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sábado, 9 de mayo de 2020

Posicionamientos importantes sobre la prostitución



Opiniones / Por emujeres
Autoría: v.a

Marcela Lagarde y de los Ríos.  Doctora en Antropología y etnóloga mexicana,  ha sido diputada y presidenta de la Comisión Especial de Seguimiento a los Femicidios en la Cámara de Diputados de México.
Para mis socias de la vida, pág. 80, Edit. horas y HORAS

“Por definición las mujeres que ejercen la prostitución no son autónomas. Por definición son cuerpo objeto para el placer de otros. Su cuerpo subjetivo, su persona está cosificada y no hay un “yo” en el centro.  En esa situación no existe la posibilidad de construir una persona que se autodefine, que se auto limita, que se protege y se desarrolla a sí misma. Aun cuando pueden ser independientes económicamente y hasta mantener hijos, maridos, amantes.

La autonomía es un concepto dinámico del desarrollo personal, de enriquecimiento de la propia persona.  En las mujeres que ejercen prostitución no la hay. Como tampoco hay autonomía en las mamás de diez hijos, pues qué autonomía puede haber ahí. Pueden ser mujeres que hacen muchas cosas, que van y vienen, pero están cosificadas como seres que encuentran su sentido práctico y filosófico en los otros.

En ambos casos, en las mujeres que trabajan en la prostitución y en este tipo de mamás, son ambas profundamente enajenadas.

Para ser autónomas, todas las mujeres, prostitutas, madres, castas, puras, monjas  y célibes, necesitamos redefinir nuestras vida en torno a nosotras mismas y dejar de ser objeto.  La autonomía es muy puntual y pasa por que las mujeres dejemos de ser cosificadas para los otros., Mientras lo seamos,  podemos tener riqueza o pobreza,  pero ninguna somos ni sujetos ni autónomas.”

Victoria Sau Sánchez, Licenciada den Historia Contemporánea, Doctora en Psicología, ha sido profesora de la Sección de Psicología de la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de Barcelona, investigadora y escritora feminista.
Ponencia presentada en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades, 12 de  julio de 2006.
“Mi opinión desde hace mucho tiempo sobre la prostitución es que es la última esclavitud del mundo occidental, atenta al sentido mismo de democracia.
Es una institución masculino-patriarcal según la cual un número  indeterminado de mujeres  no llega a ser distribuido a hombres concretos por el colectivo de varones a fin de que  queden a merced no de uno solo sino de todos aquellos que deseen tener acceso a ellas…

En los cuadernos de quejas previos a la revolución francesa, las mujeres ya pedían la abolición de la prostitución.

Yo sería partidaria de prohibir a los varones comprar sexo esclavo. El modelo sueco me parece, de momento, dentro de Europa, el más interesante hasta conseguir la abolición absoluta…

Pienso que el voto de las mujeres que ahora ya tenemos todas las europeas, tiene que contribuir a la abolición de la prostitución…”



Somalí Mam, Premio Príncipe de Asturias, Presidenta de la Asociación MAM-AFESIP ESPAÑA. ACCIÓN PARA LAS MUJERES EN SITUACIÓN PRECARIA. Ponencia presentada en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades, julio de 2006.

Otro resultado  horrible de la normalización de la prostitución es el aumento de la violencia; presenciamos casos donde las jóvenes han sido objeto de prácticas muy violentas por los clientes en la pornografía, y vemos cómo se generalizan conductas como la violación en grupo. En Asia también hay lo que se llama la violación colectiva. La violación colectiva  se produce mucho en Asia y está aumentando mucho. Es un grupo de chicos que piden una prostituta y cuando la prostituta llega, han sido violadas por cuarenta o cincuenta personas… hace tres años, y este año han cambiado el concepto de violencia, han comprado dos mujeres, dos chicas, dos víctimas que han sido violadas y después matan a una y dejan a la otra para que vuelva y hable con otras mujeres.
Y las drogas también, y el sida. Las drogas en este momento, y hablo de Claude Pen, la prostitución en Camboya, el 80 % son adictas a las drogas. Y me gustaría  preguntarles si hay algún trabajo  en el que hay un perfil normal donde estas circunstancias puedan ser admisibles. Si se considera la prostitución como profesión sin analizar los índices de violencia y las consecuencias sobre el cuerpo y la salud física de las mujeres, estamos actuando con hipocresía, incluso de forma absolutamente estúpida”.

Gemma Lienas. Escritora. Comparecencia en el Congreso de los Diputados, 4-6-2006.
Al argumento de: -es preciso legalizar esta actividad para que  las prostitutas puedan realizarla en mejores condiciones-
Si esta es la razón, legalicemos, entonces, la ablación del clítoris para las niñas subsaharianas o asiáticas.

Al argumento de: -Es un trabajo como otro cualquiera-

Algunos datos Entre el 63% y un 80% de las prostitutas han sido víctimas de violaciones. Las prostitutas corren un riesgo 40 veces mayor de ser asesinadas que el resto de la población femenina. Mías del 68% de prostitutas sufren estrés postraumático  ¿Se puede considerar un trabajo una actividad que comporta tanto riesgo para la integridad de las mujeres?

La prostitución es un negocio mundial casi de la misma magnitud que el del tráfico de armas y del tráfico de drogas. Y en España se supone que la cifra de negocio se sitúa sobre los 18.000 millones de euros.

Teniendo en cuenta estos datos no es de extrañar que los llamados empresarios del sexo estén luchando duramente por conseguir la legalización de su negocio.

Alguna frontera habrá que ponerle al mercado, o terminaremos fagocitados por él. Por ejemplo, en Estados Unidos se están planteando ya regular la compra-venta de órganos humanos para atajar –justifican- un mercado negro cada vez más floreciente. Si regulan ese mercado en lugar de perseguirlo, la injusticia del sistema se acentuará porque los ricos comprarán órganos, mientras que los pobres no tendrán otra opción que venderlos y, además, no podrán acceder a los transplantes, que quedarán fuera de sus posibilidades económicas…”

UGT. La prostitución una cuestión de género. Secretaría para la Igualdad. Diciembre 2005.

“La prostitución, para UGT, es una manifestación de violencia  de género, y como tal debería tratarse  e integrarse en nuestro ordenamiento jurídico, en las políticas, en nuestra educación y en nuestra cultura social.

El origen  de la prostitución se encuentra en el antiguo esclavismo y en la trata de mujeres.
Según Peter Szil, psicoterapeuta especializado en educación sexual y con larga experiencia en la materia, pone de relieve en sus trabajos que, a parte de los perfiles individuales de los hombres que compran sexo, hay una visión compartida por el resto de la población masculina que hace posible la práctica de la prostitución.

Dicha visión, según este experto, está basada en la certeza de que su sexo les otorga derecho a disponer de su entorno, del espacio y del tiempo de otros y, en primer lugar, de otras. Este derecho se extiende también al cuerpo  y a la sexualidad de las mujeres. Tratándose de un derecho, es legítimo conseguirlo y preservarlo, aunque sea con violencia.

Los estudios de este psicoterapeuta ponen de manifiesto que la pornografía y la prostitución enseñan y reafirman el rol masculino.”



Rosa María Hermoso Martínez (Jefa del Servicio del Área de Igualdad del Ayuntamiento de Sevilla) Centro Municipal de Atención a Mujeres Prostituidas “Leonor Dávalos” Comparecencia ante en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades, julio de 2006.

“El ejercicio de la prostitución en sí mismo es un atentado contra los derechos humanos.

No hacemos una distinción entre prostitución libre y forzada. Para nosotras la prostitución es un fenómeno en sí, en diferentes condiciones, pero es un fenómeno único y exclusivo.

Andrea Dworkin dice que el incesto es el campo del cargador para la prostitución, según la experiencia que ellas han tenido con mujeres en prostitución. Este dato, que nosotras también hemos ido observando a lo largo de nuestro trabajo, lo hemos tenido nosotras mismas silenciado, el hecho en sí que también es silenciado por las víctimas, nosotras también lo teníamos silenciado porque no nos atrevíamos, desde nuestra humildad de atención en nuestro Centro, a darlos. Pero posteriormente, con la constatación clara y con la investigación con datos, sobre todo, de Melissa Farley hemos podido comprobar que es cierto.”

Rosa Cobo Bedia, Doctora en Ciencias Políticas y Sociología, profesora de Sociología de la Universidad de la Coruña. Ponencia presentada en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades, julio de 2006.

