domingo, 15 de marzo de 2020

Prostituidas, el dolor de las mujeres invisibles


Prostituidas, el dolor de las mujeres invisibles

Abel Renuncio, ginecólogo de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos y Laura Redondo, psicóloga jurídica, forense y doctoranda en violencia sexual señalan el precio que pagan las mujeres prostituidas en su cuerpo y en su alma y lo difícil que llega a ser superar ser víctima de trata y prostitución.
MADRID17/03/2019 22:51 Actualizado: 18/03/2019
NURIA CORONADO SOPEÑA @NuriaCSopena

Como si de refranes se tratara, hay frases que se repiten como un mantra y que estigmatizan y culpabilizan a las víctimas en lugar de apuntar a los victimarios. ¿Quién no ha escuchado o dicho que las putas son putas porque quieren y prefieren dedicarse “a eso” antes que a limpiar escaleras o porque es un dinero fácil y rápido? Sin embargo frente a estos argumentos hechos bien desde el machismo, bien desde el mayor de los desconocimientos y la insensibilidad, lo cierto es que las mujeres que son prostituidas no lo hacen ni por gusto ni por devoción. La casi totalidad de ellas son víctimas de redes de trata y prostitución con un fin patriarcal. “El de cubrir la demanda de esos cuatro de cada diez hombres que consumen prostitución en España”, tal y como siempre destaca la activista feminista y ex prostituida Amelia Tiganus.

Ellos, y las mafias con las que cooperan al pagar por cubrir sus deseos sexuales, son quienes con su dinero apuntalan y reproducen las franquicias del proxenetismo y la explotación sexual de las prostituidas. “Los prostíbulos son campos de concentración en los que tienes que ser, vestir, sentir lo que otros quieren porque de eso depende tu supervivencia”, dice quien estuvo atrapada cinco bajo el yugo del proxenetismo y fue explotada sexualmente en más de 40 prostíbulos de toda España.

El horror de tener que acostarse -obligadas por sus proxenetas- con entre 20 y 30 puteros al día les marca para siempre en su cuerpo, y también en su alma. Lo sabe bien Abel Renuncio Roba, ginecólogo de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos, quien tiene una amplia experiencia tratando a mujeres prostituidas. “En las consultas de ginecología en general y más específicamente desde las Unidades de Atención a la Mujer, los equipos de ginecología, enfermería y trabajadoras sociales nos dedicamos a la asistencia sanitaria relacionada con la anticoncepción, la interrupción voluntaria del embarazo y las agresiones sexuales. Estas tres facetas médicas están muy íntimamente relacionadas con las mujeres prostituidas y sus necesidades sociosanitarias”, dice a Público.

Unas consultas que para Renuncio y el resto de profesionales que las atienden son muy complicadas ya que llegan con una pesada mochila a sus espaldas que es muy difícil sobrellevar. “Son mujeres que siempre están a la defensiva. Es muy difícil que se abran y exterioricen sus problemas. Se mueven entre la suspicacia, las sospechas, las reticencias iniciales ante cualquier propuesta… Les cuesta mucho hablar sobre ellas, esconden mucho, hay que negociar los pasos a dar. Además en la mayoría de las ocasiones son mujeres emigrantes, que asocian problemas legales, y un miedo extremo a las repercusiones que éstos pueden tener sobre su futuro. Y en todos los casos hay una sensación de estigmatización y de rechazo social que tratamos de ayudarlas a manejar”, explica el ginecólogo.

Ese rechazo hace que los protocolos de detección y denuncia de situación de trata y explotación en el ámbito sanitario no funcionen tanto como les gustaría a los expertos. “Funcionan en la medida de la accesibilidad que tenemos y de las reticencias que ellas o sus explotadores tienen a dicho acceso. Hasta hace un tiempo la prostitución se ejercía muy mayoritariamente en clubes, con unas características específicas. En este ámbito, la movilidad de las mujeres estaba más restringida y las mujeres no solían salir de ese ámbito. De hecho los dueños de los clubes les proporcionaban habitualmente a las mujeres la “asistencia sanitaria” consistente en revisiones por parte de algún sanitario en el propio club, llegando incluso a realizarles, aparte de analíticas de sangre, incluso citologías cada tres meses. Este tipo de controles sanitarios lógicamente no son los idóneos y no se adaptan a las necesidades de las mujeres. Y paradójicamente, los dueños de los clubes, aparte de cobrarles por el alojamiento, la comida, los preservativos… también les cobraban por estas revisiones sanitarias”, describe Renuncio.

Una situación que ha cambiado porque la prostitución no se lleva solo a cabo en los puticlubs sino que se ha movido hacia pisos ubicados en las ciudades para cubrir la demanda. “Esto ha hecho que haya un mayor acceso de las mujeres a los recursos sanitarios, aunque se presenta la dificultad de la gran movilidad que sufren y que pasan poco tiempo en una misma localidad. A todo esto hay que sumar las dificultades de acceso por los problemas derivados de la emigración, el no empadronamiento y la carencia de tarjeta sanitaria o del derecho a la asistencia sanitaria, situaciones que se tratan de remediar desde los servicios sociales”, añade el responsable de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos.




La despersonalización elevada al infinito
Las prostituidas son mujeres invisibles cuya explotación sexual hace que su cuerpo aguante lo que no está escrito. “Es imposible que fisiológicamente ningún cuerpo esté preparado para una explotación de ese tipo. La mente humana está preparada para una afectividad equilibrada y el cuerpo humano lo está para una actividad sexual sana y consentida. Ni afectiva ni sexualmente se dan estos aspectos en la prostitución que implica relaciones sexuales continuas, repetidas y viciadas en su consentimiento por el pago de dinero, y una degradación emocional al sustituir toda la afectividad que implica la sexualidad por una despersonalización y por la eliminación de cualquier sentimiento”, recalca dicho profesional.

El proceso de destrucción y degradación personal de las prostituidas depende de factores tales como “su resistencia, las vivencias previas de las que provenga, los antecedentes de abusos infantiles o sexuales, sus anclajes emocionales que le permitan aguantar más o menos la ruina física”, señala Renuncio. A esta destrucción de sus cuerpos hay que sumar la diferencia entre ser prostituida como adolescente o como una mujer de mediana o más edad. “Una adolescente no está preparada para semejante explotación, igual que su cuerpo no está preparado por ejemplo para un embarazo a esa edad. En el caso de las niñas es aún peor, ya que su cuerpo no está preparado ni siquiera para las relaciones sexuales. La adolescencia es una edad para conocer el propio cuerpo y descubrir la sexualidad femenina, no para estar sometida a prácticas sexuales repetidas y sin consentimiento. Y no debemos olvidar que se trata de personalidades en construcción en las que acciones y situaciones traumáticas marcarán para siempre, y muchas veces de forma irrecuperable a la adolescente. La actividad a la que son sometidas al ser prostituidas condiciona una destrucción rápida de su personalidad y una acentuación aún más rápida de todos los problemas físicos que ocasiona la prostitución”, añade Renuncio.

Además en muchas de estas consultas médicas detectan cómo antes de ser esclavizadas por las mafias muchas de ellas venían con la experiencia previa y traumática de la violencia y los abusos sexuales. “Las mujeres prostituidas tratan de desarrollar estrategias para sobrevivir a esas historias anteriores de violencia y abusos. Algo que supone un enorme bagaje del que no son capaces de desprenderse ni de dejar atrás. Son mujeres con una enorme vulnerabilidad que tiene su origen en esos abusos y que se extiende y abarca a todos los aspectos de su vida. La relación entre la historia de violencia sexual (incesto, pedofilia, violación, sea cual sea la edad de la víctima) y la entrada en la prostitución es muy fuerte. Según distintos estudios entre el 80 y el 95% de las prostituidas presentan antecedentes de violencia sexual y abusos en su historia personal”, describe el ginecólogo del Hospital Universitario de Burgos.

Golpeadas, quemadas y cortadas
Por si esta mochila no fuera suficientemente pesada la vida de la mayoría de las prostituidas se mueve entre la violencia física y la psicológica de sus maltratadores para someterlas y mantener su sumisión (amenazas físicas a ellas, a sus familiares o hijos que muchas veces permanecen en sus países de origen, utilización de creencias místicas o mágicas como el vudú o similares, deudas contraídas que las mantienen atadas a sus explotadores). Un infierno en vida que en el caso de sus cuerpos pagan con lesiones, roturas de huesos, quemaduras, cortes o heridas. “Destacan innumerables problemas ginecológicos, pero también problemas de salud general, como enfermedades infecciosas respiratorias, digestivas o urinarias relacionadas con sus condiciones de vida. También padecen el agravamiento de trastornos o enfermedades psicosomáticas: dermatosis (eccemas, psoriasis), gastropatías (gástrica o duodenal, enfermedad por reflujo gastroesofágico), problemas reumatológicos…. A esto se unen las consecuencias físicas de la violencia corporal y sexual a la que están sometidas (puñetazos, golpes con objetos contundentes, heridas de arma blanca, secuelas de violaciones y abusos, quemaduras, etcétera”, describe Renuncio.
A dicho cuadro médico se unen trastornos alimentarios, problemas de sueño, fatiga o relacionados con la privación de necesidades básicas. “Estos trastornos estarían en relación con la alta presencia de problemas psicológicos originados mayoritariamente en su historia previa de abusos infantiles o juveniles, y potenciados por la trata y su situación de explotación. Sin duda, como comentábamos anteriormente también son innumerables y graves los problemas ginecológicos que las afectan. Presentan una mayor prevalencia de infecciones vaginales, vaginosis bacteriana o candidiasis vaginal. También están incrementadas las infecciones de transmisión sexual (ITS), como las infecciones por trichomonas, gonorrea, herpes genital, sífilis, hepatitis B, hepatitis C o VIH. Estas infecciones genitales pueden ser bastante graves y derivar en una enfermedad inflamatoria pélvica, una afección del aparato reproductor interno (útero, trompas y ovarios), que puede dar lugar a infecciones complicadas, abscesos pélvicos y requerir cirugía para su resolución, ocasionando importantes secuelas para su salud presente y futura, y comprometiendo en ocasiones la vida de la mujer”, describe Renuncio.

