jueves, 26 de marzo de 2020

Paremos la explotación sexual reproductiva de mujeres y el mercado de bebés


Paremos la explotación sexual reproductiva de mujeres y el mercado de bebés
El deseo y la culpa

Autora: Inma Guillem de Stop Vientres de Alquiler

Somos socializadas para pensar que tener la capacidad de gestar es un privilegio que nos endeuda con la sociedad.

Desde cierto sector de la izquierda española y parte de la comunidad LGTBI,  se nos vende la maternidad subrogada como un acto de infinita generosidad por parte de mujeres totalmente autónomas y  libres (el concepto de libertad, no como forma de elegir en igualdad, sino como forma de escoger ponerse al servicio de los deseos ajenos).

Pululan por la red, fotografías de padres y madres compradores llorando emocionados, abrazando por primera vez a una criatura que todavía está bañada con la sangre de su madre. Imágenes que dejan a un lado a una mujer tirada en un paritorio, cual muñeca rota, deshumanizada, con el rostro desencajado por el dolor y la mirada perdida, para evitar el sufrimiento de ver cómo le arrancan aquella criatura que la llama con su llanto.

Tener descendencia es un mandato social que sirve para oprimir y humillar a mujeres que no tienen esa capacidad, y culpabilizar a las que sí la tienen.

Recibimos desde nuestro nacimiento, una serie de mandatos que cumplimos sin darnos cuenta, porque de eso se trata, de ser socializadas para que, inconscientemente,  pensemos que en este caso, tener la capacidad de gestar es un privilegio que nos endeuda con la sociedad.

En Portugal, hay una madre que está gestando a su nieto o nieta. Nadie duda del altruismo de este gesto, ni del admirable acto de amor de esta mujer hacia su hija.



¿Qué lleva a una hija a pedir a su madre tal sacrificio?

Maria José Guerra Palermo define el concepto de “tiranía del deseo” como: “no poner límites al deseo, una base legitimadora de cualquier asunto”. Deseo entendido, no como una noción constructiva,  sino como una fábrica de caprichos que es la sociedad de consumo.

Esta tiranía legitima a la hija a pedirle a su madre que le geste una criatura a sabiendas de que puede mermar la calidad de vida de su madre, incluso ponerla en peligro.

¿Qué lleva a una madre a decidir gestar su propio nieto o nieta?

Seguramente la respuesta más común sería un acto de amor profundo. Pero vamos a ir más allá:

La ética de la sumisión nos dirige a no discriminar entre lo bueno y lo malo, lo que queremos y lo que rechazamos, y aparece un sentimiento de angustia muy profundo: La culpa.

En las mujeres, la culpa y su poder son indetectables. En muchas ocasiones nos lleva a aceptar obedientemente y con alegría situaciones que no deseamos realmente. Ataca nuestra autonomía y acrecienta nuestra vulnerabilidad, todo manipulado por unas manos invisibles.

Dijo Kant que “todas las mujeres, en la conservación de su existencia ( en mantenimiento y protección), no dependen de su propio impulso, sino de las órdenes de los otros”.

La culpa, la presión familiar, el dolor que puede ver una madre en los ojos de su hija o hijo, la sumisión son las causas que pueden generar esa falsa generosidad en una madre, que acepta poner su salud en peligro para ver feliz a su hija o hijo.

Por lo tanto, el altruismo de la maternidad subrogada, es un envoltorio  que esconde el sometimiento de las mujeres a los caprichos de los seres queridos o cercanos. Una trampa más del patriarcado para tenernos atadas y calladas.

Fuente:
https://stopvientresdealquiler.wordpress.com/2017/10/24/el-deseo-y-la-culpa/





miércoles, 25 de marzo de 2020

¡OFERTA! Derechos Humanos a 50€



¡OFERTA! Derechos Humanos a 50€
 06/05/2019 Nueva Revolución
El Regulacionismo, (Modelo alemán), que se caracteriza por “vender la moto” de querer revestir de “derechos” a las prostitutas y que se ha autoproclamado como el “Movimiento pro-derechos” dentro de un pseudo feminismo posmoderno.

Se caracteriza por querer hacer pasar la prostitución como “trabajo” (sexual), a las mujeres prostituidas como “trabajadoras” (sexuales) que como tales necesitan y deben tener unos derechos laborales reconocidos como cualquier otra persona que trabaja en una empresa, actividad, gremio, etc. y que en aras de esa supuesta libertad de mujeres libres, valga la redundancia, necesitan ver legalizada su actividad con el fin de ser respetadas social y laboralmente. Esto es lo que se podría llamar “Vivir en los mundos de Yupi”. Tratar de blanquear la prostitución y hacerla pasar como una profesión más, es la banalización total de lo que en realidad es: explotación sexual y esclavitud de mujeres.

Estamos de acuerdo que las prostitutas necesitan una ley que las proteja, pero desde luego ésta no pasaría por la legalización de la prostitución, ni bajo el Paraguas Rojo símbolo del “Regulacionismo” de países como Alemania o Nueva Zelanda; y de aquellos y aquellas que ven en El Barrio Rojo de Ámsterdam un Rodeo Drive, un Harrods o un Corte Inglés plagado de escaparates con las ofertas de la temporada y las nuevas colecciones que comprar.

ES FALSO que el Regulacionismo sea “PRO-DERECHOS” de las mujeres prostituidas.

El discurso regulacionista es el discurso del Lobby proxeneta, de chulos y puteros. El único movimiento PRO-DERECHOS de verdad es el que persigue la abolición de la prostitución.

El Feminismo hace muchas décadas que advirtió que este momento llegaría; que el Lobby Proxeneta se instalaría en el Feminismo para utilizarlo para “vender” su discurso de la “puta libre y feliz”. Y así ha sido.

El auge de las políticas capitalistas y neoliberales, ha creado “la tormenta perfecta” para que el discurso proxeneta regulacionista de la legalización de la prostitución se instale en la sociedad, infiltrándose en el movimiento feminista queriéndolo hacer pasar por una falsa preocupación por las mujeres “libres” y las condiciones “de trabajo” en las que ejercen la prostitución.

Pero nada más lejos de la realidad, si de verdad se quisiera lo mejor para las prostitutas se perseguiría a los prostituidores, se querría erradicar esta esclavitud sexual del cuerpo de las mujeres, y se procuraría trabajar hacia la idea de volcar los esfuerzos en exigir a los Estados que hicieran políticas activas, sociales y eficaces que evitaran que las mujeres vieran en la prostitución una salida, y así ser realmente libres; ofreciéndoles ayudas en la búsqueda de empleo, ayudas a la formación y ayudas sociales que evitaran que el interior de sus cuerpos fuera vendido para ser usado para echar polvos a 5 euros. Nunca la libertad, y ser libre han sido tan perversos como en este siglo XXI, fanático del concepto que de ello tiene el Neoliberalismo imperante, donde la ética ha sido totalmente borrada.