“Uno de los grandes mitos que está alimentando el reglamentarismo es la idea de la libertad sexual. La libertad sexual es uno de los conceptos que se oponen de una manera más radical a la prostitución. La prostitución es una forma onerosa y una forma extraordinariamente dura de ganarse la vida.  Y fíjense ustedes que allá donde aumentan los niveles de bienestar de una sociedad y donde disminuye la desigualdad, de una manera inmediata las personas de esa sociedad, las mujeres de esa sociedad dejan de ser ese grandísimo contingente, que cuando había más pobreza eran de la prostitución. De hecho, como ustedes sabrán, más del 90 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución en España son inmigrantes, de modo que es imprescindible para poder entender el fenómeno social de la prostitución entender que hay una relación de necesidad entre prostitución y desigualdad, entre prostitución y pobreza. Y ese es el único motivo por el cual la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución son mujeres inmigrantes…..  El contrato tiene que tener límites, y las sociedades en las que vivimos ponen límites al contrato, pese a que el liberalismo haga una exaltación de que el contrato no tiene que tener límites. Existe el límite en la propia esclavitud, existe límite, por ejemplo, al trabajo infantil, existen límites a contratar que tú puedas vender tus propios órganos; la libertad de contrato ha de ser limitada.

La libertad sexual está vinculada al deseo y al placer, y en las mujeres prostituidas no hay libertad sexual ni placer, sólo hay una forma de ganarse la vida, y esto es ya suficiente para que las feministas mostremos toda nuestra solidaridad con estas mujeres…

El neoliberalismo tiene un deseo ilimitado, que es el de que todo lo que existe forme parte del mercado, que todo se pueda vender y todo se pueda comprar, incluidos los cuerpos de las mujeres.”



Vivas Larrui, Presidenta de la Comisión de Igualdad de Jueces para la Democracia, magistrada de la Sala del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Ponencia presentada en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades, julio de 2006.

“Cabría preguntarse cómo vamos a armonizar que en una cadena de producción de una empresa con convenio colectivo en la que se regulan las buenas prácticas y en la que hay prevención de riesgo decir –abro comillas de una sentencia-: “me gustas más cuando no llevas las bragas debajo de la bata” –cierro comillas-. Es una humillación y se sanciona a quien lo haga, al trabajador, acosador y a la propia empresa si no ataja esa conducta.

El Instituto de la Mujer y el Consejo Audiovisual tienen apartados para denunciar los anuncios sexistas que den una visión de subordinación de la mujer y al mismo tiempo las páginas de los diarios de más tirada contengan bajo el epígrafe “contactos“ la mayor escenificación de la subordinación, la desigualdad y el insulto anunciando la venta de sexo con frases como las siguientes que extraigo del apartado de contactos 56, apartado relax, del mismo periódico que leí anteriormente ese dato del 20 de junio, en el que se dice, por ejemplo, nuevo local, preciosas esclavas; amas severas, sumisas, complacientes; bueno, bonito, barato; nuevas señoritas, noche y día, experiencia de 25 años nos avala; furcia obscena sin espera; sumisa vocacional; joven atractiva y erótica para amos exigentes; 25 euros, preciosas barbies rusas y brasileñas; minifalda y sandalias, 18 años, francés sin, aniñada y desnuda.

¿Es que vamos a tener trabajadoras a las que se pueda humillar, maltratar, acosar, porque forma parte de un contrato? ¿ Les vamos a aplicar una ley diferente? ¿Señalaremos cuántos coitos pueden hacer en una jornada de ocho horas? ¿Felaciones? ¿Si han de dejarse atar o insultar? ¿Regularemos el periodo de descanso cuando estén menstruando? ¿No es eso estigmatizar? ¿Diremos cuáles son los tiempos mínimos de permanencia en cada prostíbulo? ¿Aceptaremos que el cuerpo es una “cosa” y que no sirven las mujeres de cierta edad o de cierta complexión? ¿Dónde queda la dignidad y el respeto a la imagen de esas mujeres y de todas las mujeres  y de todos los hombres? ¿Dónde ponemos el valor de las personas, de la igualdad? ¿Cómo cumplimos el mandato constitucional de remover los obstáculos que impidan lograrla?

Elaborar un estatus de trabajo no suprime la estigmatización y suprimir la estigmatización de las mujeres prostituidas no pasa por dar normalidad al hecho de vender sexo por dinero.

La prostitución, en conclusión, es una discriminación y es atentatoria a la igualdad entre los hombres y las mujeres.”

Hace pocos años nadie hubiera apostado por que la violencia intrafamiliar se examinara más allá de los tribunales penales. Hoy, no lo consideramos privado; hoy entendemos que una agresión no es tolerable, incluso se la mujer quiere dejarse pegar o no lo denuncia.  No es tolerable para nosotros vender ovocitos o riñones, podemos donarlos, pero no sería tolerable regular el trabajo infantil solo porque hay muchos niños trabajando o admitir, parafraseando a Gemma Lienas que las empresas de pasarela pueden contratar a anoréxicas de la talla 34 porque hay que salvaguardar el derecho de las anoréxicas. Se puede y se debe respetar el derecho individual, pero que una o varias personas se prostituyan, vendan sus órganos o de dejen morir en la extrema delgadez no implica que el Estado sea neutral y a su demanda lo regule.”

Fuente:







miércoles, 1 de febrero de 2017

La regulación de la prostitución sólo favorecería al lobby empresarial



"La regulación de la prostitución sólo favorecería al lobby empresarial"

Beatriz Gimeno, autora del ensayo La prostitución, advierte en esta entrevista de los riesgos que supone la regulación: “no beneficiaría a las mujeres que la ejercen sino a los empresarios que buscan imponer sus intereses económicos”.

Graciela Atencio / -- Feminicidio.net -- 23/09/2012

España, Madrid - Su vida gira en torno a la escritura. Beatriz Gimeno, madrileña de 50 años, publica en distintos géneros y registros con frecuencia. No hay un solo día que pase sin escribir, ya sea ensu blog sobre política y feminismo, en el personalísimo, en el periódico El Plural, en Pikara Magazine, en su perfil de Facebook y en su libreta, que siempre la acompaña pegada a su mano. Escritora, poeta, articulista, conferencista y bloguera, tiene en su haber 10 libros publicados. Sus dos últimas obras editadas, la recopilación de poesías Al menos flores, al menos cantos (Izana, 2012) y el ensayo La prostitución (Bellaterra, 2012) fueron muy bien recibidas por sus lectoras y lectores. Gimeno combina la escritura con el activismo y no concibe pasar por este mundo sin implicarse políticamente. Militante feminista y de los derechos LGTB desde muy joven, su activismo y compromiso con las causas que abraza le permitieron alcanzar una meta: fue una de las fundadoras de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) en España y desde allí, durante la época que ocupó la presidencia, dirigió y participó de la campaña política y las negociaciones que culminaron en la aprobación de la ley de Matrimonio Igualitario en 2006 y de la Ley de Identidad de Género en el 2007.

Beatriz Gimeno
Recientemente creó la Red Ecofeminista junto a otras activistas. No se corta ni se autocensura a la hora de criticar y cuestionar las políticas neoliberales en Europa ni a la clase política que gobierna en España. La entrevistamos en un café ubicado en una de las zonas más bellas de la ciudad, el Madrid de los Austrias, en el marco del lanzamiento de la Plataforma E-learning de Feminicidio.net, Beatriz Gimeno coordinará el curso: La prostitución. Aportaciones para un debate abierto. Muestra entusiasmo e interés en que el debate se pueda extender a un amplio sector de la ciudadanía, no solo española, sino global y especialmente latinoamericana. Tiene curiosidad en conocer otros puntos de vista y posicionamientos subjetivos frente al tema.

- Desde tu punto de vista: ¿qué función cumple la prostitución en la era del capitalismo global?

- Creo que hay dos sistemas, el patriarcado y el capitalismo, ambos obtienen beneficios de la prostitución y ambos están entrelazados. La prostitución es un gran negocio mundial al nivel del tráfico de armas o el de drogas. No somos conscientes de la cantidad de dinero que se mueve en torno a esta actividad. Cuando hablamos de prostitución se toca a muchísimos negocios adyacentes. Por ejemplo, los anuncios en periódicos y en internet, los locales de alterne...incluso no podemos dejar de tener en cuenta el turismo mundial, las cuestiones inmobiliarias en algunos barrios de ciudades ricas que se benefician; como a montones de empresas que a lo mejor no consideramos que se dedican directamente a la prostitución pero que tienen que ver, desde teléfonos eróticos hasta hoteles de paso. Esto solemos dejarlo fuera del debate. Las feministas nos centramos en los derechos de las mujeres, obviamente es lo más importante pero a veces no aplicamos la misma valoración o criterios que aplicaríamos a otros negocios. Es ingenuo pensar que con la prostitución no se está haciendo una enorme campaña, por ejemplo, a favor de la legalización. La industria de la prostitución es un inmenso lobby económico que está utilizando dinero, como hace cualquier lobby, para obtener voluntades políticas.