Según este reputado ginecólogo sus problemas se potencian por el escaso o nulo control médico y de prevención. “Esto ocasiona que se favorezca la no curación y transmisión de estas enfermedades y que su detección se produzca en estadios más avanzados y con mayores tasas de complicaciones”, dice. Por otro lado, en función de las prácticas a las que son sometidas, las afectadas se pueden encontrar con infecciones orales o faríngeas en caso del sexo oral; o en casos de sexo anal problemas de estreñimiento, diarrea o incluso lesiones anales o rectales, como fisuras y desgarros anales, o incontinencia fecal.

Asociado al uso inadecuado o directamente al no uso del preservativo Renuncio también destaca como aumenta “la prevalencia de lesiones premalignas de bajo o alto grado ligadas al virus del papiloma humano (VPH), como las displasias de cérvix, vaginales o vulvares, o la presencia de condilomas o de verrugas genitales. Y como consecuencia de la degeneración de estas lesiones premalignas, la aparición de lesiones malignas que pueden derivar en un cáncer invasor de cérvix, vulva o vagina. Y también otros problemas ginecológicos como alteraciones del ciclo menstrual, sangrados, complicaciones causadas por el mal uso de los anticonceptivos o de los productos higiénicos para la menstruación, como las esponjas vaginales… No es infrecuente la aplicación de cremas anestésicas en la vulva y en la vagina para tratar el dolor y las irritaciones genitales ocasionados por las relaciones sexuales repetidas. En el contexto de una práctica sexual repetida y ante abusos sexuales no es infrecuente descubrir la presencia de lesiones genitales que incluyen desde irritaciones o erosiones vulvovaginales, hasta desgarros y lesiones vulvares, vaginales o cervicales”.

Y para concluir con otro de los problemas con los que dicho ginecólogo se encuentra están los embarazos no deseados por fallos anticonceptivos o violaciones y de la incidencia de interrupciones voluntarias del embarazo (tanto médicos como clandestinos) y de las graves complicaciones que se pueden derivan de ellos. “Esto provoca sangrados, infecciones genitales o urinarias, perforaciones uterinas, lesiones de órganos adyacentes o incluso la muerte”, describe.


El dolor invisible
A todos estos padecimientos en el cuerpo se suman los que no se ven pero que duelen igual o más. Y es que tal y como asegura Laura Redondo, psicóloga jurídica y forense así como doctoranda en Violencia Sexual, “las mujeres que han sido explotadas sexualmente presentan cuadros de afectación psicológica similares a los de los veteranos de guerra de la Primera y Segunda Guerra Mundial que al volver a sus casas tenían un cuadro psicológico de daño producido por las vivencias traumáticas. Estas mujeres son supervivientes de otra guerra que está invisibilizada”, remarca a Público.

El efecto más inmediato se traduce en el desajuste psicoemocional, en las relaciones interpersonales o sociales que viven o en problemas de enfermedad mental como los trastornos de estrés postraumático. “Una víctima que ha vivenciado un trauma severo tiene convivir diariamente con secuelas como revivir el suceso, pesadillas recurrentes, evitación personas o lugares, falta de ganas de realizar actividades que ante le producían placer, o incluso pérdida de placer o la percepción de que no tiene reactividad emocional, estando desapegada de seres queridos o viviendo como un autómata. Esto a su vez, como es lógico, limita su funcionamiento a distintos niveles, desde interpersonal a social, sufriendo anulación, indefensión”, remarca Redondo. “Entre el 60 y el 70% de las mujeres prostituidas sufre este síndrome. Para que nos hagamos una idea de la gravedad de este porcentaje señalar que entre la población general menos de un 5% de las personas sufren este síndrome”, añade Renuncio.

Por otro lado Redondo comenta que dado que en la mayor parte de los casos se trata de mujeres socialmente desprotegidas y por tanto víctimas más vulnerables acaban necesitando mayor ayuda y atención. “Los datos hablan de cómo las mujeres prostituidas tienen hasta 200 veces más la probabilidad de sufrir una muerte violenta que la población normal y un índice de sufrimiento mayor que el sufrido por veteranos de la guerra. Viven una situación muy dura donde tratan de deshumanizarlas y anularlas para así utilizarlas como objetos o mera mercancía intercambiable”. Además, tal y como describe Abel Renuncio, “también hay que señalar que son muy frecuentes los suicidios o los intentos de suicidio o de cómo tienen hasta 40 veces más riesgo de ser asesinadas que el resto de la sociedad”.

Ante este panorama las víctimas de este negocio patriarcal reaccionan defendiéndose de manera inconsciente normalizando la conducta violenta. “Cuando algo es normal el impacto es menor a corto plazo, si bien esto no quita que genere secuelas. Cuando, además, este tipo de interacción se manifiesta en lo que denominamos “ciclo de la violencia” se alternan con cuestiones positivas (muestras de afecto, regalos, cenas, ropa, etc.) que tratan de difuminar la situación real. Por tanto, la percepción subjetiva de la mujer víctima tiende a minimizar la gravedad de la situación en la que está como un mecanismo de defensa, a la par que suele haber un proceso de culpabilización del maltrato (“me obligas a hacerlo”) que hace que efectivamente, piensen que es lo que merecen e incluso que tienen suerte pues podría ser peor”, señala Redondo.

A esto dicha profesional añade el proceso de minimización de su autoestima, tergiversación de su identidad, manipulación o engaño, “o una situación de vulnerabilidad, que en no pocas veces induce a considerar que este tipo de interacciones son las naturales, al no conocer otras diferentes con las que poder realizar una comparativa”, explica a Público.

Otra de los efectos que tiene ser prostituida es la relación patológica con los hombres a los que ven bajo el prisma de su relación con los puteros. “Las interacciones en relaciones de desigualdad y maltrato no son inocuas para ninguna de las partes. Si hemos tenido modelos tóxicos, de sumisión, no reconocimiento del deseo propio, esto es lo que asumimos como modelo a seguir. Por eso los programas de prevención incluyen educación sexual que debe mostrar modelos alternativos psicoafectivos saludables. Más cuando en la mayoría de las ocasiones el modelo de sexo es el que trasmite la pornografía, un modelo nocivo, que objetualiza a la mujer, y que genera expectativas que truncan el sano desarrollo sexual y afectivo. Esto está íntimamente ligado con lo emocional, donde el abuso, maltrato y la desconsideración del deseo del otro o la ausencia de empatía son muchas veces la norma. Por tanto, las necesidades afectivas no están cubiertas y el patrón de relación tóxico es normativizado”, resume Redondo.

Trastornos disociativos
Ante la dura realidad en la que se encuentran todas estas mujeres la salida para sobrevivir a la misma es anestesiarse y adaptarse a ella. Un ajuste que se traduce en negar la propia situación o en tener la percepción de falso control sobre ella. “Uno de los trastornos de mayor estudio más allá del Trastorno por Estrés Postraumático es el disociativo donde la persona se disocia o desconecta de la realidad dado el carácter hostil de la misma para evitar mayor daño”, explica la doctoranda en Violencia Sexual. “Cuando este se produce a raíz de un trauma existen lagunas de memoria, sensación de irrealidad o estar en una película, problemas de identidad e incluso identidades alternativas. Ambos trastornos pueden ir acompañados de otras sintomatologías que evidencian la experiencia traumática vivida como ansiedad, depresión e incluso ideación suicida”.

Así las cosas los expertos coinciden en la falta de atención a la historia de la violencia sexual y doméstica que sufren (según varios estudios el 80% al 95% de las prostituidas la padecen) y las consecuencias de la práctica de la prostitución: depresión, ansiedad, fobias, negligencia agravada para cuidar de su cuerpo y su salud. “En general la violencia sexual ha sido una materia pendiente en nuestro país. Pensemos que la última modificación del Código Penal es del 1995 donde se trasladó el foco de delitos contra el honor a delitos contra la indemnidad y libertad sexual tras siglo y medio de vigencia de esta concepción. Cuando además hablamos del mayor estertor de la desigualdad como es la explotación sexual de las mujeres sumamos mayores factores que dificultan su abordaje: tabú, cuestiones de clase e incluso racismo. Por tanto, su abordaje es más complejo, pero no inviable”, cuenta Redondo.

