sábado, 15 de julio de 2017

El ataque de la industria del sexo contra las feministas




El ataque de la industria del sexo contra las feministas
Meghan Murphy
Truthdig.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.

Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como "libre expresión" los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman "trabajo sexual", plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de "libertad".
Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como "la quintaesencia del capitalismo global", y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.
Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.
Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los "derechos de las trabajadoras sexuales" en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.



Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.
En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios "éxitos" y "fracasos", entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.
Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.
Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los "derechos de las trabajadoras sexuales" no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.
La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: "¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?" La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: "¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?"
Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.
Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.
Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro "Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self" ["El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación"], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.
El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con "campañas difamatorias, parece que viene 'de abajo', y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, 'cis-sexistas', racistas y 'putafóbicas'", explicó. "Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa".
En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero el lobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.
Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.
Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.


Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.
"He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada", me dijo Moran. "Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo 'sabemos donde encontrarte'".
Y añadió: "Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores".
Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como "simplemente un trabajo como cualquier otro", es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.
Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. "Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años", manifestó. "Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas".
Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las "necesidades" del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.
Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por "crítica", pero son cualquier cosa menos eso, señaló Ekman, la periodista sueca. "Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala".
"Si eres una destacada feminista, no te escaparás", continuó. "Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa".
Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de "fanatismo", distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.
Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –"transfóbica", "putafóbica", racista y demás– reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.
La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufren mayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.
Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como "violencia" pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado "fanáticos" a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.
En su ensayo "Liberalism and the Death of Feminism" ["Liberalismo y la muerte del feminismo"], MacKinnon escribió que "una vez hubo un movimiento feminista": un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. "Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección". Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.
No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.


Meghan Murphy es una escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200576







Discurso pronunciado por Andrea Dworkin



Traducción no oficial del discurso pronunciado por Andrea Dworkin en 1992, en la Universidad de Leyes de Míchigan.


Estoy muy honrada de estar aquí, con mis amigas y compañeras, mis hermanas en este movimiento.
También siento un terrible conflicto de estar aquí, porque es muy difícil pensar en hablar sobre prostitución en un establecimiento académico. Es realmente difícil.
La suposición de la Academia puede apenas imaginar la realidad de la vida de las mujeres en la prostitución. La vida académica es precedida por la noción de que hay un mañana y un próximo día y próximo día; o que alguien puede entrar del frío para estudiar; o que hay una clase de discurso de ideas o que hay un año de libertad en donde puedes tener desacuerdos que no te costaran la vida. Hay premisas que los estudiantes aquí o quien enseña aquí actúan cada día. Ellos son antitéticos a la vida de la mujer quien está en prostitución o quien lo ha estado.

Si estás en la prostitución, no tienes un mañana en mente, porque mañana está muy lejos. No puedes asumir que vivimos minuto a minuto. No puedes y no lo haces. Si lo haces, eres estúpida, y ser estúpida en el mundo de la prostitución es ser herida, es estar muerta. Ninguna mujer en la prostitución puede afrontar ser estúpida, como si creyera realmente que vendrá un mañana.

No puedo reconciliar estas diferentes premisas. Solo puedo decir que las premisas de las mujeres prostituidas son mis premisas. Ellas son de las cuales parto. Son en lo que mi trabajo se ha basado en todos estos años. No puedo aceptar porque no puedo creer las premisas que salen de la academia: el feminismo que dice que escuchemos a todos los lados, año tras año, y entonces, algún día, en el futuro, por algún proceso que aún no hemos encontrado, vamos a decidir qué es correcto y qué es verdadero. Eso no tiene sentido para mi. Entiendo que eso no tiene sentido para muchos de ustedes. Estoy hablando a través de la división cultural más grande de mi vida. He estado intentando hablar a través de eso por veinte años con lo que considero un éxito marginal.

Andrea Dworkin
Quiero regresar a las bases. Prostitución: ¿qué es? Es el uso del cuerpo de una mujer para el sexo por parte de un varón. Él paga dinero, él hace lo que quiere. En el minuto que te mueves de lo que es la realidad, te mueves de la prostitución al mundo de las ideas. Te sentirás mejor, la pasaras mejor, es más divertido. Hay mucho que discutir, pero estarás discutiendo ideas, no prostitución. La prostitución no es una idea. Es la boca, la vagina, el recto, penetrado usualmente por penes, algunas veces por manos, objetos, por un varón, y luego otro, y otro, y otro y otro.  Eso es lo que es.
Les pido que piensen sobre nuestros cuerpos, si pueden hacerlo fuera de lo que los pornógrafos han creado en sus mentes, las monótonas y muertas bocas y vaginas y anos de mujer. Les pido que piensen concretamente en sus propios cuerpos usados de esa manera. ¿Cuán sexy es? ¿Es divertido? La gente que defiende la prostitución y la pornografía quiere que sientan una pequeña emoción cada vez que piensen en algo clavado en una mujer. Yo quiero que sientan los tejidos delicados de su cuerpo que están siendo abusados. Yo quiero que sientas lo que se siente cuando pasa una y otra y otra y otra y otra y otra vez. Porque eso es lo que es la prostitución.

Por eso es que -desde la perspectiva de una mujer en prostitución o una mujer que ha estado en la prostitución- las distinciones que otras personas hacen entre sí sucedió en el Hotel Plaza o en algún lugar menos elegante no son distinciones que importen. Estas son percepciones irreconciliables, con premisas irreconciliables. Claro que las circunstancias importan, dicen. No, no importan, porque estamos hablando del uso de la boca, la vagina y el recto. Las circunstancias no mitigan o modifican lo que es la prostitución.