- ¿Sirve la prostitución como actividad para paliar la crisis?

- En algunos países es un factor económico importante.

- ¿En España no lo es?

- En cualquier lugar la prostitución es un negocio del que se obtienen importantes beneficios económicos. ¿En qué sociedad vivimos? En una sociedad neoliberal. ¿Y a quién beneficia la regulación de la prostitución? Fundamentalmente a los empresarios. También es ingenuo pensar que una regulación del sector favorecería a las mujeres que se prostituyen. Todas las regulaciones en el sistema capitalista están hechas para favorecer a los empresarios. Esta no es distinta. ¿Para qué se hacen las regulaciones? ¿A quiénes benefician? En España, la prostitución al estar alegal, de alguna manera, dentro de unos límites, digamos que es posible, todo muy entrecomillado, que sí haya mujeres prostitutas que se beneficien ellas mismas de su actividad. En el momento en que se regule, pasarán a poder ser legalmente explotadas por los empresarios. Eso es lo que ocurriría si se regulara.

- Tu ensayo sobre la prostitución tiene la originalidad de plantear ir más allá de abolir o regular. Propones que los dos sectores del feminismo enfrentados, tendríamos que ser capaces de formar un frente común para combatir la prostitución.

- Bueno, más que combatir la prostitución, porque hay feministas que no están de acuerdo con combatir la prostitución voluntaria, yo sí que creo que hay un trecho por recorrer si consiguiéramos debatir sincera y tranquilamente. Que fuera un debate en el que escucháramos los argumentos ajenos y se escucharan los tuyos, en lugar de que sea una cuestión puramente emocional. El tema se ha convertido en un no-debate.

- También tendríamos que ser capaces de extender este debate a toda la sociedad, ¿no?

- Considero importante que seamos capaces de encontrar un acuerdo respecto a algunas cuestiones dentro del feminismo.


- ¿Qué puntos de acuerdo podrían encontrarse?

- En la trata, en teoría estamos totalmente de acuerdo. Sin embargo, en la focalización de si la prostitución es un trabajo o no, si es voluntaria o no, no hay acuerdo. La trata es el principal problema o quizás sería el más urgente a resolver; las mujeres que están esclavizadas, que no se las deja salir de los burdeles, aquellas a las que se las golpea, se las viola...Todas estamos de acuerdo en que es un delito, que debe estar prohibido y perseguido. Nos podemos preguntar si se está persiguiendo lo suficiente. Es obvio que no. Hay montones de “puticlubs” en las carreteras que todos vemos cuando viajamos por España, donde no entra la policía a averiguar en qué condiciones están las mujeres que se prostituyen. Ahí habría otro punto de acuerdo: no se está haciendo lo suficiente en la lucha contra la trata de mujeres.

- ¿Por qué no nos podemos sentar a dialogar y a debatir abolicionistas y regulacionistas? Me tocó en un par de ocasiones en Madrid ver cómo se insultaban y se gritaban unas a otras. Vaya manera de poner en práctica nuestro discurso feminista entre nosotras.

- El tema de la prostitución se ha enquistado de una manera terrible, todas las mujeres con las que he hablado sobre este tema, a no ser que sean personas que se dediquen a la prostitución, se lo toman así. Es una cuestión muy emocional, nos toca profundamente. Hemos llegado a un límite en el que es imposible debatir sobre esto. Incluso hay violencia verbal. A mí también me ha pasado y me pasa a veces cuando estoy en un debate o en una mesa junto a otras ponentes...me siento mal.

- ¿Te sientes interpelada?

- Sí y mis respuestas me hacen subir el tono de voz o me exalto. Le he preguntado a una amiga regulacionista y me dice que le pasa lo mismo, que ella y yo podemos estar conversando pero cuando estamos en un debate la situación cambia. No hay manera de tener un debate tranquilo sobre el asunto. Por eso dedico una parte del libro al debate en sí. Hemos hecho de ello una especie de cuerpo, de anclaje de nuestra entidad feminista.

- También es un acto catártico poder expresar y manifestar emociones públicamente.

- Sí, pero caemos en las divisiones: una es regulacionista o es abolicionista y ese es su ser feminista digamos. Creo que hay que romper con eso. Al final lo que va a pasar es que quienes impongan sus puntos de vista sean los empresarios, que es lo que sucede en casi todo el mundo debido a que el feminismo no es capaz de tener una postura común sobre el asunto.

- ¿El Estado español es proxeneta?

- No hablaría en esos términos. El Estado español, como todos los Estados europeos, es según le venga. La historia demuestra que primero ha sido abolicionista, luego regulacionista, luego otra vez abolicionista. Vemos que todos los Estados europeos hacen ese camino dependiendo de factores como quién gobierne, si hay feministas en el poder o no. E incluso en el fondo los factores que influyan pueden no tener nada que ver con los derechos de las mujeres que se dedican a la prostitución o con el feminismo.

- ¿Consideras que la Unión Europea está ahora en condiciones de adoptar una política común sobre este tema?

- No. Leía ahora mismo, antes de la entrevista, que nueve países se niegan a imponer cuotas para la presencia de mujeres en empresas; era una política supuestamente común...pues nueve países se han revelado. Imagínate lo que pasaría con la prostitución...los empresarios del sexo tienen mucho poder en algunos países.

- Y tendrán su lobby, supongo.

- Claro, es que todos hacen lobby incluso aquí, a través de asociaciones. No los conozco ni voy a acusar a nadie pero insisto: sería ingenuo pensar que no se promocionan. Están asociados pero no se muestran mucho como sector. Estoy convencida de que emplean dinero a través de asociaciones pro-regulación y de que tienen estrategias de publicidad para imponer sus intereses.

- En tu libro dices que lo que importa en la prostitución es la desigualdad del marco, no el consentimiento. Sus causas son la división sexual del trabajo y la construcción de una ideología que naturaliza la diferencia. Dices que es ahí donde debemos incidir. ¿Cómo? ¿Podemos pensar en prácticas liberadoras desde el movimiento feminista? Esto me parece importante para saltar del discurso a la acción. ¿Cómo dejar de tratar a las prostitutas desde el asistencialismo y el victimismo? ¿Cómo respetar la voluntad de quienes se prostituyen libremente cuando sabemos que dinamitan la Igualdad y en el ejercicio de la prostitución es imposible salir de la opresión?

- La tesis de mi libro responde estas preguntas. No tiene importancia si uno se dedica voluntariamente a esto por necesidad. Digo, voluntariamente entre comillas. En teoría, en el capitalismo, para las personas que somos anticapitalistas, todo consentimiento está viciado, nadie consentiría su propia explotación pero convivimos con eso constantemente. La gente es explotada y nosotros no pretendemos acabar con sus trabajos, sino que pretendemos que sus condiciones de vida mejoren, aunque el objetivo final marxista es acabar con la explotación y con el salario. Uno no dice que haya que acabar con el trabajo de los barrenderos o las señoras de la limpieza que son explotados. Pues lo mismo podría decirse de la prostitución. Deberíamos dejar ese debate, que se ha quedado antiguo y que además la gente no lo entiende ni le llega. Insistir en el consentimiento no conduce a ningún lado. Cuando decimos: “no se puede consentir, ninguna mujer quiere ser voluntariamente prostituta”. Y sale una mujer que dice: "Pues yo sí quiero”, te dinamita el discurso ante la opinión pública. Hay que moverse de ahí y ver que el problema de la prostitución no está en el consentimiento, no en si es un trabajo o no -que también daría igual- sino en lo que significa la institución en sí y en las dificultades que plantea para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. En cómo afecta nuestras relaciones con los hombres o las relaciones de los hombres con nosotras. ¿Qué enseña la prostitución a los hombres? ¿En qué lugar coloca a las mujeres? Deberíamos centrar el debate más en la institución que en las condiciones particulares.

- La prostitución también afecta a la construcción sexual de la realidad, la masculinidad, la feminidad...