Por ello dicha forense apunta a ir a las causas que provocan esta injusta realidad y hacerlo apuntando a los consumidores a la par que explicando las causas por las que las mujeres acaban en la prostitución. “Si se diera el caso de que esto respondiera a una elección sin condicionantes de ningún tipo no tendría sentido hablar de explotación sexual. Pero el caso es que la libre elección en la mayor parte de casos es un mito, tal y como nos revelan datos como una edad de inicio global en 13 y 14 años, o situaciones de vulnerabilidad de fondo como haber sufrido abuso sexual o malos tratos en la infancia. A este respecto es importante resaltar que, tal y como el Código Penal Internacional Europeo estipula, cualquier consentimiento no tiene validez si hay una situación de vulnerabilidad, siendo conscientes desde Naciones Unidas (2011) de cómo los condicionantes situacionales alteran la toma de decisión, pues si hay necesidad no hay libertad”, subraya dicha profesional.

Redondo también apunta al debate actual de ver la prostitución como un trabajo más para explicar las secuelas en las victimas. “Si tal y como afirman determinados sectores, fuera un trabajo al uso, ¿provocaría secuelas? Lo cierto es que cuando trabajar produce secuelas está penado, es un delito, estaríamos hablando de acoso laboral o mobbing y tiene consecuencias, desde penales a civiles. Si nos encontramos con que las supervivientes tienen trastornos por estrés postraumático, es decir, evidencias psicológicas de huella derivada de un trauma en la línea de perfiles de agresiones sexuales, es que estamos ante una victimología. En este caso además, una multivictimología, que puede provocar distintas patologías como ansiedad y depresión y que tienen que ver con el hecho de revivir el suceso o evitar lugares o actividades, a trastornos de pánico, afectación emocional, incapacidad de sentir, etc.”, esgrime Redondo.


La solución es la abolición
Con todo lo expuesto dicha experta tiene claro que la explotación sexual no puede ser negociada cuando es un foco de daño y sufrimiento y que ha de ser erradicada. “Hay una línea clave: necesitemos políticas abolicionistas que comprendan que primero tiene que venir la ayuda a las víctimas en primer término y la prevención de estas casuísticas para luego pasar a otras medidas necesarias como las sanciones a los consumidores, que como consumidores sean los demandantes del negocio de tráfico de humana”.

Por último la forense apunta que es fundamental tener un modelo centrado en la víctima y sus necesidades reales, basándose en la evidencia y en profesionales que estén a la altura en conocimientos sobre estas cuestiones. “Para esto se necesitan planes específicos y estratégicos que estudien de primera mano las situaciones reales, que escuchen a las supervivientes, y que las apoyen a todos los niveles, desde sistemas de apoyo, prevención e intervención en la Infancia y Adolescencia (teniendo en cuenta el maltrato, abuso infantil, negligencia y abandono), a sistemas de detección, evaluación e intervención, alternativas a su situación, ayudas, etc. Nos tiene que quedar claro, que como afirman diferentes sectores desde supervivientes, académicas, activistas a profesionales, que mientras siga habiendo un oasis en el que la violencia contra la mujer esté permitida, no podremos hablar de una igualdad real”.

Fuente







miércoles, 11 de marzo de 2020


Argentina. Rosa Cobos: “La novedad de la prostitución en el siglo XXI es la fusión entre los intereses patriarcales y los intereses capitalistas”
Julia Mottura / Resumen Latinoamericano
25/11/2019


A sala llena y con la presencia de Nora Cortiñas entre el público el sábado 23 de noviembre Rosa Cobos, feminista abolicionista y escritora, profesora titular de Sociología del Género en la Universidad de La Coruña,  presentó su libro “La prostitución en el corazón del capitalismo” en la sede de la Federación Argentina de Trabajadores delas Universidades Nacionales ( FATUN ) junto a ATEM “25 de Noviembre”, Alika Kinan Fundación, Librería de las mujeres y Taller permanente de la mujer.

Con claridad y precisión Rosa Cobos desarrollo las explicaciones que sostienen sus investigaciones sobre la fusión entre prostitución, patriarcado y capitalismo. “La prostitución nunca fue mi objeto de estudio preferente”.



Rosa Cobo



“Hace muchos años, ni siquiera era una abolicionista convencida. Era una abolicionista que no había reflexionado sobre la prostitución, porque hace muchos años, no pensaba que la prostitución, era una institución fundamental para la reproducción del sistema de poder patriarcal. De modo que poco a poco me puse a estudiar otras cosas como fueron las políticas económicas neoliberales, y me encontré con la prostitución. Comencé a estudiar las economías ilícitas, y me choqué con la prostitución. Comencé a estudiar las relaciones entre Norte y Sur y me encontré otra vez con la prostitución. Por eso llegué a la conclusión que la prostitución seguramente, era una clave explicativa de múltiples procesos”, precisó.

Luego comentó que a lo largo de sus investigaciones notó la prostitución había crecido muchísimo en los últimos años. Porque la prostitución, no es solo noches, boliches y hoteles, la prostitución es una grandísima industria global. Incluso, argumentó que tiene un funcionamiento similar al que tiene  las multinacionales. También dijo que “las mujeres que son captadas para la prostitución, quienes las captan, enseguida evidencian una articulación entre un país de origen y un país de destino. Desde el ámbito rural en el que esas mujeres son captadas hasta el ámbito urbano al que son trasladadas”.           



Una de las preguntas disparadoras de su investigación es por qué la prostitución se ha convertido en esa gran industria global, en esa empresa multinacional del crimen que es hoy. Cobos, identificó dos razones, una cultural y la otra económica.  Respecto del primer motivo, comentó que el legado del Mayo Francés fue una hipersexualización de la mujer y que ésto articuló directo con el neoliberalismo años después. Puesto que generó nichos de mercado sobre el cuerpo de las mujeres. Sobre la segunda, la respuesta económica, sostuvo que el nuevo canon es una industria global, similar al de las grandes corporaciones capitalistas y que la diferencia es que se nutre y necesita de las economías semiinstitucionalizadas de los países periféricos.





Otro eje importante de su ponencia fue su referencia al crecimiento del sistema proxeneta. Comentó que, por ejemplo, las políticas públicas se orientan principalmente a eliminar el narcotráfico, pero no al desmantelamiento de las redes de explotación sexual. Como se sostiene en la contratapa del libro, “el resultado es un proceso creciente de mercantilización de los cuerpos y de la sexualidad de millones de mujeres en todo el mundo que son expulsadas de los países periféricos y traídas a los países centrales para que los varones de todas las clases sociales accedan sexualmente a sus cuerpos en una operación de colonialismo sexual”.  Por otra parte, al comienzo del libro puede leerse que el objetivo de la autora es “identificar la prostitución como un espacio simbólico y material privilegiado para el análisis del capitalismo global y de los patriarcado contemporáneos, y en la que se encarnan una lógica de explicación sexual, beneficios económicos e indiferencia hacia los derechos humanos”.

Pero en respuesta a la creciente industria de la explotación sexual, la docente sostuvo que también, en su país, notó un aumento de la militancia abolicionista a partir de 2014, momento en que se comenzó a teorizar sobre la Cuarta Ola Feminista. Las razones que detectó son dos: la intolerancia de las mujeres sobre la violencia sexual y por otro lado, la intolerancia sobre la precarización laboral.

En la charla debate, Rosa Cobos sostuvo que su discusión es con el lobbie proxeneta y no con las mujeres en situación de prostitución y, que a diferencias de las posturas reglamentaritas, el abolicionismo no reduce la lucha a la cuestionó de la mujer, sino que la amplían al sistema y a las estructuras del poder. Para clarificar esta diferencia entre las dos posturas político- ideológicas-antagónicas, puso como ejemplo la discusión que ese da en torno a limpiar los baños. Es decir, cuando las mujeres “limpian escaleras o casas lo que se obtiene es plusvalía económica. Pero cuando están en un boliche en situación de prostitución, además de plusvalía económica, se obtiene plusvalía sexual. Y esta sí es una gran diferencia”.

Por otra parte, se declaró Feminista Radical, y desde este marco teórico dijo que el colectivo LGTB+ merece todos los derechos pero que es un movimiento que está en construcción. Entonces,  “una cosa es que merezca todos sus derechos, y otra es que no quiera construir su propio marco interpretativo y se quiera sumar a `nuestro movimiento´ y que nuestro movimiento asuma sus reivindicaciones políticas y que no quieren o no pueden construir un marco interpretativo propio. Y se meten en el nuestro y resignifican nuestros conceptos, cambiandolos de sentido”. Si bien desde Resumen Latinoamericano tomamos distancia respecto de esta posición, consideramos importante compartir sus aportes abolicionistas porque ponen en relieve que la prostitución “se inscribe primeramente en el contexto de las estructuras materiales del patriarcado, aquellas que sostienen y promueven la hegemonía masculina, pero también en las estructuras materiales de la economía global”.

** Rosa Cobos es feminista abolicionista y escritora, profesora titular de Sociología del Género en la Universidad de La Coruña y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la misma universidad.


Fuente






“La prostitución es una industria global”


“La prostitución es una industria global”

RÍO GRANDE.- La Universidad Nacional de Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF) llevó a cabo en Río Grande y en Ushuaia la charla: “La Prostitución en el corazón del Capitalismo”. La propuesta, abierta a la comunidad en general, surge en el marco de la Cátedra Libre de Derechos Humanos y del Programa Género y Sexualidades de la Universidad.