Y entonces, muchos de nosotros estamos diciendo que la prostitución es intrínsecamente abusiva. Déjenme ser más clara. Estoy hablándoles de la prostitución per se, sin más violencia, sin extra-violencia, sin una mujer siendo golpeada, sin una mujer siendo empujada. La prostitución es en sí un abuso del cuerpo de la mujer. Las que decimos esto somos acusadas de ser simples. Pero la prostitución es muy simple. Si no eres simple, nunca la entenderás. Cuando más complejos sean, más alejado de la realidad estarán. Cuando más seguros estén, más felices serán, más diversión tendrán discutiendo la cuestión de la prostitución. En la prostitución, ninguna mujer se mantiene entera. Es imposible usar un cuerpo humano de la manera en que el cuerpo de las mujeres es usado en prostitución y tener un ser humano entero en el final de eso, o en el medio, o cerca del principio. Es imposible. Y ninguna mujer se completa otra vez luego. Las mujeres en prostitución tienen algunas elecciones que hacer.  Han visto a mujeres muy valientes aquí hacer elecciones muy valientes: usar lo que lo que saben, tratar de comunicarles lo que saben.  Pero ninguna se completa, porque mucho es llevado cuando la invasión está dentro tuyo, cuando al brutalidad está dentro de la piel. Nosotras tratamos duramente de comunicar, una a otras, el dolor. Alegamos, usamos metáforas. La única metáfora que puedo pensar sobre la prostitución es que es más como una violación en grupo que como cualquier otra cosa.

La violación en grupo es totalmente diferente, dicen. Una mujer inocente está caminando en la calle y es tomada por sorpresa. Cada mujer es la misma mujer inocente. Cada mujer es tomada por sorpresa. En la vida de la prostituta, es tomada por sorpresa una y otra y otra vez. La violación en grupo es diferenciada por un intercambio de dinero. Eso es todo.  Esa es la única diferencia.  Pero el dinero tiene una cualidad mágica ¿no?. Le das una mujer dinero y cualquier cosa que le hiciste, lo merece. Ahora, entendemos el trabajo masculino. Entendemos que los varones hacen cosas que no les gustan para ganar un salario. Cuando los varones hacen trabajo alienante en una fábrica, nosotros no decimos que el dinero transforma la experiencia y entonces lo aman, la pasan bien, y de hecho, no aspiran a nada más. Miramos el aburrimiento, el punto muerto; pensamos que, seguramente la calidad de la vida de los varones debería ser mejor a esto.

La función mágica del dinero tiene género; esto es decir, las mujeres no suponen tener dinero, pero cuando una mujer tiene dinero, presuntamente las mujeres pueden hacer elecciones, y una de esas elecciones que las mujeres pueden hacer es no estar con un varón. Y si una mujer decide no estar con un varón, los varones serán negados del sexo que sienten el derecho de tener.  Y si se requiere que una clase entera de personas sea tratada con crueldad y indignidad y humillación, puestas bajo una condición de servidumbre, para que los varones puedan tener el sexo que piensan que tienen que tener, entonces eso pasara. Esta es la esencia y el significado de la dominación masculina. Dominación masculina es un sistema político.

Es siempre extraordinario, cuando mirando el intercambio de dinero, entendemos que en la mayoría de las mentes de las personas el dinero vale más que lo que vale una mujer. Los diez dólares, los veinte dólares, los cincuenta dólares, valen mucho más que toda su vida. El dinero es real, mucho más que ella. Con el dinero él puede comprar una vida humana y borrar cada aspecto de conciencia civil y social, de protección de la ley, de cada derecho de ciudadanía, de cada concepto de dignidad humana y soberanía. Por cincuenta malditos dólares cualquier varón puede hacer eso. Si iban a pensar una manera de castigar a una mujer por ser mujer, la pobreza sería suficiente. La pobreza es dura, duele. Las putas se arrepentirían de ser mujeres. Es duro tener hambre. Es duro no tener un buen lugar para vivir. Sientes desesperación real. La pobreza es agotadora. Pero la pobreza no es suficiente, porque la pobreza sola no provee una piscina de mujeres a hombres para coger bajo demanda. La pobreza es insuficiente para crear esa piscina de mujeres, no importa lo hambrienta que una mujer este.

Entonces, en diferentes culturas, las sociedades se han organizado diferentemente para conseguir el mismo resultado: no solo son mujeres pobres, el único objeto de valor en una mujer es su llamada sexualidad, la cual, en su cuerpo, ha sido convertido en una mercancía vendible. Su llamada sexualidad se convierte en la única cosa que importa: su cuerpo se convierte en la única cosa que alguien quiere comprar. Una suposición entonces puede hacerse: si ella es pobre y necesita dinero, estará vendiendo sexo. La suposición quizás este mal. La suposición no crea la piscina de mujeres quienes son prostituidas. Eso toma mas que esto. En nuestra sociedad, por ejemplo, en la población de mujeres que son prostituidas ahora, tenemos mujeres que son pobres, que vienen de familias pobres; también son victimas de abuso infantil, especialmente incesto, y se convierten en personas sin hogar.


El incesto es un campo de entrenamiento. El incesto es donde envían a la niña para aprender cómo se hace. Y no, obviamente, tienen que mandarla a ningún lado, ella ya está ahí y no tiene donde ir. Ella está entrenada. Y el entrenamiento es específico y esto es importante; no tener ningún tipo de límite para su cuerpo, para saber que solo es valiosa para el sexo; para aprender lo que el varón, el ofensor sexual, le está enseñando. Pero incluso esto no es suficiente, porque ella entonces huye y esta fuera las calles y sin hogar. Para muchas mujeres, alguna versión de todas estas clases de destitución debe ocurrir.

He estado pensando mucho los últimos años sobre el significado de no tener hogar para las mujeres. Pienso que eso es en sí, en un sentido literal, una precondición, junto al incesto y la pobreza en los Estados Unidos, para crear una población de mujeres que pueden ser prostituidas. Pero es un significado amplio, también.  Piensa en donde cualquier mujer realmente tenga una casa. Ninguna niña está a salvo en una sociedad donde una de cada tres chicas será abusada sexualmente después de los dieciocho. Ninguna esposa está a salvo en una sociedad en donde recientes figuras aparecen para decir que una de cada dos mujeres casadas ha sido golpeada. Somos las amas de casa, hacemos esas casas pero no tenemos derecho a ellas. Pienso que hemos estado mal al decir que la prostitución es una metáfora para lo que le pasa a todas las mujeres. Pienso que no tener hogar es realmente la metáfora. Pienso que las mujeres están desposeídas de un lugar para vivir que sea seguro, que le pertenezca a la mujer misma, un lugar donde no solo tenga soberanía sobre su cuerpo, sino soberanía sobre su vida social, si es una vida entre una familia o entre amigos. En la prostitución, una mujer permanece sin hogar.