- ¡Claro! ¿Qué aprenden los hombres con la prostitución? Es decir, ¿qué significa la institución para la Igualdad? ¿Es posible la Igualdad con la existencia normalizada de prostitución? Yo creo que no y que además esto se puede demostrar.

- Entonces hay que incidir más en el orden del discurso.

- En el orden simbólico aunque no por eso tienes que dejar de trabajar en la praxis. La única manera de acabar con la prostitución es luchando por la Igualdad de derechos. La prostitución existe hoy quizá más que nunca.

- ¿Por qué crees que sucede esto?

- El feminismo ha hecho que muchos hombres necesiten de la prostitución.

- ¿Te refieres a que ha generado un efecto paradójico y reactivo?

- Sí. Estoy convencida de que el feminismo ha ido socavando el sentido de masculinidad de algunos hombres que ya no pueden gritarle a la mujer como antes ni controlarla, que luego van al trabajo y tienen una jefa...

- A muchos les gustaría domesticar a las mujeres sexualmente ¿no?

- Todo junto. Les gustaría domesticarlas social y sexualmente siguiendo los cánones de la subjetividad masculina tal como la han aprendido ellos. De ahí que muchos hombres necesiten espacios y relaciones donde puedan ejercer esa masculinidad tradicional. Creo que esa es una de las razones por las que ha crecido tanto la prostitución. Además los clientes dicen esto en las encuestas. Ya nos les gusta la prostitución occidental regulada porque las prostitutas ponen límites o tienen protección, por ejemplo como pasa en Holanda; quieren hacer una cosa y la prostituta dice: "no, esto no" y toca un timbre, aparece un guardaespaldas y los echa. Ellos se quejan: "es que parecen profesionales". Y sí, ellas son profesionales. Entonces muchos hombres occidentales de los países ricos se van a buscar niñas o jovencitas al sudeste asiático o a América Latina.

-Pero entonces la prostitución cumpliría una función fundamental para la masculinidad como violencia sexual.

- No lo sé...no toda prostitución es violencia. Lo llamaría dominio en lugar de violencia. Todo el mundo entiende la violencia física pero con otros tipos de violencia los límites no están tan claros. La prostitución constituye un papel fundamental en la construcción de la subjetividad masculina como una subjetividad que puede someter sexualmente a una mujer cuando lo desee. En la autopercepción de ser hombre, él piensa que se lo merece y que por tanto tiene que haber un contingente de mujeres a su disposición cuando lo desee.

- Esto para las abolicionistas es una forma de violencia de género.

- Sí, lo sé, lo sé y sí que lo es pero es necesario distinguir. Hay un problema en decir que "siempre es violencia". Entonces: ¿cómo distinguimos la violencia física de otras violencias? Si todo lo que les pasa a las prostitutas está atravesado por la violencia, ese discurso hace muchas veces que las prostitutas que son golpeadas o violadas, que las hay, no puedan ir a la policía o a los juzgados a poner una denuncia. Si tú dices que toda prostitución es violación, no distingues la violencia simbólica de la violencia real, no matizas. Si todo es violencia, entonces nada es violencia. No toda prostitución es violencia física aunque sí simbólica. No todo acto prostitucional concreto tiene por qué ser violento pero la institución en sí ejerce sobre todas las mujeres una violencia simbólica con la que es imposible avanzar hacia la Igualdad, conseguir la Igualdad. La prostitución es una institución que afianza la desigualdad entre hombres y mujeres.

Suiza.Zurich. Sexbox 2013. Foto AFP
- Siendo realistas, ¿se puede vivir en una sociedad sin clientes?

- ¿En una sociedad sin clientes? ¿Siendo realistas? No, en una sociedad como esta no. Tendría que ser una sociedad igualitaria, donde el patriarcado no existiera. Estamos muy lejos de eso.

- Pero en Suecia, la política de abolir la prostitución ha dado buen resultado.

- Suecia no es ningún paraíso. Es cierto que se trata de una política de Estado allí y algunas feministas en el poder han hecho del abolicionismo de la prostitución algo prioritario. Sin embargo, en Suecia persisten altos índices de violencia de género. Por eso hay que insistir mucho en que las políticas son necesarias, están muy bien, pero mientras no ataques el aspecto simbólico de las construcciones de la subjetividad no vamos a conseguir grandes cambios. Tú puedes imponer políticas y habrá que imponerlas, además las políticas enseñan a la población, son didácticas, todo eso está muy bien, pero hay que conseguir que los hombres no violen a las mujeres porque no lo desean y no porque está prohibido.

- Si la regulación no ha funcionado: ¿por qué insisten las regulacionistas?¿Por qué no tienen en cuenta los informes, estudios y las críticas que hacen las organizaciones de derechos humanos?

- Por muchas razones. Una parte del discurso de las personas que opinan de la prostitución es emanado directamente del lobby empresarial. Los empresarios quieren imponer el tipo de regulación que a ellos les conviene. Esa es una parte del discurso que llega a través de los medios de comunicación. Luego hay otra parte sostenido por asociaciones regulacionistas; ellas dicen que no desean la regulación impuesta por los empresarios, recalcan que no ha funcionado y que no es la que ellas quieren. Y luego hay otra parte bastante importante de gente que no sabe lo que supone la regulación. No todo el o la que discute de prostitución es experta, no es nada malo esto pero la regulación sigue teniendo un halo de que favorece los derechos de las mujeres: eso no es cierto en todos los casos. Las regulaciones han perjudicado a la mayoría de las mujeres, especialmente a las más débiles en los países donde se ha regulado. Además pienso que en este contexto quizá no sea posible otra regulación que la que favorezca a los empresarios.

- Entiendo que no ves otro camino que la explotación sexual en el caso de la regulación de la prostitución.

- No soy la única que piensa así. Algunas mujeres que se dedican a la prostitución sostienen que lo mejor es estar no reguladas. Creo que es lo mejor para ellas, lo podríamos hablar detenidamente, no tiene porque haber un marco regulatorio...Estoy porque el Estado como Estado sea claramente antiprostitución y que tenga políticas de igualdad-antiprostitución. El Estado es el que da legitimidad o no a una institución de desigualdad. Pero dicho esto, que es para mí lo importante, como la prostitución existe, es una realidad y está en las calles y el Estado no puedes dejar a esas mujeres sin nada, sí que creo que ellas deben ser sus propias dueñas, sin empresarios ni proxenetas ni chulos que las sometan.

- ¿Es posible legislar esta posición?

- Sí que es posible, es una legislación menor. No estoy por ninguna regulación porque una regulación legitima la prostitución y no quiero olvidar nunca que la prostitución es una institución que debe desaparecer, que ninguna ley debe legislarla. No es necesario legislar todo en la vida. Un Estado no tiene que inmiscuirse, en el fondo, más allá de lo que la prostitución políticamente signifique (como feministas sabemos lo que significa); sería un acto sexual consentido entre dos personas adultas y no hay porqué legislar nada. Que luego ella cobre o no cobre no nos tendría que importar. Como feministas sí, en lo que tiene que ver con la institución pero en el ejercicio de su libertad, es la decisión de cada mujer.

- Sí pero las abolicionistas te dirían que tú tienes que garantizar también como Estado que no haya violencia contra esas mujeres y la única manera de hacerlo es aboliendo.

- Puedes prohibir el proxenetismo, puedes prohibir las empresas, prohibir y cerrar los prostíbulos. Puedes formar a la policía para que sepa que cuando una prostituta va a denunciar una violación o malos tratos es igual que cualquier otra mujer.

- ¿Qué va a pasar en España con la prostitución? ¿Se va a regular?

- No lo sé, la verdad. Hace poco tiempo hubiera dicho que se iba a regular y que el discurso regulacionista estaba ganando claramente la batalla. Ahora ya no lo veo tan claro y me alegro porque a mí el discurso regulacionista me parece muy pernicioso. No juzga ni valora lo que significa la prostitución en sí, como institución. Las abolicionistas se están modernizando y cambiando su discurso por uno más actual. Antes conectaban con mucha dificultad con gente más joven, creo que esto se ha modificado y que van incorporando cuestiones. Ha habido un reajuste de posiciones, ya no tengo tan claro que el regulacionismo gane la batalla entre otras cosas también, y quizás sea lo más importante, porque las regulaciones han sido un fracaso allí donde se han aplicado.

- En Australia, Holanda y Alemania por ejemplo.