Rosa Cobo Bedía brindó la charla “La Prostitución en el corazón del Capitalismo”.


Rosa Cobo Bedía es una teórica feminista española, escritora, abolicionista, profesora de Sociología del Género en la Universidad de La Coruña – España y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la misma universidad. Es Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología; y ha escrito el libro “Hacia una nueva política sexual”.

¿Cuál fue el objetivo de la charla?
“He tratado de argumentar que la prostitución es una institución fundacional del patriarcado, pero que cuando aparece el capitalismo neoliberal lo convierte en una industria global que funciona de una manera bastante parecida a como funciona una multinacional, con unos altísimos niveles de eficacia y racionalidad, que va buscando siempre el mayor beneficio”.

“También he tratado de explicar cómo ésta gran industria de la explotación sexual cuyo corazón es la prostitución, puede funcionar gracias a la complicidad de las grandes instituciones del capitalismo internacional como son el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los Estados, unos y otros son cómplices, unos alientan y otros se benefician”.

“Y por último, he querido demostrar cómo las mujeres en la prostitución pierden su condición de humanidad y son convertidas en mercancías, en objetos, y para que eso ocurra es necesario deshumanizarlas, y solamente deshumanizadas los prostituidores pueden reclamar o imponer prácticas sexuales con altísimos niveles de violencia”.

¿Cuál debe ser la función del Estado?
“La primera cosa es la que ya ha hecho Argentina, que es prohibir la industria. La segunda cosa es que hay que controlar y desactivar toda la prostitución que es clandestina. Y en tercer lugar hay que multar, penalizar y criminalizar a las personas que consumen prostitución”.

“Y por supuesto también hay que hacer políticas públicas para las mujeres que están en la prostitución; me estoy refiriendo a que las mismas tienen que tener un salario mínimo garantizado, educación, una alternativa habitacional y apoyo psicológico integral. Las políticas públicas tienen que tener como objetivo que estas mujeres puedan llevar las vidas que quieran llevar y que no encuentren ninguna razón para volver a la prostitución”.

¿Qué piensa ante la conocida frase “mi cuerpo, mi decisión”?
“Yo creo que libertad implica elección. Y si la elección la hacés desde una situación de pobreza extrema, desde una situación radical de vulnerabilidad o desde una historia de abusos sexuales, de sometimiento o violencia, no se le puede llamar libertad individual”.

“Más allá de esto, la libertad individual se ha convertido en el gran catecismo del capitalismo neoliberal. La única manera que tienen de que no hagamos una crítica a las instituciones que producen explotación sexual, es señalar que si subjetivamente los individuos que están en la prostitución dicen que están de acuerdo, la explotación desaparece. Y eso no es cierto”.

“Cuando tú te pones a hablar con las mujeres que están en la prostitución te das cuenta que nunca han tomado una decisión, sino que han optado a partir un cúmulo de elementos que está perfectamente dirigido a que ellas acaben en la prostitución. No hay libertad de elección cuando hay una situación de pobreza extrema y una situación radical de vulnerabilidad”.

Fuente





Entrevistamos a Rosa Cobo: “Decir ‘no’ a la prostitución es decir no al sistema de poder patriarcal, pero también al capitalismo”


Entrevistamos a Rosa Cobo: “Decir ‘no’ a la prostitución es decir no al sistema de poder patriarcal, pero también al capitalismo”
09/12/2019
Por Daniel Seixo

En Nueva Revolución entrevistamos a Rosa Cobo, profesora de Sociología del Género, directora del centro de estudios Feministas de la Universidad de A Coruña y autora del libro “La prostitución en el corazón del capitalismo”.













Resultado de imagen de rosa cobo libro






¿Se puede hablar de voluntariedad en la prostitución?

La voluntariedad o consentimiento de las personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad y falta de recursos está viciada. No hay consentimiento ni libertad cuando no hay oportunidades ni derechos. Cuando la vulnerabilidad y la pobreza son el punto de partida, la libertad se disuelve y se convierte en la ley del más fuerte.

¿Está la prostitución estrechamente ligada al sistema capitalista?

La prostitución es una industria internacional ilícita, interconectada, con numerosos brazos en la economía ilícita. Para muchos países es una estrategia de desarrollo. Es algo parecido a una multinacional, con altos niveles de funcionalidad y de racionalidad en términos de beneficios. Las economías ilícitas, y la prostitución es la segunda o tercera a escala global en términos de beneficios, son fundamentales en los procesos de acumulación capitalista. No obstante, la prostitución se encuentra en la intersección de tres sistemas de poder: el patriarcal, el capitalista neoliberal, pero también el colonial.

¿Se puede considerar la prostitución un trabajo?

No. Los cuerpos de las mujeres no son mercancías. El cuerpo es la última frontera de soberanía que tenemos los individuos. ¿Se puede considerar trabajo una penetración anal o una mamada? Es una estrategia de supervivencia para mujeres y niñas que tienen escasas oportunidades para sobrevivir.

¿Por qué ser abolicionista?

El abolicionismo es una posición teórica y ético-política que sostiene que la prostitución es un privilegio masculino que niega el deseo de las mujeres. El abolicionismo sostiene que las mujeres deben ser para sí mismas y no para uso sexual de los varones, a no ser que esté mediado por el deseo de las mujeres. Decir ‘no’ a la prostitución es decir no al sistema de poder patriarcal, pero también al capitalismo. Este  último desea que haya cuerpos en el mercado y el primero busca que los cuerpos que están en el mercado sean de mujeres.



Rosa Cobo

¿Estamos inmersos en una época en la que la mercantilización del propio cuerpo está más presente que nunca?

Sí. En la prostitución, en la pornografía o en los vientres de alquiler. La explotación sexual se ha intensificado de tal forma que se ha convertido en una de las marcas de la explotación patriarcal, capitalista y racial/cultural en el siglo XXI.

¿Cómo influye la clase social en el negocio de la prostitución?

Influye tanto que no hay mujeres ricas en la prostitución. La prostitución se alimenta de mujeres vulnerables y con escasos recursos.

¿Cuál es la salud actualmente de la prostitución en nuestro país?

El negocio de la explotación sexual crece porque no hay leyes que lo detengan. Los proxenetas han encontrado en la sociedad española un paraíso. Lo único que necesitan y por lo que están luchando es por su regulación para así obtener seguridad jurídica y mayor legitimación social. La prostitución seguirá creciendo porque en las cárceles no hay proxenetas. Es el auténtico efecto llamada.

¿Cuál es el perfil del putero?

Acuden a la prostitución hombres jóvenes y mayores, con mayor cualificación profesional y sin ninguna, con más o menos renta socio-económica, de izquierdas y de derechas, católicos, agnósticos y ateos… Acuden a la prostitución aquellos varones que creen que el abuso sexual es un derecho natural. Sin embargo, se observa como tendencia el crecimiento de varones cada vez más jóvenes que acuden asiduamente a la prostitución.

¿Son los jóvenes los clientes más autoritarios y agresivos de los prostíbulos?

Las prácticas sexuales agresivas están creciendo tanto en la prostitución como en el porno.

¿Tiene esto que ver con una estrecha vinculación con el porno y su educación sexual?

La pornografía mainstream está contribuyendo a la formación de un imaginario sexual estrechamente vinculado al imaginario pornográfico.

La prostitución se encuentra en la intersección de tres sistemas de poder: el patriarcal, el capitalista neoliberal, pero también el colonial la prostitución se encuentra en la intersección de tres sistemas de poder: el patriarcal, el capitalista neoliberal, pero también el colonial

¿Es el porno otro tipo de prostitución?

El porno es un fenómeno social muy vinculado a la prostitución, pero también es una realidad simbólica y material distinta a la prostitución. En la pornografía, al contrario que en el cine, las prácticas sexuales no son simuladas, son reales. Por otra parte, la pornografía mainstream es gratuita debido a que es un canal de contactos de prostitución. Sin embargo, el porno es sobre todo una propuesta de los sectores más duros del patriarcado sobre lo que debe ser una mujer en el siglo XXI. La propuesta de la pornografía es la definición de lo femenino como la sexualización extrema.

¿Existe un consentimiento real entre el cliente y la prostituta?

Es un consentimiento viciado y resultado de la vulnerabilidad y pobreza de las mujeres prostituidas. ¿Hay consentimiento cuando una de las partes tiene poder y recursos y la otra parte apenas tiene ni una cosa ni la otra?

¿Qué postura mantienen los diferentes partidos políticos del arco parlamentario español acerca de la prostitución?

Desde el abolicionismo estamos esperando que los partidos que formarán el próximo gobierno hagan leyes abolicionistas como la sueca o la francesa.

¿Existe convivencia del estado con la industria de la prostitución?

El estado promueve la tolerancia hacia la prostitución. Nuestras carreteras, llenas de burdeles, auténticos campos de concentración, son la prueba de que el estado convive bien con la prostitución. Si no fuese así, los ilegalizaría.

¿Como es la realidad de los prostíbulos en España?

Las supervivientes de prostitución, Sonia Sánchez y Amelia Tiganus, los definen como campos de concentración. Espacios sórdidos en los que los puteros ejecutan actos de poder y violencia sobre las mujeres que sobreviven en esos lugares. Escuchar a Alika Kinan nos da una idea de la brutalidad criminal de los burdeles.