Pero hay algo muy específico sobre la condición de la prostitución que me gustaría tratar de hablar con ustedes.
Quiero enfatizar eso en esas conversaciones, esos discursos sobre prostitución, todos estamos buscando lenguaje. Estamos tratando de encontrar maneras de decir lo que sabemos y también para descubrir lo que no sabemos, Hay una suposición de clase media que supone que se sabe todo lo que vale la pena saber. Es la presunción de la mayoría de las mujeres prostituidas, que no saben nada que valga la pena saber.  De hecho, nada es verdad. Lo que importa aquí es tratar de aprender que es lo que la mujer prostituida sabe, porque es de un inmenso valor. Es verdad y ha sido escondido. Ha sido escondido por una razón política; saberlo es acercarse a saber como se deshace el sistema dominación masculina que está sobre todos nosotros.

Pienso que las prostitutas experimentan una inferioridad específica. La mujer es general es considerada sucia. La mayoría experimentamos esto como una metáfora, y si, cuando las cosas empeoran, cuando pasan cosas terribles, cuando una mujer es violada, cuando una mujer es golpeada, si, entonces reconoces que debajo de tu vida de clase-media hay una suposición de que porque eres una mujer, eres sucia. Pero la prostituta vive la realidad literal de ser una mujer sucia. Esto no es una metáfora. Es una mujer cubierta por suciedad, es decir, que cada hombre que a estado encima de ella ha dejado un pedazo de él mismo detrás; y ella es también la mujer que tiene una función puramente sexual bajo la dominación masculina, en medida que la gente cree que el sexo es sucio, la gente cree que las mujeres prostituidas son la suciedad.

La mujer prostituida es, de cualquier forma, no estática en su suciedad. Es contagiosa. Es contagiosa porque varón tras varón tras varón van sobre ella y se van. Por ejemplo, en discusiones de la AIDS, la mujer prostituida es vista como una fuente de infección. Este es un ejemplo específico. En general, la mujer prostituida es vista como la generadora de la fuente de todo lo malo e incorrecto y podrido con el sexo, con el varón, con la mujer. Ella es vista como alguien que merece el castigo, no solo por lo que ella ‘hace’ – y lo pongo entre comillas, ya que la mayoría le es hecho a ella- sino también por lo que ella es.

Ella es, por supuesto, la última anónima. Los varones aman eso. Mientras ella está en su vigésimo cuarto nombre falso – Dolly, Baby, Cutie, Cherry Tart, cualquiera de lo que los pornógrafos están cocinando esta semana como dispositivo de marketing – su falta de nombre le dice al varón; ella no es nadie real. No tengo que tratar con ella, no tiene apellido después de todo, no tengo que recordar quien es, no es nadie especifico para mi, es una encarnación genérica de una mujer. Es percibida como, tratada como – y quiero que recuerden esto, esto es real – una barro vaginal. Es sucia, un montón de varones estuvieron ahí. Un montón de semen, un montón de lubricante vaginal. Esto es visceral, esto es real, esto es lo que pasa. Su ano es a menudo desgarrado en la relación sexual, sangra. Su boca es un recipiente para el semen, así es percibida y así es tratada. Todas las mujeres son consideradas sucias por la sangre menstrual, pero ella sangra en otros momentos, en otros lugares. Sangra porque ha sido lastimada, sangra y tiene moretones en ella. Cuando los varones usan una mujer en prostitución, están expresando un puro odio al cuerpo femenino. Es puro como nada en la Tierra lo es y lo ha sido. Es un desprecio muy profundo, tan profundo, que una vida entera humana es reducida a un par de orificio sexuales, y el puede hacer cualquier cosa que desee. Otras mujeres en esta conferencia han dicho eso ya. Quiero que lo entiendan, que les crean. Es verdad. El puede hacer lo que desee. Ella no tiene donde ir. No hay policía para quejarse; quizás el policía sea el chico que hace esto. El abogado al que ella va querrá un pago especial. Cuando necesite atención médica; resulta que es tan solo otro prostituyente. ¿Entienden? Ella es literalmente nada. Ahora, muchas de nosotras tenemos experiencias en donde nos sentimos como si fuéramos nada o sabemos que alguien nos considera nada o menos que nada, sin valor, pero para las mujeres en la prostitución esta es la experiencia de vida de cada día.

Él, mientras tanto, el campeón, el héroe, el hombre, está ocupado relacionándose con otros hombres a través del uso de su cuerpo. Una de las razones de que él esté ahí es porque un hombre ha estado ahí antes y algún hombre estará ahí después. Esto no es una teoría. Cuando lo vives, ves que es verdad. Los varones usan el cuerpo de las mujeres en la prostitución y en la violación para comunicarse entre sí, para expresar lo que tienen en común. Y lo que tienen en común es que no son ella. Entonces ella se convierte en el vehículo de su masculinidad y su homoerotismo, y el usa palabras para decírselo a ella. El comparte la sexualidad de las palabras, así como en actos, dirigidos a ella, con otros varones. Todas esas palabras insultantes y sucias son sólo las palabras que él usa para decirle a ella lo que es. Es reemplazable. Gracioso, no tiene nombre. Es una boca, una vagina y un ano, ¿quién la necesita en particular cuando hay muchas otras?. Cuando muere ¿Quién la extraña? ¿quien la llora?. Si está perdida, ¿alguien la busca?. Quiero decir, ¿quien es? Ella es nadie. No metafóricamente nadie. Literalmente nadie.

 

Ahora, en la historia del genocidio, por ejemplo, los Nazis se referían
 a los judíos como un llano y decían ‘vamos a exterminarlos’. En la historia del esclavismo de personas indígenas en las Américas, quienes hacen política decían ‘son un llano, mátenlos’. Catherine MacKinnon habló recientemente sobre la limpieza de género: asesinato de prostitutas. Ella está acertada. Las mujeres prostituidas son mujeres que están ahí, disponibles para el ginocidio. Y mujer prostituidas son asesinadas todos los días y no pensamos que estamos enfrentando algo parecido a una emergencia ¿Por qué deberíamos? No son nadie. Cuando un hombre mata a una prostituta, se siente en lo correcto. Es una muerte con derecho. Solamente se acaba de deshacer de un pedazo de suciedad y la sociedad le dirá que está bien.