En el año 2002 Alemania aprobó la ley que convirtió a las mujeres prostituidas en “trabajadoras sexuales” bajo las premisas de: evitar la estigmatización de estas mujeres, considerar la prostitución como un trabajo digno y dotar de derechos a las prostitutas para así ser trabajadoras de pleno derecho como cualquier otra persona que es autónoma o es contratada por una empresa. También se dijo que no era lógico legislar sobre la libertad de las prácticas sexuales entre adultos para prohibirlas o sancionarlas judicialmente ya que las personas son libres para mantener relaciones sexuales; y se permitió la publicidad de los negocios del sexo, eliminando cualquier restricción a la promoción de la prostitución.

Chicas 24 horas: Nuevas, jóvenes y baratas


Ese titular que puede parecer “fuerte”, es en lo que ha convertido la legalización de la prostitución en Alemania, a las mujeres prostituidas. La prostitución es desde hace 17 años una industria más del país germano que campa por sus respetos libre e impunemente. Para muestra de ello, aquí unos datos que ponen los pelos de punta. Esto es lo que ha hecho “de bien” por las mujeres, la legalización y la industrialización del sexo en Alemania desde el periodo 2002 al 2017 la legalización de la prostitución ha propiciado (datos extraídos de este artículo que todo el mundo que defiende el discurso regulacionista debería leer: https://somoslamitad.wordpress.com/2016/11/14/el-modelo-aleman-esta-creando-el-infierno-en-la-tierra/)

14.6 BILLONES de euros de beneficios extraídos directamente de los cuerpos penetrados de las mujeres.
3500 burdeles registrados (lo que significa que hay muchos más no recogidos en los registros oficiales).
Proliferación de “mega-burdeles” para que cientos de puteros puedan consumir mujeres a la vez sin esperas, ni colas.
Aumento de un 30% de la demanda según fuentes policiales alemanas (hace 17 años el número de mujeres prostituidas era de 400.000, ahora mejor ni imaginarlo). De las cuales, según datos de 2017, sólo 44 prostitutas “libres y felices” estaban dadas de alta como autónomas; por lo tanto, el resto de prostitutas sigue sin seguridad social, sin derechos sociales o laborales, ni nada que se le parezca.
Aumento del turismo sexual que ya no viaja a países asiáticos, del Caribe o América Latina en busca de “chicas jóvenes y baratas”, ahora las tienen en el macro burdel o sala de fiestas de al lado de casa.
“Putódromos” con “tarifa plana” en los que por 50€ los puteros tienen bebida, comida y mujeres; por lo que es habitual encontrarse con centenares de hombres haciendo cola para entrar, donde las mujeres son prostituidas hasta la hora de cierre con las consecuencias físicas que ello supone para su salud.
El precio medio por polvo en un burdel es de unos 30€, de los cuales ellas pagan al chulo/proxeneta 25€ de impuestos + el coste del arrendamiento de la habitación donde trabajan y viven. Sí, en la misma habitación donde despachan a una media de 20-30 hombres al día allí ellas duermen, comen y viven. Las que ejercen en las calles venden sus vaginas, anos y bocas por unos 5€ de nada.
La prostitución se publicita en guías turísticas del país ofreciendo promociones en los burdeles y macro burdeles de las ciudades; como quien compra un billete para ir a un musical, a un museo, etc. dentro de la oferta cultural de la ciudad incluyendo tours guiados por los burdeles de moda.
Los proxenetas han pasado de ser delincuentes a ser empresarios hoteleros que “alquilan habitaciones”.
200.000 hombres compran mujeres en Alemania, el 18% son puteros habituales y un 80% ha pisado un burdel al menos una vez.
En cuanto a la trata, se ha pasado de 151 personas condenadas por tráfico de mujeres en el año 2000, a 32 condenados según datos registrados por la policía en 2011. No porque se redujera la trata, sino porque ya no se denuncia debido a la impunidad que la legalización de la prostitución ahora procura a las mafias de tratantes.
Ese mismo año (2000), según la policía 636 mujeres fueron traficadas, 13 eran menores de 14 años y 77 menores de 18.
Otro dato importante:

El 95% de las mujeres prostituidas no son alemanas, sino que proceden de otros países (Europa del Este, Caribe, América Latina, África, y China principalmente); de las que el 30% son chicas menores de 21 años.
Lo que evidencia que hay una clara correlación entre ser mujer, ser pobre e inmigrante. Mujeres en su mayoría captadas en el país de origen a través de la táctica del “Lover boy”.



‘Frischfleisch” (carne fresca)

En las prácticas sexuales de los puteros se observa un crecimiento en el nivel de perversión y con ello el aumento de la peligrosidad para las mujeres prostituidas que son objeto de violencia impunemente. El estudio Zumbek, (Alemania 2001) reveló que el 70% de las prostitutas habían sufrido agresiones físicas por parte de los puteros, pero es que otro estudio realizado por el Ministerio Alemán de la Familia en 2004 con la ley regulacionista ya en vigor, reveló que un 82% de prostitutas había confesado sufrir violencia psicológica y un 92% dijo haber sido violadas.
Hablando de las prácticas sexuales, el artículo citado menciona “un menú” que se oferta desde los burdeles alemanes, en el que se recogen los siguientes “platos”:

AF: anal con la lengua
AFF: penetración anal con puño
AO: todo sin preservativo
Braun-weiß: jugar con heces y esperma
DP: penetración doble o sexo con dos mujeres
EL: lamer los testículos
FFT: penetración completa con puño
FT: sexo oral sin preservativo y tragando el esperma
GB: sexo en grupo (varios hombres) con eyaculación en la cara de la prostituta
GS: sexo en grupo
KVP: defecar sobre la prostituta
SW: una mujer entre dos hombres
TBL: sin tabúes, todo está permitido
ZA: lamer el ano

Y hablando de perversión, uno de las novedades es el sexo con mujeres prostituidas embarazas. El ginecólogo W. Heide denuncia el incremento en la demanda de mujeres gestantes lo que hace que se busque y se capte para ejercer la prostitución a embarazadas con necesidades económicas. Estas mujeres son obligadas a tener sexo con entre 15- 40 hombres/día hasta el momento del parto; volviendo en pocos días “al trabajo” sin respetar el periodo de cuarentena que es necesario para poder tener relaciones sexuales con penetración sin dolor.

“Le abrí las nalgas, le clavé la polla y se quejó en silencio. Cuando estaba a punto de terminar, empotrándola más y más violentamente, quiso que parara y la follara por el coño. Pero yo no quería. ¡Lo siento, Vanessa! Después de varias embestidas más fuertes disparé mi munición y se la volví a clavar profundamente.”


(Opinión de un putero en el foro www.freiersblick.de Actualmente cerrado.

Pero podéis consultar este espacio web (en inglés) https://the-invisible-men.tumblr.com/ que trata del mundo de los foros de puteros)

No hay Ley de Prevención de Riesgos Laborales en el mundo libre que pueda admitir ninguna de estas prácticas como admisible para las condiciones de trabajo de cualquier ser humano. Ni “sindicato obrero” que realmente vele por el bienestar de sus trabajadoras representadas que recomiende, acepte e inste a sus representadas a aceptar este tipo de condiciones ni prácticas laborales ya que son inasumibles para el respeto de la dignidad de las mujeres. Simplemente, el AO (todo sin preservativo) es un riesgo para la salud que conlleva causas fatales, algo que por cierto antes de la ley regulacionista de 2002 estaba prohibido.

