Mostrando entradas con la etiqueta violencia contra mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violencia contra mujeres. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de mayo de 2021

16 claves sobre “madres alquiladas en las granjas de los fetos vendidos”

 

16 claves sobre “madres alquiladas en las granjas de los fetos vendidos”

NAZANÍN ARMANIAN

19 SEPTIEMBRE 2018

¿Conoce usted a alguna mujer voluntaria que "desde la generosidad" quisiera quedarse embarazada con el embrión de una pareja desconocida y después de nueve meses de llevar el feto en sus entrañas, le entregue el bebé a una empresa intermediaria que hasta le impide mirar o dar un beso de despedida al bebé que gestó?

 

Salvo en excepcionales casos de la "solidaridad entre conocidos", el vientre de alquiler altruista es un cuento. Se trata de un nuevo negocio organizado por los viejos traficantes de bebés, quienes inseminaran a las mujeres pobres y desesperadas con el embrión de las parejas ricas, para que a cambio de unas monedas arriesguen su salud y su vida, gestando un ser humano para luego abandonarlo.

 

El crimen organizado se ha disfrazado de caridad para convertir el útero de las mujeres en la fábrica de bebés convertidos en objeto de transacciones mercantiles. Ninguna sociedad ha tolerado la venta de los recién nacidos hasta hoy que los think tank patrocinados por las compañías de "salud" han conseguido camuflarla bajo un halo de "altruismo". Son los mismos que han inventado el término de "trabajadores del sexo" para llamar a millones de mujeres y niñas prostituidas y explotadas por las mafias de la industria de la trata de seres humanos.

 

Han adulterado hasta las palabras con el fin de vender este nuevo negocio: En Oriente Próximo se le llama "Madre sustituta" a las amas de crianza. El lazo que tienen los niños con estas "amas" es tal que las llaman "tía" y se les devolverán este favor de adulto, cuidando de ellas.

 


India: Una granja de bebés

Ambos negocios ponen en alquiler, no la fuerza de trabajo de la mujer, sino su propio cuerpo, y consolidan las profundas desigualdades entre los seres humanos a nivel mundial.

 

"Nos tratan como el ganado" revela Alina a Al Jazzira una de las Mujeres que Alquilan su Vientre (MAV) en Ucrania: confinadas durante un año en pisos (¡a veces dos mujeres embarazadas compartiendo una misma cama!), gestionados con un cuartel, donde las mujeres no pueden salir a partir de las cuatro de la tarde, y la multa de infringir las normas alcanza los100 euros. Encerradas bajo el pretexto de poder cuidar de ellas, proporcionarles alimentos nutritivos, y atención prenatal de alta calidad, a estas mujeres se les arrebatan, en realidad, la poca autonomía que les quedaba. La mayoría proceden de pequeñas aldeas, son humilladas, insultadas. "Pasamos la primera semana simplemente tumbadas, llorando. No podíamos ni comer", cuenta Alina, a la que han prometido unos 9.000 míseros euros de los cerca de 30.000 que cobran los intermediarios. El fin del socialismo primero y el conflicto actual después, han destruido la protección social que gozaban las mujeres y los niños ucranianos, sumiéndoles en una pobreza extrema. Hoy, cerca de 100.000 niños abandonados abarrotan sus orfanatos.

 

El propio hecho de firmar un contrato (aunque no haya dinero por el medio), convierte a los bebés y a las MAV en esclavos, según la definición de la Convención de Esclavitud del 1956: las mujeres están siendo utilizadas (usus), y obligada a ceder su útero para incubar un fructus (hijos) que será entregado a otra persona, que se convierten en su dueño.

 

Aquí están los vientres de alquiler

 

El antiguo Triángulo de Oro del opio, formado por Tailandia, Laos y Camboya, es hoy uno de los paraísos de tráfico de recién nacidos.

 

Otras fábricas mundiales de bebés ganga son Nepal, India, Irán, Georgia, Israel, Kenia, o Guatemala, comparando con los casi 100.000 dólares que cuestan estos bebés en EEUU: ¡Esta es la clave de maximizar los beneficios de las multinacionales en el capitalismo: minimizar los costos!

 

Desmantelada un "piso granja" en Camboya con 37 mujeres, julio del 2018. ¿Qué pasará con ellas? ¿Qué pasará a sus bebés?



Tras la denuncia de la prensa sobre los aberrantes abusos a las mujeres pobres, el gobierno indio fue forzado a prohibir en 2015 la gestación de bebés para extranjeros. Se estima que, hasta entonces, unos 25.000 niños habían sido transaccionados.

 

Mujeres "vientres de alquiler"

 

Tienen entre 19 y 25 años, y siempre son de los estratos más pobres de la sociedad, forzadas por la necesidad o por la familia: son como Fantine, el personaje de Los Miserables, que prostituyó y vendió su pelo y hasta sus dientes para dar de comer a su hija Cosette. Pues, hay cientos de millones de mujeres como ella. Ninguna se convierte en MVA "libremente": la pobreza es incompatible con la libertad. La joven vietnamita, Wuhan fue trasladada a Tailandia para gestar un bebé destinado a una pareja china, y así ganar un dinero para el tratamiento de su padre enfermo. Pero, él murió a pocos meses, y la agencia ni le permitió a la mujer embarazada asistir al funeral.

Muchas de las MVA son engañadas: decenas de vietnamitas han denunciado que fueron a Tailandia con promesa de un trabajo bien remunerado, y confiscaron sus pasaportes: habían sido secuestradas, amontonadas en pisos lúgubres, violadas y embarazadas. Les quitaron a los bebés. Estos hechos suceden porque la demanda de bebés fabricados excede a la oferta. En febrero del 2011, la policía tailandesa liberó de un piso a 15 mujeres vietnamitas, la mitad embarazadas, reclutadas por la empresa Baby 101.

Son escogidas por el color de piel, edad, nacionalidad, religión, y atractivo. A la mujer india de piel oscura se le paga menos que a otra de la clase media y blanca.

Al ser el embrión un objeto extraño para el cuerpo de la mujer, deben recibir medicamentos con efectos adversos para su salud. Están sometidas a tratamientos para la fertilidad, nocivos a largo plazo, y expuestas a enfermedades relacionadas con números embarazos.

Sufren durante todo el embarazo un tremendo estrés, y no sólo por vivir semi secuestradas en pisos clandestinos, sin recibir cariño y mismos, sino también por si sufren un embarazo ectópico, un aborto espontáneo, o dan a luz un bebé muerto. En tales casos, tendrían que devolver parte del dinero recibido y a veces incluso pagar una multa.

Si el 99% de las cerca de 1000 mujeres que cada día mueren en el mundo viven en los países del Sur, está "cifra" se dispara por las condiciones en las que viven y paren las MVA. En 2012, se supo de la muerte de una india después de dar a luz a un niño para una pareja estadounidense. Dejó huérfana a sus dos hijos. Meses después, fallecía otra, cuando traía al mundo a los gemelos pedidos a la carta por una pareja.

Sus partos suelen ser por cesárea (y lo que implica) ya que los contratantes extranjeros deben pedir visado para ir a recoger a los bebés.

Las MVA son vistas, en muchos países de Asia y África, como prostitutas o malas mujeres: Los indios que creen en la reencarnación piensan que las parejas infértiles han sido castigadas por las divinidades a causa de sus pecados en las vidas anteriores, y las MVA interfieren en la decisión de los dioses. Este estigma social, y la identidad oculta de estas mujeres, son dos de los factores que dificultan una investigación exhausta sobre el efecto de este negocio en las partes implicadas.