-En general la regulación en esos países ha sido desastrosa para las mujeres que se prostituyen. Y desde el feminismo ¿cómo vas a combatir el sexismo regulando la prostitución? Es la institución sexista por excelencia, tú no puedes estar dando cobertura simbólica, social y cultural, dando legitimidad a una institución sexista. No es posible ni pensable en ese marco combatir el sexismo. Es otra de las cuestiones por la que estoy en contra de cualquier regulación. Otra cosa es preguntarnos cómo nos enfrentamos a una institución sexista que va a tardar en desaparecer; cómo mejoramos la vida de las mujeres que están inmersas en la prostitución, que existen y que tienen todo el derecho a buscarse como puedan la vida. Pero, ¿darle legitimidad? Eso es un suicidio para la lucha por la Igualdad.

- La mayoría de las mujeres que se prostituyen en España son extranjeras, migrantes que vienen de países más pobres ¿Deberíamos cuestionarnos nuestra situación de privilegio desde una ética feminista? ¿Son esas mujeres “las otras”?

- Sí, sí, claro. En el estigma son las otras.

- Pero en el listado de la ética feminista esta autocrítica no figura. Las feministas blancas, occidentales de países ricos, ¿no deberían impulsar esta causa como una prioridad?

- ¿Por qué presupones que no hay autocrítica? Para algunas, para muchas feministas europeas esta causa es una prioridad. Pienso mucho en esto, no creas...Me plantea dudas. ¿Hasta dónde llega el racismo y hasta dónde el clasismo? ¿La otra es otra por ser pobre, por ser negra o mestiza o por venir de otra cultura? Todas estas cuestiones están entrelazadas. A veces lo que se llama racismo es puro clasismo. Cuando una es rica da igual que seas negra, no te vas a encontrar ningún problema en ningún sitio. El racismo, el clasismo y la xeonofobia existen en Europa pero los límites son difusos. La otra es otra por todos estos componentes y claro que desde la ética feminista debemos ser solidarias y acompañar a estas mujeres en la lucha por salir de la opresión. Hay un tema ahí que no he tratado en el libro y que me he apuntado porque me interesa mucho.

- ¿Cuál?

- Las similitudes entre prostitución y servicio doméstico... históricamente y ahora.

- ¿De eso va tu próximo libro?

- No lo sé. Pudiera serlo. Tengo varios proyectos en mente. Escribir le da sentido a mi activismo. Bueno, en plural, las feministas necesitamos nutrir nuestro discurso para volcarlo en el activismo.

http://www.feminicidio.net/noticias-de-asesinatos-de-mujeres-en-espana-y-america-latina/lucha-contra-la-violencia-de-genero/3209-qla-regulacion-de-la-prostitucion-solo-favoreceria-al-lobby-empresarialq.html


miércoles, 14 de noviembre de 2012

10 Razones para NO legalizar la prostitución



10 Razones para No legalizar la Prostitución

Janice G.Raymond
              Coalición Internacional Contra el Tráfico de Mujeres (CICTM/CATW)
                                               (25, marzo, 2003)
Introducción
Los argumentos que se exponen a continuación van dirigidos a todas las formas de prostitución avaladas o respaldadas por el estado, incluyendo, pero no limitándose a, la legalización de los prostíbulos y del proxenetismo, la despenalización de la industria del sexo, la regularización de la prostitución a través de leyes que establezcan controles de salud obligatorios para las mujeres que están en la prostitución, o cualquier sistema que reconozca que la prostitución es un trabajo o la defienda  considerándola una elección laboral.
Teniendo en cuenta que algunos países están considerando legalizar y despenalizar la industria del sexo, creemos  importante que consideres las razones por las cuales la legitimación de la prostitución como un trabajo no supone un empoderamiento de las mujeres que están en la prostitución, sino que supone un fortalecimiento de la industria del sexo.
1.    La legalización/despenalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.
2.    La legalización/despenalización de la prostitución y de la industria del sexo promueve el tráfico sexual
3.    La legalización/despenalización de la prostitución no supone un control de la industria del sexo. La expande.
4.    La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y la prostitución de la calle.
5.    La legalización de la prostitución y la despenalización de la industria del sexo promueve la prostitución infantil.
6.    La legalización/despenalización de la prostitución no protege a las mujeres que están en la prostitución.
7.    La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar a las mujeres por sexo en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.
8.    La legalización/despenalización de la prostitución no promueve  una mejora de la salud de las mujeres.
9.    La legalización/despenalización de la prostitución no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.
10. Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.
Los argumentos :
1. La legalización/despenalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.
¿Qué supone la legalización de la prostitución o la despenalización de la industria del sexo? En Holanda, la legalización supone la autorización de todos los aspectos de la industria del sexo: Las mujeres mismas, los llamados “clientes” y los proxenetas, quienes bajo el régimen de la legalización se han convertido en hombres de negocios del sector servicios y en legítimos empresarios sexuales.
La legalización/despenalización de la prostitución también convierte a los prostíbulos, clubes, salones de masaje y a los otros lugares donde se ejerce la prostitución en locales legítimos donde se permite que el comercio del sexo prospere de forma legal y  con pocas restricciones.
Hay personas que creen que defendiendo la legalización o la despenalización de la prostitución están dignificando y profesionalizando a la mujer que está en la prostitución. Pero el dignificar la prostitución como un trabajo no supone el dignificar a la mujer, ya que simplemente dignifica la industria del sexo. La gente a menudo no se da cuenta de que la despenalización supone la despenalización de toda la industria del sexo, no solo la de las mujeres.
La CATW aprueba la despenalización de las mujeres que están en la prostitución. Ninguna mujer debería de ser penalizada por su propia explotación. Pero los estados nunca deberían despenalizar a los proxenetas, a los clientes, a los prostíbulos u otros establecimientos sexuales.
2. La legalización/despenalización de la prostitución y de la industria del sexo promueve el tráfico sexual
La industria de la prostitución legalizada y despenalizada es una de las causas clave del tráfico de mujeres con fines de explotación sexual. Uno de los argumentos para la legalización de la prostitución en Holanda era que la legalización iba a ayudar a terminar con la explotación de las desesperadas mujeres inmigrantes que eran traficadas para entrar en la prostitución. El informe realizado por el grupo gubernamental “Budapest”* muestra que el 80% de las mujeres de los prostíbulos en los países Bajos son traficadas desde otros países (Grupo Budapest, 1999: 11). En 1994 La Organización Mundial sobre la Inmigración (International Organization of Migration, IOM) declaró que solo en los países Bajos, el 70% las mujeres traficadas provenían del centro y del este de Europa (OIM, 1995: 4).