Por eso decir que el Regulacionismo, con el falso “sindicato” OTRAS como abanderadas es la lucha “pro derechos” de las prostitutas en España es MENTIRA. No es el discurso de las prostituidas, no es la defensa de los Derechos Humanos, la dignidad y la no estigmatización de las prostitutas. Lo que sí es cierto es que no es más que el discurso proxeneta que promueve e incentiva una actividad que vulnera y viola los derechos humanos de las mujeres, y que solo reporta el enriquecimiento de quien vive de la venta del cuerpo femenino y de quienes han hecho de la captación de mujeres su modo de vida.

El ginecólogo W. Heide que trabaja en la atención a mujeres víctimas de la prostitución calificó como catastrófica la salud de las prostitutas en su informe de 2017. A los daños físicos se le suman los psicológicos acompañados en muchos casos de adicciones a drogas y alcohol para poder soportar las condiciones en las que se ven sometidas a trabajar y en cuyo caso muchas son enganchadas a las drogas duras por los propios proxenetas y puteros para que se hagan “dóciles.

Siempre que se habla de la prostitución se centra la mirada en las prostitutas y no en los proxenetas y puteros. ¡YA BASTA! Los datos y cifras dejan bien claro dónde está el foco del problema: en Inglaterra un 7% de hombres compran sexo habitualmente. En España son el 39%; 37% en Japón y un 73% en Tailandia son ejemplos de algunos países.

La regularización no es la solución. Necesitamos implementar el Modelo Sueco (Abolicionista) en todo el mundo. El único modelo que se ha demostrado realmente eficaz en la lucha contra la prostitución y la trata; ambas caras del mismo problema. Porque no es cierto eso de que son cosas diferentes. La prostitución se nutre de la trata; del tráfico de mujeres, de su compra/venta, de su explotación sexual forzada, porque no niego que existan prostitutas libres y felices, como esas 44 que he mencionado antes; lo que sí afirmo categóricamente es que ninguna mujer nace para puta. Ninguna niña sueña con ser puta, ni ninguna adolescente frente a su examen de ingreso a la Universidad imagina matriculándose en la “Facultad de las putas felices y empoderadas”.

Fuente







No lo llames asistencia sexual, llámalo prostitución
octubre 30, 2019
Sandra Díez Guerrero
Asamblea Abolicionista de Madrid

Este sábado 26, el Instituto Sexológico Murciano ha celebrado el curso sobre asistencia sexual que anunciaron hace unas semanas. El propósito de la entidad, según ellos mismos, era la formación de personas interesadas en “actuar” como asistentas sexuales. La cuestión de la “asistencia sexual” ha surgido hace pocos años atrás, como una actividad destinada a cubrir las “necesidades” sexuales de las personas con discapacidad. Sus defensores han recalcado que no se trata de prostitución y que cumple una función “social” porque estas personas requieren a alguien que les “ayude” a vivir su sexualidad.  Puede ser una caricia, un beso o una masturbación, todo después de un intercambio económico. ¿En qué se diferencia entonces de la prostitución?  

Este es solo uno de otros tantos intentos de hacer pasar por algo distinto lo que es prostitución (sugar daddy, chicas de “compañía”). Diferentes formas de nombrar la misma cosa, adaptadas a diferentes públicos, pero cuyo resultado es la explotación de mujeres y la reproducción de la idea que convierte los deseos de los hombres en “necesidades” que las mujeres deben satisfacer. En este caso concreto se intenta pasar por un derecho de las personas con discapacidad algo que no lo es y que la mayoría no demanda. Por ello, muchas asociaciones y personas con discapacidad se han posicionado en contra, como la Unidad Progresista de Apoyo a la Discapacidad y la Dependencia. Quienes padecen una discapacidad tienen derecho a vivir una sexualidad libre, pero con personas que deseen mantener relaciones con ellas. Convertir los deseos en derechos es uno de los mecanismos más empleados por la ideología neoliberal, y que ataca específicamente a las mujeres en cuestiones como la explotación sexual y reproductiva.



Los defensores de esta práctica reivindican los derechos sexuales de las personas con discapacidad. Los derechos sexuales y reproductivos son parte de los derechos humanos, y otorgan a las personas el derecho a vivir su sexualidad de manera libre y saludable. Este reconocimiento no significa que deba existir en la sociedad un grupo de mujeres destinadas a satisfacer la sexualidad de los hombres. El derecho de las mujeres a vivir su sexualidad libremente y sin violencia, ni ningún tipo de coacción de cualquier índole, parece que no es relevante, porque lo que las mujeres deseen o con quien deseen estar no es tan importante como satisfacer lo que quieran los hombres. Este paradigma no es nuevo, sino que constituye uno de los principales privilegios masculinos en la sociedad patriarcal.
Lo preocupante es que ahora se intente presentar como “transgresor” lo que es la forma de explotación más brutal que sufren las mujeres. Se apela al chantaje emocional y se instrumentaliza a quienes padecen una discapacidad para presentar la existencia de la “asistencia sexual” como algo inevitable y básico para que estas personas desarrollen su vida. El discurso de sus defensores es malicioso y manipula en varios sentidos. Llegan a afirmar que si la motivación es solo económica se descarta a la persona. Pero una afirmación como esa es pura fachada. La “asistencia sexual” establece un intercambio económico y ofrece un “servicio”, luego no es una relación deseada por las dos partes.

A la vez que afirman que las personas con discapacidad son deseables, cuestión que no se pone en duda, exigen que se les provenga de un servicio de sexo por dinero. ¿Si son deseables por qué necesitan pagar por “sexo”? Son ellos mismos quienes estigmatizan a las personas con discapacidad si promueven la idea de que no pueden tener relaciones sexuales sin pagar por ellas. Su lucha debería tener como objetivo, si realmente están preocupados por la sexualidad de estas personas y no en poner en marcha un negocio, derribar falsos mitos y combatir el estigma.  

Pero el objetivo vuelve a ser normalizar la idea de que los hombres tienen unas necesidades sexuales que deben ser aliviadas a toda costa, o, mejor dicho, a costa de los derechos de las mujeres. Tandem Team (asociación nacida en 2014 para defender esta cuestión) concedió en 2015 una ponencia sobre la “asistencia sexual”. En ella participaron el fundador y presidente de la asociación y la gerente de esta (puestos que ocupaban en ese momento, pero no en la actualidad).  Él cuenta (minuto 11:30)  que su propia madre se alegró de que fueran a poner en marcha este proyecto porque en una ocasión una mujer le había contado que tuvo que masturbar a su hijo con discapacidad. Con esta “anécdota” se pretende plantear un conflicto moral injusto y ficticio que haga ver la “asistencia sexual” como algo inevitable.  O una “asistenta sexual” o su madre.