¿Existe prostitución de menores en el estado español?

Sí, se han detectado casos y probablemente hay muchos más en situación de clandestinidad. Ahora bien, es completamente ilegal.

¿Qué medidas aplicaría a para frenar la prostitución en la vía pública?

El problema no es la prostitución en la vía pública, sino la prostitución en sí misma. El problema reside en la vulneración de los derechos de las mujeres que están en prostitución.

Locales de “striptease”, macroburdeles, fiestas eróticas con sexo en vivo, casas de masaje, revistas pornográficas, turismo sexual,  anuncios para conseguir sexo en Internet, ¿supone la prostitución tan solo el elemento más cruel de toda una industria de explotación de la mujer?

De las mujeres en prostitución se obtiene plusvalía económica y sexual. Es una de las grandes metáforas de los sistemas patriarcales y neoliberales del siglo XXI.





¿Resulta sencillo acceder a las verdaderas caras tras el control de los prostíbulos?

Para saber lo que hay en los prostíbulos se puede leer un magnífico y breve artículo de Amelia Tiganus: La revuelta de las putas. Ella habla en sus charlas del asco, del sudor, de la violencia, del sistema de multas si no hacen lo que deben hacer: bajar a la hora prevista, contestar mal a un putero, etc. Es un sistema criminal y una nueva esclavitud vehiculada y articulada por el capitalismo criminal.

¿Qué efectos psicológicos y físicos tiene la prostitución en las mujeres?

Los daños son infinitos. Psicológicos y físicos. Depresión, ansiedad, estrés… Infecciones vaginales y bucales, dolores abdominales, enfermedades de transmisión sexual, etc.

¿Resulta posible “humanizar” la prostitución?

Hay realidades materiales que no se pueden humanizar: la prostitución, el trabajo infantil, los vientres de alquiler, las maquilas… La única alternativa es acabar con estas realidades tan opresivas para quienes no tienen oportunidades.

¿Quiénes están detrás de las campañas a favor de legalizar la prostitución?

El lobby de la explotación sexual es muy complejo. En primer lugar, lo forman los que se benefician directamente de las mujeres que están en prostitución, es decir, los proxenetas. En segundo lugar, los que se benefician indirectamente (mercado inmobiliario, agencias de viajes, empresas de bebidas alcohólicas, taxistas, hoteles, etc.) y que están en las proximidades de la industria. En tercer lugar, los demandantes de prostitución, los puteros, que sienten que el acceso sexual al cuerpo de mujeres por precio es un derecho que no quieren perder. En cuarto lugar, los grupos culturales que entienden la prostitución como un acto de libertad en lugar de como un acto de explotación económica y sexual. Hay grupos académicos e intelectuales que creen que la defensa de la libertad sexual es defender la prostitución y no diferencian entre un putero, un proxeneta y una mujer prostituida. La metáfora de la torre de marfil es muy ilustrativa para quienes no han pisado un burdel o un piso de prostitución en su vida. Probablemente si lo viesen, cambiarían de idea.

Podemos observar como en los últimos años la polémica entre colectivos pro-regularización y abolicionistas ha llegado a puntos de máxima tensión. Uno de los episodios más recientes lo encontramos en la suspensión por parte de la facultad de Sociología de la UDC de unas jornadas sobre «trabajo sexual», ¿se mostró usted favorable a esa suspensión? ¿qué motivos la llevaron a tomar esa postura?

Esas jornadas promovían entre el alumnado el trabajo sexual. Bajo mi punto de vista la consideración de la prostitución como un trabajo es una clara vulneración de los derechos humanos de las mujeres prostituidas. El lobby de la explotación sexual necesita a las universidades: en primer lugar, porque si las universidades se pronuncian mayoritariamente a favor de la prostitución como un trabajo, eso se convierte en un argumento de autoridad y en una fuente de legitimidad social; en segundo lugar, porque quieren promocionar la idea de que la prostitución es una solución para resolver cualquier problema económico que pueda tener una estudiante. Promueven la idea de que la prostitución ocasional es una alternativa para la falta de recursos. El lobby contempla a las estudiantes como una población que potencialmente puede cubrir las necesidades de mujeres para su industria; en tercer lugar, porque si los estudiantes varones no reciben el mensaje de que la prostitución está bien, no se ampliaría la población de puteros. La estrategia del lobby de promover la prostitución en la universidad y en secundaria ya se ha puesto en marcha en diversos países, como Argentina o México. Toda industria necesita ampliar el mercado en términos de producción y consumo. Se necesitan mercancías y consumidores. Se necesitan mujeres de diversos estilos para la industria. La universidad puede proporcionar un tipo de mujeres que no están en los burdeles.

Cuando la vulnerabilidad y la pobreza son el punto de partida, la libertad se disuelve y se convierte en la ley del más fuerte

¿Por qué el movimiento feminista está tan dividido en la cuestión de la prostitución?

No está tan dividido en la realidad. Hay mucho interés por parte del lobby de la explotación sexual por sobredimensionar el debate porque si una parte del feminismo está a favor de la prostitución eso es un balón de oxígeno para quienes defienden esa institución. El movimiento feminista está conformado por una red de asociaciones y organizaciones de mujeres que en la mayoría de los casos tienen una perspectiva abolicionista sobre la prostitución aunque no hayan hecho del abolicionismo el objetivo político preferente.

Habitualmente los colectivos pro-prostitución o regulacionistas argumentan que el discurso aboliconista estigmatiza a las prostitutas, ¿comparte esa opinión?

Querer acabar con una institución que es una fuente inagotable de explotación económica y sexual no estigmatiza; lo que estigmatiza es garantizar los instrumentos jurídicos y políticos para que la prostitución siga reproduciéndose históricamente. Eso es lo que hacen las posiciones regulacionistas de la prostitución.

¿Consideran que el gobierno debería actuar contra los intentos por articular sindicatos de trabajadoras sexuales?

Ya lo ha hecho la Audiencia Nacional, que ha reconocido que los sindicatos son estrategias para legalizar la prostitución por la puerta de atrás.

¿Ofrece el estado recursos reales a las mujeres que quieren abandonar la prostitución?

No, en absoluto. Se necesitan políticas públicas: derechos de ciudadanía, es decir, permisos de residencia; solución habitacional; formación profesional; apoyo psicológico integral; salario mínimo garantizado; apoyo a los hijos e hijas de las mujeres que han estado en prostitución…

¿Realmente resulta posible abolir la prostitución en España?

Es posible hacer políticas abolicionistas que disuadan a los proxenetas, que les empuje a ver que sus negocios peligran y no son tan rentables como lo eran cuando la prostitución era tolerada. También es posible que nuestros chicos se socialicen en la idea de que no tienen el derecho a acceder por dinero al cuerpo de mujeres vulnerables y pobres. Al mismo tiempo, se debilita la idea de que si un grupo de mujeres está en prostitución, todas somos potencialmente prostituibles. Las políticas abolicionistas no hacen desaparecen la prostitución, pero la desaparecen y erosionan el imaginario de la masculinidad hegemónica.

Fuente





Vientres de alquiler: Interés superior del menor Vs interés superior de la industria

Vientres de alquiler: Interés superior del menor Vs interés superior de la industria





 10/05/2019


TeresaDominguez 









A todos se nos llena la boca con los Derechos Humanos, a una gran parte incluso en defensa de los derechos de las mujeres. Apelamos a la “libertad” para justificar negocios millonarios como la prostitución, el porno… . Pero nos superamos cuando apelamos a los Derechos Humanos para justificar los vientres de alquiler, ilegales en nuestro país, remitiéndonos “al interés superior del niño”. Es lo que yo llamo la hipocresía del interés superior. Que no es otra cosa que el interés superior de los que creen que el dinero todo lo compra, y el interés superior de una industria floreciente en el filón del negocio de la bio-economía mundial.

El “trabajo reproductivo“, en sociología, economía y demografía, es todo lo que se relaciona con la reproducción humana, el trabajo de los cuidados, frente al “trabajo asalariado”. Según la OIT Organización Internacional del Trabajo, el trabajo de cuidados no remunerado no es reconocido ni social ni económicamente. De hecho, el valor del trabajo de cuidados no remunerado se calcula en un 25% de la economía española según fuentes expertas, y si se aplicaran políticas de igualdad, la economía europea generaría 10,5 millones de empleos más hasta 2050 y el PIB per cápita aumentaría cerca del 10%.

Según SciELO, el trabajo reproductivo sigue siendo una responsabilidad eminentemente femenina, a pesar del aumento en la participación de los hombres. “Los cambios legales, sociales y culturales de los últimos años no han conseguido eliminar el modelo tradicional de adscripción del trabajo reproductivo”. (El trabajo reproductivo o doméstico.). Y mientras las instituciones internacionales se debaten en encontrar una respuesta digna y política a esta brecha, el neocapitalismo vuelve a sumergir a las mujeres en lo que la filósofa Ana de Miguel define como “nuevos nichos de trabajo”: la compraventa de leche, la prostitución, el porno, la venta de óvulos, la llamada “gestación subrogada”: los vientres de alquiler.