La mayoría, tras entregar al bebé, sufre remordimiento y trastornos emocionales. Ni por éstos ni por una posible depresión posparto recibirá atención médica alguna, ya que la totalidad de los cuidados estaba dirigidos a obtener un bebé perfecto, no a ella. Será su problema si sufre una hemorragia, o su depresión le conduce al suicidio.

Les prohíben crear lazos emocionales con el feto. Algo, no sólo imposible, sino nocivo para el desarrollo del niño en el futuro. Tras el parto, impiden cualquier contacto "piel con piel" y ni les dejan ver al bebé siquiera. ¿Verdad que no se trata de ganar un "dinero fácil"?

Al contrario de la adopción, en la que la madre biológica decide lo que es mejor para ella y para el bebé, en la "subrogación" son la pareja pagadora que determinan el destino del recién nacido.

Se está creando un verdadero "proletariado reproductivo", mercantilizando el cuerpo de mujeres cuyo número sube paralelo al incremento de las injusticias sociales. Detrás de cada bebé comprado hay un drama de mujer. ¿Cómo reacciona este niño una vez adulto cuando conozca su propia historia?

Cerca del 11% de estos bebés nacen prematuros o con bajo peso. Algunos mueren en las clínicas semiclandestinas, otros son abandonados, sobre todo si tienen alguna discapacidad o enfermedad: El caso del "Bebé Gammy" fue sólo el más sonado: en 2014 una pareja australiana se llevó de Tailandia la niña Pipah que habían logrado con una MVA tailandesa, abandonando a su hermano gemelo Gammy con el síndrome de Dawn. Luego, resulta que el padre biológico había sido encarcelado por pedófilo. La madre tailandesa está reclamando la custodia de Pipah y el juez australiano se lo niega. ¡Que los adultos preparen alguna explicación medianamente humana para Dawn y Pipah!

En 2016, la barbarie de este sórdido negocio tomó una nueva dimensión cuando un multimillonario japonés de 24 años fue detenido por engendrar a 16 niños por las MVA en Tailandia: pretendía tener entre 300 y 1000 hijos, afirmaba. La pregunta no es sólo ¿para qué? sino ¿qué clase de monstruos son los que dirigen esta forma de destrucción de tantas vidas? En otro caso, en EEUU, Allen dio a luz a dos gemelos. No se le permitió ver a los recién nacidos, aunque le mandaron sus fotos por el móvil. Dos meses después, descubrieron rasgos "extraños" en uno de ellos: ¡se descubre que era el hijo propio de Allen concebido durante el embarazo con el esperma de su marido! Ella reclamó a Max, su hijo, pero la agencia y los padres pagadores se negaron, pidiéndole los costos y otros 7.000 dólares por "daños", sino pondrían a Max en adopción. Ella pagó y recuperó a su hijo.

Estos niños pueden encontrarse confusos emocionalmente, tener problemas de identidades y con muchas preguntas de difícil respuesta. El vientre de alquiler divide la maternidad entre la biológica, la genética y la legal, desmontando el dicho latino de "Mater sempre certa est". ¿Cómo hará su árbol genealógico? Al registrar el lugar de nacimiento del bebé el mismo que el de la pareja pagadora en sus documentos, se viola el derecho del niño a conocer su origen e identidad, como está garantizado en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Un niño adoptado puede llegar a creer que sus padres le querían, y le entregaron a otra familia porque deseaban lo mejor para él, mientras los hijos de la "subrogación" sabrán que 1) su abandono se decidió incluso antes de que se formara como feto, y 2) fue objeto de una transacción financiera entre unos adultos. La adopción está centrada en los intereses del niño, la subrogación, en los intereses de la pareja pagadora. Países como Alemania y Austria han prohibido no solo esta fórmula sino también la donación de óvulos para proteger la cuestión de la identidad del niño. La dignidad de las personas debe estar por encima del capricho de quienes creen que todo tiene un precio y con su fortuna pueden comprarlo. Buscan "hijos de su propia sangre" ignorando que el feto está regado por el líquido vital de la madre que la gesta. Hay millones de niños huérfanos en el mundo esperando un abrazo y un hogar. ¿Qué estúpida necesidad hay para causar tanto daño a tantas personas?

Fuente:

https://blogs.publico.es/puntoyseguido/5194/16-notas-sobre-madres-alquiladas-en-las-granjas-de-los-fetos-vendidos/?fbclid=IwAR2M7nXQNOQcBw0YUzqBJlQ9MpZ1abymhgcQrXx0caAw9RKEEoorx2wnH0g

Nota: las imágenes están en el original.




lunes, 10 de agosto de 2020

Funcionarios corruptos, un eslabón imprescindible en la trata de personas

 

Funcionarios corruptos, un eslabón imprescindible en la trata de personas

Estas redes criminales requieren de la corrupción pública para operar. La persecución de este tipo de comportamientos delictivos está aún lejos de ser efectivo


Campaña de sensibilización contra la trata de personas en Cusco (Perú). 



BORJA DÍAZ RIVILLAS Y ANA LINDA SOLANO LÓPEZ

19 JUL 2020 -

Cuando Ana María, menor de edad, dio a luz en el hospital, el personal sanitario avisó a sus familiares y contactó con la Fiscalía para investigar las circunstancias de su embarazo. Su bebé había nacido muy enfermo como consecuencia de la sífilis que ella sufría. Ana María guardó silencio. Fue su madre quien alertó de que la menor había sido captada por una red de trata.

 

Patrullas contra la trata de mujeres

La joven sentía miedo. Tenía muy presente que, en las fiestas organizadas por su captor, participaban policías de la zona con los que, tanto ella como el resto de niñas, eran obligadas a mantener relaciones sexuales. Sentía que no podía esperar ayuda alguna de las autoridades locales.

 

El de Ana María no es un caso aislado, sino una manifestación más del impacto diferenciado de la corrupción en las mujeres y niñas de América Latina. La corrupción de funcionarios públicos vinculada al fenómeno de la trata con fines de explotación sexual puede tener lugar a lo largo de toda la cadena criminal —en el lugar de origen o de captación de las mujeres, durante el tránsito y en el destino—, pero también en los sistemas de justicia o de protección de las víctimas.

 

La corrupción se concreta en cobros periódicos de dinero o de favores sexuales por parte de funcionarios que omiten sus deberes de vigilancia, dan aviso de actuaciones de investigación, falsifican documentación o permiten el tránsito migratorio. En ocasiones, son los propios funcionarios quienes controlan el negocio ilícito o son miembros de la red.

 

Siendo la corrupción un factor crucial en la trata de personas, su relevancia contrasta con la escasa efectividad en su persecución. Se han producido actuaciones en diversos países, pero son pocas todavía las políticas o estrategias estructuradas de prevención e investigación de dichas prácticas delictivas.

 

La lucha contra la corrupción asociada a la trata es precisamente el objetivo de una de las acciones del programa de cooperación de la Unión Europea con América Latina EUROsociAL +. En concreto, se impulsa el trabajo conjunto entre redes de fiscales anticorrupción y de trata de personas en el marco de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Púbicos (AIAMP), con el fin de identificar la naturaleza y alcance de esta problemática y poder aportar soluciones prácticas.

 

Anillos de protección en torno a las redes criminales

La mayoría de los casos identificados de corrupción asociados a la trata implican la facilitación de operación del lugar de explotación, así como la facilitación de ingreso al país para las víctimas y, en general, la expedición de documentación, sin que se cumplan los requisitos.