Se trata de un intento vil por mantener esa falsa creencia de que la sexualidad de los hombres debe ser satisfecha de cualquier forma, aunque sea la propia madre la que se vea obligada a hacerlo. En el debate de la prostitución es ya inexcusable no poner el foco en la responsabilidad de los hombres que consienten en mantener cualquier relación de carácter sexual con mujeres que sin la presencia de dinero no accederían a ello (por mucho que los defensores lleguen a afirmar que hay un “deseo mutuo”). La relación de poder que existe entre hombres y mujeres se manifiesta aquí de manera clara. Si se normaliza que todos los deseos sexuales de los hombres deben encontrar una mujer dispuesta a cumplirlos, aunque sea la propia madre, entonces se acepta que debe existir un grupo de mujeres disponibles, cosificadas, explotadas y por tanto privadas de todos sus derechos para mantener los privilegios masculinos de la prostitución. Él mismo explica (minuto 20:00) que están recibiendo llamadas de personas sin discapacidad que buscan este “servicio”, y que ellos hacen una “apuesta” para que este servicio no sea solo para la diversidad funcional, sino que “esta figura se exporte a la población en general” (Minuto 19:50).

La agenda abolicionista del feminismo afronta varios intentos por parte de los defensores de la prostitución de presentar la explotación de las mujeres como prácticas específicas que nada tienen que ver con mercantilizar la sexualidad y a las mujeres. Son nuevos términos dirigidos a diferentes públicos con discursos bien definidos pero todos ellos con el objetivo de legitimar la prostitución. Por ello, el feminismo no debe bajar la guardia y caer en la trampa de creer que la “asistencia sexual” es algo diferente. Es otra más de las formas de legitimar que la sexualidad de los hombres es incontrolable y que las mujeres deben complacerla. Es violencia machista contra todas.

Sandra Díez Guerrero, Asamblea Abolicionista de Madrid
Contrainformacion.es
https://contrainformacion.es
Periodismo incómodo

   Fuente




No existiría la trata si no existiera la prostitución; hay una conexión inseparable


"No existiría la trata si no existiera la prostitución; hay una conexión inseparable"

Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW), ha visitado España para participar en un congreso contra este tipo de "esclavitud moderna" que, según la ONU, es la más frecuente
"La trata con fines de explotación sexual ocurre en todas partes y a nuestro alrededor. Es un crimen que está escondido, pero a plena vista. Está delante de nuestros ojos, pero no la reconocemos", explica
La experta apuesta por el modelo abolicionista de la prostitución y las multas a clientes. "No puedes ser feminista y estar en contra de la violencia de género, pero no de la prostitución", asegura sobre el debate a este respecto en el feminismo
Marta Borraz 
10/02/2019 -
Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW) FERNANDO SÁNCHEZ

Apenas encuentra un hueco para atender a los medios. Va de un sitio a otro y no se quiere perder ninguna de las mesas redondas que forman parte del congresoAvances y retos de futuro en la lucha contra la trata y la explotación sexual de mujeres y niñas, celebrado en Madrid el pasado lunes y martes. Charlamos con Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW), mientras se relaja un rato para comer algo en una cafetería de la capital.

Ha venido desde Nueva York, donde forma parte de la Comisión para la Igualdad del Ayuntamiento de la ciudad, para compartir espacio junto a decenas de activistas de todo el mundo para abordar la trata con fines de explotación sexual, el tipo de "esclavitud moderna" más frecuente, según la ONU. La jornada, organizada por la misma CATW y por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha estado marcada por una férrea defensa de la abolición de la prostitución.

¿Cuál es la situación de la trata con fines de explotación sexual a nivel global?


No hay ningún país en el mundo en el que no haya mujeres que son víctimas de trata con fines de explotación sexual. Si miras el mapa global, hay mujeres en situación de trata en todos los países, muchas víctimas en su propio territorio porque la trata no es solo un fenómeno internacional, sino que también es un fenómeno doméstico, nacional. La definición según el Protocolo de Palermo, el instrumento internacional más importante en este sentido, no requiere el movimiento de las personas, así que cualquiera puede ser tratada en su propia ciudad y en su propio barrio.

¿Hay cifras fiables?

Todo el mundo quiere saber cuántas personas son víctimas de trata y hay una necesidad de tener números encima de la mesa, sin embargo, tenemos muchos retos por delante en este sentido. Algunos gobiernos publican cifras y reportan a las agencias de la ONU, pero estos números dependen de las víctimas que fueron identificadas y ahí hay muchas limitaciones. No es fácil, pero los Estados deben hacer un esfuerzo todavía muchísimo mayor.

¿Es una prioridad para los gobiernos?

Los gobiernos no hacen prácticamente nada contra la trata. Fallan muchas cosas en la persecución de esta vulneración de los derechos humanos y hay un gran déficit de leyes y muy pocos protocolos y poco efectivos para la mejor identificación de las víctimas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Además, los tribunales apenas han emitido sentencias, hay una falta de jurisprudencia. La trata con fines de explotación sexual ocurre en todas partes y a nuestro alrededor: en internet, en burdeles y clubs, en la calle, en una habitación de hotel...Es un crimen que está escondido, pero a plena vista. Está frente a nosotros y delante de nuestros ojos, pero no la reconocemos.

¿Qué medidas son urgentes para luchar contra la trata con fines de explotación sexual?

Es necesario implementar el modelo abolicionista de la prostitución. Hay que despenalizar a las mujeres prostituidas, dejar de perseguirlas, penalizar a los hombres que compran prostitución y proveer de ayudas y opciones laborales a las mujeres.

El Gobierno español ha asegurado que está preparando una ley integral contra la trata. Entre otras cosas, se han barajado medidas que tienen que ver, precisamente, con las multas a los clientes de prostitución.

Si los gobiernos quieren abordar la trata con fines de explotación sexual, una de las mejores herramientas para hacerlo son esas estrategias que intervienen en la demanda de prostitución, que combaten y erradican la demanda. La prostitución es un negocio, es la ley de la oferta y la demanda: si acabas con la demanda, el negocio se cae.

Hay organizaciones que aseguran que la vía de multar al cliente precariza a las mujeres y las traslada a espacios más hostiles en los que es más difícil que ejerzan sus derechos.

Es necesario mirar la realidad de la prostitución en el contexto de la violencia basada en el género. Si empleamos este mismo argumento para el caso de la violencia doméstica [en inglés se utiliza el término violencia doméstica para referirse a la violencia que se da en la pareja], podríamos decir que si apartas al marido agresor de la situación y del hogar, también estás arrebatando a la familia la persona, por ejemplo, que lleva el dinero a casa, el sustento económico o el padre de los hijos.

Por eso, junto a la medida de las multas, hay que encontrar soluciones que incluyan dar oportunidades económicas y de trabajo a las víctimas y a las supervivientes. Nuestra meta y nuestro objetivo es que todas las personas puedan alcanzar su potencial máximo y que no sean compradas y vendidas como mercancía en un mercado de cuerpos de mujeres.

Organizaciones como Amnistía Internacional han incidido en la necesidad de separar trata y prostitución, pero usted mezcla ambos conceptos. ¿Por qué?

La trata es un vehículo que el tratante usa para llevar a la víctima hacia la prostitución. Es un medio. En el caso de la trata con fines de explotación sexual, es el vehículo que usan para llevar a las víctimas a los clubs, a los prostíbulos y burdeles. El destino último es la prostitución. Hay una conexión que es inseparable. No existiría la trata si no existiera la prostitución.