Nunca se ha reconocido como trabajo lo que las mujeres han hecho de puertas para adentro, mientras que a la Unión Europea no le ha costado nada reconocer a la prostitución como trabajo. De hecho en el tema que tratamos, los vientres de alquiler, seguimos en la misma línea, apelar al “altruismo de las mujeres” frente a la situación de desigualdad que genera, a la división sexual del trabajo, la violencia económica y el papel (intereses) de los gobiernos y altas instituciones internacionales ante esta flagrante violación de Derechos Humanos a mujeres y bebés.

Pero vayamos a la adopción. El Consejo de Ministros, el 22 de marzo 2019, aprobó un Real Decreto con el que desarrolla la Ley 26/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia de Adopción Internacional, lo que se supone facilitará el proceso. La nueva Ley de Infancia modifica el proceso y obliga a actualizar los listados. Todo ello coincide con que las adopciones tanto nacionales como internacionales caen en picado, la reducción de las adopciones a escala mundial ha alcanzando un porcentaje superior al 70% en prácticamente todos los lugares del mundo. Y es inevitable que esta caída se relacione, no solo con las dificultades en el proceso, sino con el auge de una práctica que atenta contra derechos humanos fundamentales, los vientres de alquiler. Según El País, España ha pasado de 5.541 a 531 adopciones internacionales en poco más de una década, lo que supone una caída de más del 90%.

En la opinión consultiva del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (CEDH) sobre filiación de bebés nacidos de vientres de alquiler, en respuesta al caso Mennesson, se insta a los estados de manera no vinculante a reconocer a la madre de intención, a través de la figura de la adopción, apelando al bien superior del niño, todo ello sin dejar de reconocer que muchas situaciones entrañan riesgos para los derechos humanos, tanto de las criaturas como de las madres. La posición del gobierno francés sobre este tema, es de prohibición estricta a la llamada gestación subrogada, posición que comparten otros partidos políticos que reconocen que Francia no tiene la obligación de transcribir el resultado de un acto cometido en la ilegalidad porque “Se trata de retorcer el derecho” (SIC F. Xavier Bellamy). León Fernando del Canto, abogado, califica la respuesta consultiva como una ficción jurídica. Marlène Chiappa, secretaria de Estado de Igualdad, se opone fervientemente a la llamada maternidad subrogada. Y se mantiene en la posición de la prohibición.

En un artículo reciente, la abogada francesa Yannick Luce, analizando la respuesta consultiva de la Corte Europea, emitida el miércoles 10 de abril de 2019, se pregunta si Francia debe necesariamente reconocer el vínculo de la filiación con la madre de intención y si repercute el hecho de que en algunos casos la madre de intención ni siquiera es la que dona el óvulo, o en el caso mismo de que la misma madre que gesta es la que lo proporciona. (Subrogación tradicional). También recuerda que no hay consenso entre los Estados miembros del CEDH sobre la práctica de los vientres de alquiler. La realidad es que el Tribunal no adopta una posición sobre el principio mismo de la maternidad subrogada, solo aborda el hecho del reconocimiento del parentesco de la madre de intención, porque no reconocerlo sería “contrario a los mejores intereses del niño así concebido“, sin mencionar el derecho de este, por ejemplo, a conocer origen, y “la posibilidad de una relación de maternidad entre el niño y la madre de la intención”.

Por lo tanto, opina, en una forma retorcer la legalidad, el Tribunal de Estrasburgo parece validar, según la experta, el procedimiento de adopción simple del último hijo biológico del cónyuge y “parece alentar a las parejas a utilizar la práctica de los vientres de alquiler en los Estados miembros que lo autorizan y luego obligar a su juez nacional a reconocer la filiación por otro procedimiento legal”. Y que dependa de cada legislador nacional elegir el método de establecimiento de la paternidad en el contexto de la revisión de las leyes bioéticas.

No es necesario recordar que la adopción es un acto jurídico y de amor en virtud del cual un adulto toma como propio a un menor ajeno, con el fin de establecer con él o ella, una relación paterno-filial. Y garantizarle su derecho a tener una familia, a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, a sus orígenes. El alquiler de vientres es una grave violación de los derechos y la dignidad de las mujeres y menores. Es una forma de explotación reproductiva de las mujeres y convierte a los recién nacidos en objeto de transacción contractual y comercial.

Desde un punto de vista jurídico, hay que destacar la contradicción flagrante entre los mecanismos en juego en la maternidad subrogada y los principios fundamentales del Convenio de La Haya sobre Adopción Internacional: Con el fin de evitar el tráfico y la compra de las capacidades reproductivas, el artículo 4 del Convenio establece, como norma fundamental, que los consentimientos no se han obtenido mediante pago o compensación de clase alguna y que tales consentimientos no han sido revocados, y que el consentimiento de la madre, se ha dado únicamente después del nacimiento del niño y dicho consentimiento no ha sido obtenido mediante pago o compensación de clase alguna. Por lo tanto, están prohibidos los acuerdos previos.






No es necesario recordar que la madre no es un útero artificial dentro del cual se desarrolla un feto. Y que la maternidad subrogada se basa en un contrato entre particulares, sujeto a derecho mercantil, (contrato nulo en España) cuyo objeto final es la entrega de un ser humano recién nacido en perfecto estado. A las mujeres no se las contrata sólo “por prestar un servicio de gestar”, como afirman los partidarios, como se empeña en hacernos creer la industria, sino que el propósito del contrato es la entrega de un “producto” acabado, y en perfectas condiciones, condición sine qua non, el contrato no tendría sentido, porque el bebé es el objeto real del contrato. Número ilimitados de intentos hasta “conseguirlo”. Selección intra-útero para desechar  “embriones de más, o que no son del sexo deseado”, rechazo de bebés que no cumplen las “expectativas” y acaban en instituciones públicas…

Por último, la declaración de idoneidad de las familias en los procesos de adopción, que además lleva años, pretende garantizar la aptitud de las personas solicitantes para cubrir las necesidades del menor o la menor, y ofrecer estabilidad, afecto y cuidado. Y no solo eso, pretende informar, provocar la reflexión sobre la decisión tomada. Determinar la idoneidad de una familia para la adopción, en función de sus cualidades y actitudes. Valorar si cuenta con los apoyos que se pueden necesitar para llevar a cabo con garantías la adopción. Valoran y mucho la capacidad afectiva y que las motivaciones para la adopción sean las idóneas. Que los padres adoptantes tengan una salud física y mental adecuadas, con una estabilidad tanto familiar como emocional. Imprescindible: que tengan apoyo social, no solo de la familia, sino del entorno. Se exige un seguimiento del proceso. Y todo por el bien y seguridad de la criatura a adoptar. Por supuesto se necesitan las condiciones de vivienda, de integración social, y además, la adecuación entre la edad de los adoptantes y adoptados. Y sobre todo, en caso de “infertilidad”, tener una vivencia madura y de aceptación de esta circunstancia. Y tener la capacidad de revelar al menor su condición de adoptado, su origen y el apoyo en la búsqueda de sus orígenes. Y como no, la capacidad de aceptación de las diferencias étnicas, culturales y sociales. Que se elimina de un plumazo en el alquiler de vientres.

En los vientres de alquiler se selecciona genéticamente el bebé “ideal” y se descartan embriones a la carta, lo que el filósofo Jürgen Habermas llama la eugenesia liberal, la supremacía de la raza blanca. Se buscan a las madres gestantes en países cuya mano de obra es menos costosa, sin embargo los ovocitos se buscan en países del llamado “primer mundo”, como explica la filósofa Éliètte Abecassis, las estudiantes californianas, incluso europeas, venden sus óvulos, que se implantan en el útero de mujeres racializadas, pobres… No se ven óvulos de mujeres negras implantados en el útero de una mujer blanca, o una mujer rica gestando para mujeres u hombres pobres e infértiles. Incluso en el caso de Estados Unidos, no dejan de ser mujeres de estatus económico inferior que se garantizan el pago de su jubilación, la compra de una casa, los estudios de sus hijos, como se puede apreciar en los anuncios de las agencias. “¿Quieres ganar dinero? Conviértete en madre de alquiler ¿Quieres ahorrar para tu jubilación? ¡Hazlo YA! “Trabaja en jornada parcial y cobra como jornada completa”.

Además la maternidad por sustitución niega a las mujeres el derecho a decidir durante el proceso de embarazo y después. Les niega incluso la revocabilidad de su consentimiento, bajo pena de multas, o su derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, que se reservan los propios clientes.



Proyecto de Ley presentado por Ciudadanos

El altruismo y el proceso sancionador, del acto de amor a las multas: “El órgano administrativo competente para resolver el procedimiento sancionador podrá imponer multas coercitivas por importe que no exceda de 1.000 euros por cada día que transcurra sin cumplir las medidas provisionales que hubieran sido acordadas.



“La verdad de los embarazos por contrato: Los contratos por gestación subrogada, ni protegen a las madres ni a los niños.”


El control explícito de la dieta, el ejercicio, las condiciones de vida, las relaciones sexuales, los viajes y las actividades de la madre gestante. La renuncia expresa al privilegio de la confidencialidad. Las mujeres pierden el derecho al aborto, al tratarse de una violación de contrato, sin embargo los “padres intencionales” se reservan el derecho último y exclusivo de “reducir” (abortar) el número de fetos selectivamente antes de las 20 semanas. Si la madre entra en coma, los contratantes tomarán la decisión en cuanto a la duración del periodo en el que le mantendrán las funciones vitales de la mujer embarazada antes del nacimiento del niño.La maternidad subrogada no solo impide a las mujeres la capacidad de elección, sino que además contempla medidas punitivas si se alteran las condiciones del contrato e implica el violento control sexual de las mujeres. ¿Dónde queda nuestra libertad? ¿Dónde quedan los derechos de las criaturas?