El gobierno de Holanda se presenta a sí mismo como el defensor de los programas y políticas que luchan contra el tráfico, mientras que al mismo tiempo y de una manera cínica, ha eliminado todos los impedimentos legales dirigidos al proxenetismo y a los prostíbulos. En el año 2000 el Ministerio de Justicia Holandés abogó por una cuota legal para “trabajadoras sexuales” extranjeras, ya que el mercado de la prostitución holandés demandaba variedad de “cuerpos” (Dutting, 2001:16). También en el año 2000 el gobierno Holandés solicitó y obtuvo una sentencia de la Corte Europea  en la que se reconocía que la prostitución era una actividad económica. Esta sentencia permite que las mujeres de la UE y de los países que formaban parte de la Ex Unión Soviética  obtengan un permiso de trabajo como “trabajadoras sexuales” en la industria del sexo de Holanda, si prueban que se dedican al auto empleo. Las ONGs de los países Bajos han declarado que los traficantes están sacando provecho de esta ley y la están utilizando para introducir a mujeres en la industria de la prostitución Holandesa,  enmascarando el hecho de que estas mujeres han sido traficadas y enseñándoles cómo probar que se son “inmigrantes trabajadoras del sexo” auto empleadas.
Durante un año, desde que se levantó la prohibición de los prostíbulos en Holanda, las ONGs han informado que  ha habido un aumento de las víctimas del tráfico o que, en el mejor de los casos, el número de víctimas procedentes de otros países no ha variado (Bureau NRM, 2002: 75). 43 municipios de Holanda quieren poner en marcha una política que prohiba los prostíbulos, pero el Ministerio de Justicia ha dicho que la prohibición de la prostitución dentro de un municipio podría entrar en conflicto con el “derecho a la libre elección de trabajo” que garantiza la Constitución federal  o el Grondwet (Bureau NRM: 2002).
En enero de 2002 se estableció la prostitución en Alemania como un trabajo legitimo, después de que durante 5 años estuviera legalizada en las llamadas zonas “eros” o zonas de tolerancia. Ahora en Alemania es legal la promoción de la prostitución, el proxenetismo y los prostíbulos. En 1993, después de que se hubiera dado el primer paso para la legalización, se reconoció (incluso por parte de los/as defensores/as pro-prostitución) que el 75% de las mujeres que en Alemania estaban dentro de la industria del sexo eran extranjeras que procedían de Uruguay, Argentina, Paraguay, y otros países de Sudamérica (Altink, 1993: 43). Después de la caída del Muro de Berlín, los dueños de los prostíbulos informaron que 9 de cada 10 mujeres que estaban dentro de la industria del sexo en Alemania procedían de los países del Este de Europa y de otros países que pertenecieron a la antigua Unión Soviética.
El elevado número de mujeres extranjeras que están dentro de la industria del sexo en Alemania – algunas ONGs estiman que se eleva a un 85% - pone en duda el hecho de que tal porcentaje de mujeres haya podido entrar a Alemania sin algún tipo de ayuda. Al igual que en Holanda, las ONGs alemanas señalan que la mayoría de las mujeres extranjeras han sido traficadas. Hay que tener en cuenta que es casi es imposible para las mujeres pobres hacer frente al proceso migratorio, a los costos del viaje, a la tramitación de los documentos y  también es muy difícil que puedan establecerse dentro del “negocio” sin ninguna ayuda externa.
El Informe Estatal sobre las Prácticas de los Derechos Humanos (Country Report on Human Rights Practices) de 1999 del Departamento de Estado de EEUU - que fue emitido por el Departamento para la Democracia (Bureau of Democracy) -, reconoció el vínculo entre la legalización y el tráfico en Australia. En el informe sobre Australia se puso de manifiesto que en el Estado de Victoria, en el cual se había legalizado la prostitución en la década de 1980, “El tráfico de mujeres procedentes del Este Asiático y dirigido al mercado del sexo es un problema que va en aumento”, en Australia... las leyes negligentes  – incluyendo la legalización de la prostitución en algunas zonas del país – hacen que sea difícil el trabajo de hacer cumplir la ley contra el tráfico”.
3. La legalización/despenalización de la prostitución no supone un control de la industria del sexo. La expande.
En contra de lo que afirmaban las reivindicaciones que señalaban que la legalización y la despenalización de la prostitución iban a regular la expansión de la industria del sexo e iban a suponer un control de dicha industria, la industria del sexo representa ahora un 5% de la economía de Holanda (Daley, 2001:4). Durante la ultima década, después de que el proxenetismo y los prostíbulos se despenalizaran  en Holanda en el año 2000, la industria del sexo se ha expandido un 25 % (Daley, 2001:4).  A cualquier hora del día, mujeres de todas las edades y razas son expuestas  - y puestas en venta para el consumo masculino - en los conocidos escaparates de los prostíbulos y clubes de Holanda. La mayoría de las mujeres provienen de otros países (Daley, 2001:4), y probablemente han sido traficadas.
Actualmente existen en Holanda asociaciones, oficialmente reconocidas,  de empresarios del sexo y de clientes de la prostitución que son consultadas por,  y colaboran con, el gobierno con el fin de fomentar sus intereses y promover la prostitución. Entre estas asociaciones están: “Asociación de Empresarios de los Negocios de Relajación” y “Hombre/Mujer y la Fundación de la Prostitución”. Esta última está compuesta por un grupo de hombres que con regularidad utilizan los “servicios” de la industria del sexo, y uno de sus objetivos específicos es “conseguir que la prostitución y su uso sean más aceptados y abiertamente discutidos”, y “proteger los intereses de los clientes” (NRM Bureau, 2002:115-16).
Frente al hecho de que hay muy pocas mujeres que quieran “trabajar” en el sector legal de la industria del sexo, el Reportero Nacional de Holanda en temas de tráfico afirmó que una solución para el futuro podría ser “ofrecer [al mercado] prostitutas procedentes de países que no pertenezcan a la UE/AEE, y que voluntariamente elijan trabajar en la prostitución...” Se les concedería “un acceso controlado y legal al mercado Holandés” (NRM Bureau, 2002). Como la prostitución se ha convertido en “trabajo” y los proxenetas en “empresarios”, esta posible “solución”  convierte al tráfico en “una inmigración voluntaria para trabajar en la industria del sexo”. Holanda está mirando al futuro, destinando a las mujeres inmigrantes pobres al mercado internacional del sexo con el fin de remediar las insuficiencias del libre mercado de los “servicios sexuales”. A través de este proceso, se refuerza la normalización de la prostitución como una “opción para las pobres”.
La legalización de la prostitución en el estado de Victoria, Australia, ha supuesto una expansión de la industria del sexo. En 1989 había 40 prostíbulos legales en Victoria, y en 1999 la cifra se  había elevado a 94, junto con 84 que ofrecían servicio de acompañante. Otras formas de explotación sexual tales como el strip-tease, los centros de esclavitud y disciplina, los sex shops, los teléfonos eróticos y la pornografía son más rentables ahora (Sullivan and Jeffrys: 2001).
La prostitución se ha convertido en un suplemento legítimo del turismo y del auge de los casinos en Victoria. Actualmente, se pueden utilizar las fichas y los bonos de la ruleta de la fortuna de los casinos patrocinados por el gobierno en los prostíbulos (Sullivan and Jeffreys: 2001). La mercantilización de la mujer se ha intensificado de una manera considerable y cada vez es más visible.