Este debate se ha trasladado al feminismo, en el que hay un fuerte debate entre feministas que abogan por la abolición de la prostitución y feministas que creen en la regulación. ¿No hay un posible punto común? ¿Cómo está afectando al movimiento feminista?

Lo que tenemos en común es que los dos lados creemos que las mujeres no pueden ser penalizadas y criminalizadas de ninguna forma. Las razones son un poco diferentes y también lo es la forma en qué abordamos esta realidad, pero ahí sí coincidimos. El regulacionismo en la práctica provoca despenalizar la industria y el comercio del sexo entero, al final acaban despenalizados también los proxenetas. Nuestra posición es que no podemos defender los derechos de las personas explotadas si despenalizamos a los explotadores.

Son feministas patriarcales que sostienen los derechos del hombre y su acceso a los cuerpos de las mujeres. La prostitución es como cualquier otro tipo de violencia contra la mujer y basada en el género (mutilación genital, violación, matrimonio forzoso...), que lo que tienen en común todas es que el fin es dar acceso a los hombres a los cuerpos de las mujeres. Es la conexión entre todos esos tipos de violencia. Así que no puedes ser feminista y estar a favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia basada en el género y no estar contra la prostitución y que no haya ningún problema con la prostitución. La prostitución no es una excepción de la violencia porque, en este sentido, el dinero está comprando el consentimiento. Y eso no es consentimiento.

Este debate se ha intensificado en los últimos meses en España tras la creación del sindicato de prostitutas OTRAS, que fue inscrito en el Ministerio de Trabajo el pasado agosto y cuyos estatutos fueron anulados por la Audiencia Nacional.

Sí, hemos oído sobre ello. En prostitución, cuando dicen "mi cuerpo, mis derechos" lo que están diciendo es "mi cuerpo, los derechos del hombre". Yo creo que es interesante ver qué tipo de conexiones tienen estos sindicatos con la industria del sexo y el proxenetismo. No son las mujeres prostituidas en el comercio sexual las que se están organizando, sino el lobby proxeneta. La mayoría de mujeres quieren salir de la industria sexual, no quieren quedarse ahí. El hombre que compra sexo, que por otro lado, al menos en Estados Unidos, no son una mayoría, ejerce poder y control sobre las mujeres prostituidas.


Fuente
https://www.eldiario.es/sociedad/Entrevista-Taina_0_865813868.html






lunes, 23 de marzo de 2020

"Lo que los proxenetas quieren es ser bendecidos por los gobiernos para ser tratados como empresarios"


"Lo que los proxenetas quieren es ser bendecidos por los gobiernos para ser tratados como empresarios"
La psicóloga Rosa Hermoso puso en marcha en 1989 el primer centro institucional de España de atención a mujeres prostitutas dependiente del Ayuntamiento de Sevilla (y uno de los primeros del mundo)

La andaluza, de ideología abolicionista, afirma que la prostitución destruye psicológica y físicamente a las mujeres

"Un Estado democrático no puede ser un Estado proxeneta que cobre impuestos porque las mujeres vendan sus cuerpos"

"Sevilla es una referencia mundial en la abolición de la prostitución"

Raúl Solís Galván
07/09/2018 -

Rosa Hermoso (San Fernando, Cádiz, 1960) en 1989 era una joven psicóloga de 29 años que acababa de aprobar las oposiciones para trabajar en el Ayuntamiento de Sevilla. Nada más entrar, la destinaron a un lugar donde no quería ir nadie, a dirigir un centro recién creado por el alcalde socialista Manuel del Valle que no tenía recursos y que sólo contaba con una trabajadora social, una educadora y una conserje en la puerta de una de las zonas más degradadas entonces de la capital andaluza. En la calle Leonor Dávalos de la Alameda de Hércules, antiguo enclave de la prostitución en la capital andaluza, la ternura de esta feminista locuaz y combativa levantó el primer centro institucional de España (y uno de los primeros del mundo) de asistencia a las mujeres prostitutas, de ideología abolicionista, y situó a Andalucía en la vanguardia en lucha contra la esclavitud sexual.

La violencia extrema, la heroína, el sida, la llegada de las primeras extranjeras víctimas de trata, la pobreza de la que se nutre la industria del sexo, la sordidez de los prostíbulos donde las mujeres vivían hacinadas, entre malos olores y en condiciones de miseria y el recuerdo de las prostitutas que se le murieron en sus brazos le cortan el aliento y le provocan el llanto a esta andaluza menuda que es un referente clave del abolicionismo español. Ella ha rescatado a cientos de mujeres de la prostitución y las ha recuperado psicológica y físicamente para una vida sin violencia, sin chulos, sin proxenetas, sin prostíbulos y sin precio.

En 1989, Sevilla se preparaba para la Expo 92, ¿cómo era la prostitución en esta época?
Era una prostitución casera que justo estaba empezando a cambiar. Conocíamos a todas las madames y a los chulos. Las mujeres estaban fijas en cada prostíbulo y era un ambiente conocido, donde sabíamos por dónde entrar y salir. Justo en los 90, antes de la Expo, entra un grupo de mujeres extranjeras, brasileñas y senegalesas, que hasta ese momento no había en la Alameda. Ellas no vinieron solas, venían acompañadas por la figura de un hombre que ya no eran chulos, eran proxenetas.
 
Rosa Hermoso
¿Estamos hablando del comienzo de la trata de mujeres para la explotación sexual?
Sí, pero en esos momentos no se hablaba de trata, era todo prostitución. La palabra trata ni siquiera la usábamos porque no sabíamos ni que existía. El lenguaje ha cambiado mucho en estos años. No éramos conscientes de que fueran víctimas de trata, ni ellas tampoco lo decían. Justo en ese momento es cuando empieza a entrar mucha droga en la prostitución. A las mujeres las empezaron a drogar cuando ellas nunca habían tomado droga; empezaron a pincharles heroína cuando nunca lo habían hecho. Muchas de ellas mueren de sida o por sobredosis. En la Alameda hubo muchas muertes de sida. Lo que en un principio fue explotación sexual ‘controlada’, se convirtió en un boom que nos desbordó y al que tuvimos que adaptarnos.

¿Por dónde empezáis a trabajar sin apenas presupuesto, sin experiencia y sin otros experiencias institucionales de referencia?
Lo primero que hicimos fue crear un díptico para decir quiénes éramos, qué ofrecíamos y dónde estábamos. Los repartíamos por la calle a las mujeres y no nos hacían ni caso. Al principio tenían mucha desconfianza porque éramos el primer centro institucional del mundo de atención a las mujeres prostituidas y pensaban que íbamos a avisar a la policía.

Nosotras trabajamos incluso por las noches, íbamos de dos en dos, entrábamos en los prostíbulos, contactamos con todas las madames porque jamás denunciamos nada ni cuestionamos lo que hacían. Ofertábamos ayuda a las mujeres y en ese trabajo de atención social y psicológica podíamos conocer sus historias. Otra de las cosas que funcionó muy bien fue poner un recipiente de preservativos en la puerta. Muchas venían a recogerlos y de paso nos conocían. Con tesón, pudimos ganarnos la confianza de las usuarias y ser un recurso de referencia para todas ellas y otros lugares del mundo se fijaron en nosotras y nos invitaban para asesorarles y poner en marcha centros similares.

