando, como trabajadora social, va al burdel. Allí se encuentra con mujeres desvalorizadas, que han perdido completamente el contacto consigo mismas. Reaccionan con miedo o con apatía. Parece obvio que necesitan cualquier cosa menos sexo. Pero allí se encuentran los compradores que se burlan de su “maldición”. Se rien y se divierten.

¿Cómo funciona esto?. Me hago la misma pregunta que Caroline Emcke se hizo en su libro “Contra el odio”[13]. Si, ¿cómo funciona esto de no ver la urgencia de las personas, sino solamente las necesidades propias?, ¿cómo es esto posible?

Esto es posible porque los hombres piensan que tienen derecho a tener sexo y para eso les está permitido usar a las mujeres. La mujer está atrapada en una imagen socialmente construida, a saber: en una imagen de “bestia sexual insaciable”. Se le niegan sus demás necesidades, se le deshumaniza, ella es tan solo eso. Esto permite al comprador de sexo cualquier forma de falta de escrúpulos, su empatía está bloqueada y en su lugar se encuentra la indiferencia.

Por medio de mecanismos de represión y juegos mentales la sociedad se engaña y la política se sacude la responsabilidad. Se niega la violencia y se oculta la realidad. ¿Y para qué todo esto?

Todo esto para proteger un tema fuertemente tabú, y es la sexualidad masculina y su dócil e irrestricto concedido derecho a su despliegue. Gracias a lo cual se protege también a la industria del sexo y sus vertiginosas ganancias. Alemania es El Dorado para proxenetas, dueños de burdeles y traficantes por la ley del 2002 y seguirá siendolo por la ley del 2016.

“La normalización de la prostitución tiene también efectos tremendamente devastadores para la sociedad en general: apoya y consolida actitudes jerárquicas discriminatorias de los hombres hacia las mujeres en la nación. ¡La prostitución es violencia contra las mujeres!. Afianza y promueve relaciones de género patriarcales, es el símbolo del poderío masculino sobre la mujer así como el envilecimiento de las mujeres como colectivo” [14].

¡Gracias!
Dra. Ingeborg Kraus

Fuente
http://www.tribunafeminista.org/2017/02/la-prostitucion-es-violencia-contra








"Prostitución y traumas”      Dra. Ingeborg Kraus

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Prostitución infantil

Aún cuando la orientación del texto no deja lugar a dudas de que está en contra del abuso sexual infantil, llama la atención que se  refiera a la prostitución como “trabajo” lo que implica en sí una contradicción.
Si la prostitución fuera un “trabajo” el niño/a prostituido estaría comprendido dentro del llamado “trabajo infantil” que si bien es negativo y según la OIT sería una de las “peores formas de trabajo”, que si bien debe ser erradicado, es trabajo al fin que es  justificado en la medida en que aporta económicamente a la familia o al propio sostenimiento del niño/a. Desde esa perspectiva hasta podría ser tolerado.
Otra cuestión es que si los daños sufridos y las secuelas gravísimas de los mismos hacen que ningún niño/a deba ser prostituido, ¿por qué aceptar que esto sí suceda a un/a adulto? ¿No es tan dañoso el ser golpeado, quemado con cigarrillos, penetrado, recibir eyaculaciones, en fin, ser denigrada su dignidad humana en un niño como en un adulto? ¿A todo esto vale llamarlo “trabajo” aún cuando se trate de personas mayores de edad? En general se argumenta que el niño por su propia condición no puede consentir, mientras que un adulto mientras no esté coaccionado, es libre de aceptar o rechazar la propuesta como si el daño y la dignidad fueran cuestiones de edad. La idea del “consentimiento” por parte del mayor de edad es sumamente útil para exculpar al explotador convirtiéndolo en “cliente”, al proxeneta que pasa a ser gerenciador  y a la sociedad de haber producido el hecho social de la prostitución ya que la convierte en algo individual, en la decisión independiente de la persona.

El texto siguiente al referirse al impacto en la niñez  estipula algunas metas consideradas como posibles, las que son realmente utópicas dado que para ello el niño/a debería dejar de serlo y adquirir suficiente poder, sobre todo económico, para enfrentarse a los adultos.

Un hecho que no se expone es que los niños y niñas son prostituidos en general entre los 12 y 14 años, o aún más pequeños,  raramente son ingresados en la mayoría de edad. Esto implica que al encontrarlos a los 18 años y conjeturar que consienten libremente y de ese modo despreocuparnos pues son mayores de edad, estamos desconociendo que fueron niños abusados sexualmente y que su camino comenzó cuando aún estaban en plena formación y desarrollos físico y psíquico. En la mayoría de edad ya tienen un largo camino hecho, el daño ya se ha consumado y creer que han elegido, que están ahí porque quieren es una forma clara de autodefensa, de autoengañarse, de crearse una realidad paralela que les permita seguir.
Hecha esta aclaración, comparto el texto que encara un tema difícil y del que muy poco se dice, el abuso sexual infantil o “prostitución infantil”.
Alberto B Ilieff


Noviembre 1, 2008 por Tu Mundo Virtual

PROSTITUCIÓN INFANTIL

INTRODUCCIÓN
“… la utilización de un niño(a) en actividades sexuales a cambio de remuneración o cualquier otra forma de retribución.” La explotación sexual de la niñez a través de la prostitución es un antiguo problema global. En algunos países ha existido durante siglos, arraigada en prácticas históricas y culturales.

Sucesos recientes, como la crisis económica asiática de 1997 y la transición a una economía capitalista de libre mercado en Europa del Este han intensificado el problema.
La demanda local ha sido, y es ahora, un factor importante.