 

Los agentes públicos generan anillos de protección en diferentes niveles para que se consoliden las redes de explotación, como nos relata Marcelo Colombo, titular de la Procuraduría de Trata de Argentina. En un primer anillo actúan, sobre todo, fuerzas policiales e inspectores municipales que dan protección a las organizaciones que controlan los lugares de explotación. “Esta corrupción la vemos en la falta de controles de locales nocturnos, en maniobras ilícitas irregulares en el área de migraciones donde se permite el ingreso de menores de edad sin permiso, se hace la vista gorda en documentación falsificada en las zonas fronterizas por las que entran mujeres y niñas que vienen, en muchos casos, engañadas y que acaban en las redes de trata”, detalla Sergio Rodríguez, responsable de la Procuraduría Anti Corrupción de Argentina.

 

La lucha contra la corrupción y el apoyo a las víctimas son necesarios para a romper con la cadena criminal y recuperar la confianza de la ciudadanía

 

Estos actos pueden ser aislados o formar parte de estructuras que facilitan la economía criminal, lo que hace importante entender que puede existir un segundo anillo de protección en el Poder Judicial, inclusive en la esfera de las fiscalías y de las fuerzas políticas. “Hemos procesado y condenado a numerosos funcionarios policiales y alcaldes. Tuvimos el caso de un fiscal federal que protegía cuatro lugares de explotación sexual en asociación con uno de los principales gendarmes de la zona, que controlaba el negocio”, cuenta Marcelo Colombo. “Por eso es importante mirar hacia arriba y buscar a los grandes peces, los que verdaderamente se benefician”, argumenta.

 

Perú refleja igualmente esta problemática. En septiembre de 2019, fue desarticulada una red de trata que funcionaba bajo la protección del jefe de la División Criminal de la XV Macrorregión Policial de Madre de Dios. Según la acusación, a cambio de dinero, protegía a la organización y avisaba de diferentes operativos contra la trata.

 

Un tercer anillo puede darse cuando la posición de poder de los funcionarios corruptos les permite controlar el negocio criminal. Así, en el Informe sobre trata de personas con fines de explotación sexual en Guatemala de la CICIG, se identifican casos de funcionarios dedicados directamente al negocio de la trata, operando a través de testaferros. Eran dueños de centros de explotación sexual y lavaban sus ganancias mediante la inversión en transporte y otros negocios.

 

Extorsión sexual como moneda de cambio

Una forma de corrupción aún más compleja de identificar, en gran parte porque está normalizada e invisibilizada, es cuando la moneda de pago de la facilitación de la trata no es dinero sino un beneficio sexual impuesto a la víctima por los acuerdos entre el proxeneta y los funcionarios públicos.

 

La complicidad de la autoridad que frecuenta los lugares de explotación genera además una fuerte sensación de impunidad y miedo a la denuncia por parte de las víctimas. Aida Gatti, coordinadora de Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Víctimas de Trata del Ministerio de Justicia y DDHH de Argentina, conoce bien este fenómeno: “En gran parte de los casos, las víctimas de trata cuentan cómo personal policial, fiscales y jueces reciben favores sexuales a cambio del encubrimiento. Que las víctimas vean cómo los agentes públicos hablan amigablemente con los proxenetas refuerza la situación de impunidad. No escapan porque no saben dónde pedir ayuda”.

 


Las mujeres y niñas sufren de manera especial el flagelo de la corrupción. Mural en Río de Janeiro. EUROSOCIAL+


Esta forma de extorsión sexual, entendida como abuso de poder para obtener beneficio sexual, tiene doble naturaleza, como corrupción y como delito de violencia sexual. Esta última condición presenta retos en materia probatoria, en particular en lo referente al consentimiento de las víctimas, y se produce además la estigmatización y dificultades de protección de las mujeres que se atreven a denunciar.

 

Una estrategia combinada contra un problema complejo

De lo expuesto anteriormente se deduce que la desarticulación de las estructuras criminales no es suficiente si no se persigue también la corrupción que les permitió operar. Un punto de partida en la búsqueda de soluciones es, por tanto, promover una doble mirada hacia los ámbitos de la trata y la corrupción, generando protocolos conjuntos para abordar esta problemática dentro de las propias fiscalías.

 

Otro elemento clave es contar con organismos capacitados para recibir este tipo de denuncias y asociar trata y corrupción desde el principio de la investigación. Es igualmente necesario reforzar los mecanismos de protección de los denunciantes, fomentar la delación y realizar campañas de publicidad para visualizar esta problemática.

 

Se debe incluir en las investigaciones de corrupción las variables asociadas a la violencia sexual contra la mujer

 

Ha de fortalecerse, además, la prevención en las entidades y lugares más proclives a estos delitos, mediante un análisis de riesgos. Un punto esencial es detectar de forma temprana el componente de corrupción en los casos de trata. Resulta conveniente incorporar estrategias propias de la lucha anticorrupción, como el seguimiento del dinero o la incautación de bienes. La investigación no debe detenerse en la parte baja de la cadena criminal, sino utilizar herramientas de análisis para detectar los vínculos entre la trata y las autoridades públicas o los poderes económicos.

 

Finalmente, es imprescindible hacer visible la extorsión sexual como delito de corrupción y generar acciones concretas para combatirla. En este sentido, se debe sensibilizar y capacitar a los operadores de justicia de los ámbitos anticorrupción, al tiempo que se incluyen en las investigaciones de corrupción las variables asociadas a la violencia sexual contra la mujer.

 

El fortalecimiento institucional, la lucha anticorrupción y el apoyo a las víctimas, son por tanto imprescindibles para a romper con la cadena criminal de la trata y recuperar la confianza de la ciudadanía.

 

Ana María decidió, un año después de dar a luz, colaborar con las autoridades. Quiere ayudar en la investigación contra la red que la explotaba para evitar que otras niñas pasen por lo mismo. A pesar de su terrible experiencia, ha recuperado la confianza en la justicia e incluso se plantea ser policía en el futuro.

 

Borja Díaz Rivillas, responsable de Buen Gobierno en el Área de Gobernanza Democrática del Programa de Cooperación de la Unión Europea con América Latina, EUROsociAL+, en la FIIAPP. Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Salamanca. Ana Linda Solano López es consultora sobre corrupción y género del Área de Gobernanza Democrática de EUROsociAL+ en la FIIAPP. Master en Ciencias Jurídicas por la Universidad Pompeu Fabra.

 

Fuente:

https://elpais.com/elpais/2020/07/15/planeta_futuro/1594821972_794679.html





 


viernes, 8 de mayo de 2020

Los foros de puteros se frotan las manos con la extrema situación por el coronavirus de las mujeres prostituidas



A sabiendas de que se han cerrado prostíbulos, los prostituidores buscan en Internet información para conocer dónde seguir explotando mujeres o recomendarse a las esclavas sexuales a las que, por la situación de desesperación que viven, regatean y obligan a aceptar precios más ajustados, así como a prácticas más violentas.

MADRID
NURIA CORONADO SOPEÑA

"Aquí solo van a quedar las africanas más desesperadas y que no le temen ni al ébola. Pasarán muchos años hasta que nos volvamos a follar a una lumi"; "Yo lo que no sé es cómo permiten el cierre de puticlubs. ¿Pero, señores, acaso no es un establecimiento donde se busca y encuentra la medicina para el alma y el cuerpo? ¡Animo muchachos, dentro de muy poco volveremos a nuestra rutina de diversiones!".