¿Cómo eran los prostíbulos?

Olían fatal, dormían hacinadas, comían mal y había todo un negocio inmenso a su alrededor. Compraban fiado en tiendecitas y luego les cobraban más de lo que debían. Había algún médico privado impresentable que les cobraba un dineral por decirles si tenían sida o no. Todo ese mundo de personas que les rodeaban las fuimos eliminando ofreciéndoles recursos gratuitos y asesoramiento que ellas necesitaban. Incluso les cobraban hasta por tramitar pensiones no contributivas a las más mayores o por sacarles el DNI a sus hijos.

Vuestra llegada a la zona provocaría oposición en quienes se enriquecían a costa de las prostitutas, ¿no?
Claro. Éramos muy criticadas. A mí me llamaban la señora de la ley seca, porque decían que yo era como la época en la que prohibieron el alcohol. Contactamos con el grupo policial que había entonces en la Alameda, que luego resultó ser el Grupo 7, para que nos protegieran y garantizaran la seguridad, la de las mujeres que denunciaban o a nosotras cuando denunciábamos a través de ellas. La verdad es que nunca tuvimos mayores problemas.

¿En qué estado acudían las mujeres al centro?
Estaban muy deterioradas. Muchas estaban enfermas de VIH, sífilis y de otras infecciones de transmisión sexual. Había una que decía que ella lavaba los preservativos y los volvía a usar con otros clientes. Imagínate el riesgo. Esa señora terminó enferma de sida. Las historias de vida de casi todas ellas eran terribles. Son historias de abandono, abusos sexuales, violencia, pobreza severa, mujeres violadas. Mujeres que eran agredidas por sus clientes, casi todas con cicatrices de navajazos. Eso es lo que era la Alameda de Hércules en los 90, un sitio sórdido, con poca luz, inhóspito. Yo he visto rodar a mujeres y por encima pasarle un barril de cerveza que le tiraban los chulos o los clientes.

¿Qué recursos ofrecía el centro para atender a las mujeres prostitutas?
Aparte de la terapia psicológica, tanto colectiva como individual, creamos un espacio de encuentro, tres días a la semana donde nos sentábamos con ellas a merendar. Nos contaban sus experiencias y así íbamos rompiendo la desconfianza. También creamos una cadena de producción textil, llamado proyecto lunares, un curso de formación en el que ellas cobraban del Ayuntamiento de Sevilla. La gran mayoría de ellas salió de la prostitución. Lo importante no era que fueran costureras, sino que se diesen cuenta de que valían y merecían otra cosa en sus vidas. Se habla muy poco de la anulación psicológica en la prostitución y es brutal.

¿Cuáles son los efectos psicológicos que sufren las mujeres en situación de prostitución?
El deterioro es tan grave que hablamos de muerte psicológica. Tienen una dualidad. Lo que ellas sienten y lo que tienen que manifestar que sienten. Sufren un estrés continuo. Cuando están con un putero tienen que hacer un esfuerzo por anular sus deseos, su placer. No tienen nunca placer y eso las va destruyendo psicológicamente. Yo he visto a muchas mujeres con psicosis, histeria, brotes psicóticos. Ella sufren malos tratos, violaciones, desprecios y además están instaladas en que son putas. La sociedad las divide en las putas y las honradas y eso las anula para la vida civil y las mata psicológicamente.


Fotógrafo: Salvador Batalla


¿Y no cree que para evitar eso sería deseable la regulación de la prostitución para luchar contra el estigma?
La legalización o regulación de la prostitución supone legalizar la destrucción física y psicológica de las mujeres; supone que el 50%, que somos las mujeres, tengamos un precio. Eso no ayuda. ¿Qué plan de prevención de riesgos laborales aplicas tú en el ejercicio de la prostitución cuando las mujeres están obligadas a no usar preservativo si el cliente no quiere? Si el cliente quiere defecar sobre ellas, ellas tienen que tragarlo; si el cliente quiere que le penetre un perro, si el cliente les pega, ellas tienen que soportarlo. ¿Qué plan de prevención de riesgos laborales aplicaríamos en la prostitución?

¿No sería posible humanizar los prostíbulos?
No. La barbarie hay que abolirla porque es imposible humanizarla. Los puteros y proxenetas sólo se preocupan de las mujeres cuando están muertas, para enterrarlas y que no les huela el cadáver en el prostíbulo. A nosotras nos han aparecido mujeres muertas en descampados y decían que era por sobredosis cuando en realidad era por violencia ejercida por los puteros y proxenetas. El índice de mortalidad de mujeres prostituidas es muchísimo más alto que en mujeres que no están en situación de prostitución; el índice de mujeres enfermas mentales es muchísimo más alto; los brotes psicóticos y la depresión donde más se da es en el ámbito de la prostitución. De día les dan cocaína para que estén alerta, de noche les dan porros para que se duerman. La prostitución invalida psicológicamente a las mujeres.

¿Cómo os afectaba a las profesionales esta realidad tan dura?
Éramos tres mujeres, no teníamos ni treinta años, y para nosotras supuso un terremoto. Yo, que soy muy charlatana, llegaba a mi casa y no hablaba. Me ahogaba ver el horror, la miseria. Todavía lloro cuando me acuerdo porque se nos murieron muchas allí delante. La violencia más brutal, algo de lo que no se habla mucho, yo la he visto en mujeres transexuales. He visto horrores, mujeres sangrando que nos esperaban en la puerta del centro a que abriéramos. Me acuerdo todos los días de aquellas escenas y muchas noches me quitan el sueño.

¿Qué ha aportado a la sociedad el Centro Leonor Dávalos?
Nuestro centro se convirtió en un laboratorio porque, dada la experiencia, la cantidad de información y de historias de vida que nos llegaron, fuimos construyendo cómo era el fenómeno de la prostitución, cómo destruía a las mujeres, cómo las dejaba enfermas y psicológicamente muertas y la necesidad de tomar medidas. Si no hubiera existido ese centro, el movimiento abolicionista hoy no estaríamos donde estamos.

¿Qué medidas necesita tomar España para acabar con la explotación sexual?
La explotación sexual no va a terminar nunca hasta que los gobiernos no se lo tomen en serio, como una razón de Estado. Es una cuestión de género, que nos afecta a las mujeres. Un Estado democrático no puede ser un Estado proxeneta que cobre impuestos porque las mujeres vendan sus cuerpos.

¿Es posible abolir la prostitución en España?
Es posible como lo fue en Suecia. Nosotras tenemos un encuentro cada año con los suecos en su embajada en Madrid y no dan crédito de que en España no estemos haciendo nada. Después de abolir la prostitución en Suecia, sólo hay cinco mujeres prostituidas por cada millón de personas. Si lo ha hecho Francia, ¿cómo no va a ser posible aquí? España es un país democrático, progresista, donde ahora gobierna la izquierda. La izquierda no puede tolerar que el capitalismo, que está aliado con la industria del sexo, se enriquezca con el cuerpo de las mujeres.