Barrio Rojo de Amsterdam
Los prostíbulos en Suiza se han duplicado después de la legalización parcial de la prostitución. La mayoría de estos prostíbulos están libres de impuestos y muchos son ilegales. En 1999, el periódico Blick de Zurich, afirmaba que Suiza era el país de Europa con  mayor densidad de prostíbulos y que los ciudadanos/as se sentían invadidos por los locales dedicados a la prostitución, al mismo tiempo que experimentaban un constante crecimiento de las zonas destinadas a la prostitución (Daley, 2001:A1).
4. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y la prostitución de la calle.
La legalización  supuestamente iba a sacar a las mujeres prostituídas de la calle. Muchas mujeres no quieren registrarse ni someterse a revisiones médicas, tal y como lo requiere la ley en ciertos países en los que se ha legalizado la prostitución.  Por lo tanto, la legalización a menudo las conduce a la prostitución de la calle.  Además, muchas mujeres eligen la prostitución de calle porque quieren evitar ser controladas y explotadas por los nuevos  “hombres de negocios” de la industria del sexo.
En Holanda, las mujeres que están en la prostitución señalan que la legalización y despenalización  de la industria del sexo no acaba con el estigma sino que, al contrario, hace a las mujeres más vulnerables  frente al abuso ya que al tener que registrarse pierden el anonimato. Así que la mayoría de las mujeres que están en la prostitución, a pesar de todo eligen proceder de manera ilegal y clandestina. Los/as miembros del parlamento que en un principio apoyaron la legalización de los prostíbulos basándose en el supuesto de que esto iba liberar a las mujeres, están viendo ahora cómo la legalización refuerza la opresión de las mujeres (Daley, 2001:A1).
Los argumentos que defendían que la legalización iba a terminar con los elementos criminales de la industria del sexo han fracasado. El aumento de la prostitución en Australia desde la legalización se ha dado en el sector ilegal. Desde la llegada de la legalización en Victoria los prostíbulos se han triplicado y se han expandido, y la mayoría de ellos no tiene licencia aunque se anuncien y operen con total impunidad (Sullivan and Jeffreys: 2001). En “New South Wales”, los prostíbulos fueron descriminalizados en 1995. En 1999, el número de prostíbulos en Sydney había aumentado de manera exponencial a 400-500. La mayoría no tiene licencia. Para terminar con la endémica corrupción policial, el control de la prostitución ilegal pasó de estar en manos de los policías a estar en manos de los ayuntamientos locales. Pero los ayuntamientos no tiene ni el dinero ni el personal para poner investigadores en los prostíbulos y acabar con y  procesar a los empresarios ilegales.
5. La legalización de la prostitución y la despenalización de la industria del sexo promueve la prostitución infantil.
Otro de los argumentos que defendía la legalización de la prostitución en Holanda era que iba a ayudar a acabar con la prostitución infantil. La realidad en cambio ha mostrado lo contrario, ya que la prostitución infantil  en Holanda  ha aumentado dramáticamente durante la década de 1990.  La Asociación de Ámsterdam “ChildRight” estima que la cifra ha aumentado de 4000 niños/as en 1996 a 15.000 en el 2001. Esta asociación estima que al menos 5000 de los/as niños/as que están en la prostitución provienen de otros países, un número importante de los cuales son niñas nigerianas (Tiggelove: 2001).
La prostitución infantil ha aumentado dramáticamente en Victoria en comparación con los otros Estados de Australia donde la prostitución no ha sido legalizada. De todos los Estados y territorios de Australia, el mayor número de informes en torno a la prostitución infantil proviene de Victoria. El estudio dirigido por ECPAT ( End Child Prostitución and Trafficking - Acabar con el tráfico y la prostitución infantil) en 1998, y  realizado para la “Australian National Inquiry on Child Prostitución“ (Centro de Investigación Nacional de Australia sobre la Prostitución Infantil), mostró que existía un aumento del comercio organizado de prostitución infantil.
6. La legalización/despenalización de la prostitución no protege a las mujeres que están en la prostitución.
La Coalición Internacional contra el Tráfico de Mujeres (CATW) ha realizado dos estudios importantes sobre el tráfico sexual y la prostitución, entrevistando a casi 200 víctimas de la explotación del comercio sexual. En este estudio, las mujeres que estaban en la prostitución indicaban que tanto si se encontraban en establecimientos de prostitución legales o ilegales, éstos hacían muy poco para protegerles a ellas. “En caso de proteger a alguien, protegen a los clientes”.
Un estudio de la CATW realizado en 5 países, en los cuales se entrevistó a 146 víctimas de tráfico internacional y de la prostitución local, muestra que el 80% de las mujeres entrevistadas sufrieron violencia física por parte de los proxenetas. También muestra que todas ellas sufrían similares y múltiples consecuencias de salud derivadas de la violencia y de la explotación sexual (Raymond et al: 2002).
La violencia que sufrían las mujeres era una parte intrínseca de la prostitución y de la explotación sexual. Los proxenetas utilizaban la violencia por diferentes motivos y con  diferentes propósitos. La violencia era utilizada para iniciar a algunas mujeres en la prostitución y para derrumbarlas y vencerlas con el objetivo de que realizaran los actos sexuales. Después de la iniciación, en cualquier momento, la violencia era utilizada con el fin de gratificar a los proxenetas, como una forma de castigo, para amenazarlas e intimidarlas, para ejercer la dominación de los proxenetas, para exigir conformidad, para castigar a las mujeres por presuntas “infracciones”, para humillar a las mujeres y para aislarlas y recluirlas.
Las mujeres que señalaron que los establecimientos sexuales les ofrecían alguna protección, matizaron añadiendo que ningún “protector”  estaba nunca en la habitación con ellas, donde cualquier cosa podía ocurrir. Una mujer que estaba en la prostitución que funciona a través de llamadas telefónicas declaró que: “El conductor es como un  guardaespaldas. Se  supone que tienes que llamarle una vez entras para confirmar que todo va bien. Pero no se quedan junto a la puerta mientras tú estas allí,  así que puede ocurrir cualquier cosa”.
Los estudios realizados por CATW  hallaron que incluso cuando se utilizaban cámaras de vigilancia en los establecimientos, el objetivo era proteger el establecimiento. La protección de las mujeres de los abusos era secundaria o no importaba.
7. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar a las mujeres por sexo en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.
Con la llegada de la legalización en los países que han despenalizado la industria del sexo, muchos hombres que no se hubieran arriesgado a comprar una mujer para tener sexo, ahora ven la prostitución como algo aceptable. Cuando las barreras legales desaparecen, también desaparecen las sociales y éticas respecto al hecho de tratar a las mujeres como productos. La legalización de la prostitución supone enviar el mensaje a las nuevas generaciones de hombres de que las mujeres son productos sexuales, y de que la prostitución es una forma de diversión sin riesgo.
Como los hombres tienen un exceso de oferta de “servicios sexuales”, las mujeres tienen que competir en la oferta de servicios dedicándose al sexo anal, sexo sin condón, relaciones de esclavitud y dominación y otras tendencias demandadas por los clientes. Cuando se legaliza la prostitución, todos los controles están prohibidos. Por ejemplo, las capacidades reproductivas de las mujeres se convierten en productos actos para la venta. Todo un grupo nuevo de clientes encuentra excitante el embarazo y demanda leche de pecho en sus encuentros sexuales con mujeres embarazadas. Existen prostíbulos que ofertan servicios a hombres discapacitados y los/as cuidadores/as contratados por el Estado, que en su mayoría son mujeres, están obligadas ha llevar a estos hombres a los prostíbulos si ellos lo desean (Sullivan and Jeffreys: 2001).
Las autopistas de Victoria están llenas de anuncios que ofertan a mujeres como objetos sexuales y enseñan a las nuevas generaciones de hombres a tratar a las mujeres como subordinadas. Se anima a los hombres de negocios a que tengan sus reuniones de empresa en los clubes donde hay mujeres que sirven las mesas desnudas durante la hora de comer y del té o café.
El dueño de un prostíbulo de Melbourne declaró que la mayoría de los clientes eran “hombres profesionales bien educados, que acuden durante el día y después van a sus casas a reunirse con sus familias”. Las mujeres que desean relaciones más igualitarias con los hombres se encuentran con que a menudo sus compañeros visitan los prostíbulos y los clubes sexuales.  Tienen la opción de aceptar que sus parejas masculinas están comprando mujeres a través transacciones sexuales comerciales, pueden negarse a reconocer lo que sus parejas están haciendo o pueden romper con la relación (Sullivan and Jeffreys: 2001).
El proyecto de ley del Gobierno Sueco 1997/98:55 sobre la Violencia Contra las Mujeres, prohíbe y penaliza la compra de “servicios sexuales”.  Es un enfoque innovador que se  centra en la demanda de la prostitución. Suecia cree que “prohibiendo la compra de los servicios sexuales, la prostitución y sus efectos perjudiciales pueden contrarrestarse de una manera más efectiva que la que ha existido hasta ahora”. Y lo que es más importante, esta ley claramente afirma que “la prostitución es un fenómeno social no deseable” y que es “un obstáculo para el actual desarrollo hacia una igualdad entre hombres y mujeres;”**
8. La legalización/despenalización de la prostitución no promueve  una mejora de la salud de las mujeres.
Un sistema basado en la legalización de la prostitución en el que se obligue a las mujeres, y no a los clientes, a chequeos y certificados de salud es descaradamente discriminatorio para las mujeres.  Los chequeos de salud que son “solo para mujeres” no tienen ningún  sentido a nivel de salud pública porque el controlar a las mujeres prostituídas no les protege a ellas del SIDA  o de las ETS, ya que los hombres pueden transmitir, y en un principio son los que transmiten, las enfermedades a las mujeres.