La demanda extranjera, si se mide en cantidad únicamente, es menor. Sin embargo, muchos de los esfuerzos por combatir la prostitución infantil en los países en desarrollo se concentran en el abuso llevado a cabo por explotadores extranjeros.

Existen dos razones para ello. La primera es que el poder económico y social del explotador extranjero es mucho mayor que la del niño(a), y por ello el abuso de poder se acentúa.

La segunda es que el explotador extranjero puede abandonar fácilmente el país donde tiene lugar el abuso y evitar el procesamiento. En respuesta a esto último, se promueve la utilización de la jurisdicción extraterritorial en muchos países.



PROSTITUCIÓN INFANTIL

Cuando un individuo busca mantener relaciones sexuales con niños o niñas y no quiere correr el riesgo de ser denunciado, tiene una segunda opción: acudir a la prostitución de menores. Si es que dispone de dinero suficiente como para permitírselo. Por otro lado, se encontrará con la dificultad de encontrar un individuo o club que se lo facilite, pues la prostitución infantil se esconde mucho más que la prostitución de adultos. Pero una vez salvados estos dos obstáculos, cualquier individuo puede convertir en realidad sus fantasías con una niña o un niño, esclavizado y obligado a ser un objeto para el uso sexual. Dicha prostitución nunca es voluntaria y va acompañada del miedo, al hambre, las drogas y multitud de circunstancias más, que pueden convertir la existencia tanto de un menor como de un adulto en un auténtico infierno que siempre sobrepasará nuestra imaginación.

En el mundo hay redes de corrupción de menores todos los años, a quienes además se les incautan miles de fotografías y vídeos de menores, que serán vendidas de particular a particular o mediante catálogo y casi siempre en países distintos al de procedencia para evitar su posible identificación. La prostitución en general se ha definido tradicionalmente como la unión sexual con una mujer por una remuneración u otra contraprestación. Esta definición ha sufrido transformaciones últimamente y ha dejado de limitarse a las mujeres, por un lado, y a la unión sexual, por otro. El Black’s Law Dictionary, en su sexta edición de 1990, define la prostitución como la realización, el ofrecimiento o la aceptación de un acto sexual por un precio. Utilizando y aplicando los criterios mencionados a la prostitución infantil, se define como “la acción de contratar u ofrecer los servicios de un niño para realizar actos sexuales a cambio de dinero u otra contraprestación con esa misma persona o con otra”. 
Cabe destacar que en virtud de esta definición, la prostitución infantil no la “comete” el propio niño, sino la persona que contrata u ofrece sus servicios. La definición disminuiría por tanto la confusión con otras formas de explotación y malos tratos de niños. Entre los tipos más graves y detestables de violencia contra los niños figura la explotación sexual, especialmente la prostitución. Es comparable a la tortura en cuanto al trauma causado al niño y constituye una de las formas más graves de conculcar sus derechos. Está en aumento a escala mundial y constituye un sector rentable que produce anualmente beneficios netos por un monto de 5.000 millones de dólares de los EE.UU.

MODOS DE OPERAR

a) La captación y el rapto.- ¿De dónde salen las niñas y niños explotados en la prostitución? Fundamentalmente se obtienen de: los cinturones periféricos y las zonas marginales de las grandes ciudades; o de los menores escapados de sus casas.
En los cinturones industriales de las grandes ciudades es donde suelen trabajar las alcahuetas dedicadas a localizar posibles víctimas. Normalmente se trata de prostitutas o exprostitutas que con frecuencia dependen de una dosis de heroína. Se aprovechan de las privaciones económicas de las menores y les ofrecen algún trabajo o ayuda económica, normalmente a través de un bar, un espectáculo o un grupo de baile. Una vez que logran ganarse su confianza, les llevan a un establecimiento de la red donde caen en manos del proxeneta.

b) La retención y el secuestro. Las organizaciones de prostitución utilizan pisos y clubes de alterne para retener a los menores. Una vez que han caído en uno de ellos comienza el verdadero calvario. Las niñas son encerradas, golpeadas y violadas por sus proxenetas durante varios días. De esta forma ninguna de ellas será virgen y habrá tenido varias experiencias antes de recibir a su primer cliente, a no ser que alguno de éstos esté interesado en una niña virgen. Por otro lado las palizas y amenazas aseguran el silencio de las menores, muchas veces aun después de ser detenidos sus proxenetas. En ningún momento dejan de ser vigiladas y no pueden salir a la calle. Normalmente son obligadas a drogarse con cocaína para aumentar su rendimiento o con heroína para doblegarlas, convertirlas en drogadictas y hacerlas así dependientes del proxeneta-camello.

c) Desenlace. Los menores que caen en manos de estas redes tienen pocas posibilidades de escapar. Si no son liberados por la policía pueden terminar siendo vendidos en el extranjero y no regresar jamás. Pueden ser asesinados cuando ya no sirvan o caer por una sobredosis. Pueden convertirse en drogadictos o simplemente no volver a recuperar su estado emocional normal. Un adolescente de 15 años que ha pasado por esto tiene muchas probabilidades de no recuperarse nunca totalmente de los traumas psíquicos y físicos sufridos a una edad en la que el ser humano es tremendamente vulnerable mientras intenta moldear su personalidad.

LOS NÚMEROS DEL NEGOCIO

Las cifras siempre son frías e impersonales, pero nos permiten hacernos una idea global sobre aquello a lo que nos estamos enfrentando.