Hay una especial forma de deshumanización en la experiencia de un mujer que ha sido prostituida. Si, todas las mujeres experimentan ser objetos, ser tratadas como objetos. Pero las mujeres prostituidas son tratadas como cierto tipo de objeto, lo que es decir, como un objetivo. Un objetivo no es cualquier objeto viejo. Debes cuidar muy bien algunos objetos que tienes en la casa. Pero a un objetivo lo persigues. Pones el dardo en el agujero. Eso es para lo que es una prostituta. Lo que debería decirles es cuánta agresión entra en lo que hace un hombre cuando busca, encuentra y usa a una mujer prostituida.

Uno de los conflictos que siento sobre hablar aquí, estando aquí, es que tengo miedo de que cualquier cosa que diga sea un poco abstracta y mover inmediatamente la mente de todos del tema fundamental. Y la cuestión fundamental es que lo que se le hace a una mujer prostituida, es exactamente lo que es la prostitución. Pero tengo que arriesgarlo porque quiero decirles que no pueden pensar en la prostitución si no están dispuestos a pensar en el hombre que necesita coger una prostituta. ¿Quién es él? ¿Qué está haciendo? ¿Qué quiere? ¿Qué necesita?

Él es todos. Quiero que se tomes una hora, el lunes. Quiero que caminen a su escuela y miren a cualquier hombre. Quiero que le saquen la ropa con sus ojos. Quiero que lo vean con un piquete. Quiero que lo pongan en su mente sobre una mujer con dinero en la mesa al lado. Todos. El decano de esta escuela de Derecho. Los profesores, los estudiantes varones, todos. Si van a la sala de emergencias, quiero que lo hagan. Si tienen un ataque al corazón, quiero que lo hagan con el interno que los está atendiendo. Porque este es el mundo en donde una mujer prostituida vive. Es un mundo en donde no importa lo que te pase, hay un varón que quiere una parte de ti. Y si necesitas algo de él, tienes que darle esa parte.

Los varones que usan prostitutas piensan que son grandes y realmente valientes. Están orgullosos de ellos mismos, se jactan un montón. Escriben novelas, escriben canciones, escriben leyes – producen cultura – y tienen la sensación de que son muy aventureros y heroicos y ¿por qué piensan esto? porque son predadores que salen y cazan mujeres – se frotan contra una mujer sucia y viven para contarlo -. Dios mío, viven para contarlo. Desafortunadamente. Virtualmente todo el tiempo, no importa lo que digan que han hecho, no importa cuando daño le han hecho, ellos viven para contarlo, para cantarlo, para escribirlo, para hacer programas de televisión sobre eso, hacer películas sobre eso. Me gustaría decirles que esos varones son cobardes, que esos varones son salvajes, que esos varones son tontos y estos hombres son capaces de hacer lo que hacen porque tiene el poder de los hombres detrás de ellos, lo consiguen porque usan la fuerza contra la mujer. Si quieren una definición de lo que es un cobarde, es la necesidad de empujar a toda una clase de personas que poder caminar sobre ellas. Las sociedades están organizadas y los hombres tiene el poder que necesitan para usar a la mujer que es prostituida.  Por ejemplo, en los Estados Unidos, las mujeres son pobres, las mujeres son las mayores víctimas de incesto, las mujeres no tienen hogar. En partes de Asia, son vendidas a la edad de seis meses porque son hembras. Así es como lo hacen allí. No tiene que hacerse de la misma forma en cada lugar para que sea lo mismo.

La dominación masculina significa que la sociedad crea una piscina de prostitutas por cualquier medio que se necesario para que los varones tengan lo que los varones necesitan para mantenerse arriba, para sentirse grandes, literalmente, metafóricamente, en cada sentido. Y sin embargo, el varón es nuestro estándar de ser humano. Decimos que queremos ser humanas. Decimos que queremos que nos traten como seres humanas. En una sociedad de dominación masculina, los varones son los seres humanos. Quiero señalarles el uso de la palabra humano metafóricamente. No estamos hablando de cómo actúan los hombres. Estamos hablando sobre una idea, un sueño, una visión que tenemos de lo que es ser un ser humano. Estamos diciendo que no queremos que pasen sobre nosotras; también decimos explícitamente que ellos no son lo suficientemente buenos estándares de ser un ser humano porque miren lo que nos hacen a nosotras. No podemos querer ser como ellos porque ser como ellos significa usar a las personas de la manera que ellos usan a las personas – para establecer su propia importancia o su propia identidad. Estoy diciendo que en parte los varones son figuras mitológicas para nosotras cuando hablamos de ellos como seres humanos. No estamos hablando sobre cómo los varones realmente se comportan. Estamos hablando sobre  la mitología del hombre como árbitro de la civilización. Este movimiento político involucra entender que las cualidades humanas que queremos en la vida con los otros no son las cualidades que caracterizan la manera en que los varones se comportan.

Lo que la prostitución hace en una sociedad de dominación masculina es establecer un tope social bajo el cual no hay fondo. Ese es el fondo. Las mujeres prostituidas están en el fondo. Y los varones están por encima. Puede que no estén muy por encima, pero inclusive los varones que son prostituidos están sobre este fondo que se establece para las mujeres y las niñas en prostitución. Cada hombre en esta sociedad se beneficia del acto de que una mujer sea prostituida, use o no a una mujer en prostitución. No debería decirlo pero tengo que decirlo: la prostitución viene de la dominación masculina, no de la naturaleza femenina. Es una realidad política que existe porque cierto grupo de personas tiene y mantiene poder sobre otro grupo de personas. Lo subrayo porque quiero decirles que la dominación masculina es cruel. Quiero decirles que la dominación masculina debe ser destruida. La dominación masculina debe terminar, no simplemente reformada, no hacerla un poquito mejor, no hacerla un poquito mejor para ciertas mujeres. Necesitamos mirar que rol del varón – mírenlo, estúdienlo, entiéndalo – es mantener a la mujer pobre, mantener a las mujeres sin hogar, mantener a las niñas violadas, lo que es decir, crear prostitutas, una población de mujeres para usarlas en la prostitución.