Se argumenta que los prostíbulos legalizados u otros establecimientos de prostitución “controlados” “protegen” a las mujeres a través de políticas dirigidas a imponer la obligación de usar condón. En un estudio de la CATW que se realizó en EEUU, las mujeres entrevistadas que estaban en la prostitución declararon lo siguiente: el 47% afirmó que los hombres esperan tener sexo sin condón; el 73 % declaró que ofrecen pagar más para tener sexo sin condón; el 45% de las mujeres dijo que sufrirían abusos si insistieran en que los hombres usaran condón. Algunas mujeres dijeron que ciertos establecimientos puede que tengan normas que establezcan que los hombres tienen que usar condón, pero que en la realidad, los hombres siguen intentando tener sexo sin condón. Una mujer afirmó. “la ‘regla’ dice que hay que utilizar condón en la sauna, pero es negociable entre las partes. La mayoría de los hombres piden felaciones sin condón (Raymond and Hughes: 2001).
En la realidad, la imposición de las políticas en torno a la utilización del condón se deja en manos de las mujeres que están en la prostitución, y la oferta de dinero extra es una presión insistente. Una mujer afirmó: “Sería una mentirosa si dijera ‘Oh, siempre uso condón’. El condón desaparece cuando hay dinero extra en juego. Estaba mirando al dinero extra.” Muchos factores juegan en contra del uso del condón: la necesidad de las mujeres de ganar dinero; la disminución del atractivo de las mujeres mayores para los hombres; hacer frente a la competencia de los lugares donde no exigen condón; la presión de los proxenetas para que las mujeres tengan sexo sin condón y ganen más dinero; la necesidad de tener dinero por ser adictas a alguna droga o para pagar al proxeneta; y la falta de control que en general tienen las mujeres que están en la prostitución sobre sus propios cuerpos.
Las denominadas “políticas de seguridad” en los prostíbulos no protegieron a las mujeres de los abusos. Incluso cuando los prostíbulos supuestamente controlaban a los “consumidores” y utilizaban “gorilas”, las mujeres afirmaron que fueron lesionadas por los compradores y que, algunas veces, por los dueños de los prostíbulos y por sus amigos. Incluso cuando alguien intervenía para controlar el abuso de los compradores, las mujeres vivían en un clima de terror. Aunque el 60% de las mujeres dijo que algunas veces se había impedido que los compradores abusaran de ellas,  la mitad de estas mujeres contestaron que en algún momento habían sentido que podrían haber sido asesinadas por alguno de sus “clientes” (Raymond et al: 2002).
9. La legalización/despenalización de la prostitución no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.
La mayoría de las mujeres no entraron en la prostitución a través de una decisión racional. No se sentaron un día y decidieron que querían ser prostitutas. Mejor dicho, es preferible  llamar a esas “elecciones” “estrategias de supervivencia”.  Más que consentir, una mujer prostituta accede a la única opción que está a su alcance. Su conformidad deriva del hecho de tener que adaptarse a las condiciones de desigualdad que son establecidas por el consumidor que le paga a ella para que haga lo que él quiera.
La mayoría de las mujeres que fueron entrevistadas por los estudios realizador por la CATW, señalaron que la elección de entrar en la industria del sexo solo se puede discutir dentro de un contexto donde no existen otras posibilidades. La mayoría enfatizaron que  las mujeres que están en la prostitución tenían muy pocas alternativas. Muchas hablaron de la prostitución como la última opción,  o como una manera involuntaria de finalizar un “camino”. En un estudio, el 67% de los/as miembros de la policía que la CATW entrevistó expresaron la opinión de que las mujeres no entraron  voluntariamente a la prostitución. El 72% de los/as trabajadores/as sociales que la CATW entrevistó no creían que las mujeres voluntariamente eligieran entrar en la industria del sexo (Raymond and Hughes: 2001).
La distinción entre prostitución forzada y voluntaria es precisamente lo que la industria del sexo está promoviendo porque si se puede utilizar esta distinción para legalizar la prostitución, el proxenetismo y los prostíbulos, la industria del sexo conseguirá más estabilidad y seguridad legal. Las mujeres que presenten cargos contra los proxenetas o contra cualquier persona, tendrán que presentar la carga de la prueba y demostrar que fueron “forzadas”. ¿Cómo van a poder demostrar la coerción las mujeres marginadas? Si las mujeres tienen que demostrar que se utilizó la fuerza para reclutarlas o  que la utilización de la fuerza forma parte de las condiciones de trabajo, muy pocas mujeres que están en la prostitución tendrán recursos legales y muy pocos culpables serán procesados.
Muchas mujeres que están en la prostitución tienen que mentir constantemente sobre sus vidas, sus cuerpos y sus respuestas sexuales. Mentir es una parte de la definición de su trabajo cuando un cliente pregunta: “¿Te ha gustado?”. Algunas supervivientes de la prostitución han señalado que después de haber dejado la prostitución les costó mucho tiempo darse cuenta de que la prostitución no fue el resultado de una libre elección, porque el negar su propia capacidad de elección era negarse a sí mismas.
No hay duda de que un número pequeño de mujeres  dice que ellas eligen ser prostitutas, sobre todo si se encuentran en contextos públicos organizados por la industria del sexo. De la misma manera, algunas personas eligen tomar drogas peligrosas como la heroína. Sin embargo, incluso cuando las personas eligen tomar drogas peligrosas, reconocemos que el consumo de dicha droga es perjudicial para ellos, y la mayoría de las personas no piden la legalización de la heroína. En esta situación, el perjuicio o daño lo sufre la propia persona, no el consentimiento de la persona.
Incluso un informe de 1998 de la organización ILO (Organización Internacional del Trabajo de las UN) que sugería que la industria del sexo fuera tratada como un sector económico legítimo, encontró que “... la prostitución es una de las formas de trabajo más alienada; la investigación [realizada en 4 países] demostró que las mujeres trabajaban ’sufriendo’ ‘sintiéndose forzadas’, o estaban ‘llenas de remordimientos’ y tenían una identidad negativa sobre sí mismas. Un número significativo de ellas afirmó que si pudieran dejarían el trabajo sexual (LIM, 1998: 213).”
Cuando una mujer continúa en una relación abusiva con una pareja que le maltrata, o incluso cuando ella le defiende a él, no decimos  que esa mujer está ahí de manera voluntaria. Reconocemos la complejidad de su conformidad. Al igual que las mujeres maltratadas, las mujeres en la prostitución a menudo niegan los abusos si no se les ofrecen verdaderas alternativas.
10. Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.
En un estudio realizado por la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y financiado por la Fundación Ford, la mayoría de las 146 mujeres entrevistadas afirmaron de forma rotunda que la prostitución no debería de ser legalizada ni considerada un trabajo legitimo. Estas mujeres opinaban  que la legalización supondría aumentar los riesgos y los daños que actualmente ya sufren las mujeres por parte de los proxenetas (Raymond et al, 2002). “Me niego. No es una profesión. Es humillante y es una forma de violencia masculina”. Ninguna de las mujeres entrevistada quería que sus hijos, familia o amigos tuvieran que ganar dinero a través de la industria del sexo. Una afirmó que “La prostitución me despoja de mi vida, salud, de todo”.
Conclusiones:
Los legisladores se suben al tren de la legalización porque creen que es lo único que funciona.  Sin embargo, un Comisario de Scotland Yard ha afirmado que “Tienes que tener cuidado cuando legalizas algo solo porque crees que lo  que estás haciendo no tiene éxito”.
Se oye hablar muy poco del rol que tiene la industria del sexo en la creación de un mercado global del sexo sobre los cuerpos de las mujeres y niños/as. En cambio, oímos hablar mucho sobre el hecho de conseguir que la prostitución se convierta en un trabajo con mejores condiciones para las mujeres a través de la regularización y/o legalización,  a través de los sindicados denominados “trabajadoras del sexo” y a través de campañas que proporcionan condones a las mujeres que están en la prostitución pero que no les ofrecen ninguna alternativa. Oímos hablar mucho sobre cómo mantener a las mujeres en la prostitución pero muy poco sobre como ayudarlas a salir de ella.
Los gobiernos que legalicen la prostitución tendrán muchos intereses económicos en la industria del sexo. Consecuentemente, aumentará la dependencia de los gobiernos sobre la industria del sexo. Si se contabilizan las mujeres que están en la prostitución como trabajadoras, los proxenetas como empresarios, y los compradores como clientes de los servicios sexuales – legitimando y considerando a toda la industria del sexo un sector económico – los gobiernos abdicarán de la responsabilidad de conseguir trabajos adecuados y  lícitos para las mujeres.
En vez de sancionar la prostitución, los Estados podrían centrarse en la demanda y penalizar a los hombres que compran mujeres para tener sexo, y podrían apoyar el desarrollo de alternativas para las mujeres que están en la industria del sexo. En vez de beneficiarse de los impuestos recaudados de la industria del sexo, los gobiernos podrían embargar los bienes de la industria del sexo e invertirlos en el futuro de las mujeres que están en la prostitución proporcionando recursos económicos y alternativas reales.
Notas:
* Budapest Group. (1999, June). The Relationship Between Organized Crime and Trafficking in Aliens. Austria: International Centre for Migration Policy Development.  El proceso de Budapest comenzó en 1991. 10 organizaciones y casi 40 gobiernos han participado en el proceso. Se han celebrado alrededor de 50 reuniones de diferentes niveles, incluyendo la Conferencia Ministerial de Praga.
** El “Rapporteur” Nacional sobre el Tráfico de la Policía Nacional de Suecia ha afirmado que en 6 meses, después de que la Ley Sueca se hubiera aprobado, ha disminuido el número de mujeres traficadas en Suecia. También ha señalado que según compañeros policías de la Unión Europea, los traficantes están eligiendo otros países de destino donde no existan leyes similares a la Ley Sueca. Por lo tanto, la Ley sirve para disuadir a los traficantes. Cita tomada de: Karl Vicktor Olsson, “Sexkopslagen minkar handeln med kvinnor,” Metro, January 27, 2001: 2.
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