Sólo en la India entre 270.000 y 400.000 menores están siendo prostituidos en estos momentos, y cada año 3.000 niñas indias son obligadas a prostituirse por primera vez. En Tailandia la situación afecta a 80.000 menores, de las cuales 60.000 no alcanzan los 13 años de edad. En Indonesia el 20% de las mujeres explotadas sexualmente son menores de edad.

La realidad es que la mayoría de los niños y niñas explotados termina muriendo de SIDA, tuberculosis u otras enfermedades como consecuencia de las relaciones que son obligadas a mantener. Se calcula que en el año 2000 más de 50.000 menores por el SIDA.

En las grandes potencias mundiales como Estados Unidos y Canadá se prostituye en la actualidad a cerca de 100.000 menores (20.000 en la ciudad de Nueva York). Al menos otros 100.000 son explotados en la “industria” de la pornografía infantil.

Prostitución infantil en Panamá: Madame Thonya cuenta con casi 50 mujeres trabajando para su negocio. Muchas de ellas son las llamadas peladitas, niñas de 13, 14 y 15 años, presas fáciles para explotarlas en la prostitución. En Panamá, Thonya es quien lidera el mercado, tiene los clientes más influyentes y su nombre es respetado por todos.

 Mueve millones en todo el mundo. Cada año se incorporan más niños y jóvenes al circuito de la prostitución infantil. Argentina es uno de los países con mayor índice según la ONU.

* 100 millones de menores tiene la red de prostitución infantil en el mundo.
* 1 millón ingresa cada año en el circuito.
* Sólo en Asia son prostituidos cerca de 1 millón de menores.
* Entre 100 y 150 mil niñas de Nepal fueron enviadas a la India para ser explotadas sexualmente.
* 500 mil menores son prostituidos en Brasil. 40 mil niños se venden por año, las mujeres son obligadas a prostituirse.
* Sólo en la India entre 270.000 y 400.000 menores se prostituyen Cada año 3.000 niñas hindúes son obligadas a prostituirse por primera vez.
* En Tailandia la situación afecta a 80.000 menores, de las cuales 60.000 no alcanzan los 13 años.
* En Indonesia el 20% de las mujeres explotadas sexualmente son menores de edad.
* En Estados Unidos y Canadá se prostituyen más de medio millón de menores. 20.000 se encuentran en la ciudad de Nueva York. Otros 100.000 son explotados en pornografía infantil.
* En España son más de 5000 los menores detectados en las redes de prostitución El 22% de las prostitutas que en la actualidad ejercen en España comenzó a vender su cuerpo antes de cumplir los 18 años de edad.
* En Bucarest, hay cerca de 2 mil niños en la calle, que se venden por un dólar o comida.
* Más del 60% de las jóvenes prostituidas de Berlín provienen de los países del Este.
* En Nicaragua desaparece un niño cada tres días.
* En el año 2000 más de 50.000 menores prostituidos murieron contagiados de SIDA.
* Entre 100 y 200 dólares se venden en México a las niñas traídas desde Honduras, Guatemala y El Salvador.
* Entre 14 y 40 dólares se les paga a los padres de los menores en África Occidental y Central. 150 chicos por año llegan a colocar lo intermediarios en países no de origen.
* Una red nigeriana recibía 10.000 a 12.000 dólares por llevar niños de contrabando a Nueva York.
* Cada año se producen más de 600 millones de viajes turísticos internacionales. Un 20% de los viajeros reconoce buscar sexo en sus desplazamientos, de los cuales un 3% confiesa tendencias pedófilas; esto supone más de 3 millones de personas.
* Más del 30% de los consumidores de pornografía infantil terminan poniendo en práctica lo que ve en las revistas e intenta plasmarlo en fotos o en vídeo. 5 mil millones de dólares mueve el turismo sexual infantil por año.

¿QUÉ ES UN NIÑO?

De acuerdo con el Artículo 1 de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, ‘niño’ hace referencia a una persona menor de 18 años. Sin embargo, se entiende que esto no se aplica a menos que las leyes nacionales reconozcan la mayoría de edad más temprano. En algunos países la mayoría de edad se obtiene con el matrimonio, de manera que las novias infantiles no son protegidas hasta la edad de 18. Generalizar la protección hasta la edad de 18 proporcionaría mayor protección a la niñez frente a la explotación sexual.

La edad de consentimiento define el tiempo legal en el que una persona puede consentir voluntariamente a la actividad sexual con otra persona. Esto varía de país en país – y hasta dentro de un país, por ejemplo: 

El Código Penal de España establece la edad de consentimiento a los 13 años.

En las Maldivas, existe una ausencia de legislación sobre edad de consentimiento sexual, dejando a la niñez vulnerable a la explotación.

En el caso de algunos estados federales, tales como Australia, no existe uniformidad entre provincias y territorios con relación a la edad de consentimiento.

Un niño (a) puede ser una persona de cualquier género. Pese a que ello puede resultar obvio y apenas cabe mencionarlo, muchas de las leyes que poseen los gobiernos para proteger a la niñez de la explotación sexual únicamente abordan la cuestión con relación a la explotación de las niñas. Generalmente, el abuso sexual de los varones es ignorado o descartado.

En la mayoría de países la demanda de niñas es más común y extendida. Sin embargo, por mucho tiempo ya, se ha sabido que ciertos países son destinos preferidos por los turistas sexuales que buscan involucrar a niños o jóvenes varones. Los llamados ‘chicos de playa’ pueden encontrarse en destinos turísticos populares en Sri Lanka, Kenya y la República Dominicana. Comparada a otras regiones del mundo, en Europa del Este los varones parecen constituir una mayor proporción de la cantidad total de víctimas de la prostitución infantil. Algunos niños prostituidos son travestidos que quizá trabajan en las calles o como “entretenimiento”. Si las hormonas que consumen son de mala calidad, pueden sufrir aún más daños físicos.