Estos son solo dos de los miles de mensajes que se pueden encontrar en los foros de puteros durante la covid. Comentarios más que ofensivos y degradantes y que el Colectivo Hiparquía -la organización abolicionista radicada en Elche que ofrece apoyo emocional y comida a las mujeres prostituidas-, ha querido estudiar para mostrar los niveles de misoginia de quienes los dicen.
Según María Arenas, representante de dicho colectivo, todos tienen en común una cosa: "Los prostituidores saben que se han estado aprovechando -y siguen pensando hacerlo- de mujeres en situación de vulnerabilidad a las que, en circunstancias normales y con las necesidades básicas cubiertas, no podrían prostituir". Un modus operandi que es reflejo de que a los puteros "no les gustan las relaciones sexuales, sino la esclavitud sexual".

Y es que, a golpe de clic, quienes alimentan al sistema patriarcal se están frotando las manos con la situación de vulnerabilidad de las mujeres prostituidas. "Están convencidos que la industria prostitucional se va a ver fortalecida [por la crisis y gracias al porno]. Por un lado, van a tener más variedad de mujeres entre las que escoger (más españolas, y en general, más mujeres que caerán en el sistema prostitucional al perder sus trabajos y no encontrar opciones de subsistencia). Por otro lado, saben que, a mayor vulnerabilidad entre las mujeres actualmente en situación de prostitución (sobre todo si no tienen las necesidades básicas cubiertas), menos billetes van a necesitar para prostituirlas cuando todo haya acabado", subraya Arenas.


Putero, el rol del macho por antonomasia
Una opinión que refrenda Zúa Méndez, la actriz, activista abolicionista y cofundadora de Towanda Rebels. "El que los puteros se salten el confinamiento para esto es sinónimo de no respetar los límites, y, en general, de no respetar a las personas. Son profundamente narcisistas, solo hay que leerles para darse cuenta de que más allá del yoísmo no hay nada. Dentro de este rol de macho, no respetar las normas y realizar prácticas de riesgo es lo más usual. Se jactan de ello y se animan los unos a los otros".
A este rol de macho alfa, la actriz y también cofundadora de Towanda Rebels Teresa Lozano añade cómo estos foros les sirven a los puteros para saber quiénes son los más cracks. "Para comprender la prostitución tenemos que tener claro que la masculinidad es un carnet que te lo dan tus pares, los otros hombres. Para conseguir ese carnet de macho debes demostrar una y otra vez que eres un hombre de verdad, y, para ellos, tener sexo con muchas mujeres, cuantas más mejor, da puntos. Su masculinidad la construyen colocándose por encima de las mujeres, a través de la dominación. Por eso la prostitución no va de sexo, como nos quieren hacer ver, sino de poder. De seguir perpetuando la jerarquía y el orden patriarcal. La única diferencia entre una violación y la prostitución es un sucio billete". 
La clasificación misógina
Los mensajes de los foros que el Colectivo Hiparquía ha rastreado muestran a cinco tipos de prostituyentes. Los primeros son los simpáticos. "Se ríen entre sí comentando que lo están pasando putas e imaginándose a las mujeres que conocen sin poder subsistir, y recurriendo a pedir ayudas sociales". En segundo lugar, están los colonialistas, que lamentan que mientras dure la crisis sanitaria sólo van a poder comprar a "africanas desesperadas" porque tendrán que verse obligados a esperar a que la industria les haga disponible "mejores mujeres", añade María Arenas.
Los más paranoicos argumentan que el coronavirus y el confinamiento "son una trama del feminismo y el gobierno, al que consideran feminista", para impedirles seguir prostituyendo a las mujeres. Uno de los mensajes de un putero así lo refleja: "De todas formas no quiero pensar que esto del bicho se ha montado con el objetivo de impedir que puedas irte de putas por causa de una trama de intereses ocultos. Pues claro que se ha montado por eso joder, o es que no se nota. ¡Qué casualidad, justo después del 8M!".
En este ranking también están "los que se sienten negados del derecho a prostituir que creen que tienen y merecen por culpa de la crisis sanitaria y del confinamiento, y proyectan esa misma culpa -y su frustración- sobre la mujer en situación de prostitución, afirmando que debe perseguirlas la policía por ser la fuente de contagio; es decir, el estigma del coronavirus para ellas", añade Arenas.



Algunos de los mensajes que se pueden leer en los foros de los puteros recopilados por Hiparquía.

Por último, destacan los puteros "solidarios", que son los que aconsejan a sus compañeros "aprovechar el momento de necesidad y presentarse en el domicilio de las mujeres llevando comida para prostituirlas y a la vez poder justificar a la policía que vienen de comprar. También abren camino a sus compañeros prostituidores ofreciéndose para aconsejarles cómo saltarse el confinamiento para prostituir tras intentarlo ellos mismos", recalca la portavoz del Colectivo Hiparquía.
Según Zúa Méndez, esta categorización en realidad viene a resumirse en una sola: la de quien no tiene sexo en igualdad. "Sabemos por los múltiples estudios que se han llevado a cabo a partir de cientos de foros y de entrevistas con ellos, y especialmente por el testimonio de las supervivientes del sistema prostitucional, que nos encontramos puteros de todas las clases sociales, de todas las etnias, de todas las edades; lo único que tienen en común es el hecho de que son hombres (el 99% de los que pagan por sexo). Es un reflejo de los hombres que existen en nuestra sociedad. Nos sorprenderíamos si supiéramos cuántos de los hombres que nos rodean han acudido o acuden al puticlub, al piso de prostitución o a la rotonda. Es imposible que esos hombres nos vean como iguales, cuando creen que pueden acceder al cuerpo de las mujeres cuando quieran porque su dinero se lo permite".
Ni traumatizados ni enfermos
Así las cosas, para Teresa Lozano "el hombre no nace putero, al putero lo hacemos". La explicación la da mencionando a la filósofa feminista Ana de Miguel, según la cual los puteros crecen con una doble verdad: "Por una parte, se les ha dicho que sus compañeras tenían los mismos derechos que ellos, mientras que por otra las mal llamadas industrias del sexo, sobre todo la pornografía, les han enseñado que las mujeres somos objetos y que pueden hacer lo que quieran con nosotras, o al menos con algunas. Claro que están enfermos, pero su enfermedad se llama machismo y se cura con educación porque no existe el gen putero".
Por ello, Méndez añade que estos foros, haya covid o no, son el lugar perfecto para comprobar para qué sirve la prostitución. "Creo que es imposible leer un foro de puteros y seguir manteniendo la postura de que la prostitución es un trabajo como cualquier otro y que los puteros no son violadores, sino respetables clientes. Es imposible seguir diciendo que son personas que se preocupan por las mujeres prostituidas y que actuarían en cuanto vieran algún síntoma de que esa mujer es víctima de trata. Lo que nos dicen estos foros es que saben que las mujeres no están ahí por gusto, sino por necesidad, y se aprovechan. No tienen problemas en estigmatizarlas, en sacar toda su misoginia, su clasismo y su racismo cuando hablan de ellas. Cuentan cómo a peores condiciones de vida de esas mujeres, mejor para ellos para extorsionarlas y obligarles a hacer prácticas de mayor riesgo y de violencia por menos dinero", añade.
Acabar con esta situación de violencia de género extremo solo pasa, según coinciden todas las expertas consultadas, por una cosa: abolir la prostitución. "Mientras haya una mujer prostituida todas somos susceptibles de serlo", dice Lozano. "Hasta que no consigamos la abolición de la prostitución todas las mujeres somos putificables. Me llaman la atención los comentarios en los que se jactan de que la crisis económica derivada de la covid-19 va a permitirles acceder al cuerpo de mujeres a los que, en circunstancias normales, no accederían. Con esto lo que queda claro es que los puteros saben perfectamente que las mujeres en prostitución lo están por necesidad económica y que eso les da exactamente igual o, peor aún, les gusta. Ven esta crisis (o cualquier otra) como una oportunidad para tener sexo con las inalcanzables o para conseguir un menú más variado. Saben perfectamente que las crisis nos afectan más a las mujeres - ya de por sí empobrecidas respecto a ellos - y esperan, cual buitres, una nueva hornada", agrega. 
Por eso también coinciden en destacar que el discurso del trabajo sexual es un discurso de puteros. "Ellos tienen claro que, de regularse la prostitución, lo van a tener todavía más fácil para acceder a nuestros cuerpos. Esto también pone de manifiesto que no exageramos cuando decimos que si legalizamos la prostitución nos podrían ofrecer un puesto como trabajadora sexual en el INEM e incluso nos podrían privar de la prestación por desempleo en el caso de no aceptarlo. Ellos están deseando que la sociedad les legitime y nos toca al conjunto de la sociedad decidir si las mujeres estamos en venta y si el Estado debe convertirse - legalmente- en un Estado proxeneta. Con una crisis sin precedentes sobre nuestras cabezas, es urgente tomar medidas que nos protejan frente a estos depredadores deseosos de convertirse en clientes", finaliza Zúa Méndez.
Fuente:






miércoles, 1 de abril de 2020

Prostitución y la invisibilización del daño -3

Tercera entrega consecutiva del artículo de Melissa Farley.

Prostitución y la invisibilización del daño – Melissa Farley [Traducción]
25 MARZO, 2019
Traducción no oficial: Anna Prats | Texto original: Prostitution and the Invisibility of Harm (2003)


Conclusión
Las mujeres en la prostitución informan constantemente que lo más doloroso es la invisibilidad del daño que se les hace. Cuando los puteros las tratan de forma inhumana, o cuando los transeúntes las ignoran con desprecio, su sufrimiento mental es abrumador. Para poner fin a los abusos de la prostitución contra los derechos humanos, es necesario hacer visible: la desigualdad letal de género; incesto y otras agresiones sexuales infantiles; pobreza y falta de vivienda; las formas en que el racismo y el colonialismo están inextricablemente conectadas con el sexismo en la prostitución; violencia doméstica, incluida la violación; trastorno por estrés postraumático, depresión, estado de ánimo y trastornos disociativos como consecuencias de la prostitución; adicción a las drogas y al alcohol; el hecho de que la prostitución es un negocio global que involucra el tráfico interestatal e internacional según sea necesario para su operación rentable; las formas en que los programas de desarrollo económico erosionan las formas tradicionales de vida y crean vulnerabilidad a la prostitución; la necesidad de un tratamiento culturalmente relevante; y las formas en que diversas culturas normalizan y promueven la prostitución.

Stripping, bailes exóticos, bailes desnudos, baile de mesa, sexo telefónico, pornografía infantil y de adultos, prostitución en línea y proxenetismo en internet de mujeres y niñas (Hughes, 1999), baile por turno, burdeles de masajes y espectáculos populares son diferentes tipos de prostitución, pero prostitución, al fin y al cabo. La perspectiva política de cada uno determinará si la prostitución se considera principalmente como un problema de salud pública, como un problema de zonificación y valores de propiedad (¿en qué vecindarios se zonificarán los clubes y las tiendas de pornografía?), como una elección vocacional, como liberación sexual, como libertad de discurso (¿tiene el administrador de una web el derecho de vender fotografías en Internet de mujeres prostituidas que son violadas?), como delitos menores, como violencia doméstica o como violación de los derechos humanos.

En los Estados Unidos hay una falta de preocupación por las mujeres que ingresan a la prostitución debido a la negligencia educativa, el abuso y la negligencia infantil o la falta de alternativas económicas. Algunas mujeres en la prostitución no parecen haber sido “forzadas”. Las distinciones que ofrecen asistencia legal, financiera y social solo a aquellas que pueden probar la coacción violenta, o que tienen menos de dieciocho años o que cruzaron las fronteras internacionales, no abordan el núcleo de la violencia presente en todo tipo de prostitución. Las respuestas legales a la prostitución son inadecuadas si no incluyen a puteros como perpetradores, además de proxenetas y traficantes.

La falta de atención a las experiencias de violencia y abuso sexual ha resultado en fallas repetidas del sistema de atención médica para todas las mujeres (Dean-Patterson, 1999). Asthana y Oostvogels (1996) predijeron que los programas para ayudar a las personas que ejercen la prostitución seguirían fracasando a menos que se hicieran cambios significativos en los sistemas sociales y culturales que mantienen a las mujeres en una posición de subordinación.

La demanda crea la oferta en la prostitución. Debido a que los hombres quieren comprar sexo, se supone que la prostitución es inevitable, por lo tanto, “normal”. La ambivalencia de los hombres sobre la compra de mujeres se refleja en la escasez de entrevistas de investigación con puteros, su deseo de permanecer ocultos y creencias contradictorias sobre la prostitución. Plumridge, Chetwynd, Reed y Gifford (1997), en entrevistas realizadas por mujeres que ejercen la prostitución en salones de masajes, señalaron que, por un lado, los puteros creían que el sexo comercial era un intercambio mutuamente placentero, y, por otro lado, afirmaron que el pago del dinero les eximía de obligaciones sociales y éticas.

White & Koss (1993) observaron que los comportamientos violentos contra las mujeres se han asociado con actitudes que promueven las creencias de los hombres de que tienen derecho al acceso sexual a las mujeres, que son superiores a las mujeres y que tienen licencia para la agresión sexual. Los mitos de la prostitución son un componente de las actitudes que normalizan la violencia sexual. Monto (1999) encontró que la aceptación de la sexualidad mercantilizada por parte de puteros estaba fuertemente asociada con su aceptación de los mitos de la violación, el sexo violento y el uso menos frecuente de condones con mujeres en la prostitución. Cotton (1999) ha descrito la relación entre las actitudes hacia la prostitución y la aceptación del mito de la violación. Schmidt, Cotton & Farley (2000) describieron la correlación positiva entre las actitudes hacia la prostitución y la violencia sexual autorreportada. Una aceptación de lo que se ha descrito como sexualidad no relacional puede ser un factor que contribuya a la normalización de la prostitución. La confusión sobre el sexo que es coercitivo/ explotador y el sexo que es una experiencia humana positiva dio lugar a lo que Barry (1995) ha llamado la prostitución de la sexualidad.

Hasta que no se reconozca que la prostitución perjudica a las mujeres, la aplicación de la ley apropiada será imposible. Una vez que se produce el reconocimiento, como por ejemplo en Suecia, los gobiernos pueden atacar la expansión de las empresas comerciales del sexo. La ley sueca (en vigencia desde 1999) criminaliza a los proxenetas y puteros, pero no a las mujeres en la prostitución. En cambio, a las mujeres se les ofrecen servicios sociales como vivienda, tratamiento médico, psicoterapia y capacitación laboral.