Necesitamos hablar del rol en la romantización de la prostitución, al costo de hacer a la mujer culturalmente invisible, en usar el poder de esta sociedad, el poder económico, el poder cultural, el poder social, para crear silencio, para crear silencio entre las que han sido lastimadas, el silencio de las mujeres que han sido usadas.
Necesitamos hablar sobre el rol del varón creando odio a la mujer, creando el prejuicio contra la mujer, usando la cultura para apoyar, promover, abogar y celebrar las agresiones contra mujeres. Necesitamos mirar el rol del varón creando la idea política de libertad que solamente ellos pueden tener. ¿No es gracioso? ¿Qué es la libertad? Dos mil años de discurso y de algún modo logra dejarnos fuera. Es un monólogo increíblemente egoísta el que tuvo lugar. Tenemos que mirar el papel del varón en la creación de sistemas políticos que subordinan a las mujeres, y eso significa mirar el rol del varón en la creación de la prostitución, en la protección de la prostitución – como la ley lo refuerza, como lo hacen los periodistas, como lo hacen el abogados. Necesitamos saber porque todos esos varones usan prostitución y destruyen la dignidad de las mujeres.
La cura del problema es política. Eso significa quitarles el poder a los varones. Esto es una cosa real, es una cosa seria. Tienen demasiado. No lo usan bien. Son matones. No tiene derecho de lo que tienen; y eso significa que hay que sacárselo. Tenemos que sacarles el poder que tienen. Tenemos que sacarles el poder que tienen para lastimarnos. Tenemos que sacarles el dinero. Tienen demasiado. Cualquier hombre con suficiente dinero para gastar degradando la vida de una mujer en prostitución, tiene demasiado dinero. Él no necesita lo que tiene en el bolsillo. Pero hay una mujer que si.

Necesitamos sacarles su dominación social sobre nosotras. Vivimos en una tiranía de mentirosos, hipócritas y sádicos.



Ahora, esto costará luchar contra ellos. Tienen que serles quitadas todas las mujeres, ¿me entienden? Necesitan ser levantados y apagados. Lo que es intratable de la prostitución es la dominación masculina. Y es la dominación masculina la que tiene que ser terminada para que las mujeres no sean prostituidas.
Ustedes, ustedes, ustedes tienen que debilitar y destruir cada institución que es parte de cómo los varones mandan sobre las mujeres. Y no pregunten si deben. La pregunta es ‘cómo’, no ‘sí’. ¿Cómo? Háganlo, en vez de pasar sus vidas debatiendo si deben hacer esto o hacer eso y que si lo hacen realmente es merecido o es justo. ¿Justo? Queridos, podríamos sacar las ametralladoras esta misma noche. ¿Justo? Se rompen nuestros corazones con esta pregunta. ¿Es justo? no respeten sus leyes. No, no respeten sus leyes. Las mujeres necesitan hacer las leyes. Espero que Catherine MacKinnon y yo hayamos hecho el ejemplo. Lo hemos tratado. No hay ninguna razón para que ninguna mujer en el mundo esté haciendo una felación en el sistema legal actual. Pero sobre todo, esto es lo que una escuela de Derecho debe enseñar a hacer.

Lo que espero es sacar esto de aquí: que cualquier vestigio de la jerarquía sexual, cualquiera, significa que algunas mujeres en algún lugar están siendo prostituidas. Si miran a su alrededor y ves supremacía masculina, sabes que en algún lugar donde no puedas ver, una mujer está siendo prostituida, porque toda jerarquía necesita un fondo y la prostitución es el fondo de la supremacía masculina. Así que cuando te acomodas, te comprometes, cuando haces la vista gorda, estás colaborando. Si, sé que tu vida también está en juego, pero estás colaborando, y ambas cosas son verdaderas, para la destrucción de la vida de otra mujer.
Les pido que sean enemigos de la supremacía masculina, porque tiene que ser destruida para que termine el crimen de la prostitución – el crimen contra las mujeres, contra los derechos humanos. Y todo lo demás que esté detrás de este punto es una mentira, una excusa, una disculpa, una justificación, y todas las palabras abstractas son mentiras. ‘Justicia’, ‘verdad’, ‘igualdad’, son mentiras. Mientras las mujeres se prostituyen, son mentiras. Pueden decir una mentira y esta Institución les enseñara cómo decirla. O pueden usar sus vidas para desmantelar el sistema que crea y protege este abuso. Ustedes, personas bien formadas, puede elegir entre el abusador o el rebelde, la resistencia, el revolucionario. Pueden estar con la hermana a la que él se lo están haciendo. Y si son muy valientes pueden tratar de estar en el medio para que él tenga que pasar por ustedes para llegar a ella. Que, por cierto, es el significado de la elección de palabras que a menudo es mal utilizada. Estas son las opciones. Les pido que hagan una elección.

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Nota: en negrita en el original



domingo, 9 de julio de 2017

Fauno



FAUNO                        

Por Alberto B Ilieff

Para esta nota sigo muy especialmente el libro “La pasión erótica. Del sátiro griego a la pornografía en internet” de Ercole Lissardi.*






Según este autor nuestra cultura se halla basada en dos paradigmas referidos a la sexualidad: el amoroso y el fáunico.
Hablar de paradigma no es referirse únicamente a un aspecto intelectual, a determinadas ideas, algo que interesa a pensadores, sino a esquemas de valores y conductas que son constituidos como modelos  reguladores de los comportamientos sociales y que integrados en nuestra personalidad nos constituyen, de ahí que sin darnos cuenta los vivimos, replicamos en nuestra vida cotidiana, por esto su importancia.

El paradigma amoroso ha orientado la cultura occidental. Ha propuesto como ideal el amor sublimado. Es esencialmente discursivo y sostenido fundamentalmente por las instituciones sociales detentadoras de poder: iglesia, estado, academia, leyes. Pero este no es el único, paralelamente ha existido otro, el fáunico, que privilegia el apetito sexual, el deseo, la curiosidad, la voluptuosidad. La voracidad sexual es entendida como un camino de superación espiritual.
Este último paradigma ha sido invisibilizado por las instituciones sociales, no obstante lo cual continuó vigente y ya sea al amparo de la clandestinidad o promovido por esta, ha sido otro de los derroteros posibles de nuestra sexualidad. Quizá sea de esta vertiente de la que surgen ideas tales, especialmente referidas a los varones, como lo insaciable del deseo, lo perentorio, el deseo como necesidad urgente que exige su inmediata liberación, la posibilidad de que su insatisfacción provoque enfermedades o desórdenes sociales como la violación.