 Derechos De Los Niños

Todos los niños y niñas tenemos derecho:
* A la vida, un nombre y una nacionalidad.
* Al amor y cuidado de nuestros padres.
* A ser iguales: negros, blancos, mestizos, indios, enfermos, sanos, religiosos, no religiosos.
* A vivir en una casa, a comer, a estar limpios y abrigados, a estar sanos y, si nos enfermamos, a que nos curen.
* A estudiar y a jugar.
* A conocer y amar nuestra patria y nuestra historia.
* A especial amor, cuidado y educación cuando tenemos dificultad para ver, oír, hablar, comunicar, expresar.
* A que nos protejan mientras trabajamos porque muchos nos vemos obligados a hacerlo.
* A conocer, a pensar, hablar, decidir y a juntarnos con otros niños y niñas.
* A que nos protejan de las drogas, del abuso sexual y de toda forma de violencia.
* A que se nos respete, se nos trate como niños y se actúe de acuerdo con la ley cuando tenemos algún problema con la policía.
* A que cuando haya terremoto, maremoto, inundación u otros peligros, se nos atienda primero.
* A vivir en paz y en hermandad con los niños de otros países.
* A exigir del Estado que nos haga conocer nuestros derechos, los cumpla y los haga cumplir.

¿QUÉ ES LA EXPLOTACIÓN SEXUAL DE LA NIÑEZ?

 La Declaración y Agenda para la Acción del Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de la Niñez proporcionan esta definición de la práctica en general:

 ”La explotación sexual comercial de la niñez es una violación fundamental de los derechos de la niñez. Abarca el abuso sexual por parte del adulto, y remuneración en dinero o en especie para el niño o para una tercera persona o personas. El niño(a) es tratado como objeto sexual y como mercancía. La explotación sexual comercial de la niñez constituye una forma de coerción y violencia contra ésta, equivale al trabajo forzado y constituye una forma contemporánea de esclavitud.”

 La explotación sexual comercial está constituida por prácticas que son degradantes y muchas veces atentatorias contra la vida de los niños.

Existen tres formas principales e interrelacionadas de explotación sexual comercial: prostitución, pornografía, y tráfico con propósitos sexuales.

Otras formas de explotación sexual de la niñez incluyen el turismo sexual de la niñez y los casamientos tempranos.

Turismo Sexual con Niñas y Niños

Es la explotación sexual comercial de la niñez por personas que viajan de su país de origen a otro que por lo general es menos desarrollado para involucrarse en actos sexuales con niños y niñas.

Los turistas sexuales que se involucran con la niñez provienen de diversas profesiones y condiciones sociales- pueden estar casados o ser solteros, hombres o mujeres, turistas ricos o viajeros con presupuestos limitados. Pueden ser pedófilos con un deseo premeditado por niños y niñas o viajeros que no planifican su viaje con la intención de explotar a un niño(a) El anonimato, la disponibilidad de niños y niñas y el estar lejos de las restricciones morales y sociales que normalmente gobiernan su comportamiento puede llevar a una conducta abusiva en otro país. A menudo justifican su comportamiento aduciendo que es culturalmente aceptado en ese país o que ayudan al niño(a) proporcionándole algún dinero. El turismo no es la causa de la explotación sexual de la niñez; sin embargo, los explotadores se valen de las facilidades que ofrece la industria turística (hoteles, bares, clubes nocturnos, etc.) A su vez, la industria turística puede ayudar a crear una demanda promoviendo la imagen exótica de un lugar. En general, los tours sexuales son arreglados de manera informal entre amigos o colegas; sin embargo, ha habido casos de agentes de viaje que son procesados por ofrecer y arreglar tours sexuales.

El Tráfico de Niños y Niñas con Propósitos Sexuales

“El Tráfico consiste en todos los actos que implican el reclutamiento o transporte de personas adentro o entre fronteras, implica engaños, coerción o fuerza, esclavitud por deudas o fraude, con el propósito de colocar a las personas en situaciones de abuso o explotación, tales como la prostitución forzada, prácticas de tipo esclavista, golpizas o crueldad extrema, trabajo en condiciones de explotación o servicios domésticos explotadores.” El tráfico de mujeres, niñas y niños ha surgido como una cuestión de preocupación global en años recientes: facilitado por fronteras porosas y avanzadas tecnologías de la comunicación, se ha vuelto crecientemente transnacional en su ámbito y altamente lucrativo. A diferencia de las drogas o del armamento, mujeres, niñas y niños pueden ser “vendidos” varias veces – son mercancías en un negocio transnacional que genera billones de dólares, y a menudo opera con impunidad. No siempre se utiliza la violencia. En algunos casos los traficantes se aprovechan de la vulnerabilidad de aquellos atrapados en una situación en la que no tienen alternativa o donde perciben que no tienen alternativa (por ejemplo personas que viven ilegalmente en un país)

 Otros abandonan sus países de manera voluntaria con la esperanza de una mejor vida, pero terminan en situaciones donde su salud y seguridad están en peligro debido a su vulnerabilidad en un país extranjero.



¿Cuántos niñas y niños son víctimas?