Y ahora que llegan las elecciones europeas, sería importante recordar:

El 17 de diciembre de 2015 el Parlamento Europeo aprobó por Resolución el informe anual sobre Derechos Humanos y Democracia en el mundo 2014 y las políticas de la Unión Europea sobre esta materia. En el capítulo dedicado a los derechos de las mujeres y las niñas, el parágrafo 115 expresa:
“El Parlamento Europeo condena la práctica de la subrogación, que socava la dignidad humana de la mujer dado que su cuerpo y sus funciones reproductivas son usadas como un “commodity”; considera que la práctica de la subrogación gestacional que involucra la explotación reproductiva y el uso del cuerpo humano para ganancias financieras o de otro orden, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, debe ser prohibida y tratada como un asunto de urgencia en los instrumentos internacionales de derechos humanos”.

Teresa Domínguez


“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

Fuente

Nota:las imágenes pertenecen a la publicación original

lunes, 10 de febrero de 2020

Explotación sexual, trata y femicidio

Explotación sexual, trata y femicidio
La mayoría de las mujeres que se encuentran en situación de prostitución son mujeres pobres, muchas de ellas se han visto obligadas a someterse a esta forma de explotación ante la imposibilidad de hallar un trabajo digno.
16 JULIO, 2019
ESTHER PINEDA

La problemática de la trata de personas y la explotación sexual sin lugar a dudas se constituye como una de las más graves violaciones de derechos humanos de niños, niñas, adolescentes y mujeres, sin embargo, continua siendo desatendida y relativizada por la academia, por los medios de comunicación, pero también por el Estado ante la ausencia de políticas públicas capaces de prevenir su ocurrencia, y de los órganos de justicia en lo que refiere el acceso y otorgamiento de justicia.

Además, sobre la explotación sexual y la trata de niños, niñas, adolescentes y mujeres, continúan habiendo posiciones diversas y antagónicas. Por un lado existe acuerdo en que la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes está mal, que es un delito, y que, los niñas, niñas y adolescentes sometidos a esta forma de explotación deben ser protegidos; no obstante, cuando se trata de las mujeres en situación de prostitución no existe tanto consenso, cuando se trata de las mujeres esta deja de ser considerada una forma de explotación sexual, deja de percibirse como un delito, deja de creerse que las mujeres víctimas de explotación sexual deben ser protegidas y comienza a desarrollarse una narrativa en la que, a esta forma de explotación sexual comienza a ser considerada un trabajo, una elección, una opción de vida, pero sobre todo, una actividad económica legitima, autónoma, independiente, e incluso empoderante.

Este discurso invisibiliza y desconoce las diferentes estructuras de desigualdad existentes tras la explotación sexual, las formas de dominación que la sostienen, así como, las formas de violencia y vulneración a partir de la cual se ejerce. En este sentido es importante señalar que la prostitución no es una causa sino una consecuencia, de la precarización y pauperización de las condiciones de vida de las mujeres, de los prejuicios y estereotipos construidos en torno a sus cuerpos y su sexualidad, aunado al bombardeo de las industrias que lucran a partir de la explotación sexual de los cuerpos, principalmente de aquellos más vulnerables como los son los niños, niñas, adolescentes y mujeres.

Mosaico del Imperio Romano


Esto puede considerarse una forma de violencia contra la mujer porque es algo que se le impone y se espera solo de las mujeres, como consecuencia de las concepciones que de ellas se tienen. La explotación sexual es una consecuencia de los procesos de hipersexualización de las mujeres, donde su valor social se encuentra determinado por su corporeidad, su sexualidad, su genitalidad, la cual siempre debe estar disponible a los deseos y demandas del patriarcado. A la mujer se le considera un objeto, algo que puede ser usado, vendido, comprado, intercambiado, y por tanto, descartado; uso, venta, compra, intercambio y descarte que además siempre es realizado por los hombres, aquellos quienes se encuentran en condición de poder frente a estas mujeres y que se acreditan su propiedad, por ejemplo: esposo, padre, hermanos, jefe, o cualquier otro hombre ante el cual las mujeres se encuentren en situación de subordinación o dependencia.
Al respecto es importante destacar, que ante las condiciones de precarización, crisis económica, situaciones de vulnerabilidad o de pobreza extrema, se imponen a las personas situaciones de exposición y riesgo diferenciado. En el caso de los hombres se les presenta como vía de escape a la situación de vulnerabilidad la comisión de delitos contra la propiedad, el hurto, el robo a mano armada, el micro tráfico de drogas, entre otros, pero los hombres no se plantean la prostitución como una opción para la sobrevivencia. Sin embargo, cuando las mujeres se encuentran en situación de vulnerabilidad o pobreza, la prostitución siempre es siempre una opción; esta le es mostrada como alternativa por los medios de comunicación, pero sobre todo, generalmente inducida y promovida por hombres cercanos o presente en la vida de estas mujeres.

Esta es una indiscutible forma de violencia de género porque es una forma de explotación que se impone solo sobre los cuerpos de las mujeres; los hombres nunca se plantean la prostitución, a menos que sea para ser puesta en práctica sobre alguien más, niños, niñas, adolescentes o mujeres. Además, cuando los hombres se encuentran en situación de prostitución es porque son cuerpos socialmente considerados feminizados o transgresores de la masculinidad hegemónica, por ejemplo hombres homosexuales o transgéneros; es decir, la explotación sexual se erige como una forma de explotación necesaria e imprescindiblemente feminizada.

Estos hechos desmontan la idea de la explotación sexual como una elección, como una incursión libre, autónoma e independiente; imaginario que ha sido alimentado por la industria de la explotación sexual, la pornografía, pero también por el cine y la televisión como agente de socialización. En este caso es posible mencionar productos mediáticos como la película Joven y bonita (Francia 2013) y las series El negocio (Brasil 2013) Llámame Bruna (Brasil 2016) The Deuce (Estados Unidos 2017), entre otras.

En estos productos mediáticos las mujeres en situación de prostitución generalmente son presentadas como mujeres universitarias, independientes, poderosas, quienes saben de marketing, administración e inversiones. En estas narrativas la explotación sexual es concebida como una elección, como cosa de mujeres autónomas, empoderadas, quienes obtienen cuantiosas sumas de dinero para vivir, eligen a criterio a sus prostituyentes y nunca son víctimas de ninguna forma de violencia. Además en estas representaciones se muestra la  explotación sexual como una decisión tomada por las mujeres en reacción por el aburrimiento de sus vidas, el deseo de experimentación y disfrute de la sexualidad, pero también como acto de rebeldía y desafío a la autoridad familiar.





Sin embargo, estos discursos y representaciones se encuentran profundamente alejados de la realidad. Además estos procesos de objetualización, hipersexualización y mercantilización de los cuerpos se profundizan cuando se trata de mujeres racializadas; específicamente las mujeres indígenas y afrodescendientes quienes, producto de los prejuicios y estereotipos instalados y heredados del proceso colonial, continúan siendo consideradas y representadas como mujeres de sexualidad exacerbada, irresponsables, promiscuas, lo cual ha favorecido su conversión en mercancía y objetos de consumo sexual.

La realidad es que la mayoría de las mujeres que se encuentran en situación de prostitución son mujeres pobres, muchas de ellas se han visto obligadas a someterse a esta forma de explotación ante la imposibilidad de hallar un trabajo digno, la necesidad de obtener recursos que le permitan satisfacer sus necesidades básicas y las de sus familias, mujeres víctimas de violencia por razones de género y obligadas a prostituirse por sus maltratadores, mujeres que fueron prostituidas desde su niñez y no conocen otra forma de vida, mujeres sin redes de apoyo familiares, sociales o institucionales, mujeres revictimizadas por los cuerpos policiales y los órganos de justicia, mujeres en situación de calle quienes se encuentran obligadas a prostituirse por un plato de comida o un abrigo, mujeres con adicciones, etc. Mujeres víctimas de las redes de trata, mujeres reclutadas por las llamadas industrias del entretenimiento para ser explotadas en prostíbulos y la pornografía, así como, mujeres reducidas a situaciones de prostitución y trata en medio de conflictos armados y contextos extractivistas.

Ahora bien, ustedes dirán que estos no son todos los casos, que hay mujeres que se encuentran en situación de prostitución pero no son pobres, que no se encuentran en situación de calle, que tienen estudios universitarios, que no han sido víctimas de violencia de género, es decir, que lo han elegido, que lo han decidido, y que estos casos no pueden compararse con aquellos donde existe un evidente ejercicio de fuerza y coacción. Al respecto es necesario considerar que si bien algunas de estas mujeres no se encuentran en situación de vulnerabilidad extrema como las anteriormente señaladas, se encuentran en situación de prostitución como consecuencia de las presiones de una sociedad que concibe a las mujeres como un objeto a disposición del deseo masculino; quienes han sido han socializadas con la idea de que su cuerpo es una mercancía a la cual se le puede poner precio y se puede vender.