                                                   Pan y Siringa. Rubens. 1617

Nuestra cultura y subjetividad se han ido conformando en ambos principios.
De ellos han surgido formaciones simbólicas que los vuelven visibles y que sirven como orientadoras de la cultura e incitadoras a la emulación. Al mismo tiempo hacen de explicación de las conductas humanas, ya sea por imitación del paradigma o en caso extremo, llegando a imaginar una verdadera “posesión”.
Estas formaciones no aparecen por impronta individual sino que son una creación colectiva sometida a la historia, por eso podemos ver distintas versiones que se han ido dando a lo largo del tiempo.


Según Lissardi la primera figura del paradigma fáunico fue el sátiro en Grecia. “El sátiro constituía una fuerza de la naturaleza, representaba la potencia sexual en tanto avidez insaciable e indiscriminada. Era bisexual, como sus inventores, pero de manera bestial, o sea, ignorando los protocolos y regulaciones del deseo que respetaba el ciudadano –o al menos el filósofo- griego.” (pág. 16)   Representan la dimensión animal de lo humano,  de ahí que su figura contenga ambos elementos. “Se los representaba normalmente desnudos e intifálicos. Eran sensuales, borrachines, juguetones y además, según Eurípides, embusteros y cobardes. Su figura híbrida –humanos con orejas puntiagudas- cuernos en la frente, pata de cabra y apéndice caudal equino- estaba estampada sobre todo tipo de objetos de uso cotidiano…” (pág.18)  Su representación era un estímulo pero también un recordatorio de la prioridad que debía darse al deseo sexual.
Al principio eran anónimos, carentes de nombre y discurso. Aparecían como cortejo del dios Dioniso, eran una figura colectiva.


He tomado los siguientes textos de George Bataille***  pues me parece  que muestran con total claridad el ideario fáunico:
“…la muerte y el deseo son los únicos que poseen la fuerza que oprime, que corta la respiración; solo el exceso del deseo y el de la muerte permiten alcanzar la verdad.” (pág. 13)
“…el erotismo es, en un sentido, la afirmación de la voluptuosidad infinita vinculada a la agitación sexual…” (pág.168)
“La actividad sexual se sitúa dentro del resplandor de una luz brutalmente seductora, de un resplandor tan ardiente, tan poderoso que sería casi inútil oponérsele.” (pág. 169)

  
   Ninfas y Sátiro. Borguereau

Con el tiempo estas imágenes van evolucionando hacia una representación más natural que busca excitar directamente el deseo, van del ámbito institucional al de la intimidad del deseo. Un ejemplo es el Sátiro en reposo de Praxíteles o el muy posterior Fauno de Barberini. Si la escultura clásica buscó plasmar la perfección de la belleza en la figura humana, en el Fauno de Barberini la desnudez representa al deseo.


               Fauno Barberini                                           




           



                         
Praxiteles  Sátiro en reposo

En la Edad Media se produce un cambio importante en el que la institución regente, la iglesia católica, pone su impronta. Aparece la figura de Satanás, también un híbrido mezcla de humano y macho cabrío. Es el tentador, el que mediante seducción lleva al alma al pecado y sobre todo al primero de los siete pecados capitales, el de la carne (la lujuria).
“El Satanás de la Iglesia desciende directamente del sátiro, de él recibió los distintivos de su imagen: cuernos, orejas puntiagudas, rabo, pezuñas (Russell, 2006); pero de él recibió también el rasgo que más notoriamente lo definía: la  lubricidad”. (pág.38)
Otra característica que lo liga a la antigüedad clásica es su invisibilidad y omnipresencia susurrante. Al igual que los daimones, seres invisibles que acompañaban y aconsejaban a los humanos cuál era la mejor conducta ante determinado hecho, Satanás susurra al oído una constante invitación al desenfreno provocando con ideas e imágenes pecaminosas. “Satanás no era mudo como el sátiro. Argumentaba, seducía, convencía, hablaba hasta por los codos, de manera que únicamente su presa oía lo que decía.” (pág.39)
Mediante esta figura la iglesia cristiana se encarga de mantener vivo el paradigma fáunico mostrando como este camino está disponible y que, en última instancia, haberlo seguido es perdonable pues el único responsable es siempre Satanás. Es el tentador, el sumo seductor del que no se puede escapar pues el cristianismo mismo nos enseña que todos “somos pecadores” o sea que es imposible escapar al influjo satánico. Juego de doble mensaje en el que prohíbe aquello mismo que es incitado,  necesario pues si la gente no “pecara” el perdón no sería necesario y entonces la iglesia tampoco tendría sentido.

“El circuito tentación/pecado/culpa/absolución solo es perfecto a partir del advenimiento del sacramento de la confesión….Representa el poder de la Iglesia, o sea de los hombres de la Iglesia, para salvarnos de nuestra debilidad humana, de evitarnos el castigo eterno y así poder aspirar a la recompensa de la eternidad. Puesto que no podemos sino pecar, nuestra única salvación es ser absueltos.” (pág. 39)

El análisis de conciencia tiene el poder perverso de hacernos volver a los hechos de nuestra vida, de resaltar y significar aquellos que desde el poder religioso fueron catalogados como malos, pecaminosos, y de ese modo fijarlos en nuestra mente, distinguirlos de entre la multitud de otras conductas. El análisis debe ser exhaustivo, penetrante, buscando los detalles por los que puede aparecer el pecado y que a simple vista quizá aparezcan como inocentes. El buen confesor sabrá interrogar para hallar estos detalles y de ese modo, a partir de quizá hechos insignificantes se va construyendo el acto inmoral. San Francisco de Sales decía que si bien estamos moralmente eximidos del contenido de nuestros sueños, en última instancia, también somos responsables de él.  De este modo el proceso de análisis de conciencia y confesión  no solamente crea los hechos, los organiza y clasifica, sino que los fija en la mente, estableciendo de este modo el círculo que sostiene el poder eclesial


Lissardi  expone con claridad: “La figura….de Satanás es el cemento que mantiene unido el edificio del poder eclesiástico, cuyas piezas claves son la confesión (me someto) y la absolución (te perdono).” (pág. 42) El cristianismo creó el enemigo externo del que pretende defendernos. “Para lograr esa protección construye un sistema de control policíaco que se permite esculcar hasta en el último reducto de la intimidad”.
 