La verdad es que, no sabemos. No existen mecanismos confiables para determinar la cantidad de niños y niñas explotados en la industria del sexo comercial mundialmente. Existen varias razones. Por ejemplo, no se ha desarrollado aún una metodología común que permita estimar el número de niños explotados; y las definiciones de lo que se considera explotación no son universales. En los casos de pornografía infantil, el niño puede no darse cuenta de que es víctima de explotación, y el delito puede no denunciarse. Otras formas de explotación pueden no ser denunciadas por razón de miedo o vergüenza.Es mucho más fácil calcular el número de niños sexualmente explotados en un país específico; pero aún esto representa ciertas dificultades. En muchos casos, la falta de recursos, tanto humanos como financieros, hace que los tamaños de las muestras sean tan pequeños que no permiten precisión en los resultados.

 Las investigaciones sobre prostitución infantil tienden a focalizarse en su forma más visible, y en los lugares donde la información es de más fácil acceso. Este tipo de prostitución ocurre en burdeles de clase baja o en las calles u otras áreas públicas, tales como en las inmediaciones de terminales de ómnibus o en parques. Esto no representa un verdadero panorama de la naturaleza, ni tampoco de la envergadura de la prostitución infantil. Gran parte de la explotación es clandestina. Se da a través de contactos en clubes nocturnos o bares, o a través de servicios de acompañantes que utilizan departamentos privados alquilados. Es más difícil tener acceso a la información acerca de esta forma de explotación. Además, como la explotación sexual comercial de los niños es una actividad de carácter ilegal, se hace muy difícil para quienes intentan compilar datos ya que son hostigados, intimidados o amenazados verbal o físicamente.

Es difícil determinar cifras concretas tanto como el curso que toma el problema. ¿Sabemos si el número de niños explotados está en disminución o en aumento? La falta de estudios con los que comparar hace que el seguimiento de dichos aumentos o disminuciones sea casi imposible. Además, se puede confundir un incremento en las cifras con una mayor concientización sobre el tema o con una voluntad mayor de informar la incidencia de explotación sexual comercial infantil.

¿Qué hace que la niñez sea vulnerable a la explotación sexual?

La Pobreza es a menudo la primera respuesta a esta pregunta. La pobreza puede ser una catalista principal, pero no puede explicar de manera adecuada la explotación sexual comercial de la niñez. Muchos niños y niñas de familias pobres no entran al comercio sexual, mientras muchos niños y niñas cuyas familias no están empobrecidas entran al comercio sexual. La explotación sexual de la niñez tiene lugar tanto en los países ‘en desarrollo’ como en los ‘desarrollados’.

Cuando se considera lo que hace a la niñez vulnerable a la explotación sexual comercial se deben tomar otros factores en cuenta. Por ejemplo: 

* Abuso Doméstico y Abandono de la Niñez
Se considera que aproximadamente el 80% de los niños y las niñas explotados en la industria del sexo comercial sufren de abuso psicológico o físico dentro de sus familias, y la mayoría han sufrido algún tipo de agresión sexual por un miembro de la familia o amigo. 
* Consumismo
En muchos países desarrollados la juventud se prostituye pero no por ser miembros de la clase baja que intenta escapar de la pobreza agobiante, sino como miembros de la clase media que desean aumentar sus ingresos. Se vuelven parte de la industria sexual porque les atrae la idea de ganar mucho dinero en poco tiempo. Son tentados por la presión de sus pares o por publicidad atrayente, y también por valor que la sociedad les da a los productos de marca o a bienes y servicios lujosos.
 * Huérfanos del SIDA
Para finales del año 2000, la UNICEF estimaba que 10.4 millones de niños y niñas africanos menores de 15 años habrían perdido a sus madres o a ambos progenitores a causa del SIDA. Terre des Hommes estima que Asia pronto superará a África en términos de cantidades absolutas de personas infectadas, y se anticipa que es muy probable que la niñez asuma la jefatura de los hogares en el futuro.
 * Viviendo y Trabajando en las Calles
Se puede encontrar niños y niñas de la calle en la mayoría de países de Centro y Sur América. A menudo se prostituyen para poder sobrevivir, y en comparación con otras formas de prostitución sus ingresos son muy bajos.

Se pueden encontrar situaciones parecidas a través de Europa del Este. En Belarus, por ejemplo, niños y niñas que huyen de sus hogares son recogidos en las estaciones de ferrocarril y vendidos a burdeles locales. En Rumania, se estima que el 5% de la niñez sin hogar es víctima de explotación sexual comercial.

¿CUÁLES SON LOS IMPACTOS EN LA NIÑEZ?

 El derecho a disfrutar la niñez y a llevar una vida productiva, gratificante y digna se ve seriamente comprometido por la explotación sexual comercial de la niñez. La explotación sexual comercial de la niñez puede traer consecuencias serias, de por vida, que hasta amenazan la vida en el desarrollo físico, psicológico, espiritual, moral y social de la niñez. El daño más inmediato que enfrenta la niñez explotada es la violencia física por parte de aquellos que la explotan, incluyendo a “chulos” o “madams”, traficantes y clientes. Existen muchos relatos estremecedores contados por niñas y niños donde han sido abofeteados, pateados, golpeados hasta dejarlos inconscientes, quemados con cigarrillos, y violados por negarse a trabajar.

La niñez es aún más vulnerable a las enfermedades de transmisión sexual que los adultos, incluyendo la infección con VIH y el SIDA, ya que sus tejidos corporales son dañados más fácilmente. La niñez explotada a menudo no está en posición de negociar un sexo seguro; además, muchos carecen del acceso a la educación sobre SIDA y prácticas de sexo seguro. 