No obstante, con independencia de las modalidades a través de las cuales las niñas y mujeres terminan siendo sometidas a la explotación sexual, la realidad es que esto las expone a otras múltiples formas de violencia y vulnerabilidad. Las mujeres en situación de prostitución con frecuencia son víctimas de violencia por parte de desconocidos y proxenetas en los espacios públicos, agresiones, violaciones y asesinatos. Las niñas y mujeres reclutadas o secuestradas por las redes de trata son mantenidas en cautiverio en lugares que desconocen, rotadas en prostíbulos improvisados y clandestinos a los que se les conoce como “cambio de elenco”, obligadas a recibir prostituyentes constantemente, generalmente en estados de inconciencia y donde una gran proporción de ellas mueren producto de sobredosis de sustancias psicotrópicas que son obligadas a consumir, pereciendo producto de la desatención, infecciones y enfermedades de transmisión sexual, pero también victimas del femicidio.

Esther PinedaInstagram Website Twitter Facebook GmailSocióloga, Magister Scientiarum en Estudios de la Mujer, Doctora y Postdoctora en Ciencias Sociales egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fundadora de EPG Consultora de Género y Equidad. Escritora y columnista en diversos medios de comunicación venezolanos y extranjeros.


Fuente




"Lo hago ahora mismo por la necesidad que tengo": mujeres que se prostituyen de forma esporádica ante la precariedad

"Lo hago ahora mismo por la necesidad que tengo": mujeres que se prostituyen de forma esporádica ante la precariedad

El estudio Feminización de la supervivencia y prostitución ocasional, de la Federación de Mujeres Progresistas, analiza este tipo de prostitución que ejercen mujeres "ante la ausencia de recursos económicos suficientes"
El género es, según el informe, el principal factor que conduce a la prostitución ocasional, junto a la clase social, el riesgo de pobreza, la situación administrativa, la raza o la ausencia de redes de apoyo
"Todas las mujeres entrevistadas manifestaron que abandonarían la prostitución si encontrasen un trabajo que les proporcione ingresos", concluye
Marta Borraz 
14/12/2018 -

-"Ayer volví", cuenta una mujer de 41 años.

-"¿Cómo te sentiste?", le pregunta la entrevistadora.

-"Lo primero es asco, volver a acostumbrarse (…) Lo mejor para salir de aquí es darnos trabajo", responde ella.

Después de un año y medio en una empresa de manipulación y preparación de alimentos y, en ocasiones, combinando este trabajo con otro en un restaurante de comida rápida, esta mujer fue despedida y recurrió a la prostitución durante un tiempo. Luego volvió a encontrar trabajo. Ahora cobra una prestación por desempleo, pero ha vuelto a la prostitución para conseguir los ingresos suficientes para enviar a sus hijos y su marido en su país de origen, Ecuador.

Visibilizar la situación que atraviesan las mujeres que, en búsqueda activa de empleo, se prostituyen de forma ocasional como fuente para obtener ingresos es el objetivo del estudio Feminización de la supervivencia y prostitución ocasional, que la Federación de Mujeres Progresistas (FMP) acaba de presentar. Una forma de "violencia" contra las mujeres, según define el estudio, muy invisibilizada y sobre la que apenas existen investigaciones, detalla. ¿Qué tipo de mujeres son más   susceptibles de prostituirse de forma esporádica? ¿Por qué lo hacen? ¿Suelen reconocerse como mujeres que ejercen la prostitución?

El informe cuenta con datos obtenidos a partir de entrevistas realizadas a 117 mujeres en búsqueda activa de empleo que acudieron a servicios de orientación laboral de diferentes organizaciones de ciudades como Madrid, Valencia, Zaragoza o Málaga. De ellas, un 1% aseguró haber intercambiado sexo por dinero y un 25% afirmó conocer a otras mujeres de su entorno que, ante la falta de ingresos económicos, recurrieron a la prostitución. Por su parte, fueron también entrevistadas 58 personas técnicas de empleo, de las cuales un 66% declararon haber identificado casos durante las sesiones de orientación.



Pero más allá del enfoque cuantitativo, el informe prefiere centrarse en el análisis de este tipo de prostitución. "Siempre piensas en economía sumergida como limpieza de casas y no piensas que pueda ser prostitución", afirma una de estas técnicas entrevistadas, en este caso de Zaragoza. Ante este escenario, la investigación, que se posiciona ideológicamente en el abolicionismo de la prostitución, apuesta por visibilizar una realidad que, asegura, afecta más a aquellas mujeres "en riesgo de exclusión social, en especial, migrantes, con personas a cargo y sin una red de apoyo social o material y que acuden a servicios de búsqueda de empleo ante la falta de recursos económicos".

La investigación de la FMP, que parte de la tesis de que se da una "interiorización de la idea de que el cuerpo de la mujer es una herramienta de supervivencia", ha puesto el foco en dos formas de este tipo de prostitución esporádica: por un lado, "mujeres que, ante la ausencia de recursos económicos suficientes para garantizar la supervivencia, acuden de forma ocasional a espacios de prostitución (calle, pisos o clubs)" y, por otro, mujeres que "de forma ocasional mantienen sexo pagado a través de dinero o bienes materiales (a veces con hombres de su entorno) sin que este intercambio se produzca necesariamente en espacios de prostitución". En este último caso, se recogen situaciones en las que aparece el intercambio de sexo por alojamiento.

Los ejes de vulnerabilidad
El informe, elaborado por la investigadora feminista Beatriz Ranea, identifica varios ejes de desigualdad que interseccionan y que, según la tesis inicial, posicionarían a algunas mujeres en situación de mayor vulnerabilidad "de encontrarse en riesgo" de ejercer la prostitución de forma ocasional. Entre ellos, califica el género, el hecho de ser mujeres, como "el principal factor de riesgo para ser prostituibles" y, de hecho, afirma que entre las mujeres demandantes de empleo que no ejercen el trabajo sexual "se observa como la prostitución aparece en sus narrativas como una actividad de supervivencia que se plantean en situación de vulnerabilidad socioeconómica".

Por otro lado, apunta como factor la clase social y el riesgo de pobreza y concluye que "la situación económica precaria es un elemento común en todas las mujeres en prostitución ocasional". "La ausencia de recursos económicos es el elemento clave que expulsa a algunas mujeres a la prostitución y por ello, es necesario invertir esfuerzos en la generación de redes de apoyo y medidas de protección social que les permitan no entrar en prostitución", explica la investigación.

Junto a ello, la migración y la situación administrativa se erigen como factores fundamentales partiendo de la base de que en sociedades en las que los niveles de bienestar social crecen, "son mujeres de contextos más empobrecidos quienes son prostituidas, siendo por tanto, mujeres precarias de otros países". Con ello, la situación administrativa irregular coloca a las mujeres en una situación de vulnerabilidad, las excluye del mercado laboral y de las medidas de protección social. "Lo hago ahora mismo por la necesidad que tengo, que no tengo trabajo. Tengo un diploma de auxiliar de enfermería pero no puedo trabajar porque no tengo documentación", cuenta una mujer de 51 años de origen guineano.

Estas mujeres, además, han relatado el "estado de miedo y pánico" que sufren ante las redadas policiales en los espacios en los que se ejerce la prostitución y cuando "han de esconderse" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Además, la cuestión racial también influye, analiza el informe, puesto que  existe una "jerarquización social que sitúa en una posición de mayor desventaja y vulnerabilidad a las mujeres con características que no se correspondan con la blanquitud de la piel o con el patrón cultural occidental". "Lo mío no es… Bueno, es ocasional, no es muy seguido. Tengo dos niños a los cuales tengo que dar de comer puesto que estoy sola", explica una mujer española y racializada de 30 años que asegura que ha dejado de poner su foto en los currículums que envía para conseguir que le llamen para entrevistas de trabajo.




Detección en los servicios de empleo
La ausencia de redes de apoyo, las mujeres en familias monomarentales y en las que no hay una corresponsabilidad de las tareas, la expulsión de las mujeres del mercado laboral una vez que tienen una edad avanzada o el bajo nivel de estudios son otros de los factores "de vulnerabilidad" identificados por la investigación, que pone sobre la mesa estos elementos con el objetivo de que sean utilizados por los servicios de empleo para detectar este tipo de situaciones.

Así, el informe califica de "indispensable" que se pongan en marcha políticas públicas "que contribuyan a prevenir las situaciones de riesgo de entrada en prostitución, y para las mujeres que están siendo prostituidas que se lleven a cabo medidas que garanticen su salida y la atención integral que garantice su recuperación y restitución". En este sentido, recomienda a los servicios de empleo integrar la perspectiva de género, fomentar una atención integral, diseñar herramientas de diagnóstico o poner en marcha protocolos "para actuar cuando se detecten casos. Siempre con la mirada puesta en la necesidad de "salir del enfoque de atención al colectivo de mujeres en prostitución" puesto que, según cita el informe, las mujeres que ejercen prostitución esporádica no suelen acudir a los servicios especializados y no se suelen reconocer como prostitutas.

"Todas las mujeres entrevistadas que se encontraban en situación de prostitución ocasional durante la realización del estudio, manifestaron que abandonarían la prostitución si encontrasen un trabajo que proporcione ingresos", concluye la investigación.

Fuente
https://www.eldiario.es/sociedad/necesidad-mujeres-prostituyen-esporadica-precariedad_0_845866238.html