En la modernidad se produce un cambio significativo, Lissardi dice:
“Profundizando el costado juguetón e inocente del modelo clásico, los faunos, a partir de la Modernidad, son completamente estetizados, edulcorados, inofensivos, domesticados, son faunos ya no de la selva agreste sino de jardines de ensueño, son faunos de peluche, pasteurizados, representaciones dirigidas a las elites sensibles y cultas, primero de la aristocracia y luego de la burguesía, meros bibelots para vitrinas frente a las que las damas se sonrojan y los caballeros se aclaran nerviosamente la garganta antes de espetar alguna trivialidad. Ya no expresan la voracidad sexual en toda su potencia, como en la Antigüedad, sino la vaga  e inconsistente nostalgia de un mundo natural, de una arcadia, de una edad de oro que existió alguna vez, antes que se desencadenara la opresión progresiva del proceso civilizatorio.” (pág. 24).

En la modernidad aparece el movimiento de pensamiento llamado libertinismo, fundamental para romper con el yugo que impuso el catolicismo. Se caracteriza por ser asistemático y opuesto a todo dogma. Sostenía la libertad en todas las relaciones sexuales. “Para los libertinos, la vida humana es estrictamente natural y la naturaleza es la perfección divina; los instintos no pueden ser restringidos y no hay pecado si el hombre se comporta de acuerdo a la atracción natural por el placer físico.” (pág. 49) En este contexto es que surge Don Juan.
Para Lissardi Don Juan es la tercera representación del paradigma fáunico, es la encarnación de Satanás.


                                                                                                                   
D. Juan y la estatua del comendador         Haidea encuentra a D.Juan- Ford Madox Brown


Hasta este momento las figuras representativas eran claramente fantásticas, en la modernidad el paradigma es vestido de realidad. “…es el producto de una civilización dominada por la ideología del cristianismo, para la cual el pecado de la carne era el más abominable de los pecados y en el cual, por consiguiente, la represión sexual es el elemento clave para el control del cuerpo social.” (pág. 46)
Don Juan mostraba la fuerza incesante e incontrolable del deseo sexual capaz de avanzar sobre las leyes humanas y divinas. Juega un papel importantísimo en la represión de la sexualidad al mostrar –enseñar- que la voracidad sexual conduce al castigo. “El discurso pedagógico de Tirso** es de doble vía: por un lado a las mujeres les dice “¡Cuidado con los seductores diabólicos!”, por el otro dice a los hombres, “¡Cuidado  con la volubilidad de sus mujeres!”.
“Don Juan, diseñado para ser el símbolo del mal y de lo reprobable, se convirtió en el símbolo popular de la imbatibilidad del deseo. El camino de la represión está sembrado de este tipo de paradojas.” (pág. 48). Operación similar a la de la confesión católica por la que ese proceso en lugar de limpiar la conciencia de las ideas supuestamente malignas la impregna al tiempo que las muestra incombatibles pues todos somos pecadores. Don Juan al mismo tiempo que nos dice que el pecado de la carne nos lleva al castigo muestra que es imposible luchar contra ese deseo.

Moliere en su Dom Juan ou le festin de pierre claramente le hace decir: “…cuando se ha llegado a  ser señor una vez, ya no hay nada que decir, nada que desear, todo lo bello de la pasión ha concluido…..no hay nada más dulce que triunfar sobre la resistencia de una bella persona, y en este tema tengo la ambición de los conquistadores, que vuelan permanentemente de victoria en victoria, y que no pueden resolverse a poner límites a sus deseos. Nada hay que pueda detener la impetuosidad de mis deseos…” (en Lissardi pág. 51)
Don Juan seduce con su deseo porque la mujer desea estar bajo su influjo. Es la forma del deseo.

Lissardi se refiere a Casanova como otro modelo del fauno. Para Casanova  el deseo  no sabe de diferencias de género, de identidad  sexual. “…afirma que el deseo no tiene objeto predeterminado, que el deseo es previo a la determinación genérica, que una vez desatado el deseo no hay más remedio que seguirlo hasta lo que el objeto revele ser.” (pág.71)

En el siglo 20 es la lucha por quitarse el peso –la represión- que impone el paradigma amoroso  para poder acceder a la libertad sexual.
El escritor Henry Miller encarna esta lucha y la herida  que no cicatriza producida entre lo amoroso y lo fáunico, véase especialmente la trilogía La crucifixión rosada: Sexus, Plexus, Nexus. Lissardi lo sintetiza de este modo: “En un mundo empobrecido espiritualmente y miserabilizado sexualmente –el mundo de la masificación- Miller avanza abriéndose las puertas a las patadas. Su sensualidad ya no reprimida es su fuerza y su fuente de seducción.” (pág.33)


                                                                           

Fauno y cabra. Picasso. 1960

Me detengo aquí en estas breves notas del libro de Lissardi para relacionarlo con la masculinidad y la prostitución.

No por redundante quiero dejar de señalar que todas las figuras fáunicas son machos, varones. Esto no es casual, desde la antigüedad misma se ha querido poner en lo masculino una marca distintiva. La masculinidad se halla signada por este paradigma y lo contiene como uno de sus atributos fundantes. Son características atribuidas a los hombres estar “siempre listos”, siempre dispuestos y deseosos de una nueva cópula al punto que para muchos es impensable negarse ante una posibilidad. La mayoría de los varones consideran al deseo sexual  como una necesidad apremiante, que exige su satisfacción y que no puede ser contenida. Estamos lejos de las sutilezas de lo erótico o el refinamiento de  los matices, es la fuerza incontenible del deseo la que nuevamente aparece revestida de ímpetu salvaje, ahora en todo varón. Fuerza tan bestial que de no hallar medios lícitos para su liberación puede conducir al crimen, a la violación.  Aquí es una cita obligada los dichos de San Agustín: “La prostitución es una condición necesaria de moralidad” y “si quitan la prostitución, el placer y la licencia corromperán a la sociedad”. San Agustín y con él toda la cristiandad colocan al placer como causa de la corrupción y a partir de ahí podemos remontarlo hasta el mismo demonio tentador de aquella Eva que hizo fuéramos expulsados del paraíso. La prostitución sería necesaria para contener, normalizar,  este deseo-placer que, de no ser así, podría llevar a la destrucción social. De esta manera el sexo también queda controlado, marcado, es convertido en algo sumamente peligroso porque en sí mismo es placer. Por este motivo debe ser desprovisto de esa esencia maligna, convertido en deber, en transacción comercial, en deber conyugal, en actividad carente de ternura, de afecto, de erotismo, en pura descarga fisiológica y con fines procreativos. El contrato sexual (Carole Pateman), el contrato matrimonial, la heterosexualidad monogámica, el “trabajo sexual”, son algunas de las formas en que se ha normalizado la sexualidad, quitándole la vitalidad para convertirla en un trámite más dentro de la sociedad de producción capitalista.