Los impactos psicológicos de la explotación sexual son más difíciles de medir, pero no menos dolorosos para el niño o niña. Muchos niños y niñas que han sido explotados reportan sentimientos de vergüenza, culpa y baja auto-estima. Algunos niños y niñas no consideran que valga la pena rescatarlos.

Otros crean una realidad diferente y opinan que la prostitución fue su opción, que quieren ayudar a mantener a su familia o que su “chulo” es en realidad su novio que las ama.

Algunas sufren debido a la estigmatización o al conocimiento de que fueron traicionadas por una persona en la que confiaban. Otros sufren de pesadillas, insomnio, desesperanza y depresión. Las personas que trabajan con niñas y niños explotados comparan estos sentimientos a aquellos que presentan las víctimas de tortura. Para sobrellevarlo, algunos niños y niñas intentan suicidarse o se refugian en las drogas. 

La Rehabilitación puede definirse como la recuperación de un estado previo. Se considera que muy pocos programas de rehabilitación han tenido resultados exitosos. Si se considera que un programa es exitoso cuando se “salvó “a un niño de la prostitución, cuando vive con una familia felizmente reunida y cuando vuelve a tener una vida “normal”, habrá muchas desilusiones.

Lamentablemente, muchos niños que han sido víctimas de explotación sexual continúan trabajando en dicha industria o regresan a la misma en el futuro.

Aún cuando el objetivo siempre sea evitar que el niño sea explotado sexualmente; y evitar que regrese a esta forma de vida en el futuro, en algunos casos es más realista medir el éxito en los siguientes términos:

 Que los proxenetas o clientes no saquen ventaja económica del niño;
Que el niño tenga más control en las relaciones de poder;
Que el niño tenga su auto-estima más elevada;
Que el niño no esté tan expuesto a enfermedades físicas o tenga acceso a atención médica;
Que el niño tenga conciencia de e insista en tener controles de natalidad, y que cuente con los medios para protegerse contra enfermedades de transmisión sexual;
Que el niño tenga una dependencia mínima de sustancias y que esté en tratamiento para dejarlas completamente;
Que el niño tenga planes y un objetivo claro para dejar CSEC; y que cuente con los recursos y la convicción suficiente para seguir con ese plan.

¿Como sucede esto?

Pese a numerosos esfuerzos en dirección contraria realizados por parte de grupos e individuos dedicados, la explotación sexual comercial de la niñez es un fenómeno que parece aumentar tanto en escala como en ámbito.

Indiferencia e ignorancia, perpetuación de actitudes y valores que ven a la niñez como mercancías, ausencia de leyes inadecuadas, corrupción, y sensibilización limitada del personal encargado del cumplimiento de la ley son algunos factores que llevan, directa o indirectamente, a la explotación sexual comercial de la niñez. Obviamente es necesaria una legislación que proteja al niño; pero las leyes no tienen sentido a menos que sean impuestas con propiedad. La corrupción entre la policía y otros funcionarios encargados del cumplimiento de la ley a menudo se cita como obstáculo principal en el combate de la explotación sexual comercial. Como es el caso de la mayoría de actividades ilegales, es difícil determinar la magnitud de la corrupción. La Capacitación es una forma de crear conciencia entre el personal encargado del cumplimiento de la ley.

 Desde 1996, se ha realizado un entrenamiento intensivo del personal encargado de aplicar la ley con el objetivo de mejorar los servicios de protección de menores. Esto se llevó a cabo con la cooperación de numerosas organizaciones nacionales en Turquía, al igual que con agencias internacionales tales como la Interpol; ILO-IPEC y el UNICEF. Parte del programa incluye la traducción y distribución de un cuadernillo de la Interpol acerca de la investigación de casos de abuso sexual infantil.

 ¿Quién explota sexualmente a la niñez?

La utilización popular del término “pedofilia” clasifica a todas las personas que se involucran en relaciones sexuales con niñas y niños como pedófilos. La pedofilia, una preferencia sexual por niñas y niños pre-púberes, no es un delito en sí mismo. Es el acto de mantener relaciones sexuales con una niña o niño lo que constituye un crimen. Puesto de manera simple, un pedófilo es una persona con un amor sexual por niñas y niños. Sin embargo, una persona que explota o abusa sexualmente de un niño o niña no es necesariamente un pedófilo, y un pedófilo puede no necesariamente realizar sus fantasías involucrándose en actividades sexuales con un niño o niña.

Delincuentes sexuales de niñas(os) provienen de todas las profesiones y condiciones sociales y se pueden encontrar en cualquier país. Pueden ser heterosexuales u homosexuales, y aunque la mayoría de delincuentes sexuales de niñas(os) son hombres, también pueden ser mujeres.

 Los delincuentes sexuales de niñas(os) pueden dividirse en dos categorías: situacionales y preferenciales. 

El delincuente sexual de niñas (os) situacional no tiene una verdadera preferencia sexual por la niñez, pero se involucra en relaciones sexuales con niñas(os) porque son moralmente o sexualmente indiscriminados y desea “experimentar” con parejas sexuales jóvenes.

Dichos delincuentes también pueden explotar a los niños debido a que participan de situaciones en las cuales es fácil acceder a menores, y/o existen ciertos factores de desinhibición lo que les permite engañarse a si mismo acerca de la edad de los niños o de su consentimiento para mantener una relación sexual. La explotación sexual de los niños puede ser “ocasional” durante un viaje, o puede convertirse en un patrón de abuso a largo plazo

En una ponencia preparada para el Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de la Niñez, el autor expone que es posible que la mayoría de las personas que explotan niños fueron primero “consumidores de prostitución” que luego se convierten en abusadores de menores a través del consumo de prostitución, y no pedófilos que utilizan la prostitución para poder tener a niños como parejas sexuales. El poder comprender la causa por la cual la gente paga por sexo, permite entender el abuso sexual infantil en un marco comercial.