En última instancia, el cambio social importante es necesario para acabar con la prostitución. La desigualdad de género, la discriminación racial y la pobreza deben ser eliminadas. Pero el cambio social ocurre en incrementos, con un pequeño cambio de actitud a la vez. Un profesor de secundaria de Alabama se contactó con el sitio web de Prostitution Research & Education [http://www.prostitutionresearch.com] y describió una tradición escolar anual, el proxeneta y el día de skank. El maestro estaba gravemente preocupado por el efecto que tuvo en sus alumnos este ritual que engrandeció la prostitución. Descargó información del sitio web y dirigió una discusión en clase sobre la prostitución. Los estudiantes rechazaron la tradición y, dos años más tarde, dejó de realizarse.





Referencias
Abraham, K. (1948). Selected Papers, with introduction by Ernest Jones, Translated by Douglas Bryan and Alix Strachey. London: Hogarth Press.

Allen, D., Lee, N., Schulz, S., Pappaioanou, M., Dondero,.T., & Onorato, I. (1993). Determining HIV Seroprevalence Among Women in Women’s Health Clinics. American Journal of Public Health 83:364-367.

Aral, S. O. and Mann, J.M. (1998). Commercial Sex Work and STD: The Need for Policy Interventions to Change Social Patterns. Sexually Transmitted Diseases 25: 455-456.

Asthana, S. & Oostvogels, R. (1996). Community participation in HIV prevention: Problems and prospects for community-based strategies among female sex workers in Madras. Social Science & Medicine 43:133-148.

Baldwin, M.A. (1999). A Million Dollars and an Apology: Prostitution and Public Benefits claims. Hastings Women’s Law Journal, 10:189-224.

Baldwin, M.A. (1993). Strategies of connection: Prostitution and feminist politics. Michigan Journal of Gender and Law 1: 65-79.

Barry, K. (1979). Female Sexual Slavery. New York: New York University Press.

Barry, K. (1995). The Prostitution of Sexuality, New York: New York University Press.

Belton, R. (1992). Prostitution as Traumatic Reenactment. Paper presented at 8th Annual Meeting of International Society for Traumatic Stress Studies, Los Angeles, CA. October 22.

Belton, R. (1998). Assessment, Diagnosis, and Treatment of Prostitution Trauma. Paper presented at Prostitution: Critical Aspects of the Trauma. American Psychological Association 106th Annual Convention, San Francisco, August 17.

Bishop, R. and Robinson, L. S.(1998). Night Market: Sexual Cultures and the Thai Economic Miracle. New York: Routledge.

Bownes, I.T., O’Gorman, E.C. & Sayers, A. (1991). Assault Characteristics and Post-Traumatic Stress Disorder in Rape Victims. Acta Psychiatrica Scandinavica 83: 27-30.

Boyer, D. (1989). Male prostitution and homosexual identity. Journal of Homosexuality 17:151-184

Boyer, D., Chapman, L., & Marshall, B.K. (1993). Survival Sex in King County: Helping Women Out. Report Submitted to King County Women’s Advisory Board. Seattle: Northwest Resource Associates.

Briere, J. (1992). Child Abuse Trauma: Theory and Treatment of the Lasting Effects. Newbury Park: Sage.

Browne, A., & Finklehor, D. (1986). Impact of Child Sexual Abuse: A Review of the Research. Psychological Bulletin 99: 66-77.

Bullough, B and Bullough. V. (1996). Female Prostitution: Current Research and Changing Interpretations. Annual Review of Sex Research 7: 158-180.

Burkett, E. (1997) God created me to be a slave. New York Times Magazine, October 12: 56-60.

Caplan, P.J. (1984). The Myth of Women’s Masochism. American Psychologist 39: 130-139.

Chattopadhyay, M., Bandyopadhyay, S., & Duttagupta, C. (1994). Biosocial Factors Influencing Women to Become Prostitutes in India. Social Biology 41: 252- 259.

Chesler, P. (1993). A Woman’s Right to Self-Defense: The Case of Aileen Carol Wuornos. St. John’s Law Review 66: 933-977.

Coker, A., Patel, N., Krishnaswami, S., Schmidt, W., & Richter,D. (1998). Childhood Forced Sex and Cervical Dysplasia Among Women Prison Inmates. Violence Against Women 4: 595-608.

Cotton, A. (1999). Attitudes Toward Prostitution and Rape Myth Acceptance. Unpublished Doctoral Dissertation, Pacific University School of Professional Psychology, Forest Grove, Oregon.

Cotton, A. & Forster, C. (2000). Pornography and Prostitution: A Survey of Psychology of Women Texts. Paper presented at Association for Women in Psychology 25th Annual Meeting. Salt Lake City, Utah March 10.

Crowell, N.A. and Burgess, A.W. (eds.) (1996). Understanding Violence Against Women. Washington, D.C.: National Academy Press.

Davidson, J. O. (1998). Prostitution, Power, and Freedom. Ann Arbor: University of Michigan Press.

Dean-Patterson, S. (1999). Remarks at United Nations Commission On Status of Women, New York. March 3, 1999.

Dehne, KL, Khodakevich, L, Hamers, F, Schwartlander, B. (1999). The HIV/AIDS epidemic in Eastern Europe: Recent patterns and trends and their implications for policy-makers. AIDS 13: 741-749.

Deren, S., Sanchez, J., Shedlin, M., Davis, W.R., Beardsley, M., Des-Jarlais, D., & Miller, K. (1996). HIV Risk Behaviors among Dominican Brothel and Street Prostitutes in New York City. AIDS Education and Prevention 8: 444-456.

de Sanjose, S., Palacio, V., Tafur, L., Vazquez, S., Espitia,V., Vazquez, F., Roman, G., Munoz, N., & Bosch, F. (1993). Prostitution, HIV, and Cervical Neoplasia: a Survey in Spain and Colombia. Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention 2: 531-535.

Dworkin, A. (1981). Pornography: Men Possessing Women. New York: Putnam.

Dworkin, A. (1997). Prostitution and Male Supremacy in Life and Death. New York: Free Press.

Dworkin, A. (2000). Scapegoat: The Jews, Israel, and Women’s Liberation. New York: Free Press.

Farley, M., Alvarez, D., Sezgin, U., Baral, I., Kiremire, M., Lynne, J., DuPlessis, A., DuPlessis, J., Gonzales, K., Spiwak, F., Cotton,A., and Zumbeck, S. (in press). Prostitution in Nine Countries: Violence and Posttraumatic Stress Disorder. Journal of Trauma Practice.

Farley, M., Baral, I., Kiremire, M., & Sezgin, U. (1998). Prostitution in Five Countries: Violence and Posttraumatic Stress Disorder. Feminism & Psychology 8: 415-426.

Farley, M. & Barkan, H. (1998). Prostitution, Violence and Posttraumatic Stress Disorder. Women & Health 27: 37-49.

Farley, M. & Kelly, V. (2000). Prostitution: a Critical Review of the Medical and Social Science Literature. Women & Criminal Justice 11: 29-64.

Farley, M., Baral, I., Gonzales,K., Kiremire,M., Sezgin,U., Spiwak,F. & Taylor,T. (2000). Prostitution: Health Consequences of Physical Violence and Psychological Trauma. Paper presented at 11th International Congress on Women’s Health Issues, University of California College of Nursing, San Francisco, CA. January 28.

Farley, M., & Lynne, J. (2000). Pilot study of 40 prostituted women and girls in Vancouver, Canada. Unpublished manuscript.

Farley,M., Lynne,J. & Cotton, A. (paper submitted for publication, 2001). The Pimping of Nations: Prostitution, Colonialism and Gender Inequality in Canada.

Farr, F., Castro, L., DiSantostefano, R., Claassen, E., & Olguin, F. (1996). Use of Spermicide and Impact of Prophylactic Condom Use Among Sex Workers in Santa Fe de Bogota, Columbia. Sexually Transmitted Diseases 23: 206-212.