Como vemos, desde lo fáunico, el deseo-placer es considerado netamente masculino. En la mujer es depositada la contraparte de la elaboración patriarcal: ella desea ser deseada, cae bajo el influjo del deseo masculino, de la seducción del falo, a lo sumo lo que puede hacer es resistirse. Según un mito que circulaba aún por los años sesenta, la mujer no necesitaba de la relación sexual pues naturalmente, mediante la menstruación se liberaba de su tensión. La represión de la sexualidad en la mujer era –es- la norma al punto que  no le era permitido el acceso al placer, era totalmente enajenada de su propio deseo, solamente dispuesta a cumplir con su “deber” matrimonial cuando el esposo así lo deseaba. Reducida a ser la falta de…, la envidiosa del falo, la carente, solo completada por el hombre y/o el hijo.
Paralelamente queda establecidas las funciones dativa para el varón  y receptiva para la mujer, y una jerarquía: el varón es el que completa, el que llena el hueco, el que otorga el hijo.
También podemos analizar la idea que se tiene de la satisfacción sexual, esta se obtiene por la descarga, por la eliminación de la tensión, es netamente evacuativa. Estamos lejos de la visión de la relación sexual como encuentro, como contacto íntimo, como otra forma de compartir y de enriquecimiento o de placer compartido.

Así la construcción social contraponía ante el acoso del deseo masculino, la resistencia y obligación de virginidad, la represión sexual para la mujer. De ahí la necesidad de crear un elemento que permitiese mantener este equilibrio inestable, para eso fue necesario mantener a la institución de la prostitución. De este modo se garantizaba la existencia de un grupo de personas de “mala vida” a las que cualquier hombre, en cualquier momento, pudiera –pueda- tener acceso. El fauno, esa energía natural a la que no le interesan las identidades, los géneros, las historias ni los nombres personales, puede descargarse dentro del marco acotado que le fija la sociedad. El peligro está conjurado.

Por otro lado, la mujer en prostitución confirma el modelo general, ella no desea, acepta lo que el hombre le propone, queda subyugada, dominada, por el falo representado por el dinero. Sigue ocupando el papel de Eva, la seductora que hizo perder el paraíso terrenal a la humanidad al tiempo que es la que espera, en la esquina o el burdel, a que el hombre llegue y la reclame, la complete.
Como vemos, la prostitución es la consecuencia  del paradigma fáunico y sostenedora del sistema patriarcal al fijar a las mujeres en posición de inferioridad y de disponibilidad ante el deseo  masculino.


Tanto el paradigma amoroso como el fáunico escinden a la persona humana y la mutilan volviéndonos una especie de discapacitados al no poder integrar tanto los elementos sensibles, tiernos, amorosos con los físico sexuales. Nos han dado una visión reducida, muy acotada de lo que es la sexualidad y más precisamente, la relación sexual. Es tarea de la prostitución-pornografía  mantener esta escisión
El dios Pan y las ninfas

En la actualidad es clara la construcción de la prostitución como parte del divertimento al que todos y cada vez más, debemos y tenemos el derecho de acceder, ya es parte de la industria de la diversión. En la cercanía de un club de alterne español hay un cartel que lo publicita, obviamente dirigido a los hombres, y que les dice “porque te mereces”, todo hombre merece tener una joven bonita, sana, limpia y dócil para pasar un buen momento de distención sin más responsabilidad que pagar el precio. Es la “industria del entretenimiento” que nos dice que es lo mismo penetrar y eyacular en una persona que ver una película, o subir a la montaña rusa de un parque de diversiones, o una caminata, todo es diversión. 
 


¿se está resignificando lo fáunico? ¿Se lo está convirtiendo en una mercadería más y parte de la diversión?  Se lo está banalizándo.
El sátiro, el demonio ancestral, el deseo incontenible  ahora parecieran ser unas figuras más, entre otras,  en las salidas del sábado a la noche, o para los momentos de aburrimiento y aún de descorazonamiento.
Ya no es el placer lo que mueve, quizá ni siquiera la tensión. El sexo ya no es el motivo, la búsqueda de diversión delata su fondo de aburrimiento. La vacuidad social debe ser ocultada, el placer, el sexo, deben ser eliminados porque pueden subvertir, pueden mostrar que hay algo más acá, más próximo y vital que el mercado y sus mercaderías, en definitiva, que hay un alguien.


Satiro defence. Voltaireart


*“La pasión erótica. Del sátiro griego a la pornografía en internet” de Ercole Lissardi,  Editorial Paidós, colección Entornos. Buenos Aires, 2.013

**Tirso de Molina autor de la obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra.  Don Juan es “un libertino que cree en la justicia divina («no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague») pero que confía en que podrá arrepentirse y ser perdonado antes de comparecer ante Dios («¡Qué largo me lo fiais!»). Si además recordamos que El burlador de Sevilla fue publicada en 1630 podemos concluir que es una obra cuya vocación es moralizante…”
“Protagonista de la obra, El burlador de Sevilla, y personaje en torno al cual gira la obra entera, que durante toda la obra se dedica a burlar a todas aquellas damas que encuentra en estado de gracia para así él poseerlas, haciendo uso de trucos, engaños y burlas y deshonrando de esta forma a la mujer y perdiendo el honor del hombre con el que ella realmente deseaba gozar.”
La obra finaliza cuando Don Juan es llevado a los infiernos sin darle tiempo a confesar y lograr el perdón de sus pecados.
Fuente
https://es.wikipedia.org/wiki/El_burlador_de_Sevilla_o_El_convidado_de_piedra

** George Bataille “Lo imposible”. Ediciones Coyoacan. México. 1996