 Algunos clientes de trabajadores del sexo aducen tener una necesidad biológica de salida sexual. Otros pueden frecuentar una prostituta para desarrollar el sentido de camaradería con colegas o amigos, o pueden sentirse incapaces de negarse a una decisión de grupo. Sin embargo, otros pueden comprar sexo para crear un sentido de “masculinidad” al ejercer poder sobre otros.

La explotación sexual de la niñez comprensiblemente evoca una respuesta emocional. Dada la alta incidencia de repetición de delitos, muchas personas consideran que los delincuentes sexuales de niñas (os) deben ser encarcelados. El tratamiento de los delincuentes es a menudo una estrategia que es pasada por alto cuando se trata la prevención de la explotación sexual y la protección de la niñez. 

Sin embargo, se ha dicho que la “única posibilidad de mantener a la niñez segura frente a los abusadores es trabajar…con esos hombres para que interrumpan su ciclo de delincuencia. Este trabajo – independientemente de que se lo merezcan o no - es simplemente la mejor manera de protección a la niñez que tenemos “.

 ¿Que se puede hacer?

Existen muchos individuos comprometidos que trabajan incansablemente alrededor del mundo en un esfuerzo por combatir la explotación sexual comercial de la niñez. Pueden trabajar de manera individual o como miembros de una organización, en una oficina gubernamental o en un templo de aldea, pueden dedicarse a buscar información sobre sitios pornográficos en la Internet o recorrer las calles en búsqueda de niños (as) con necesidad de albergue. Independientemente de quienes son o de lo que hacen, todos estos individuos comparten un objetivo común y la creencia de que la situación de la niñez que sufre explotación sexual, no es desesperanzadora. De igual forma, quienquiera que seamos y cualquier cosa que hagamos existen maneras en las que podemos contribuir a la eliminación de la explotación sexual comercial de la niñez.

Los Educadores pueden introducir la toma de conciencia y el componente preventivo en el currículo escolar.

Los Oficiales de Policía pueden establecer unidades especiales con facilidades que respondan a las necesidades de la niñez en su comisaría. Abogados y jueces pueden desarrollar procedimientos que respondan a las necesidades de la niñez cuando entrevistan a las víctimas infantiles. Los políticos y legisladores pueden sancionar leyes que protejan los intereses más importantes de los niños.

Los Periodistas y Editoriales pueden negarse a escribir o a publicar artículos sensacionalistas o utilizar fotos que exploten aún más a un niño (a) o que revelen la identidad del mismo. A la vez utilizar los medios a su disposición para generar conciencia entre la población.

Los dueños de negocios o líderes comunitarios o religiosos pueden apoyar clubes de niños o albergues, así como proporcionar oportunidades de capacitación en oficios. Pueden promover los derechos de la niñez y adoptar políticas sensibles al género.

Los agentes de viaje y operadores turísticos pueden poner carteles en sus oficinas pidiendo apoyo para campañas anti turismo sexual con niñas(os) y/o legislación al respecto; y pueden establecer un Código de Conducta nacional o regional para sus miembros. Los viajeros pueden negarse a apoyar cualquier aspecto de la industria turística que este implicado en la explotación sexual de la niñez, e informar sobre incidentes de abuso a las autoridades pertinentes.

Quienes están en la Industria de Internet tales como los proveedores del Servicio pueden adoptar códigos de conducta, negarse a aceptar pornografía infantil, colaborar con las líneas directas y con las agencias para el cumplimento de la ley.

La gente joven puede participar activamente como defensores de la juventud y así asegurar que su voz se escuche. Pueden participar en redes o clubes de jóvenes, pueden incentivar a sus escuelas para que creen conciencia acerca de la explotación sexual dentro de la comunidad, pueden sugerir a los gobiernos municipales, regionales o nacionales que adopten medidas de prevención y protección. También pueden ser entrenados como consejeros de pares.
T
odos los ciudadanos pueden generar conciencia hablando con colegas, grupos comunitarios, estudiantes, grupos religiosos y políticos acerca de la explotación sexual comercial de la niñez. Pueden informar sobre cualquier actividad en relación con la explotación sexual comercial de la niñez a la policía o a una línea directa. Todos los ciudadanos pueden motivar a sus gobiernos a adoptar, y hacer cumplir, leyes adecuadas para proteger a la niñez de la explotación sexual.


Medios Que Ayudan A Combatirla

En la lucha contra la prostitución infantil relacionada con el turismo, deber conjugarse distintos sectores de la actividad, empezando por el gobierno y siguiendo por O.N.G., profesionales, directivos de turismo, agencias de viaje, etc.

Desde las autoridades del gobierno, deben partir el dictado de leyes extraterritoriales que permitan el sometimiento a proceso, de un nacional que mantuvo relaciones sexuales con niños, en el exterior.

Este sistema puede tener dos alternativas, o bien legislando y cambiando radicalmente por el extraterritorial, con lo cual cualquier delito cometido en el extranjero es juzgado en su país de origen, o bien hacer una excepción al principio territorial a aquellos casos relacionados con el turismo sexual.
Mediante este sistema en cualquiera de las dos opciones mencionadas, se obtendría la extradición de aquél turista nacional que mantuvo relaciones sexuales con un menor de uno u otro sexo y sería juzgado conforme las leyes de su país.