Pero en la izquierda no hay consenso…
No hay consenso porque hay una falsa interpretación en este tema. Hablan de la libertad, cuando la libertad en la industria del sexo sólo la disfrutan los proxenetas, que son libres para explotar. Lo que los proxenetas quieren es ser bendecidos por los gobiernos para ser tratados como empresarios. ¿Cómo puede Ada Colau, que se dice de izquierdas y defensora de los derechos humanos, subvencionar cursos de formación a mujeres novatas en la prostitución? Es decir, a mujeres que aún no se han iniciado. En lugar de hacer políticas de prevención, la alcaldesa de Barcelona está empujando a las mujeres a la prostitución. Yo no entiendo a esa izquierda que se llama anticapitalista y que está a favor de la prostitución. Pero si es el capital el que se enriquece con el cuerpo de las mujeres, si es el capital el que es dueño de los clubes de alternes.





¿Dónde está el movimiento abolicionista?
A punto de abolir la prostitución, ganando espacios mediáticos que antes se nos negaban, convenciendo cada día a más personas y demostrando que la trata de mujeres para la explotación sexual existe porque no hay suficientes mujeres para abastecer la demanda de los prostíbulos.

¿Por dónde empezaría usted a abolir la prostitución?
En esta guerrilla tienen que existir las teóricas, que son fundamentales, la prevención y la línea de recursos tiene que ser vital. Tiene que haber un plan integral contra la prostitución a nivel estatal y ahí debe existir una partida presupuestaria destinada a la creación de recursos de empleo y de reconstrucción personal. A estas mujeres tú no les puedes decir: ¡Mira, mañana te voy a dar un trabajo! No, tú primero las tienes que reconstruir porque están destrozadas. Hay que incluirlas en la sociedad.

Los colectivos pro-prostitución critican con mucha dureza las políticas abolicionistas del Ayuntamiento de Sevilla
A mí eso me alegra profundamente. Eso es señal de que nosotras hemos hecho algo. Es un orgullo. Efectivamente, Sevilla está ocupada por una ideología abolicionista porque el Ayuntamiento de Sevilla, en 1989, apostó por esto y lo ha mantenido. Todos los partidos que han gobernado la ciudad (PSOE, PP y Partido Andalucista) han mantenido este compromiso de apoyo a las mujeres y a mí eso me hace sentirme muy orgullosa de mi ciudad. Es un orgullo que Sevilla sea una referencia mundial en la abolición de la prostitución y en la inclusión de las mujeres prostituidas.

Otra crítica de los colectivos pro-prostitución o regulacionistas es que el discurso abolicionista estigmatiza a las prostitutas
Nosotras no estigmatizamos a las prostitutas, al contrario. Estigmatizamos a los puteros y a los proxenetas. Nunca hemos ido contra ellas. Las ordenanzas municipales del Ayuntamiento de Sevilla, que fuimos nosotras quienes redactamos el primer borrador desde el Centro Leonor Dávalos, en ningún caso multan o criminalizan a las mujeres. Nosotras consideramos víctimas a las mujeres, mientras los puteros las tratan como objetos que producen dinero. Las ordenanzas de Sevilla persiguen a los puteros y proxenetas, en ningún caso a las mujeres en situación de prostitución.


Fuente









Libertad, cuerpo y mercado: hablemos de prostitución


Libertad, cuerpo y mercado: hablemos de prostitución .
por Diana Maffia

En el suplemento Domingo del 28 de octubre leemos un adelanto del libro Esclavos del dinero, del reconocido filósofo Michael Sandel, donde señala que vivimos una época en que casi todo se mercantiliza. Entre los ejemplos, pone los vientres de alquiler de las mujeres indias, donde la práctica es legal y se paga un precio menor a un tercio de lo que se paga en Estados Unidos.

Necesitamos reflexionar, dice, sobre los límites morales del mercado. O lo que es lo mismo, si hay cosas que el dinero no debe comprar. Porque acceder a los derechos solo por el mercado y el poder del dinero profundiza la desigualdad y genera corrupción (pensemos en la posibilidad de que se resolviera de esa manera la necesidad de un trasplante de órganos).


Diana Maffia


El mercado no es un distribuidor equitativo de valores fundamentales de la vida social. Pero mucha gente alega, en nombre de la libertad, no solo el derecho a comprar esos bienes sino el “derecho” a venderlos.

El mismo domingo, en el suplemento Cultura, Eugenia Massat realiza una entrevista a Lukas Bärfuss y en una pregunta (de las llamadas “pregunta compleja”, porque en la misma se presupone algo de modo que si se responde se ha aceptado esa presuposición) afirma que el capitalismo sostiene la libertad absoluta de elegir.

 Bärfuss responde: "La libertad significa más que poder elegir entre diferentes productos. Deberíamos poder tener la elección sobre las condiciones de nuestra existencia, y no veo que el capitalismo apoye esto".

Extraordinaria respuesta para reflexionar sobre uno de los temas que hacen grieta profunda en el feminismo contemporáneo: el de la prostitución, que algunas personas piden reconocer como "trabajo sexual" para así acceder a derechos, y cuyo ejercicio defienden en nombre de la libertad de decidir sobre el propio cuerpo (frente a la alternativa –siempre mencionada como opción– del trabajo doméstico; alternativa realista para una abrumadora mayoría de mujeres pobres).

Siguiendo a Bärfuss, tal decisión solo puede considerarse libertad si permanecemos dentro de los límites del capitalismo patriarcal; si no vamos a discutir que el 98% de los medios de producción están en manos de varones y solo el 2% en manos de mujeres; si no vamos a considerar que en quien compra un cuerpo o una práctica sexual (en lenguaje mercantil, un “servicio”) y quien oficia como mercancía hay por abrumadora mayoría una sistemática diferencia de sexo; si omitimos que el mercado no ofrece alternativas igualitarias laborales o económicas a varones y mujeres y que los roles de género dan prerrogativas y privilegios que los hombres no quieren revisar y a los que no quieren renunciar.

A Michael Sandel le parecen privilegios que sirven de contraejemplo para la intuición moral el derecho a circular por un carril aliviado de la ruta, o a cazar un animal en extinción, o a que un médico nos atienda el celular los fines de semana, a cambio de un monto diferencial de dinero.
Pero no hay ninguna mención a la capacidad económica diferencial de los varones, que les da el privilegio de obtener satisfacción sexual por parte de mujeres, travestis o trans. Es bajo el capitalismo sumado a los roles de género dictados por el patriarcado que las mujeres optan entre alternativas subalternas y las travestis son leídas como cuerpos para el consumo.


En este sistema obtienen beneficios proxenetas, policías, dueños de prostíbulos, políticos que se financian con sus tributos, protectores judiciales, medios de comunicación que las exhiben y tratan como mercancías disponibles. Solo bajo ese mercado el proxeneta es un “empresario”, el prostituyente es un "cliente" y el sexo es un "servicio". (Fuente www.perfil.com).

Fuente
https://www.perfil.com/noticias/columnistas/libertad-cuerpo-y-mercado-hablemos-de-prostitucion.phtml







"Te acostás con 15 tipos por día y dicen que es un trabajo"


Regulacionismo o abolicionismo; el debate sobre la prostitución divide a parte del feminismo. Una mendocina, al frente de uno de los lados de esa grieta.