Ford, N. & Koetsawang, S. (1991). The Socio-Cultural Context of the Transmission of HIV in Thailand. Social Science and Medicine 33: 405-414.

Friedman, J. & Yehuda, R. (1995). Post-Traumatic Stress Disorder and Comorbidity: Psychobiological Approaches to Differential Diagnosis in Friedman, J., Charney, D., Deutch, A. (eds.) Neurobiological and Clinical Consequences of Stress: from Normal Adaptation to Posttraumatic Stress Disorder. Philadelphia: Lippincott-Raven, 429-445.

Funari, V. (1997). Naked, naughty, nasty: peepshow reflections in Nagle, J. (ed.) Whores and Other Feminists. New York: Routledge.

Giobbe, E. (1991). Prostitution, Buying the Right to Rape, in Burgess, A.W. (ed.) Rape and Sexual Assault III: a Research Handbook. New York: Garland Press.

Giobbe, E. (1992). Juvenile Prostitution: Profile of Recruitment in Burgess, A.W. (ed.) Child Trauma: Issues & Research. New York. Garland Publishing.

Giobbe, E. (1993). An Analysis of Individual, Institutional & Cultural Pimping. Michigan Journal of Gender & Law 1:33-57.

Giobbe, E., Harrigan, M., Ryan, J. & Gamache, D. (1990). Prostitution: A Matter of Violence against Women. Minneapolis: WHISPER.

Golding, J. (1994). Sexual Assault History and Physical Health in Randomly Selected Los Angeles Women. Health Promotion 13:130-138.

Goodman, L. & Fallot, R. (1998). HIV Risk-Behavior in Poor Urban Women with Serious Mental Disorders: Association with Childhood Physical and Sexual Abuse. American Journal of Orthopsychiatry 68: 73-83.

Graham, D.L.R., with Rawlings, E., & Rigsby, R. (1994). Loving to Survive: Sexual Terror, Men’s Violence and Women’s Lives. New York: New York University Press.

Green, S.T., Goldberg, D.J., Christie, P.R., Frischer, M., Thomson, A., Carr, S.V., & Taylor, A. (1993). Female Streetworker-Prostitutes in Glasgow: a Descriptive Study of their Lifestyle. AIDS Care 5: 321-335.

Hamers, F., Downs, A., Infuso, A., & Brunet, J. (1998). Diversity of the HIV/AIDS Epidemic in Europe. AIDS: 12 (suppl A): S63-S70.

Herman, J.L. (1992). Trauma and Recovery. New York, Basic Books.

Hernandez, T. K. (2001) Sexual Harassment and Racial Disparity: The Mutual Construction of Gender and Race, Iowa Journal of Gender, Race & Justice 4: in press.

Hoigard, C. & Finstad, L. (1986). Backstreets: Prostitution, Money and Love. University Park: Pennsylvania State University Press.

Holsopple, K. (1998). Stripclubs According to Strippers: Exposing Workplace Violence. Unpublished Paper.

Houskamp, B.M., & Foy, D.W. (1991). The Assessment of Post-Traumatic Stress Disorder in Battered Women. Journal of Interpersonal Violence 6:367-75.

Hughes, D.M. (2000). The ‘Natasha’ Trade: The Transnational Shadow Market of Trafficking in Women. Journal of International Affairs 53: 625-651.

Hughes, D. M. (1999). Pimps and Predators on the Internet-Globalizing the Sexual Exploitation of Women and Children. Kingston, Rhode Island: The Coalition Against Trafficking in Women.

Hunter, S. K. (1994). Prostitution is Cruelty and Abuse to Women and Children. Michigan Journal of Gender and Law 1: 1-14.

Jaget, C. (1980). Prostitutes – Our Life. Bristol: Falling Wall Press.
Jeffreys, S. (1997). The Idea of Prostitution. North Melbourne, Spinifex Press.

Kalichman, S.C.,Kelly, J.A.,Shaboltas, A., & Granskaya, J. (2000). Violence Against Women and the Impending AIDS Crisis in Russia. American Psychologist 55:279-280.

Kalichman, S.C., Williams, E.A., Cheery, C., Belcher, L., & Nachimson, D. (1998). Sexual Coercion, Domestic Violence, and Negotiating Condom Use Among Low- Income African American Women. Journal of Women’s Health 7: 371-378.

Karim, Q.A., Karim, S.S., Soldan, K., & Zondi, M. (1995). Reducing the Risk of HIV Infection among South African Sex Workers: Socioeconomic and Gender Barriers. American Journal of Public Health 85: 1521-1525.

Kinsey, A.C., Pomeroy, W.B., & Martin, C.E. (1949). Sexual Behavior in the Human Male. Philadelphia, W.B. Saunders.

Koss, M. & Heslet, L. (1992). Somatic Consequences of Violence Against Women. Archives of Family Medicine 1: 53-59.

Koss, M., Goodman, A., Browne, L., Fitzgerald, G., Keita, G., Russo, N. (1994). No Safe Haven. Washington, D.
C.: American Psychological Association.

Leidholdt, D. (1993). Prostitution: a violation of women’s human rights. Cardozo Women’s Law Journal 1: 133-147.

Lewis, J. (1998). Lap dancing: Personal and Legal Implications for Exotic Dancers in Elias, J.A., Bullough, V.L., Elias, V., & Brewer, G (eds.) Prostitution: On Whores, Hustlers, and Johns Amherst, NY: Prometheus Books.

Lim, L. L., (ed.) (1998). The Sex Sector: The Economic and Social Bases of Prostitution in Southeast Asia. Geneva: International Labor Organization.

Louie, L., Luu, M., & Tong, B. (1991). Chinese American Adolescent Runaways. Paper presented at Annual Convention of the Asian American Psychological Association. San Francisco, August.

Lombroso, C. & Ferraro, W. (1898). The Female Offender New York: Appleton and Company.

Lucas, B. & Hackett, L. (1995). Street Youth: On Their Own in Indianapolis. Indianapolis: Health Foundation of Greater Indianapolis.

MacKinnon, C.A. (1993). Prostitution and Civil Rights. Michigan Journal of Gender and Law 1: 13-31.

MacKinnon, C.A. and Dworkin, A. (1997). In Harm’s Way: The Pornography Civil Rights Hearings. Cambridge: Harvard University Press.

MacVicar, K. and Dillon, M. (1980). Childhood and Adolescent Development of Ten Female Prostitutes. Journal of the American Academy of Child Psychiatry 19: 145-159.

Masters, W. & Johnson, V. (1973). Ten Sex Myths Exploded. The Sensuous Society. Chicago: Playboy Press.

McKeganey, N. & Barnard, M. (1996). Sex Work on the Streets: Prostitutes and Their Clients. Buckingham, Scotland: Milton Keynes Open University Press.

Miller, J. (1995). Gender and Power on the Streets: Street Prostitution in the Era of Crack Cocaine. Journal of Contemporary Ethnography 23: 427-452.

Miller, J., and Schwartz, M.D. (1995). Rape Myths Against Street Prostitutes. Deviant Behavior 16: 1-23.

Miller, E.M. (1986). Street Woman. Philadelphia: Temple University Press.

Monto, M. (1999). Prostitution and Human Commodification: Study of Arrested Clients of Female Street Prostitutes. American Sociological Association, Chicago, Illinois. August,1999.