Esta modalidad, ha sido adoptada por diversos países de Europa que iniciaron una frontal lucha contra la prostitución infantil relacionada con el turismo. Y no casualmente son los alguno de los países demandantes del servicio los que adoptaron este sistema, como Alemania, Australia, Francia, Bélgica, Suiza, Gran Bretaña e Irlanda, entre otros que en la actualidad están estudiando propuestas en la modificación de su legislación y con resultado positivo teniendo en cuenta las recientes detenciones que se produjeron en Honduras y en México de turistas alemanes, suizos y norteamericanos.

Crear leyes penales que también sancionen al operador turístico que venda paquetes turísticos con fines sexuales.

La educación al turista mediante la información que deben brindar las agencias de viajes relacionadas con la penalización local, es sumamente importante a la hora de alejarlo de la práctica sexual con niños. Del mismo modo lo es la advertencia de la obligación del turista de proteger a los niños, de no abusar de ellos, informando sobre las consecuencias de la prostitución infantil y las enfermedades relacionadas con el sexo.

La Federación Universal de las Asociaciones de Agencias de Viaje, firmó un documento llamado “Carta del niño y del agente de viajes”, comprometiéndose a la lucha contra la prostitución infantil vinculada al turismo y a proteger a los niños víctimas de los turistas que lo practican , motivando que muchos operadores incluyan en sus folletos, leyendas tendientes a combatir esta clase de turismo, inclusive se puede apreciar en algunas agencias de viaje brasileñas, junto al respectivo logo profesional, una mención de que están en contra del abuso sexual de menores de edad.

Poco se consigue sin la colaboración de los distintos países, por ello es necesario el dictado de leyes de interacción que permitan la extradición del pederasta; la asistencia entre las distintas fuerzas policíacas como así también en el intercambio de información entre los distintos puntos fronterizos, puesto que no se trata de un problema de los países destinatarios del turismo sexual o de los países remitentes, sino que compete a todos.

Por último quiero traer a colación una frase conocida, ya que fue utilizada por UNICEF en algunas de sus publicaciones. Algunos piensan que se trata de un juego de palabras, pero para mí indica claramente quienes son los destinatarios de las responsabilidades que hay que asumir en materia de menores. Detrás de la prostitución infantil, existen organizaciones de tráfico de armas, drogas y por su puesto de menores. Estos menores son objeto de secuestros en el mundo y el niño que pueda estar en el Sudeste Asiático, Brasil, Centro América, etc., puede ser el nuestro. Por eso no solamente protegemos a nuestros hijos, tomándolos fuertemente de la mano cuando vamos caminando por la calle, también debemos asumir las responsabilidades desde el rol que cada uno desempeña en la sociedad. Gobierno, Jueces, Profesionales, Empresas de Turismo, O.N.G., en fin todos y cada uno de nosotros.

La frase es de origen africano: “El mundo que tenemos hoy en nuestras manos no nos ha sido dado por nuestros padres, sino que nos ha sido prestado por nuestros hijos”.

 PORNOGRAFÍA INFANTIL

“…cualquier representación, por cualquier medio, de un niño (a) involucrado en actividades sexuales explícitas reales o simuladas o cualquier representación de las partes sexuales de un niño (a) para propósitos sexuales principalmente.” (Fuente Consultada: Protocolo Facultativo a la Convención de los Derechos del Niño). Esto puede incluir fotografías, negativos, diapositivas, revistas, libros, dibujos, películas, cintas de video y discos de computadora o archivos. Generalmente, existen dos categorías de pornografía: blanda, que no es sexualmente explícita pero involucra imágenes desnudas y seductoras de niños y niñas, y la de dura que tiene relación con imágenes de niños y niñas involucrados en actividades sexuales. La utilización de niños y niñas en la producción de pornografía es explotación sexual. Nuevas Tecnologías han cambiado la naturaleza de la pornografía. Las cámaras digitales y los aparatos de video han hecho más fácil y barata la producción de videos, y existe menos riesgo de detección ya que no se requiere de un tercer partido para desarrollar las imágenes como en la fotografía convencional. Se mejora la reproducción: las imágenes digitalizadas no se envejecen o pierden su calidad a través de las copias. La distribución de imágenes pornográficas se ha vuelto más fácil, barata y rápida por medio de la Internet. Ya que la Internet pasa por encima de fronteras y leyes nacionales, la detección y procesamiento se vuelve cada vez más difícil.

La evolución de la ‘pseudo-pornografía’ suscita un conjunto de preguntas y asuntos totalmente nuevos.

¿Qué edad tiene un niño virtual; puede haber un crimen sin una víctima real? ; ¿dónde tiene lugar un acto criminal – dónde se produce la imagen, dónde es presentada la imagen, o dónde es vista?
Muchas leyes de pornografía tienen que ver solamente con niños reales y representaciones de sucesos que realmente ocurrieron. Por ello, los acusados, pueden aducir que una imagen creada por medio de “morphing” no es real y por lo tanto no es ilegal.

La pornografía infantil, sin embargo, no trata únicamente sobre fotografías de niños y niñas desnudos. Existe un vínculo claro entre pornografía de niños y niñas - reales o no- y abuso sexual en el mundo real.

La utilización más obvia de la pornografía infantil es asistir en la excitación y gratificación sexual. Sin embargo, también es utilizada para:

Validar el propio comportamiento como ‘normal’;
Seducir a niños y niñas y reducir sus inhibiciones;
Chantajear a un niño (a);
Preservar la juventud de un niño (a) en una imagen a la edad en que se prefiere;
Establecer la confianza entre pedófilos;
Obtener entrada a “clubes” privados;
Producir para lucrarse comercialmente.