"Te acostás con 15 tipos por día y dicen que es un trabajo"

Martes 17 MAR 2020 3 días atrás
porRolando López (*)

 El movimiento feminista, muy compacto en los más de sus conceptos, tiene su propia grieta que cada tanto se perfora un poco más. El video y la letra de la canción "Puta", de la cantante Jimena Barón, trajo la polémica de nuevo a la palestra.

Por un lado están las abolicionistas y por otro las legalistas, en referencia al debate acerca de la prostitución. A grandes rasgos, las primeras están a favor de abolir la práctica y las segundas la consideran como un trabajo con derechos como cualquier otro.

Del lado de las abolicionistas, una de las caras más visibles en Argentina es Teresita Sifón (64), más conocida como "Mimí" y oriunda del departamento de Las Heras, Mendoza. Es ex prostituta y milita en la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (Amadh) en Buenos Aires donde dicta cursos en el Centro Educativo de la Asociación, con la finalidad de hacerles conocer sus derechos a las mujeres en situación de prostitución y que a su vez tratan de salir.

Teresita Sifón, "Mimí".

"Mimí" recuerda desde Buenos Aires y ya retirada, que le tocó ejercer la prostitución en Mendoza en la época más dura del siglo pasado: la dictadura militar. "Mi ingreso a la calle es el modelo que más se repite: vengo de un barrio humilde de Las Heras, de una familia sin recursos, con pocos estudios. A los 17 años conocí a un hombre del que se podría decir que me enamoré. Él me dijo que si lo hacía (ejercer la prostitución) en un año podía tener una casa y un auto, algo que obviamente no pasó. Después te vas quedando allí y pasan los años y no podés salir".

La mujer trae a colación que las dos chicas que aparecieron muertas en la zona de Canota, en 1975, resultaron "chicas que hacían la calle conmigo en las esquinas. Esas muertes se las adjudican al comando moralista Pío XII que en Mendoza era muy fuerte por aquellos años".

Al igual que sucede ahora, "Mimí" ejercía la prostitución en algunas zonas de la Cuarta Sección "y también en algunos bares del Centro". Y registra un dato que no puede estar en estadísticas -que en tema de prostitución prácticamente no existen- pero que se lo dicta la experiencia: "En Mendoza, a diferencia de Capital Federal, donde también hice la calle, los clientes que consumían prostitución eran como más ricos; ¿será por la fama que tiene la provincia conservadora?, no lo sé".

En una de las aulas donde Mimí dicta sus cursos hay un pizarrón cruzado por una frase a tiza que funciona a modo de bienvenida: "La prostitución no es un trabajo, es violencia", leitmotiv de la Asociación.

"Empoderamos a las mujeres en situación de prostitución. Les explicamos cuáles son sus derechos. Algo que, por ejemplo, cuando nosotros empezamos, no lo sabíamos. Como la mayoría que está en esta condición, provenimos de la pobreza".


"Mimí" junto a integrantes de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (Amadh)

Dilema

Amadh se encuentra en la vereda de enfrente de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas) a la hora de definir si cobrar por favores sexuales constituye o no un trabajo. En ese aspecto, la gente de AMMAR se enfoca en el concepto de las libertades individuales: alguien puede hacer lo que quiera con su cuerpo siempre que no moleste a un tercero.

La mendocina recuerda que empezó a militar en AMMAR-CTA en 1995. "Nos organizamos con la CTA para hacerle frente básicamente a la violencia policial de la que somos víctima, pero cuando AMMAR insistía en que lo nuestro era un trabajo, nos abrimos; eso fue en el 2000. Te acostás con 15 tipos por día y dicen que es un trabajo", reflexiona.

La división también es semántica: en AMMAR se llaman ?trabajadoras sexuales' y en Amadh directamente que son personas en ?situación de prostitución', "a las que hay ayudar a salir de eso. Estamos contra la reglamentación porque está comprobado que facilita el delito de trata entre otros problemas. Proponemos que desde el Estado se promueva el acceso a la educación y al trabajo genuino que viven las personas en condición de prostitución si así lo quieren deciden".


La organización promueve el abolicionismo y busca ayudar a las mujeres a salir de la situación de prostitución.


En AMMAR, liderado por Georgina Orellano, por otra parte, aseguran que legalizar la prostitución formalizaría más de 60 mil puestos de trabajo en el país.

Pero Mimí asegura que "en la asamblea del año 2000 cuando rompimos con AMMAR el 90 por ciento de las mujeres dijeron que no era un trabajo, sino que fue algo que hicimos porque estábamos en situación de vulnerabilidad. La mayoría somos mujeres pobres y analfabetas que comenzamos con esto a los 17 años".

En lo referente al marco legal, la Asociación se basa en el Pacto de San José de Costa Rica, "al que Argentina adhiere, que en su artículo 22 indica que toda persona en situación de prostitución debe ser ayudada y asistida por el Estado".

"Hay mucho mito -va terminando Mimí- en cuanto a las putas. Que es el trabajo más antiguo, que las que ejercen de manera VIP son millonarias y universitarias, de clientes que se enamoran y la ?salvan', y un montón de mentiras más. Así como ningún pibe nace chorro, nadie nace para prostituirse. Hay un avasallamiento contra personas que no pueden hacer frente a la situación. En Mendoza estamos trabajando para poner una especie de filial de la Asociación".

En medio de ese racimo de poetización histórica de la prostitución aparece la imagen de la lágrima espesa cargada de rímel que se desliza por la mejilla, en la cara de una persona que ha vendido su cuerpo toda la noche. Y que está cansada.

Apoyos Varios

Prostitución en el Código de Convivencia Mendoza

Desde 2015 cuando se comenzaron a aplicar sanciones del Código de Convivencia en Ciudad de Mendoza, se multaron a 87 consumidores de prostitución. En el 2016 la cifra fue de 2.328 y en 2017, disminuyó a 1.447 infracciones. Jueves y viernes hay mayor incidencia.

Artículo 40. Las conductas tipificadas como infracción persiguen preservar de la exhibición de prácticas sexuales y del ofrecimiento o demanda de servicios sexuales en la vía pública con la finalidad de mantener la pacífica convivencia del espacio público de la Ciudad de Mendoza.

Artículo 41. Se prohíben el ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación directa o indirectamente de servicios sexuales retribuidos en el espacio público de la Ciudad de Mendoza, en todo su radio municipal y de forma especial cuando excluyan o limiten la compatibilidad de los diferentes usos de dicho espacio público.

Artículo 42: Los que son encontrados in fraganti negociando con una prostituta, tienen que pagar una multa de 2.000 unidades tributarias. La multa llega al domicilio

A las que quieren dejar

Artículo 43

1. El Municipio de Mendoza, a través de los servicios sociales, presta información y ayuda a todas aquellas personas que ejerzan el trabajo sexual en la Ciudad y en especial a aquellas que quieran abandonar su ejercicio.

2. Los servicios municipales, con el auxilio de los agentes de la autoridad, si es el caso, informarán a las personas que ofrecen servicios sexuales retribuidos, en espacios públicos de las dependencias municipales y de los centros de atención institucional o de carácter privado (asociaciones, ONG, etc.) a los que podrán acudir para recibir el apoyo que sea necesario para abandonar esas prácticas.

Fuente