Morrison, C. L., McGee, A., & Ruben, S.M. (1995). Alcohol and Drug Misuse in Prostitutes. Addiction 90: 292-293.

Nadon, S.M., Koverola, C., Schludermann, E.H. (1998). Antecedents to Prostitution: Childhood Victimization. Journal of Interpersonal Violence 13: 206- 221.

Nakashima, K., Kashiwagi, S., Hayashi, J., Urabe, K., Minami, K., & Maeda, Y. (1996). Prevalence of Hepatitis C Virus Infection among Female Prostitutes in Fukuoka, Japan. Journal of Gastoenterology, 31: 664-448.

Nelson, V. (1993). Prostitution: Where Racism and Sexism Intersect. Michigan Journal of Gender & Law 1: 81-89.

Parriott R. (1994). Health Experiences of Twin Cities Women Used in Prostitution. Unpublished survey initiated by WHISPER, Minneapolis.

Pelzer, A., Duncan, M., Tibaux, G., & Mehari, L. (1992). A Study of Cervical Cancer in Ethiopian Women. Cytopathology 3(3): 139-148.

Perkins, R. and Bennett, G. (1985). Being a prostitute: prostitute women and prostitute men Sydney: George Allen and Unwin.

Pheterson, G. (1996). The Prostitution Prism. Amsterdam: Amsterdam University Press.

Phoenix, J. (1999). Making Sense of Prostitution. London: MacMillan Press.

Piot, P (1999). Remarks at United Nations Commission on the Status of Women. New York: United Nations Press Release. March 3.

Plumridge,E.W., Chetwynd, J.W., Reed, A., & Gifford, S.J. (1997). Discourses of Emotionality in Commercial Sex: The Missing Client Voice. Feminism & Psychology 7: 165-181.

Putnam, F. (1990). Disturbances of ‘Self’ in Victims of Childhood Sexual Abuse. In R. Kluft (ed.) Incest-related syndromes of adult psychopathology. Washington, D.C.:American Psychiatric Press. p. 113-131.

Radomsky, N.A. (1995). Lost Voices: Women, Chronic Pain, and Abuse. New York: Harrington Park Press.

Ramsay, R., Gorst-Unsworth, C. & Turner, S. (1993). Psychiatric Morbidity in Survivors of Organised State Violence Including Torture: A Retrospective Series. British Journal of Psychiatry 162: 55-59.

Raymond, J. (1998). Prostitution As Violence Against Women: NGO Stonewalling in Beijing and Elsewhere. Women’s Studies International Forum 21: 1-9.

Reitman, B. (1931). The Second Oldest Profession: a Study of the Prostitute’s Business Manager New York: Vanguard Press.

Root, M.P.P. (1996). Women of Color and Traumatic Stress in ‘Domestic Captivity:’ Gender and Race as Disempowering Statuses in Marsella, A.J., Friedman, MJ.., Gerrity, E.T., & Scurfield, R.M. (eds). Ethnocultural Aspects of Posttraumatic Stress Disorder: Issues, Research, and Clinical Applications. Washington, D.C.: American Psychological Association.

Rosiello, F. (1993). The Interplay of Masochism and Narcissism in the Treatment of Two Prostitutes. Contemporary Psychotherapy Review 8: 28-43.

Ross, C.A., Anderson, G; Heber, S; & Norton, G.R. (1990). Dissociation and Abuse Among Multiple Personality Patients, Prostitutes and Exotic dancers. Hospital and Community Psychiatry 41: 328-330.

Scambler, G. & Scambler, A. (1995). Social Change and Health Promotion among Women Sex Workers in London. Health Promotion International 10: 17-24.

Schmidt, M., Cotton, A., & Farley, M. (2000). Attitudes toward Prostitution and Self-Reported Sexual Violence in College Students. Presentation at the 16th Annual Meeting of the International Society for Traumatic Stress Studies, San Antonio, Texas, November 18.

Schoenbaum, E., and Webber, M. (1993). The Underrecognition of HIV Infection in an Inner-City Emergency Room. American Journal Of Public Health 83: 363- 368.

Schwartz, H.L. (2000). Dialogues with Forgotten Voices: Relational Perspective on Child Abuse Trauma and Treatment of Dissociative Disorders. New York: Basic Books.
Seabrook, J. (1996). Travels in The Skin Trade: Tourism and the Sex Industry . London Pluto Press.

Silbert, M.H. & Pines, A. M. (1981). Sexual Child Abuse as an Antecedent to Prostitution. Child Abuse & Neglect 5: 407-411.

Silbert, M.H.& Pines, A.M. (1982a). Entrance into Prostitution. Youth & Society 13: 471-500.

Silbert, M.H. & Pines, A. M. (1982b). Victimization of Street Prostitutes. Victimology 7: 122-133.

Silbert, M.H. & Pines, A. M. (1983). Early Sexual Exploitation as an Influence in Prostitution. Social Work 28: 285-289.

Silbert, M.H., Pines, A.M., & Lynch, T. (1982). Sexual Assault of Prostitutes. San Francisco: National Center for the Prevention and Control of Rape, National Institute of Mental Health, Delancey Street Foundation.

Smolskaya, T., Momot, O.F., Tahkinova, I.P., Kotova, S.V. (1998). Behavioral Studies and HIV/AIDS Prevention Policy in Russia. Paper presented at the 12th World Aids Conference, Geneva. July.

Southwick, S., Yehuda, R., & Morgan, C. (1995). Clinical Studies of Neurotransmitter Alterations in Post-traumatic Stress Disorder in Friedman, J., Charney, D., & Deutch, A. (eds.) Neurobiological and Clinical Consequences of Stress: from Normal Adaptation to Posttraumatic Stress Disorder. Philadelphia: Lippincott-Raven.

Special Committee on Pornography and Prostitution (1985). Pornography and Prostitution in Canada: 350.

Spiwak, F. (1999). Prostitution of Women and Children in Bogota. Unpublished Manuscript.

Sturdevant, S. & Stolzfus, B. (1992) Let the Good Times Roll: Prostitution and the US Military in Asia. New York: The New Press.

Szasz, T. (1980). Sex by Prescription New York: Doubleday.

Valera, R. (1999). Street Prostitution, Violence, and Post-Traumatic Stress Disorder in Washington, D.C. Master of Arts Thesis submitted to Graduate School of Department of Health Education of University of Maryland. University of Maryland, College Park.

Vanwesenbeeck I. (1994). Prostitutes’ Well-Being and Risk. Amsterdam: VU University Press.

Vanwesenbeeck I., de Graaf, R., van Zessen, G., Straver, C.J. & Visser, J.H. (1995). Professional HIV Risk Taking, Levels of Victimization, and Well-Being in Female Prostitutes in the Netherlands. Archives of Sexual Behavior 24: 503-515.

Weisberg, D. K. (1985). Children of the Night: A Study of Adolescent Prostitution. Lexington: Lexington Books.

White,J.W. & Koss, M.P. (1993). Adolescent Sexual Aggression Within Heterosexual Relationships: Prevalence, Characteristics, and Causes. In Barbaree, H.E., Marshall, W.L. & Laws, D.R.(eds.) The Juvenile Sex Offender. New York: Guilford Press.

Williams, J.L. (1991). Sold Out: A Recovery Guide for Prostitutes Anonymous. 11225 Magnolia Blvd, #181 No Hollywood Blvd CA.

Wood, M. (1995). Just a Prostitute. Queensland: University of Queensland Press.

World Health Organization (1998). Report on the Global HIV/AIDS Epidemic. WHO online website: http://www.who.org.




Fuente: